sábado, 24 de agosto de 2019

Nueve meses después...

Ya han pasado más de nueve meses.

Nueve meses donde el tiempo parece que haya corrido a una velocidad muy diferente a cuando estaba embarazada. Ahora el tiempo va en sexta y revolucionado.

Pero incluso a esta velocidad soy capaz de analizarme y mirarme...y eso es gracias a todos los años que llevo trabajándome.

No hay viaje más enriquecedor que hacia el interior. Hace mucho que lo empecé, y el camino recorrido juega a mi favor, puesto que me permite atenderme incluso rodeada de ruido.

Me ha costado adaptarme a esta etapa de maternidad y ahora sé que es porque he perdido privilegios...y eso siempre cuesta.

Privilegios para mí, porque soy de esas personas que ven la soledad como una maestra, que le fascinan los conciertos de silencio, que para tener compañía tenía perros, que no soporta tener demasiada vida social, que disfruta más leyendo que escuchando la vida ajena...y desde la llegada de Valentina todo esto se ha desvanecido.

Ahora vivo acompañada las 24 horas del día, y para alguien como yo...eso no suma.

Ser consciente de esto ha sido totalmente revelador, ya que siendo tan analítica, para mí, es vital comprender todo lo que me sucede o siento...y a pesar de ser algo que puede resultar muy visible, yo no he sido capaz de verlo con claridad y expresarlo hasta ahora.

Y como todo en la vida, una vez que lo expresas, empiezas a sanarlo...

Por eso la maternidad, para mí, está sobrevalorada...porque mi forma de vivir es bastante atípica. Soy de barro y silencio, mientras que la mayoría son de plástico y ruido.

Con todo esto no quiero que parezca que que ser madre solo resta...sino que para una persona como yo, este cambio supone un aprendizaje extra...ya que siempre es más difícil perder privilegios que ganarlos.

Para todas aquellas que ser madre era una meta, o que les encante la vida social, o que tener a alguien a quien cuidar y las necesite las haga sentirse realizadas, o sentirse queridas sea una necesidad debe de ser muy distinta la maternidad.

Pero como yo, seguro que hay más, porque todo lo que sentimos ya lo ha sentido alguien alguna vez...pero parece que echar de menos tu vida anterior o que te cueste aceptar esta nueva etapa no se puede decir, porque la maternidad tiene que ser algo maravilloso y bonito y reconocer que es una pérdida total de privilegios está casi prohibido.

Pues no.

El papel de madre, hasta ahora, es un coñazo y punto. A mí el de hija me gustaba más. No dormir es duro. La lactancia materna es puro sacrificio...y verlo como un momento de conexión privado entre madre e hija es simplemente una percepción personal para quien lo vea así...para mí es darle alimento, consuelo, cobijo y todo lo que necesite, pero para ella...yo no saco nada por darle el pecho...a mí no me llena sentirme útil, ni me siento realizada por cuidar a nadie, ni lo decoro como una conexión entre las dos, ni me siento mejor madre por darle el pecho...creo simplemente que somos mamíferos y darle el pecho, si se puede, es lo que fluye por naturaleza pura y dura...sin más.

Soy más realista que soñadora.

Es cierto que es enternecedor en muchísimas ocasiones, pero solo es mi propio juicio, basado en mi propia experiencia y por ello, mi propia confesión.

Cada uno percibe su experiencia de vida de una forma...y expresar lo que siento, a mí, no me da miedo, porque al fin y al cabo son mis emociones, y negarlas o esconderlas no hacen que no las sienta.

Así que ahora estoy más preparada para vivir esta etapa, dejo aparcados conscientemente mis privilegios, a pesar de que espero volver a recuperarlos con los años...porque la soledad y el silencio a mí me han aportado mucho.







domingo, 28 de julio de 2019

La maternidad, al final, te conquista.

Siempre he dicho que la maternidad está sobrevalorada...e incluso estrenando mi papel de madre lo he seguido creyendo...hasta ahora.

Los primeros meses han sido uno de los peores tramos que he vivido. Y no me cuesta decirlo, asumirlo, ni verbalizarlo.

Mi vida como Cristina se paró de golpe el 16 de noviembre del 2018...de repente todo mi tiempo pasó a tener dueña. Su nombre, baby Valentina.

Mis noches se rompieron, mi equilibrio interno se desplomó, todo lo aprendido sobre mis emociones se me olvidó y permití que me controlasen.

Sentir es vivir. Pero dejarse arrastrar por las emociones puede llegar a ser muy destructivo...soy consciente de ello, porque lo he experimentado, y no solo esta vez.

Mi cabeza tiende a intentar controlar toda mi vida. Soy analítica y escéptica por naturaleza.

Ser tan mental me ha llevado, en muchas ocasiones, a no ser capaz de aceptar situaciones cuando no las comprendo, cuando no encuentro los porqués, cuando se salen de mi arbitrario sentido del bien y del mal.

Me superó la llegada de baby Valentina. No supe vivir sin ser controlada totalmente por mis emociones, no fui capaz de fluir...me dejé arrastrar por la intensidad de percibir que salía de mi zona de control...y eso fui mi perdición.

Cuando no controlo una situación, pierdo el control y me inundan las emociones.

Y ser madre, para mí, ha sido perder el control absoluto de mi día día, de mis rutinas, de mi equilibrio emocional...

Pero como siempre. Todo pasa. Nada es permanente. La vida es pura transformación.

Y aquí estoy. Llegando al final de nuestra exterogestación. Totalmente transformada. Viviendo el día a día a medio gas porque las noches siguen siendo largas, pero con una actitud totalmente renovada.

La maternidad acaba siempre conquistándote, a pesar de que cada una necesite su tiempo, y ese tiempo sea diferente para cada una.

Es maravillosa esta emoción que te inunda cuando sonríe, cuando la hueles, cuando se despierta cada mañana con esa mirada que transmite esa sensación de hogar...

Es curioso cómo todo lo material se desvanece y cada vez pierde más valor...

Ahora, más que nunca, siento que soy de algodón, lino y pies descalzos.

Estoy en plena transformación hacia una nueva versión de mi misma...no sé si mejor o peor...pero los juicios son algo que al fin y al cabo forman parte de mi mente, y hace tiempo que empecé a ser consciente de que mi mente, al igual que mis emociones no pueden controlarme por completo, porque la clave siempre está en el equilibrio.

viernes, 5 de julio de 2019

Mis amigas las redes sociales.

He hecho las paces con las redes sociales.

No voy a engañarme. Me ha costado conseguirlo unos tres años. Pero vuelvo a estar en ellas.

Que el problema lo tenía yo era evidente. Y soy consciente de ello desde el principio.

No aceptaba esta forma de publicar solo la parte de la vida de la que puedes alardear; este postureo que las invade; esta forma de adornar la vida cuando en realidad conoces a quien hay detrás de ese perfil e incluso te avergüenza ver cómo se engaña primero a él y luego al resto; esta forma de mendigar amistades buscando likes y seguidores...se me hizo bola, me superó y borré todas mis cuentas.

Ese fue el detonante para abrir este blog.

Fue una forma de seguir en las redes pero disfrutando de ellas, gozando al escribir y sin ver ningún perfil. Solo interactuando con aquellas personas que se animaban a dejarme comentarios.

Hasta ahora.

He aprendido en este tiempo a permitir y aceptar que cada uno es libre de desenvolverse por el mundo como desee, sepa o necesite; he descubierto que soy capaz de tolerar el postureo aunque a veces todavía me abruma ver ciertas publicaciones; he encontrado ese lado maravilloso que tienen las redes, ese donde encuentras seres increíbles que existen y crean, y que sin este formato jamás hubiésemos podido compartir trayecto en el viaje de nuestras vidas...o ese donde estás en contacto con personas que han compartido trayecto en algún momento y saber de ellas me alimenta el Alma...en definitiva he vuelto, pero transformada.

Porque de eso trata la vida en definitiva, por lo menos para mí.

Vivir es cambiar, transformarse, acertar, equivocarse...e incluso escupir al cielo y que te caiga en la cara...en esto último soy una experta, pero me acepto así.

Las redes, a día de hoy, son una forma moderna de relacionarnos socialmente, y rechazarlas es decisión de cada uno, pero en realidad, al final, detrás del fluir siempre está la Aceptación.

Me acuerdo cuando mi madre se enfadaba por las facturas de llamadas del teléfono fijo, luego salieron los primeros móviles y empezamos a comunicarnos con mensajes de texto...y es gracioso que a día de hoy, lo que está quedando obsoleto es llamarse por teléfono...todo cambia, todo evoluciona y aceptarlo y fluir es la clave.

Así que he vuelto a todas las redes sociales y encima limpiándome la cara, porque un día escupí al cielo cuando todas mis amigas no paraban de publicar fotos de sus bebés, y ahora soy yo la que lo hace, ya que mi vida a día de hoy gira en torno a baby Valentina...y las publicaciones, al final, no dejan de ser la serie de nuestra vida..y mi temporada ahora es la maternidad.

jueves, 20 de junio de 2019

Volver a lo esencial

Algo está cambiando dentro de mí.

El llevar siete meses inmersa en criar a baby Valentina me ha hecho conectar de nuevo con lo esencial...y ello está derivando en sentir que no necesito ni una cuarta parte de todo lo que tengo para vivir.

Es como si viese de golpe que he caído en el consumismo casi sin darme ni cuenta.

Llevo siete meses usando el mismo bolso, y todos los demás no me sirven para nada...he desconectado el programa interno de combinar, de ir a la moda...solo me apetece vestirme con ropa cómoda, holgada, nada apretado, y tela de algodón o lino.

Durante el embarazo dejé de echarme perfume y volví a la colonia que usaba de pequeña, esa que toda la vida ha formado parte de mi casa...y es la que me apetece que me siga acompañando.

Volví a usar el jabón que se ha usado en casa de mis padres toda la vida.

He vuelto a mis orígenes.

Me acuerdo en la adolescencia que solo tenía unas bambas y una chaqueta...cuando se estropeaba me compraba otra...y no sé muy bien cuando entré en este mundo de comprarme chaquetas para combinar, zapatos y bambas para vestir con diferentes conjuntos, diferentes bolsos para alternarlos...en definitiva que no sé a qué se debe pero todo me sobra y me apetece volver a vivir con lo esencial.

La mayoría de todo lo que hay en el vestidor no lo necesito y es exceso de pertenencias.

He caído en el mundo de la moda y el consumo...pero no sé desde cuándo...ni tampoco sé cómo fue.

Y me asusta ser consciente de cómo me he dejado manipular, dirigir y usar por un sistema de consumo, marketing y publicidad...sin darme ni cuenta.

Solo sé que algo dentro de mí ha cambiado y la maternidad me está transformando, no sé si será para mejor o peor...pero he vuelto a ver la sencillez de la vida, la simpleza del día a día y la empatía que me genera la austeridad.

Por eso supongo que cada vez me siento más lejos de la mayoría de seres humanos, más frecuentemente siento que no encajo con ese gran porcentaje de la sociedad, en más ocasiones siento que conecto con pocos a pesar de que me relacione con muchos...y por fortuna mi compañero de viaje está en el mismo momento que yo...así que compartimos sensaciones, emociones y rarezas.

Me asombra ver cómo van pasando los años y cómo me voy transformando, porque todo lo que vivo me va moldeando...y ser consciente de los cambios personales es un regalo.

Así que continuamos viajando por el sendero de la vida, no sé cuánto tiempo más...pero seguro que seguiré cambiando y evolucionado...porque en definitiva de eso trata la Vida.







jueves, 23 de mayo de 2019

Escribir sana.

Que escribir sana no es algo nuevo, pero sí que parece que todavía muchos no son conscientes de ello.

Por eso empecé este blog. Para autosanarme...y desde hace tres años que lo empecé puedo afirmar que ha sido muy terapéutico.

Siempre he sido una adolescente de esas que tenían diario, e incluso todavía lo conservo...y no os voy a engañar, en alguna ocasión lo he releído y me ha sacado una sonrisa. Cuántos problemas en plena adolescencia que ahora juzgo como rozando lo ridículo.

Y en realidad así es todo.

Los problemas que son para uno, puede que para otro sean ridiculeces, por eso cada uno sabe sus sombras, pero pocos las afrontamos...

Y sobretodo pocos las sacan a relucir en público...de ahí que tantas veces me repitan que exponerme tanto no está bien. Pero es su opinión, y para nada la comparto.

Escribir sana.

Es un momento que dedicas a interiorizar, a apagar el ruido externo, a conectar con tu interior, a mirar tus sombras libremente en soledad donde nadie más que tú las verá...ese es el gran poder de los Diarios.

Es muy simple...escribiendo conectas con tu Alma y exteriorizando las emociones van sanando, les permites fluir y cuando la energía fluye y no queda estancada todo se va ordenando, como por arte de magia.

Y además, una vez que aceptas tu cajón de mierda, pasas a otra fase donde ya eres capaz de airearlo en público.

Aprendes que forma parte de ti y que para amarte has de Aceptarte, pero no desde la resignación, sino desde el Amor.

Por eso mi blog no busca seguidores, ni likes, ni hacerse viral...porque no lo hago desde el ego, sino desde mi Alma. No lo hago para nadie, sino para mí.

Y no me engaño. La prioridad no es ayudar a los demás, sino ayudarme a mí misma...pero reconozco que no está de más que si a alguien le resuena y le ayuda leer o escuchar mis experiencias...doble trabajo y doble satisfacción, por supuesto.

Pero desde que hice las paces con las redes sociales y volví a ellas, no dejo de ver perfiles en Instagram de madres exponiendo sus experiencias, pero no por sanarse ni por el simple hecho de compartir sus vivencias o sombras, sino que la finalidad solo es conseguir seguidores, likes, visitas...y ya entrar en el mundo del marketing para promocionar productos y así acabar convirtiéndose en anuncios de las propias marcas....para volver a lo mismo de siempre, ganar dinero.

Todo acaba girando siempre hacia lo mismo...el ego o el dinero.

Somos una generación basada única y exclusivamente en el interés...y llevo tiempo dándole vueltas, y admitirlo no es tan fácil...pero hasta el amor hacia nuestros padres es mayor cuanto más hacen o conseguimos de ellos...me pregunto si esta generación de abuelos tan queridos que cuidan a los nietos y así ayudan a los hijos, serían igual de valorados, queridos o visitados si no existiesen los tupers, las comidas diarias para muchos, los cuidados gratis a los nietos, la ayuda económica en muchos casos...no lo sé...bueno...en realidad sí lo sé...yo tengo claro que somos la generación del egoísmo y el interés; igual que la anterior, la de nuestros padres, fue la del sacrifico.

Lo asumo, lo acepto y lo afronto.

Veremos en qué deriva la siguiente...porque el mundo está claro que hoy se rige por la energía del egoísmo y el interés...espero, o más bien deseo, que la siguiente fluya con la energía más fuerte que existe, la del Amor.


sábado, 6 de abril de 2019

La liberación de exteriorizar

Cada vez soy más consciente de que la clave de todo no es la autoayuda, sino la ayuda mutua.

Este fue uno de los motivos por los que abrí este blog.

Compartir mis experiencias y mis emociones es terapéutico para mí, porque dedico ese momento para ordenar todo lo que tengo dentro y lo vuelco en palabras, pero a la vez, mi propia experiencia puede resonar en otras personas y hacerles reflexionar o simplemente, sentir.

Dicen que vivimos en un momento de “postureo”, pero eso siempre ha sido así.

Yo he tenido amigas que sólo han compartido lo bueno que les sucedía, pero sus emociones reales no las exteriorizaban...y por aquel entonces no existían las redes sociales.

Así que en realidad, cada uno en sus redes se muestra tal y como es.

Existe un miedo al rechazo; a no estar a la altura de no sé qué; a que te critiquen por sentir lo que sea que sientes; a ocultar esas partes de tu vida de las que no puedes sentirte orgulloso y alardear de ello; a ser alguien que en el fondo no eres porque no te permites ser tú mismo con autenticidad...y detrás está solo el miedo.

Parece que solo tenemos que pensar en positivo, mostrar lo idílico, enseñar la parte buena de nuestro día a día...pero eso en realidad es no permitirnos Ser en plenitud, ya que la vida no solo es disfrutar y vivir de forma positiva y feliz de forma continuada, sino que la vida es Sentir, y esa palabra engloba cualquier emoción, sea la que sea.

Sentir forma parte de Vivir.

Las emociones son la grandeza del ser humano.

Permitirte sentir cualquier emoción que surja es vivir en plenitud.

Todos tenemos épocas, días o momentos donde la felicidad no tiene presencia, pero esas partes de la vida son las que a la larga te enseñan y te hacen aprender. No maduramos en los buenos momentos, sino como consecuencia de aquellos menos buenos...y eso es una realidad.

Mostrar tus sombras, tus sentimientos o tus emociones no te hace más vulnerable, sino que por el contrario te libera y te da fuerza para aceptar esas partes de tu vida que parece que no se pueden mostrar porque no sé quién nos dijo que se han de guardar en casa.

Me compadezco de todas aquellas personas que no viven en plenitud permitiéndose aceptar cualquier etapa de su vida donde puede que socialmente tengan que esconder porque dentro del “postureo” no encaja...y por el contrario me emociona comprobar cómo muchos se animan a compartir sus experiencias gracias a leer las mías, porque de verdad que exteriorizar no es más que dejar de engañarnos a nosotros mismos, y permitirnos Ser.

Intentar mostrar solo una parte de nuestro yo es vivir en la mediocridad, y la grandeza está en liberarte y ser capaz de aceptarte en plenitud.

Pocas personas se muestran tal cual son por las redes sociales, pero cuando las encuentro, me conquistan y es un regalo ir descubriéndolas.

Como siempre digo, a mí hace mucho que dejaron de conquistarme los cuerpos y pasaron a fascinarme las Almas.

sábado, 9 de marzo de 2019

La esencia de la Vida

Me gusta observar. Lo he hecho desde bien pequeñita...supongo que debido a ello reflexiono y escribo desde que tengo conocimiento, aunque ahora lo comparto y fluye gracias a las redes sociales.

Me resulta curioso cómo entramos en las luchas como si nos fuese la vida, en esas luchas y enfrentamientos que genera el propio sistema. Pero lo más llamativo no es que entremos a pelear sino que creemos que conseguimos avanzar...cuando en el fondo todo sigue igual pero con matices diferentes.

Este sistema si necesita algo es una transformación y no un cambio, que es lo que siempre ha ido teniendo en su historia.

La diferencia es que para poder llegar a esa transformación hay que empezar desde dentro, mientras que los cambios se inician desde afuera.

Pero no será el sistema el que nos enfoque hacia ello, no le interesa en absoluto, y parece que ese dato lo obviamos.

La vida tiene una esencia, y encontrarla hace que por dentro algo haga “clic” y la forma de observar y de fluir cambie por completo.

Esa es la transformación, ese “clic” interior, que sino lo has experimentado es imposible de describir, aparece de nuevo mi querida inefabilidad...pero una vez que surge ya no entras en luchas para cambiar nada dentro de un sistema que está creado solo para adquirir poder y dinero, ya que son características que no tienen ningún valor en la esencia de Vida.

Una vez que transformas la percepción de todo, descubres esa esencia que acompaña a la Vida, aquella donde el sistema no tiene cabida; aquella donde trabajar no es más que intercambiar tiempo por dinero; aquella donde sentirnos realizados no es por lo que conseguimos o hacemos, sino que por el simple hecho de existir ya somos enormes; aquella donde la belleza no está en nuestro cuerpo físico sino en nuestra Alma; aquella donde este sistema no nos puede crear tantas inseguridades y necesidades para así controlarnos a través de ellas; aquella donde lo importante no es que tengamos nada sino que seamos, porque lo importante en este capítulo de nuestro libro de Vida es SER y eso no está dentro de este sistema, ya que en realidad no tiene ningún interés en mostrárnoslo...y sabéis por qué? Porque perderíamos el miedo y dejaría de controlarnos, porque aprenderíamos que la muerte es una parte de la vida y no un final, porque descubriríamos que elegimos nuestro plan de Alma antes de encarnar y que sea como sea está bien, ya que no existe el “por qué”, sino el “para qué”...y a pesar de que muchas experiencias de vida sean totalmente incomprensibles desde nuestro hemisferio izquierdo, detrás de este capítulo de Vida hay muchos más que van completando el libro de la Vida de cada uno de nosotros.

Ahora que soy madre deseo poder acompañar a baby Valentina fluyendo en la energía donde se dé cuenta, por ella misma, que luchar no es la forma de conseguir nada, ya que la única energía que transforma es el amor, y la palabra “lucha” ahí no tiene cabida.

El sistema en sí es una creación al margen del amor, un sistema egoísta y cargado de egocentrismo donde en pleno s.XXI todavía existen países subdesarrollados y personas llegando en patera pero donde se pelea por intentar conseguir la igualdad de derechos entre hombres y mujeres o la independencia de una comunidad, un sistema que no comparto en absoluto porque es una matrix donde nos enfrentan y nos esclavizan para el beneficio económico de unos pocos, porque a este sistema, como antes he mencionado, no le interesamos como seres humanos, sino que su única preocupación es la economía y el poder...es una gran empresa.

Puede que todo tal y como esté sea como tiene que estar, o puede que sigamos viviendo en desequilibrio porque siempre hemos luchado para conseguir cambios pero nunca nos hemos transformado para cambiar nada.


viernes, 22 de febrero de 2019

Baby Valentina, mi maestra.

Baby Valentina quiso pasar a este otro lado hace poco más de tres meses, y lo hizo en 5 minutos. Puede que de tanto hablarle para intentar quitarle el miedo a salir, la animé demasiado y vino con prisas. Así que mi parto no fue demasiado traumático para ella, ni para mí.

Pero a partir de ahí mi antiguo yo empezó a morir hasta hace bien poco que ha renacido de nuevo.

Si tuviese que describir mi estado en colores diría que empecé en un negro oscuro, pasando por las diferentes tonalidades hasta acabar en el blanco luz en el que me encuentro ahora.

Siempre me ha parecido exagerado escuchar que ser mamá es lo más maravilloso que te puede pasar en la vida, que disfrutes del bebé que pasa muy rápido...y ahora lo afirmo. Si esto es lo más maravilloso, apaga y vámonos.

Es una experiencia que puede que a la larga sea así, no lo sé, pero al principio es una dualidad pura y dura.

Y sí, pasas del negro oscuro al blanco luz...pero se necesitan semanas, y para mí, meses.

Los primeros días pasas del dolor insoportable a la ternura máxima no sé cuantas veces al día, o incluso a la hora. Vives en una noria emocional continua.

Os aseguro que si al principio baby Valentina hubiese venido con un ticket regalo, la devuelvo. Y no me importa reconocerlo, han sido mis emociones y sentimientos, y expresarlos no es más que exteriorizarlos.

Empecé esta experiencia en el negro oscuro. Acompañada de un dolor insoportable por los puntos, y un inicio de lactancia que no ha tenido nada que ver con la imagen idílica de los bebés y sus mamás creando ese vínculo tan bonito que relatan.

Fue lo peor. Cada vez que abría la boca y se acercaba a mi pecho, mi reacción innata era apartarla. Qué dolor. Qué grietas. Qué pesadilla.

Pero semana a semana los dolores fueron disminuyendo hasta cesar por completo. Y ahora, después de tres meses puedo decir que la lactancia ya no duele, pero que no es un proceso innato, sino que hay que practicar, aprender y enseñar al bebé a agarrarse. Así que de idílico y bonito, nada de nada.

Pero además, dejando a un lado la parte física, pasemos a la emocional.

Un caos. Ese es el resumen inicial.

Los nervios por el desconocimiento, el mal carácter por el cansancio y el dolor, la poca paciencia por la falta de costumbre, la hipersensibilidad por el proceso hormonal, el rechazo por la superación de la situación en muchos momentos, la tristeza por anhelar mi vida anterior, el cambio en la relación de pareja, la rara sensación de mirarla y pensar que es mi hija y todavía no tenerlo en mi mente como tal...y todo a la vez acompañado de una ternura inefable, que poco a poco va desencadenando en amor. Pero es un proceso y necesita tiempo, o por lo menos en mi experiencia ha sido así.

De la noche a la mañana me apareció una compañera de viaje demandante y exigente. Un pequeño ser que me absorbe todo el tiempo, porque me necesita para alimentarse, para calmarse, para ser su chupete...pero no a mí como persona, sino a mi teta.

Alguien que me ha quitado mis noches placenteras de sueño, mis ratos para escribir o leer, mi organización del día a día para tener la casa limpia y recogida, mis salidas a desayunar, comer o cenar fuera, mi intimidad con mi compañero de viaje...y todo para pasar a un estado donde la sorpresa es la nueva inquilina; donde hacer planes no tiene sentido porque todo depende de ella y de cómo se encuentre; donde la filosofía de vida es “fluye con el momento y no tengas expectativas”; donde mi vida ha pasado a un segundo plano y ella es la protagonista principal de mi día a día, ya que si ella está bien, yo estoy bien, si ella está llorando o inquieta, yo no estoy tranquila...todo gira en torno a ella...y eso señores, necesita un período de adaptación porque es un sacrificio. Y amar, desde el principio, a ese ser que te ocasiona esta situación, para mí, es irreal.

Así que ahora que lo he vivido no me vendan más el cuento de que la maternidad es idílica y maravillosa porque tiene un lado oculto y oscuro como todo en la vida, el problema es que en esta sociedad, las personas, solo cuentan lo bonito de sus vidas, de ahí que las redes sociales tengan tanto éxito, carecemos de autenticidad. Personas que abran su vida y compartan su lado más oscuro, pero sin hacer un drama, por desgracia no abundan...pero ese fue el motivo por el que abrí este blog, así que no debería haberme extrañado toparme con la verdadera realidad en este inicio de la maternidad.

Pero a pesar de todo lo pasado, es curioso cómo la mente desvirtúa la realidad vivida para neutralizar todo lo negativo y desarrollar esta sensación de amor incondicional hacia un pequeño ser que solo lleva tres meses compartiendo viaje día y noche a mi lado.

Soy consciente de que nacemos para aprender, y de que baby Valentina ha venido para ser mi gran maestra. La primera lección ha sido recordarme que si vivo el presente todo está bien, que los planes no sirven de nada, porque la Vida ya los tiene hechos para mí, que estoy aquí para vivir aquello que se me presente, ya que todo lo que me suceda es porque estoy lista para vivirlo, sin más.


viernes, 12 de octubre de 2018

Piloto automático

Sobrevivimos en una sociedad donde la mayor parte del día la pasamos desconectados de nuestra conciencia, nos movemos en piloto automático.

Intentar recordar lo que hemos hecho durante el día de hoy puede llegar a ser un ejercicio de desgaste energético, ya que sabemos de forma instantánea lo que hacemos cada día, pero relatar lo que hemos hecho hoy...puede llevarnos unos minutos para traerlo a nuestra mente...

Somos zombies en una sociedad donde cada mañana seguimos rutinas, conducimos por las mismas carreteras camino al trabajo o cogemos el mismo transporte público...y cuando queremos darnos cuenta casi llegamos a la salida de la autovía o a la parada del autobús y no sabemos ni cómo hemos llegado hasta ahí...

Nuestro día a día es como nuestro sistema respiratorio, funciona sin nuestra consciencia plena, y de vez en cuando somos conscientes, pero solo en ocasiones contadas...

¿Qué curioso todo no?

Me llama la atención cómo una gran parte de la población cree vivir una vida plena cuando ni siquiera se cuestionan que cabe la posibilidad de que solo busquen alicientes o motivaciones para ser capaces de sentir esa plenitud, cuando en realidad esa sensación de plenitud reside en nuestro interior y solo parando, se conecta con ella.

Este porcentaje de la población que vive en piloto automático, al que durante años he pertenecido sin ser consciente de ello, está motivado cuando se va a casar o a vivir en pareja, mientras decoran el piso, adquieren mascotas o van teniendo hijos, cuando organizan viajes, se compran coches, se apuntan al gimnasio, logran algún sueño...en resumen, cualquier novedad que aporte desde el exterior una motivación en su vida pilotada por el automático...

Van pasando los años sin más...pero interiormente algo no va bien y lo saben, pero lo ignoran y lo camuflan con motivaciones externas...

Una gran parte de la población llega a su edad adulta sintiendo que no han hecho o no han vivido la vida que les hubiese gustado vivir, otras creen que viven la vida que siempre han deseado, pero en realidad si solo has dedicado tu tiempo de vida a trabajar en tu exterior y no has destinado tiempo a trabajarte interiormente simplemente llegarás al lecho de muerte habiendo sobrevivido en esta sociedad donde muchos somos o hemos sido “pollos sin cabeza” deambulando para alcanzar ingresos, para así lograr consumir, normalmente por encima de nuestras necesidades básicas...

Pero el día que las personas apaguen el piloto automático y empiecen a trabajar su propia esencia interior, comenzarán a escucharse, sentirse, conocerse...apagarán ese ruido externo que les dirige y siguen de forma incondicional.

Ese día recuperarán la cabeza y dejarán de necesitar tanto el TENER para empezar a sentir el SER.

Es muy curioso observar cómo estamos desconectados de nuestra propia energía interior, cuando en realidad eso es lo que somos, pura energía.

Pasar de vivir en piloto automático a vivir reduciendo marchas es una elección que conlleva un trabajo interno duro y constante, por eso siempre repito que no hemos nacido para trabajar ni para tener como nos han hecho creer...el trabajo es un simple intercambio de tiempo por dinero para poder vivir dentro de este sistema de consumo, pero la experiencia de Vida va mucho más allá.

Existe, a día de hoy, una falsa apariencia de que debemos seguir nuestros sueños porque luchando por ellos alcanzaremos todo aquello que deseemos...y por cada persona que nos anima a perseguir nuestros sueños porque ellos lo hicieron y lo lograron, existen miles que lo intentaron y fracasaron...y es porque solo escuchamos a los que se creen vencedores, cuando en realidad no hace falta vivir trabajando de aquello que nos guste, sino solo hacerlo porque nos hace sentir bien.

El trabajo es un concepto que intentan cambiar para que sigamos en piloto automático sin parar, sin reducir marchas...en definitiva, sin seguir el propio ritmo que lleva el Universo acompañado de silencio, calma, paciencia, lentitud...todo es un proceso.

Si te gusta cantar, canta.
Si te gusta escribir, escribe.
Si te gusta bailar, baila.
Si te gusta grabar vídeos, grábalos.
Si te gusta dibujar, dibuja.
Si te gusta coser, cose.

Haz lo que te guste sin la necesidad de ser reconocido, admirado, valorado, ni sorprender a nadie...simplemente haz aquello que te haga vibrar y jamás sentirás que fracasaste ya que no vivirás de un sueño futuro, sino que vivirás el instante presente tal y como se presente, pero sintiendo que realizas todo aquello que interiormente te hace sentirte bien.

Si el interior está nutrido, el exterior deja de ser indispensable, pasando a ser solo un escenario donde poder interpretar la mejor versión de ti mismo.

domingo, 19 de agosto de 2018

Generación de madres conscientes

En mi generación existían los padres que deseaban darles a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron.

Venían de una época en la que pasaron carencias económicas y debido a ese motivo muy jóvenes ya emigraban a otras ciudades para trabajar y así envíar dinero a sus padres, o simplemente para buscarse la vida ellos, ya que en sus casas no había abundancia y, en muchas ocasiones, el campo no era el tipo de vida que ellos deseaban.

De ahí surgió una generación de padres cuyo objetivo era darles estudios a sus hijos. Ese era el deseo, tener hijos con estudios. Eso les hacía sentirse orgullosos como padres, y se llenaban la boca diciéndolo...en definitiva...puro ego.

Supongo que de ahí viene esta generación donde lo que más abunda son los títulos universitarios...la mayoría hemos pasado por la famosa “titulitis”.

Pero ahora es diferente. Ahora viene una generación donde el movimiento ya no es tanto con los estudios sino con criar conscientemente, madres conscientes se hacen llamar, a pesar de que la mayoría sigue moviéndose desde el ego igualmente.

Madres defensoras de la lactancia materna, de criar siguiendo el famoso “slow life”, respetando los ritmos de aprendizaje, como por ejemplo los “free schoolers”, o la moda del método Montessori...madres que solo desean mejorar ellas mismas para así darles lo mejor a sus hijos, y no por ser buenas o malas madres, dicen, sino para que crezcan felices.

Madres que se pasan el día autoevaluándose y juzgándose ya que defienden que sirve para hacer balance de las cosas y cambiar...pero la clave no es el cambio...sino la transformación...y eso no viene desde el ego.

Me resulta agotador ver este movimiento, ya que parece ser que todavía no se han dado cuenta que la mayoría lo hacen para satisfacer su necesidad de sentirse “buena madre”, la mayoría se mueven desde el ego y no lo ven.

No son conscientes de que lo único que necesita un ser es amor, que si la base del hogar está basada en esa energía todo fluirá como tenga que fluir, pero no como a nosotros nos gustaría, sino como el Universo/Dios tenga planeado para nosotros, ya que hemos encarnado para experimentar, no para tener vidas sin problemas, entre algodones y cargadas de la palabra “lo mejor” por doquier.

Estamos aquí para experimentar, para equivocarnos, para aprender, para evolucionar...y toda situación que vivamos y el trayecto recorrido nos irá convirtiendo en lo que seamos en cada momento.

He tenido una infancia feliz, o eso creo, porque en realidad no recuerdo mis primeros años y lo que logro recuperar es a través de fotos o vivencias que me han explicado y las he almacenado como recuerdos propios.

He tenido una adolescencia cargada de aprendizaje, juzgada por la sociedad como descarrilada, ya que salí de fiesta a drogarme, me relacioné con lo más complicado de cada barrio y mis vivencias no son las que mis padres hubiesen deseado para su única hija.

Estoy en una edad más madura y lo veo todo como un trayecto cargado de aprendizaje donde lo único que recordaba en mis peores momentos era la calidez de mi hogar en casa de mis padres, esa sensación placentera de los viernes por la noche recién duchada y con pijama sentada en el sofá con mis padres, sin prisas ya que al día siguiente no había cole y no teníamos que madrugar.

Ese calor lo desprendía el amor de mis padres, nuestro hogar...ese era el recuerdo más valioso en mis peores momentos una vez que me independicé.

Las broncas, los malos rollos, las malas contestaciones, la falta de paciencia de mi madre en muchas ocasiones por ir agobiada con el trabajo y la casa, el poco tiempo de ocio que les quedaba o las pocas ganas de jugar conmigo en otras ocasiones porque las tareas del hogar eran necesarias para empezar la semana...todo eso son experiencias que he vivido y no ha pasado nada.

De todo mi trayecto de vida he sacado aprendizaje y el trabajo ha sido mío, es decir, mi propio esfuerzo personal para afrontar mis sombras e incluso sanarlas en muchas ocasiones. Es un trabajo y esfuerzo personal. Nada de lo que me ha sucedido o he vivido es culpa de nadie, y eso incluye a mis padres.

Echarle la culpa al prójimo es lo fácil. La realidad es que nadie tiene culpa. La única responsable de mi experiencia soy yo misma.

Sentirte mejor madre por ofrecerle lactancia materna, sentirte mejor por darle biberón y turnarte con tu pareja, llevar a tus hijos a un colegio donde sigan el famoso método Montessori, conducirles hacia el veganismo...o cualquier movimiento que ahora esté de moda...es puro ego siempre que te haga sentir mejor que los que lo hagan diferente a ti.

Tus hijos van a vivir experiencias y sean las que sean formarán parte de su trayecto de vida, sin más.

El día que nos demos cuenta de que vinimos a amar el mundo y no a cambiarlo, ese día el amor será la energía que nos mueva y puede que veamos que estamos aquí para vivir experiencias, que todo tal y como sucede al final está bien.

En definitiva, que vinimos a Ser...así que no nos distraigamos con nuestro ego personal.

lunes, 6 de agosto de 2018

No soy tu diario

A lo largo de mis 37 años viajando por esta experiencia de vida he conocido a muchas personas. Uno de los motivos es que soy una chica bastante extrovertida y para mí es sencillo desenvolverme socialmente.

A día de hoy estoy convencida de que cada una se ha cruzado en mi trayecto para algo, y que el azar no ha sido el actor principal de ningún cruce de caminos.

He compartido con algunas de estas personas solo una parada, con otras he pasado más tiempo, con varias somos compañeros de viaje ocasional, y con mi círculo más cercano comparto viaje cada día.

Pero el tiempo de trayecto que hemos recorrido acompañándonos no es de gran importancia al fin y al cabo...en ocasiones con ciertas personas que casi no conozco se produce una conexión especial y aparece un sentimiento que da la impresión de que llevamos acompañándonos en el viaje una eternidad.

El problema, o bueno, tampoco lo catalogaría de problema...sino de factor determinante que a mí personalmente me hace sentir que el viaje no fluye en esa compañía, sino que he de poner de mi parte para hacerlo fluir...y es cuando aparecen personas que inconscientemente, quiero creer, se sientan ocasionalmente en el asiento de al lado solo para contarme su vida, sus experiencias, su proceso, sus cambios emocionales...y no son conversaciones de unos minutos de forma ocasional, sino que cada vez que se sientan a mi lado se repite la misma situación...minutos, incluso horas de mi vida escuchando detalladamente situaciones que han vivido, porque lo único que ellas necesitan es alguien que les escuche...su único fin es pasar un rato de su viaje acompañados y desahogándose.

Puede que carezca de empatía hacia el prójimo, puede ser, aunque realmente no es mi percepción, sino que simplemente son personas que no disfrutan del viaje conmigo, sino que utilizan ese espacio de tiempo en el que no tienen nada más que hacer para vaciar todo lo que necesitan sacar de su interior...y puede que penséis que eso lo hacemos todos, y puede ser que en alguna ocasión así sea...pero cuando siempre los trayectos compartidos se resumen en lo mismo...a mí me resultan densos y pesados.

Y este tipo de personas no solo transmiten sus dramas, sino también sus alegrías, es decir, personas que te usan como si fueses su diario personal, que te detallan ciertos momentos de sus vidas con todo tipo de detalles, seres que no han trabajado su soledad y no disfrutan de la amistad, sino que para ellas la amistad se convierte en una necesidad, es decir, eres su herramienta para darle un poco de luz a su sombra, ya que aún no son conscientes de que ellos tienen la luz necesaria para alumbrarse.

Es curioso cómo si me paro a visualizar por encima mi trayecto de vida me han aparecido varias personas así...simplemente creo que tengo paciencia para acompañarles, pero en realidad salgo desgastada la mayoría de las veces, y al final acabo sintiéndome mal por no tener la valentía de decirles:

-"Mira sois muy pesados, si os sentís solos adoptar un perro y si necesitáis que os escuchen una vez cada dos o tres semanas acudid al psicólogo, pero para escuchar monólogos me voy a ver alguna función".

Me gustaría remarcar que entre este grupo de personas no se encuentran todas aquellas que a través de mi blog o de mi canal de Ivoox se sientan de forma ocasional a mi lado y compartimos viaje, ya que estas personas tienen una invitación especial por mi parte para abrir su Alma y sacar sus sombras a través de correos electrónicos, de la misma forma que yo lo hago, y además son correos donde por ambas partes compartimos experiencias, es puro aprendizaje, no habla el ego, sino que son correos desde el Alma, son estados expandidos de conciencia donde todo el exterior desaparece y los realizamos en el momento que nos apetece, en nuestra soledad, conectando con nuestro interior, me atrevo a decir que son incluso sanadores porque ordenamos ideas, pensamientos...las piezas van encajando solas...y siempre acaban con las ganas de recibir respuesta...simplemente todo fluye...

Puede que escribir sobre esto no sea muy ético, no lo sé...pero estoy convencida de que no soy la única que tiene compañeros de viaje de este tipo a los que en realidad si les pusiese un holograma mío seguirían hablando igual, ya que no esperan ni siquiera respuesta, mis respuestas son monosílabos todo el rato, puesto que su única necesidad es hablar de sus experiencias dejando constancia que la soledad, a día de hoy, todavía no la han conocido como la gran maestra que es, y por el contrario, la siguen viendo como una enemiga que les acecha.

jueves, 19 de julio de 2018

Reflexiones en la semana 23

Si me dicen hace un tiempo que me voy a ver inmersa en esta experiencia les digo que ni de coña...pero ahora que ya estoy viviéndola me ha cambiado por completo la percepción de ver este proceso.

De momento no he perdido del todo el norte y no me he liado a hacer reformas de ninguna habitación, ni he comprado el típico sillón de lactancia que está tan de moda, ni he puesto una cuna con el nombre de Valentina encima colgado a modo decorativo, ni he colocado una alfombra en medio de la estancia, ni siquiera he comprado un armario cambiador con todos los complementos que venden para dejar la habitación ideal para hacerle una foto y colgarla en las redes sociales...de momento no he llegado a ese punto.

Valentina tiene 23 semanas de vida dentro de mí, y hemos hecho dos ecografías, las que nos han pedido por la seguridad social. No hemos ido a ningún centro privado para coleccionar ecografías de su evolución como si fuesen cromos, ni tenemos la intención de hacerle una eco de 4D o 5D...ya no sé ni porqué formato van...

No...no hemos entrado en bucle con el embarazo y su futuro nacimiento. No participamos en este gran negocio que se ha creado alrededor de este proceso...tenemos la sensación de que lo único que necesita una vez salga de mi interior será nuestro contacto y sustento físico y emocional. Estamos convencidos de que todo es mucho más simple sin la necesidad de tanto materialismo.

Pero lo que sí que me ha salido es una nueva cualidad, la de protección, es decir, mis manos van directas a la barriga de forma inconsciente, necesito acariciarla, sentirla; si alguien pasa cerca de mí me cubro la zona abdominal como por instinto; al andar voy con más cuidado como para evitar caídas o resbalones...es un estado de alerta, cuidado y protección innato.

Por otro lado, a día de hoy, no tengo miedo, es decir, no tengo ese miedo que acompaña a tantas embarazadas. Sí que es verdad que el día que la matrona tardó unos segundos en encontrar el latido de Valentina me vino a la mente:
- Ay, ya no está...

Y también es verdad que si ahora decidiese no venir sería una noticia que me impactaría al principio y lamentaría, porque ya estoy ilusionada con su estancia aquí...pero hay algo en mi interior que acepta todo aquello que ocurra y esta idea está impregnada en mi ser como algo natural.

Es como si fuese un aprendizaje que he adquirido después de estos años de contacto con mi Alma y con las Almas de los pacientes que he tenido la fortuna de acompañar a través de la terapia regresiva.

No es algo que pueda explicar. Surge mi querida inefabilidad. Pero es una sensación interna de ser consciente desde lo más profundo de mi Ser de que al final todo está bien; que todo aquello que me suceda es porque estoy preparada para vivirlo, sino no me ocurriría; que ahora estoy aquí, pero luego no lo sé, y lo mismo sucede con Valentina; que nada es permanente, por el contrario, todo está en continúo cambio y que estamos aquí simplemente para vivir aquello que nos ocurra...solo hay que fluir con la Vida.

Es como una sensación de que todo es muy simple en realidad, y que son nuestros pensamientos los que complican el día a día.

Estoy cansada de escuchar la frase de que "lo único importante es que todo salga bien"...pero ¿bien para quién?

No nos vamos a engañar tampoco. Por supuesto que me gustaría no tener ningún problema, es decir, nada que me complicase esta experiencia...pero para no tener adversidades no debería haber decidido encarnar, allí en la Luz ya existía de esa forma...por lo que si estoy aquí es para que me sucedan acontecimientos a pesar de que no sean de mi agrado, pero si me ocurren es para algo seguro y en algún momento lo comprenderé.

Así que vivo mi embarazo día a día, sin miedo al parto, porque todo lo que se me presente será porque estoy capacitada para afrontarlo; sin miedo a que Valentina venga con alguna característica que yo catalogue como problema, ya que mi deseo es que no pase nada...pero si sucede algo, en realidad, sé que no tendré otra opción que acabar afrontándolo y aceptándolo...ya que de eso trata la Vida al fin y al cabo. Hemos venido a amar el mundo, no a entenderlo.

Así que vivamos más y pensemos menos.

lunes, 11 de junio de 2018

Nos relacionamos siempre con nosotros mismos

Es curioso cómo son las relaciones humanas, creemos que nos relacionamos con el prójimo cuando en realidad siempre nos relacionamos con lo que nuestra mente percibe del otro...nuestras relaciones son con nuestra propia mente.

Cada vez que conocemos a alguien actuamos dependiendo del pensamiento o sensación que nos aporta la apariencia de esa persona, es decir, juzgamos al personaje.

Incluso en las relaciones de pareja no nos relacionamos con ella, sino con lo que nos hace sentir esa persona, nos relacionamos con nuestro propio sentimiento.

Cuando nos abrazamos con alguien, no es ese alguien quién nos aporta nada, sino lo que nosotros interpretamos, conseguimos o sentimos a través de ese abrazo. Todo depende de nosotros siempre.

Voy a hablar de mí, ya que es lo único que conozco "algo", y especifico "algo" ya que me voy descubriendo día a día y seguramente me falte mucho por encontrar...

Cuando me cruzo con personas a lo largo del trayecto de mi vida que solo desprenden felicidad, que siempre van con una sonrisa en la cara, que parece que son todo amor, cariño y simpatía, que en cuanto pasan un rato conmigo ya parece que somos casi familia por su parte, que te involucran en sus vidas como si hubieses formado parte de ella durante mucho recorrido...mi mente directamente las rechaza...pero ellas no lo saben, yo soy una hipócrita y cada vez que mi viaje se cruza con ellas soy simpática y agradable, pero interiormente me generan desconfianza, me resultan poco reales y antinaturales...ya que estar feliz todo el día, que todo el mundo te caiga bien, que ames a todas las personas, que todo sea estupendo y divino...eso pasa en la Aldea del Arce, pero no en la vida cotidiana...y a mí me gusta la realidad, me gusta encontrar personas y descubrir al personaje, no encontrarme al personaje en el primer contacto...personajes de ficción tan descarados me aburren...y que nadie se ofenda, que es mi percepción, no por ello la realidad...no olviden este dato nunca.

En realidad todas las personas que me tienen cariño o aprecio no es por mí, sino por lo que les transmito, por lo que su mente les hace percibir de mí, siempre basado en su propio juicio personal dominado por las creencias de su propia mente. Nos relacionamos con nuestra propia mente, no con el corazón, no con la esencia de las personas, sino con sus personajes, con lo que sus mentes perciben y les hacen sentir.

Estoy enamorada de mi marido, pero en realidad sé que no es por él, sino por mi propia percepción de él...me atrae físicamente porque está bajo los cánones físicos que me gustan, no es que me guste su forma de ser, sino lo que yo percibo o siento de su forma de ser, todo está basado en mi propia percepción...seguramente muchas en mi puesto no serían felices, igual que muchos en su puesto tampoco...nosotros compartimos viaje, a día de hoy, porque cubrimos nuestras necesidades, es decir, lo que sentimos a través del otro nos satisface...pero lo siento yo a través de él, me relaciono con las emociones o sensaciones que él me hace sentir...todo depende de mí, de mi mente.

Cuantas veces a lo largo de nuestras vidas ha aparecido alguien que es súper simpático, súper agradable, un cielo, una persona entrañable...pero por mucho que fuese la pareja ideal e incluso físicamente te atraiga...no tiene ese no sé qué que necesitas para entablar una relación...puede ser el físico, o la forma de ser, el carácter...lo que sea...pero algo no cubre tus necesidades y no puede ser...y el problema no es la persona, es nuestra mente, es que no ha pasado el examen al que sometemos a todas las personas, no ha pasado alguna de las secciones que existen en nuestra mente...algo no encaja en nuestro pensamiento, y entonces no podemos sentir lo que nos gustaría sentir...no puede ser, y punto.

No queremos, ni apreciamos a nadie solo por existir. Eso lo haríamos si nos permitiésemos percibir al prójimo desde nuestro corazón y no desde nuestra mente, pero la forma de relacionarnos en esta sociedad es totalmente analítica y racional.

No sabemos vivir desde el corazón...para ello deberíamos parar, sentir, conectarnos con nuestra esencia...pero en esta vida donde todo son prisas y las relaciones son momentáneas, nos creamos personajes para interactuar...pero en la soledad de nuestros hogares sale nuestro verdadero yo...de ahí tantas frustraciones, depresiones, ansiedades...

Solo nos relacionamos con el corazón en esos momentos donde no existe la prisa, donde nos centramos en ser nosotros mismos sacando nuestras verdaderas emociones y sensaciones, donde nos sinceramos y nos quitamos la careta, donde se producen encuentros que te llegan y te nutren el Alma...pero encontrar ese tipo de personas capaces de ser así en esta sociedad no es tan sencillo...y cruzarme con ellas siempre es un regalo...puede ser que en realidad por eso cada vez me gustan menos las relaciones sociales, no lo sé...

Cada día soy más consciente de la gran obra de teatro que interpretamos todos, donde cada uno se relaciona con su propia percepción de la realidad, olvidando que no es la realidad, sino lo que su mente percibe, analiza y basado en el resultado, le hace sentir.


sábado, 2 de junio de 2018

La comercialización de la Terapia Regresiva

Llevo cuatro años aprendiendo a través de la Terapia Regresiva y de corazón espero que el Universo me permita seguir recorriendo este trayecto de aprendizaje continuo, a pesar de que me baje del vagón en el que he recorrido gran parte de mi formación.

Después de estos años siento que ha llegado el momento de bajarme de este vagón, pero no porque me haya desilusionado o me haya defraudado la terapia en sí, sino porque no resueno con el fin con el que se lleva a cabo en realidad esta terapia, ya que no es más que el enriquecimiento económico personal de cada terapeuta, y no la sanación del Alma de los pacientes...eso queda en segundo plano.

Seguramente el problema es mi forma de pensar que no encaja muy bien dentro de este sistema creado única y exclusivamente para enriquecerse y lucrarse económicamente...soy de las que sigue la filosofía de que menos es más...pero la Terapia Regresiva es la terapia del Alma, no es una terapia cualquiera basada en una metodología única a seguir, sino que cada terapeuta se convierte en una herramienta del Universo para acompañar a otras Almas en su sanación...y ponerle precio a eso, a mí a día de hoy, me rechina...

En esta terapia es el Alma del paciente el que le empuja a asistir a un taller o a una sesión individual, es una fuerza interna que hace que esa persona llegue a ese lugar sin saber muy bien cómo; y por otro lado es el Alma del terapeuta el que interactúa con ese Alma del paciente porque se entra en un estado expandido de conciencia por ambas partes, es como un diálogo entre Almas...no sé muy bien cómo expresarlo en palabras, aparece mi querida inefabilidad...pero esta es la forma más precisa en la que puedo transmitir lo que sucede en cada sesión.

No tengo 100, ni 1000, ni 3000 regresiones a mis espaldas para llenarme la boca hablando de mi experiencia como terapeuta, pero sí que con mis 15 regresiones a pacientes, mis 13 regresiones personales y mi intercambio de correos electrónicos con decenas de personas desconocidas que se han puesto en contacto conmigo gracias a mi blog y mi canal de Ivoox, tengo evidencias suficientes, para mí, para ser consciente de que en cada sesión suceden cosas que no tienen explicación racional; que los pacientes, en ocasiones, no recuerdan lo que ha sucedido y les aseguro que no hay hipnosis ni relajación previa ni nada; que gracias a que grabo todas las sesiones individuales tengo evidencias para demostrar que sucedió lo que viví y no me lo invento; que la energía del perdón tiene un poder espectacular; que a las sesiones acuden Almas desencarnadas que están perdidas y mostrándoles la luz vuelven agradecidas al hogar; que gracias a revivir vidas pasadas se solucionan contracturas emocionales presentes en la actualidad...en definitiva...que es una terapia que debería de estar al alcance de todo el mundo y no convertirla en una terapia clasista que depende de tu poder adquisitivo.

Es una terapia que ofrecería la posibilidad de percibir la vida desde un punto de vista diferente; solventaría, en ocasiones, enfermedades psicosomáticas; acercaría a muchísimas personas la opción de aceptarse tal cual son, ya que les recordaría lo valiosos que son solo por existir; habilitaría la alternativa de vivir sin miedo a la muerte; les posibilitaría recordar el poder de la energía del amor y el perdón; les mostraría que la mayoría de sus problemas no existen en realidad, sino que solo son pensamientos inducidos mayoritariamente por unas creencias; y sobretodo les guiaría a vivir en el momento presente, ya que asimilarían que, en realidad, no existe el tiempo ni el espacio...sería tan productivo para el ser humano...

Es algo tan inefable lo que ocurre en los talleres, en las semanas de formación o en las sesiones individuales que me decepciona que solo se lleven a cabo bajo la condición de que el resultado sea beneficioso económicamente para los terapeutas.

Que solo se realicen talleres siempre y cuando el número de asistentes sea el suficiente para que la cuenta corriente del terapeuta se vaya llena, y que se cancelen los únicos eventos gratuitos, que son las conferencias previas al taller, sin ninguna consideración, es decir, que el taller se cancela sin pudor si no hay mínimo 10 personas, y que no se cancele si no hay posibilidad de conferencia...¿qué más da que la única llave gratuita que abre tantas Almas se cancele?...lo importante es que vayan asistentes al taller...vamos...lo importante es la cuenta corriente.

¿Qué más da que haya un gran porcentaje de personas que no puedan pagar el precio de una sesión de 90, 100, 200 o 300€? Esas Almas parece que no tienen derecho a acceder a esta terapia tan increíblemente sanadora.

¿Qué más da que se cancele un encuentro gratuito de terapeutas o ex alumnos donde se aprende y se comparte información? Parece que es más importante asistir a un taller donde la cuenta corriente aumenta...ese encuentro es solo por amor...y parece que el ego, en este vagón que he viajado cuatro años, gana la batalla al amor...

La Terapia Regresiva no es una terapia física.

La actriz principal en esta terapia es el Alma del paciente y por ello su sanación, y no su dinero como demuestran los hechos de todo este movimiento terrenal alrededor de esta terapia...donde cuando tienes experiencia el siguiente nivel de recaudación es pasar a crear cursos de formación de terapeutas, y cada semana de formación mueven miles de euros, ya que también depende de un mínimo de asistentes...sino es rentable, no hay formación.

Y ahora venid y repetirme que la actriz principal es el Alma del paciente y que el amor es la energía que mueve esta terapia...y yo os diré que os mueve el dinero, y que no os preocupéis, porque es tan respetuoso como moverse por amor...no olvidéis que todo está bien tal y como sucede...pero no me enmascaréis la realidad de los hechos, ya que no somos lo que decimos, sino lo que hacemos.

No me siento cómoda en la forma en la que fluye esta terapia en este vagón, pero también soy consciente de que hay otro vagón en el que el fin sí que es el Alma del paciente y no su poder adquisitivo; sí que hay terapeutas que sentimos que hemos tenido la suerte de poder pagar talleres, sesiones individuales y cursos, pero que no ha sido una inversión que nos haya de generar dividendos, sino un intercambio de información por dinero que hemos tenido la suerte de realizar; existimos terapeutas que nos movemos en la energía de la compasión, la comprensión, la paciencia y el amor dentro de esta terapia y somos conscientes de que simplemente somos herramientas que tiene el Universo para acompañar a todas aquellas Almas que se cruzan en nuestro camino, y que nuestro intercambio no es por dinero, sino por aprendizaje...porque a veces para ir más rápido tienes que ir más lento confiando plenamente en el proceso, y sobretodo siendo conscientes de que vinimos a aprender y no a acumular riqueza económica.

Recordé hace tiempo que vivir sin la necesidad de consumir en exceso es ayudar a otros a tener sus necesidades cubiertas y así equilibrar la abundancia existente.




domingo, 13 de mayo de 2018

La idealización de ser madre


Ya han pasado tres meses y ya he aceptado desde el amor que voy a ser madre, e incluso he experimento emoción e ilusión porque vivir nuevas etapas siempre traen novedades, y a mí me gustan, pero no voy a negar que todavía hay instantes en los que pienso:
- Madre mía…que esto va en serio…

Si todo fluye y este pequeño ser que habita en mí decide venir definitivamente en seis meses seré mamá. Pero no me identifico para nada con la mayoría de frases que me repiten día a día, incluso algunas me producen rechazo ya que yo no idealizo la vida, solo la vivo en el presente.

Hay una frase que es la que más escucho o leo:
- Ya verás, va a ser la mejor etapa de tu vida, disfrútala a tope, que en cuanto nacen ya crecen muy rápido…

A ver…de verdad que sin que se sientan mal…yo no creo que vaya a ser la mejor etapa de mi vida, básicamente porque he vivido muchas etapas maravillosas y sinceramente espero vivir más y que no solo tenga que ver con ser madre, sino con mi propia experiencia de vida, mi aprendizaje, mi evolución…que yo voy a seguir siendo Cristina y mi experiencia de vida continúa, no se eclipsa…y además que crezca es algo que forma parte del trayecto de la vida y es maravilloso.

Estoy convencida de que voy a vivir una etapa muy novedosa, pero igual que otras muchas etapas que ya he vivido, y será única, pero igual que todas las anteriores…cada día es único e irrepetible…

Mi vida va a cambiar…y me repiten que va a cambiar a mejor…pues no lo sé y no lo voy a saber hasta que el futuro sea presente…así que dejemos de vivir en pensamientos futuros y simplemente vivamos el presente…no hace falta que me digan ni me adivinen el futuro, a veces con el silencio y con una sonrisa sobran las palabras…qué desperdicio de energía…

Me aburre el idealismo que hay alrededor de ser mamá…de la misma forma que me cansan ese tipo de personas que van a un curso o taller y desde el minuto uno después de conocerse ya se quieren y se adoran y son mejores amigas…y luego al cabo del tiempo si vuelves a coincidir ya ni se hablan…nada es idílico cuando es real.

No siento la necesidad de compartir mi tiempo con amistades cada día, me gusta mi soledad y disfruto de ella…y por eso mi primera lección será esa: aprender a compartir mi tiempo con este pequeño ser que habita en mí, que se va a convertir en el principal “ladrón de tiempo” en mi día a día.

Es decir, dejaré de vivir por y para mí, ya que con mi compañero de viaje estamos muy compenetrados y tenemos nuestros tiempos muy respetados, todo fluye desde el principio, y es maravilloso.

Todo dejará de ser como hasta ahora, pero espero no olvidarme de que sigo existiendo, que tengo necesidades y cubrirlas me permite sentirme equilibrada emocionalmente.

Mi nutrición emocional es fundamental para poder “dar” de forma innata sin desear recibir nada a cambio…solo dejándome llevar por mi energía innata de “servir”.

Me coge con 37 años y supongo que también eso influye, aunque creo que lo fundamental son los años de trabajo personal que llevo realizados...así que, a día de hoy, acepto ser su canal para que pueda venir a vivir su propia experiencia de vida y le acompañaré en su trayecto de vida, pero siendo consciente de que somos seres independientes con experiencias de vidas diferentes que compartiremos tiempo.

Otra frase que me repiten es:
- Vas a ser una buena madre, una madraza…

Pues miren, de la misma forma que no he venido a ser buena o mala hija, tampoco siento la necesidad de ser buena o mala madre…he venido a Ser y en mi curso de aprendizaje de la vida ya hace años que no existen las calificaciones ni las notas finales, solo hay lecciones y en cada momento haga lo que haga será lo que creo conveniente y no le permito cabida a esa culpa que no sirve para nada más que para machacarnos.

Recordé la energía del perdón hace un tiempo y la tengo integrada en mi día a día…así que si lo hago bien o mal solo le servirá a todas aquellas personas del día a día que se creen titulados para juzgar al prójimo, cuando en realidad los juicios que yo sepa se ejercen en los tribunales y se llevan a cabo por personas que han estudiado una carrera bastante larga además para dictar sentencia.

Así que estoy viviendo una nueva etapa de mi vida que no será buena ni mala, solo será…y la voy viviendo momento a momento, en el presente, como únicamente se puede vivir la vida en realidad…y sabiendo que el amor incondicional es un sentimiento que el cuerpo humano no es capaz de albergar, el corazón explotaría, no cabe en nuestro cuerpo limitado ese sentimiento…estamos encarnados en cuerpos físicos y son limitados por mucho que seamos padres, y crean que ese sentimiento es amor incondicional…solo es su percepción, eso no significa que sea la Verdad.

Voy a estar unos meses descubriendo esta novedad de que mi cuerpo se convierta en un traje hecho a medida para acoger a este pequeño ser que habita en mí, y no voy a dejar de recordarle que estos meses vive bajo mi sistema emocional y que esas emociones no le pertenecen, no son suyas, sino mías, y eso es muy importante para que no viva esta experiencia de vida sometido a mis miedos o carencias…ya que con las suyas tendrá suficiente.

Mi experiencia de vida como Cristina continúa y eclipsarme cuando nazca y crezca con sus emociones y sus vivencias olvidándome de mí, solo me llevará a vivir el síndrome del nido vacío y a una edad más avanzada volver a conectarme conmigo misma…porque el único ser que va a estar junto a mí toda mi experiencia de vida soy yo misma y soy lo más valioso y sagrado que hay en mi trayecto de vida, olvidarlo, para mí, sería un error que se convertiría, seguramente, en lección con el tiempo.

martes, 1 de mayo de 2018

La belleza del cuerpo físico


A estas alturas soy consciente de que somos la suma del cuerpo físico y el Alma.

A esta sociedad, o mejor dicho, a este sistema solo le interesa que cultivemos nuestro cuerpo, ya que el día que conectas con tu Alma recuerdas que tu cuerpo no es más que el vehículo para poder experimentar este capítulo de tu vida, pero que aquí se quedará cuando muera, ya que no te pertenece.

No somos ese cuerpo, solo es una herramienta necesaria para poder experimentar nuestra experiencia de vida.

Y de esta manera no cabe duda de que todos los cuerpos sean como sean son maravillosamente perfectos para poder viajar a lo largo de nuestro viaje llamado Vida, y que ningún Alma ha venido aquí a cultivar su cuerpo para entrar en unos cánones de belleza creados por alguien para así poder manipular las emociones de quién entra en su sistema…eso puede llegar a ser denominado “secta”…pero a nadie le interesa llamarlo así…demasiados intereses económicos detrás, y no solo de un particular, sino de todo un sistema.

Así que lo único que queda es que cada uno recuerde quién es, de dónde viene y a dónde va…pero ese trabajo es personal y dedicar tiempo a ello te aporta llegar a aceptar tu cuerpo tal y como es; olvidarte de los cánones de belleza que parece que hoy hay que seguir, ya que en cada momento histórico han sido diferentes, y ello evidencia que no son reales, sino creados; asumir que cada cuerpo tiene una constitución; admitir que somos maravillosos tal y como somos porque vinimos a Ser y nos estamos distrayendo creyendo que vinimos a tener un cuerpo físico tal y como nos han hecho creer que entra dentro de la definición de belleza, cuando en realidad el significado de belleza es la cualidad de una persona, animal o cosa capaz de provocar en quien los contempla o los escucha un placer sensorial, intelectual o espiritual…y no vamos a debatir que, por ejemplo, la belleza de un cuadro depende de los ojos de quién lo observe…así que de esta misma forma la belleza de cualquier ser dependerá de los ojos de quién observe a ese ser…y la percepción de cada uno está basada en lo que los ojos envían al cerebro y éste está manipulado, mayoritariamente, por las creencias que ya sabemos que vienen dominadas por nuestro alrededor y no por nuestro interior, es decir, siendo creadas por otros y creídas por nosotros.

Las redes sociales plasman la realidad social, y la obsesión por un cuerpo regido por unos cánones de belleza que nos hemos creído, son una realidad.

Pero no me asombra este hecho, ya que la mayoría de la población continúa viviendo en piloto automático y todavía no han descubierto lo gratificante de vivir reduciendo marchas.

Pero yo no he venido aquí a convencer a nadie, sino que solo deseo poner encima de la mesa mis pensamientos…y pueden que sean incorrectos…o no…no lo sé…pero sí que he llegado a un punto donde no juzgo al prójimo, respeto sus tiempos, su ritmo...en definitiva, su experiencia de vida…y estar en ese momento del proceso solo refleja sus carencias, ya que creen que tienen una autoestima elevada, que se quieren, que se aceptan, que se sienten fuertes…pero llegará un momento en que serán conscientes de que en realidad su nivel de autoestima no es real, sino ficticio, enmascarado en una necesidad de tener el cuerpo de esa determinada forma para poder seguir en ese nivel de autoestima elevada…viven en una esclavitud constante sin ni siquiera ser conscientes de ello. Pero para eso están viviendo su experiencia de vida, para recorrer su propio proceso y al final todo estará bien. Así que solo puedo sentir compasión por ellos.

Hay un dato que me ha llamado la atención y son las pecas. 

Las pecas hace años estaban catalogadas como imperfecciones negativas, no eran vistas como belleza física, se despreciaban, en definitiva, se les hizo una campaña de rechazo. Y lo curioso viene ahora. Y es que, a día de hoy, se las tatúan, son una demanda a nivel estético, ahora están valoradas, apreciadas…le han hecho una campaña de reclamo. 

Y así con todo…qué curioso todo, y cómo nos dejamos manipular…

Es maravilloso aceptarse. Es liberador no vivir obsesionado por el peso, los índices de masa corporal, las calorías, los gramos de lo que consumimos...

Es gratificante sentirme libre, haber recordado que mi cuerpo es un vehículo para que yo pueda experimentar, pero que cuando mi cuerpo muera yo continuaré, y él se quedará aquí, porque no me pertenece.

Está claro que hay que cuidarlo y valorarlo, porque es vital para poder seguir aquí, pero no vine a tener un cuerpo que entre dentro de unos cánones de belleza que me impone un sistema, vine a Ser…y recordarlo me ha dado alas para vivir reduciendo marchas, apreciando el camino y sintiendo cada paso que doy dentro de mi experiencia de vida como Cristina.

Todos tenemos cuerpos bonitos, sean como sean…y quien diga lo contrario estará basándose en su propia percepción que no le permite ver de otra forma y simplemente necesita nuestra compasión, porque es una verdadera lástima no ser capaz de ver la belleza en cada ser.

sábado, 7 de abril de 2018

Mamá por sorpresa


Mi rechazo a ser madre me ha acompañado durante toda mi edad adulta, y sobretodo desde que según la sociedad “ya me tocaba”.

He puesto medios siempre para no quedarme embarazada y además he sido de las que se ha cansado de repetir que en pleno s. XXI quedarse embarazada sin querer es ridículo con la de precauciones que hay.

Pues de nuevo el Universo me ha puesto un punto en la boca y me ha demostrado, más si cabe, que él dirige mi trayecto. Que antes de nacer, desde mi libre albedrío, organicé mi plan de Alma y ahora llevarlo a cabo es mi decisión.

Pero hace tiempo que recordé que estoy aquí para vivir aquello que me ocurra. Que la vida y la muerte no están bajo el control terrenal de forma natural, y yo no me siento una semidiosa para otorgarme un poder que en realidad, para mí, a día de hoy, le pertenece al Universo.

Así que por sorpresa, sin desearlo y con rechazo me enteré de que estaba embarazada hace unas semanas…

Al principio yo lo viví desde mi parte exclusivamente terrenal, mientras que mi compañero de vida, desde el principio, me dio una lección de aceptación acerca de vivir aquello que ocurra. 

A mí, mi parte terrenal, me llevó a enfadarme porque no entraba en mis planes, porque un montón de mujeres desean ser madres y no se quedan embarazadas…y yo por un fallo de los métodos anticonceptivos me quedo embarazada a la primera…quiero la hoja de reclamaciones ya, por favor…no puede ser…

Solo veía que se acaba mi tiempo por y para mí, y si no fuese por la terapia regresiva y todo lo que me ha enseñado y recordado estaría todavía furiosa, rabiosa, enfadada con el mundo…e incluso abortaría sin pensármelo mucho más…

Pero la noticia me ha servido para ser consciente de mi primera gran lección: soy una egoísta; me creo que he nacido para organizar mi vida y dedicar mi tiempo a lo que deseo o quiero, sin ladrones de tiempo; me he olvidado de que ese es mi ego.

En realidad, a día de hoy, tengo claro que un ser me ha elegido para ser su canal para poder experimentar su experiencia de vida terrenal, y yo en su día, antes de nacer, lo acepté así y ahora no puede vencer mi ego terrenal creado aquí en esta sociedad donde prima la individualidad.

Así que después de unos días de reflexión, de charla interna y de conexión con mi esencia he llegado a la aceptación desde el amor, aquí y ahora, de que si el Universo me ha puesto delante esta experiencia, yo lo único que debo hacer es vivirla.

Mi vida va a cambiar si todo llega a ser…ya que las madres primerizas corren el riesgo de pérdida. Pero a mí ese dato no me preocupa, porque sé que no ha sido mi elección ni mi deseo…y de igual manera que ha venido, ese ser tiene total libertad para decidir venir o no finalmente. Esa decisión a mí no me pertenece. Yo solo aceptaré la decisión que tome.

Pero esta experiencia me está sirviendo para evidenciar el egoísmo terrenal. Me preguntan si deseo que sea niño o niña…mi respuesta que me da igual lo que sea, simplemente que sea…y entonces lo único que contestan es que sobretodo el bebé venga sano. Y ahí yo entro en conflicto interno porque ¿y si ese ser necesita venir con alguna discapacidad o patología para poder vivir su experiencia de vida? ¿Tengo que aceptarlo o rechazarlo? ¿Debo aceptar todo lo que venga o debo elegir solo aquello a lo que yo esté dispuesta a criar, por ejemplo solo si viene sano y sin patologías iniciales?

Pues no lo sé…pero sí que sé que decida lo que decida estará bien, siempre y cuando se lo explique…pero a día de hoy tiene mi aceptación para venir como necesite para vivir su experiencia de vida humana. Siento que me he creído el centro del universo, me he creído que el tiempo me pertenece y hacer lo que me apetezca es mi derecho…y puede que sea así en parte…pero en realidad ahora siento que hemos nacido para servir, que esa es nuestra esencia, servir a quién nos reclame y nos necesite, servir a todos aquellos a los que podamos echar un cable…

El egoísmo es un sentimiento exclusivamente terrenal creado por un sistema, por nuestro recorrido, por nuestras creencias…pero no es nuestra esencia.

De momento me esperan siete meses de atención plena a mis emociones para cada vez que sienta algo hacerle consciente a ese ser de que las emociones buenas o malas son solo mías y a él no le pertenecen, que ahora somos dos seres independientes regidos durante nueve meses por mi sistema emocional…así que ya puede tener paciencia…

La primera conversación que hemos tenido ha sido acerca de mi rechazo inicial ante su aparición. Le he intentado explicar que una vez que encarnamos empezamos a sentir diferente a como sentimos estando en la luz. Que sobretodo nos rige el egoísmo personal porque hemos olvidado que somos Unidad. Que aquí nos forman para ser individuales, para competir entre nosotros, para mirar por nuestro propio beneficio única y exclusivamente…pero que gracias a su aparición he sido consciente de esto y que supongo que viene a darme un master en aprendizaje…y aquí estoy dispuesta a seguir aprendiendo.

Sobretodo no voy a competir por ser buena madre, ya que si algo tengo presente es que si llega a venir será un ser independiente con su propia experiencia de vida terrenal personal e intransferible…y yo no seré buena o mala madre, sino que solo seré madre, sin más.

domingo, 25 de marzo de 2018

No sabemos vivir


Cada vez soy más consciente de que es el Universo el que dirige mi trayecto de vida, y mi misión no es más que vivir aquello que me ocurra.

Soy muy organizada. Organizo mí día a día. Soy de las que lleva agenda de papel en el bolso y todo lo deja reflejado. En casa el orden es una filosofía de vida. Todo lo quiero tener bajo control…y en realidad, ahora veo que no es más que mi ego el que necesita vivir así, ya que no sabe vivir en desequilibrios, los acontecimientos que salgan de sus planes no los sabe encajar al principio, salir de los límites organizados le da miedo, y ese miedo se canaliza en enfado, que luego desencadena en reflexión, llegando a la calma y aceptación final.

Me he dado cuenta de que no sé vivir, sino que sobrevivo bajo la creencia de que mi vida la organizo y la dirijo yo.

Estoy empezando a valorar lo que es la Vida, pero la Vida en mayúsculas. Y, para mí, no es más que vivir aquello que me ocurra en cada momento dejando  a un lado los juicios, olvidándome de solo querer vivir lo que yo catalogo como “lo bueno” y dejar de rechazar aquello que posiciono en la columna de “lo malo”.

No hay ni buenas ni malas experiencias, solo hay experiencias.

No deseamos Vida a nadie, en realidad solo deseamos buena salud, disfrute y todo lo bueno que le pueda pasar…pero eso es sobrevivir, ya que la Vida engloba todo.

Y la palabra “todo” abarca cualquier experiencia que pueda aparecer delante de nosotros para ser vivida, sea la que sea.

Para eso encarnamos. Y vivirla es la misión. Eso es la Vida.

Y muy pocos lo hacemos…

Me resulta curioso ver ahora la vida como la veo…pero la logro ver en este instante, desde la calma, la serenidad, desde mi Alma…sin juicios, sin prejuicios, sin dejar que mi lado racional entre a valorar la vida…solo viviéndola.

Estoy cansada de ver últimamente escritos o videos sobre luchar por conseguir tus sueños…se ha creado un movimiento alrededor de esto y me resulta en realidad contradictorio porque esa forma de vivir creará muchas ilusiones a todos aquellos que alcancen sus metas y sueños, pero también generará muchas frustraciones a todos aquellos que sus expectativas no se hagan realidad, ya que es vivir a través del futuro, un punto temporal que no existe. El futuro solo existirá cuando sea presente, y eso nunca llegará, ya que siempre es presente.

Estoy deseando que llegue el día en que la población sea consciente de que el único momento que tenemos para vivir es “ahora” y el único lugar “aquí”.  Todo lo demás solo existe en el cerebro, y ahí está el ego que domina muchos de nuestros pensamientos incluso de forma inconsciente.

Puedes trabajar en lo que sea, te guste más o te guste menos. El trabajo es un trueque de tiempo por dinero. Y el dinero que necesites vendrá determinado por tu nivel de consumo…y ahí tú sabrás lo que haces…trabajar para consumir o trabajar para vivir. Esa es tu decisión.

Hacer de tu vida una vida ideal de esas que venden los influencers, las revistas, los anuncios…en general, el marketing creado a nivel social acerca de las vidas ideales es dejar de vivir, ya que en el momento que algo deje de ser ideal, te darás cuenta de que simplemente sobrevivías entre los límites impuestos por la definición de vida ideal. No vivías la Vida en mayúsculas.

Nadie tiene una vida mejor o peor que otra. Todos tenemos lo mismo. Nada. Y darte cuenta de ello te libera. Darte cuenta de que sobrevives en tu vida te hace romper barreras y empezar a permitirte vivir. Vivir aquello que nos ocurra. Eso es vivir.

La vida es muy simple.

Todos moriremos. Todos. Y me gustaría que cada uno de los que leéis o escucháis este blog dedicaseis unos minutos a ser conscientes de esta realidad. La muerte y el nacimiento llegan en el momento que el Universo decide. Nosotros no tenemos ningún control al respecto de forma natural.

Creemos que los nacimientos aparecen cuando se buscan. No es verdad. Hay millones de parejas ya incluso en estado de obsesión por ser padres, y no llega ese momento. Y simplemente están sobreviviendo. No aceptan lo que la vida les ha organizado, no ser padres. No aceptan la Vida tal y como les ocurre.

De la misma forma todas aquellas personas que abortan ya sea porque no desean ser padres o porque no aceptan a un ser con algún tipo de enfermedad. No aceptan lo que el Universo les ha deparado…sobreviven dentro de sus vidas. No saben Vivir.

Lo mismo ante una enfermedad. Nadie la quiere. Todos las rechazamos.

No sabemos Vivir. Solo sabemos sobrevivir en una vida sin problemas.

Queremos vidas perfectas, basadas en todo aquello que juzgamos como bueno…y el día que el Universo te recuerda que él marca los ritmos, y vives con conciencia, solo te queda permitirte vivir aquello que antes de nacer planificamos, eligiendo a mamá para ser el canal para poder vivir una experiencia humana, e ir poco a poco descubriendo el plan de Alma que vinimos a experimentar, pero dejando a un lado lo que hemos aprendido aquí que es a sobrevivir y volviendo a recordar que vinimos a vivir. A vivir aquello que nos ocurra.

lunes, 12 de marzo de 2018

La pérdida es la pérdida


En mi trayecto de vida tengo el tema de la muerte muy trabajado. No a nivel práctico, ya que no he tenido la oportunidad de acompañar a casi nadie en sus últimos momentos, supongo que el Universo es sabio y no estaba preparada para ello. Pero a nivel teórico llevo mucho tiempo aprendiendo sobre la gran maestra de la vida llamada muerte.

A día de hoy, hablo de la muerte con la naturalidad que para mí le corresponde, ya que para lo único que estamos preparados desde el primer segundo de vida es para morir.

Es una etapa dentro de nuestro trayecto de vida y he llegado a mi parte del proceso donde la acepto desde el amor.

Es como si en mi cerebro se hubiese conectado alguna parte en la que estaba esta información que he recordado gracias a la terapia regresiva.

A día de hoy, no es que lo crea, sino que sé que la muerte no es el final. Tengo evidencias que con mi mente analítica no puedo razonar y la única explicación posible es que hay algo más, que esto es solo un capítulo del libro de nuestra Vida, y creerlo o no solo depende del tiempo invertido en observar, experimentar y comprobar las propias evidencias que van surgiendo a medida que indagas en este ámbito.

Pero a pesar de todo, hace unas horas ha bajado del vagón del trayecto de mi vida un compañero de viaje con el que he tenido la suerte de compartir sus últimos seis años de vida.

Aunque mi mente racional tenía presente de que llegaba su momento, que su cuerpo físico estaba ya en la etapa de la vejez y no daba más de sí, a pesar de tener impregnado en mi ser que somos Almas encarnadas en cuerpos físicos, que la muerte no es el final, que nacemos para morir, que la muerte es una etapa más dentro de la vida, que es un hasta luego, que estoy convencida de que nuestros trayectos de vida se volverán a cruzar, de que solo ha muerto su cuerpo físico, de que se ha ido después de muchas conversaciones donde le hemos explicado lo que le iba a suceder a pesar de que no contestaba y en realidad no sabemos si nos entendía o no…a pesar de todo…una pérdida es una pérdida y el vacío que deja su ausencia física en el vagón del trayecto de nuestras vidas es incuestionable.

Es el Alma que ha ejercido de maestro, para mí, para mostrarme lo que es la vejez, lo que es el deterioro físico, lo que es ese bajón que suelen decir que pega un cuerpo físico cuando se acerca el final del trayecto y se palpa que su parada se aproxima y se tendrá que bajar para continuar su viaje en otro vagón…y pese a que soy consciente de que su viaje continúa y todo está bien, esa despedida, esa ausencia en mi día a día es dura, difícil y triste, porque la pérdida física es la pérdida física y para ella no existe consuelo.

Ahora mi viaje continúa sin él. Sin Tako. Un perro maravilloso al que le agradezco que me haya permitido compartir trayecto durante seis años y que solo me ha ofrecido amor incondicional desde que le conocí porque viajaba junto a mi compañero de viaje actual; un compañero al que he acabado dándole durante meses de comer y cenar bola a bola los dos sentados como si fuese un ser humano, ya que el tumor que tenía en la boca le impedía por él mismo coger el alimento del comedero, y  sin embargo todos los días tenía emoción y entusiasmo para recibirme cada vez que salía al jardín; un bóxer con el que los paseos diarios acabaron siendo cortos y lentos puesto que las piedrecitas le molestaban al contacto con sus almohadillas de las patas, porque la vejez le aumentó la sensibilidad; un maestro que me ha mostrado la etapa de la vejez desde cerca día a día, enseñándome lo que es llegar hasta el final y morir de pie como un grande, siendo un gran ejemplo de vida para mí.

Puede ser que Jara le haya venido a buscar y ahora estén los dos sin esas limitaciones que un cuerpo físico viejo y enfermo les suponía…no lo sé.

Lo que sé es que nosotros seguimos nuestro trayecto de vida sin su compañía y aun habiendo aprendido a aceptar la muerte desde el amor, la pérdida es la pérdida y ese vacío será el tiempo el que haga que el cerebro desvirtúe la realidad y nos convierta nuestro viaje compartido en un recuerdo maravilloso imposible de olvidar.

Has bajado de nuestro vagón habiendo cumplido tu misión con un sobresaliente, ya que aunque ahora en tu plano ya no existan los juicios, nosotros aquí nos sentimos completamente satisfechos con tu compañía…nos veremos cuando el Universo nos permita volvernos a cruzar. Buen viaje Tako.

lunes, 5 de marzo de 2018

Todo lo que necesitas es menos


Me encuentro en un momento de mi trayecto de vida en el que creo que estoy perdiendo la cordura o puede que la esté recuperando y antes creía tenerla y no era así…no sé…que lío…

La cuestión es que el Dios del s.XXI es san Dinero, y su patrón San Consumismo.

Creo que es el invento humano para dominar a la población que más seguidores tiene…y vaya si estamos dominados por él…es como una secta.

Un elevadísimo porcentaje de la población está regido por sus creencias, y nos creemos todo lo que nos dicen, sin cuestionarnos nada, nos dejamos manejar a su antojo, nos influyen en pensamientos, comportamientos, creencias…y aquí todos somos sumisos a unos patrones creados por alguien…y nos creemos libres…

Nos han hecho creer que somos más felices en un ático con terraza que en un bajo interior, y si vivimos en un chalet ya casi llegamos al limbo; que ir al trabajo conduciendo un coche de alta gama nos hace más felices que ir en un coche de más de 15 años; que si ganamos 3000€ somos más felices que si ganamos 800€; que existen modas, tendencias, cánones de belleza que son reales y que hay que seguir; que tenemos necesidades innecesarias que nos han hecho verlas como casi vitales…y lo curioso es que todo lo que creemos que nos haría más felices, en realidad no lo sabemos, ya que no lo hemos experimentado por nosotros mismos,  pero nos hemos creído a pies juntillas que es así y punto…y luego vienen y me dicen que la vida acaba en la muerte, que no existe nada más, porque no tienen evidencias, cuando en realidad existen millones de testimonios que acreditan su experiencia cercana a la muerte, o incluso un libro llamado Consciencia más allá de la vida, donde Pin Van Lommel hace una recopilación de pruebas científicas demostrando que no puede atribuirse a la imaginación, la psicosis o la falta de oxígeno…

Para unas cosas tan incrédulos y para San Dinero tan abducidos…

Pues yo he salido de la secta, y me siento liberada…he recordado que el dinero y la felicidad no tienen absolutamente nada que ver, es mezclar tocino y velocidad.

He salido de esas fábulas que me creaban desde la publicidad y el marketing en las que me hacían seguir unas modas y tendencias, incluso algo tan simple como tener dos bodas de una misma familia y no poder repetir el vestido porque existe una regla que dice que no se puede repetir, hay que comprar otro.

Ya no me creo los cánones de belleza que me han inculcado y era esclava de ellos creyendo que no, pero sí, ahora he aprendido a aceptar mi cuerpo y el de los demás…ahora, para mí, carecen de sentido las comparaciones de peor y mejor vestidas e incluso los Argggs, muy típico en las revistas…las comparaciones solo reducen mi energía…

He llegado a ser consciente de que tengo ropa hasta que me muera creo, que por ir vestida siempre igual no me van a quemar en la hoguera, parece que vivía como con miedo…ponerme unos pantalones de campana en pleno auge del pitillo, era como algo prohibido, ahora me pongo lo que tengo, y voy tan a gusto…

He despertado del consumismo al que me permití entrar en su día y vivía como algo normal lo mismo que ahora veo anormal…es curioso como la misma realidad es diferente para mí misma.

La realidad siempre está sometida a la percepción de quién la mira, no existe la realidad única y absoluta…y guiados por San Dinero y  su patrón el Consumismo la realidad solo es como ellos quieren que la veamos…consumir, consumir y consumir…gastar dinero…su filosofía es soñar con tener mucho dinero para poder consumir muchísimo…

Y encima al dinero le dan el valor que les interesa en cada momento. Han bajado el precio del dinero de una forma muy sutil para así mermar nuestro nivel económico, y tenernos más sometidos…la mayoría hipotecados 30 o 40 años, no van a dejar un trabajo aunque les machaquen, están atrapados toda su vida laboral…la mayoría dejarán de pagar hipotecas en la jubilación…y ya veremos las jubilaciones…siguen creando miedo en el futuro, porque por ahí ya han aprendido que nos dominan…

El dinero no puede controlar nuestras vidas, no puede controlar nuestra felicidad, no puede controlar nuestros pensamientos...El consumismo es nuestra metástasis y nos dejamos devorar por él…

Salir de esta secta del consumo ha sido consecuencia de conectar conmigo misma, de vivir de forma consciente…eso es lo que falta en el mundo, vivir de forma consciente y no en piloto automático, reconectar con uno mismo...y creo que también tiene su parte de responsabilidad la vida de mis abuelos en el pueblo, su vida simple y sencilla, fuera del consumismo…a  mí eso siempre me ha atraído…y a día de hoy lo difícil es ser simple…qué curioso todo…

Puede que darse cuenta de que todo lo que necesitamos es menos sea una locura, y esté perdiendo el norte…o puede que locos estéis todos los que seguís a San Dinero…no lo sé…

Puede que todas las guerras por mis derechos, por mis valores, por mis pensiones, por mi territorio…todo lo que lleve la palabra guerra esté creada por los mismos que las provocan y su resultado sea éste…todos en guerra, conflicto, ira, indignación, divididos…todos vibrando en la energía de la oscuridad que son los que crearon el dinero para tenernos sometidos, no para nuestro beneficio, sino para el suyo propio…nuestro consumo y nuestro dinero es su corazón bombeando…nosotros conducimos la sangre del Dinero, los países desarrollados vivimos gracias a los subdesarrollados…solo nos importamos nosotros, nuestro época del bienestar…pero mejor no mirar más allá…como dicen ojos que no ven corazón que no siente…

Así que yo prefiero vibrar en la energía de la luz, la confianza, la paz, la armonía…porque está demostrado científicamente que nuestra vibración energética genera impacto en la conciencia universal, aunque sea un misterio su origen…así que mejor meditar que entrar en conflictos porque quien los generó es lo que busca…la pobreza es un invento de los humanos…

Llamadme loca o llamaros locos vosotros…en realidad no sabemos quién tiene la verdad.