viernes, 19 de marzo de 2021

La paternidad está infravalorada

Otro día donde las redes se llenan de felicitaciones y postureo. Esta vez felicitando a la figura paterna, solo porque toca, y la mayoría sin haber profundizado en lo que la energía paterna aporta por pura esencia.

La paternidad está infravalorada y ese intento actual de maternizarla es un invento más de este sistema. Solo porque interesa, no porque sea beneficioso para el acompañamiento de la evolución de ese ser que viene con todo el potencial de serie. La Vida tiene unas leyes naturales y esenciales que rigen a la propia vida. La energía masculina y la femenina son imprescindibles y necesarias para el equilibrio de la supervivencia.

La paternidad aporta la energía masculina en la unidad familiar. Es necesaria e imprescindible, pero en distintos tiempos. No es como nos lo quieren vender ahora con el eslogan de "paternidad consciente", haciendo creer que un ser recién llegado es un bien a compartir al 50%, como si se tratase de una tarea del hogar, o de un acuerdo matrimonial de separación de bienes o ganancial.

Lo siento, pero no es un producto. 

Un ser que pasa nueve meses dentro de mamá, solo tiene a la madre como conexión con esta encarnación. Se rige durante todos esos meses bajo el sistema emocional de esa mujer. Algo importante, poco valorado y muy desconocido para muchas madres, a día de hoy, todavía. El período de exterogestación existe y está totalmente desamparado.

Desde que nacemos hasta más o menos los siete años la relación con la madre nos aporta conexión con la Tierra. Las madres son Tierra. Tienen la capacidad de producir vida. Nos anclan. Nos ayudan a bajar toda nuestra energía y asumir esta encarnación. Un dato curioso es que hasta esa edad pueden existir amigos invisibles...luego, simplemente desaparecen. Nos desconectamos de la energía de donde venimos.

A partir de esa edad, los papeles se invierten. La figura paterna pasa a tener el papel principal para ayudarnos a manejar el mundo. Para mostrarnos el entorno que nos rodea. El padre es la vegetación. La Tierra sin vegetación moriría, porque necesita el oxígeno de los árboles para poder crear vida. Colocar esa energía y reconocerle su lugar tiene una gran importancia para el equilibrio emocional de un ser humano. El padre es la conexión con el mundo real, lo material, lo práctico, lo que podemos tocar. Es acción, determinación, voluntad, poder y reconocimiento.

La relación con el padre determina aspectos emocionales que muchas personas desconocen, porque este sistema vive en un fracaso absoluto a nivel emocional.

En mi desarrollo como Cristina tengo claro que mis padres no han colaborado al 50% en mi cuidado y atención. Mi madre ha tenido un porcentaje muchísimo más elevado en esa tarea, y evidentemente, mi padre más ausencia. Tengo recuerdos de estar enmadrada. Hasta el punto de que dejé el ballet porque mi madre empezó a trabajar por las tardes, cuando yo tenía unos 9 años. Mi padre empezó a llevarme a las clases. De repente, me vi en un vestuario lleno de niñas y madres, excepto yo que tenía a mi padre poniéndome las medias. Lo viví con una sensación horrible de abandono. Y lo dejé. Para otra niña, este hecho, puede que hubiese sido algo maravilloso. Pero para mí no lo fue. 

Por el contrario, mi padre ha sido clave para salir de las drogas. Sus sermones durante toda mi adolescencia, o más bien, toda mi vida, me han acompañado durante mis momentos de autodestrucción. Siempre he tenido, en mis etapas más oscuras, esos instantes donde la voz de mi padre resonaba en mi interior con sus consejos y sus charlas sobre la vida. Crearon cimientos en mi mente y me ayudaron a agarrarme a ellos y decir, hasta aquí.

Somos seres emocionales. Las emociones rigen nuestras vidas. Somos energía. Cada energía tiene sus cualidades por la pura ley natural de la propia Vida.

Esta nueva percepción que se ha inventado este sistema, para que veamos a los hijos como productos a compartir al 50%, es una aberración tan grande como la que hubo hace años con el intento de erradicar la lactancia materna para sustituirla por lactancia artificial. Todo es un proceso. Ahora está en auge. Pero llegará a su punto álgido y volverá a su cauce, al cauce natural de la Vida. Lo mismo que ha sucedido con la lactancia artificial. Está llegando ese punto donde se caen las vendas, y se ve la gran manipulación que ha habido para lograr ese gran beneficio económico que hay detrás. Se empieza a ver que es un producto para determinados casos, pero no para normalizarlo como si fuese leche materna.

Este sistema manipula, nos dirige y crea percepciones de la vida a su antojo y beneficio.

Tenemos demasiado alto el ruido externo y muy flojita nuestra voz interna, esa que sabe mucho más de nosotros que nuestra propia mente.

La vida no es como nos la cuentan, o nos la hacen ver, la vida simplemente Es.



domingo, 10 de enero de 2021

Maternidad Libre

Existen tantos tipos de maternidades como mujeres, así que ese empeño de poner nomenclaturas a las formas de maternar es surrealista.

Maternidad consciente. Esa es en la que me he visto identificada durante un tiempo, hasta que me pregunté: Entonces la de otros qué es...inconsciente?- Y enseguida dejé de sentirme agusto ahí.

Siento que la maternidad es libre, que cada una hace lo que puede desde el momento evolutivo en el que se encuentra, y la acompaña o no, dependiendo del trabajo interior que lleve realizado. Pero que todas son igual de válidas, ya que todo está bien tal y como sucede, por eso este momento existe. 

He de reconocer que llegar a este punto, ha sido un proceso. Un proceso en el que he caído en el juicio en infinitas ocasiones. Me parecía inaudito el porcentaje tan bajo de lactancia materna, que el biberón esté tan reconocido y aceptado, y que detrás tenga argumentos como: no ser tan esclava del bebé, compartir con la pareja la alimentación y poder turnarse, no aceptar que los pechos se caigan o simplemente escuchar un "porque no quiero y punto".

Tampoco comprendía el hecho de dejar llorar al bebé para que aprenda a dormir solo, basados en reflexiones tan vacías como que es lo que toca, que tiene que aprender o incluso, porque estoy cansada. 

Mi mente rechazaba muchas formas de crianza, simplemente porque no resonaban con la mía. 

Pero mi mente hizo un "click", como en muchas otras ocasiones en mi vida...lo puedo definir con un ejemplo, porque aparece mi querida inefabilidad...es como cuando de repente comprendes un problema matemático y lo resuelves, y en tu cerebro sucede algo que no sabes explicar, pero que a partir de ese momento ya no hay retorno, y lo ves todo diferente, sencillo, y sientes que es así.

Pues, a pesar de que sigo sin entender esas formas de crianza, he dejado de intentar comprenderlas, simplemente he recordado que no me pertenecen esas experiencias, y que yo solo debo centrarme en la mía, y si a alguien le resuena, darle luz con mi ejemplo. 

Nunca imaginé ser madre, no fue mi sueño nunca, ni mi mayor ilusión en la vida...pero Valentina apareció y con mi forma de percibir la Vida, sentí que debía informarme al respecto, porque mi desconocimiento en el mundo el bebé era demasiado elevado. 

Desde que supe que estaba embarazada, viví el proceso con toda la información que recibí en la formación de Terapia Regresiva, que fue la que me aportó esa sensación interna de que yo era el canal para que ella pudiese venir a experimentar su propia experiencia de Vida, porque ella me había elegido, pero yo también la había aceptado...y mi función era la de acompañarle. 

Durante los nueve meses tuve conversaciones infinitas con ella, de forma unilateral, por supuesto. Le expliqué todo lo que fui sintiendo, cada emoción que me embargaba por alguna experiencia que se me presentase, siempre haciéndole hincapié en que esa emoción era mía y no suya, que fuese consciente de ello. Le hablé sobre el momento del parto, que ella era la que tendría que iniciar el proceso, y que mi cuerpo se activaría, y que ella era la que sabía lo que tenía que hacer, que estuviese tranquila, que confiase en ella, y que yo estaría a este otro lado para recibirla y acogerla.

No sé si todo el trabajo que hice durante el embarazo fue la clave para que el parto fuese rápido y sencillo, pero en tan solo tres empujones y cinco minutos, Valentina estaba en mis brazos. 

Después vinieron meses en la que ella necesitaba mi cuerpo o el de papá para dormir. En la cuna era incapaz de estar, en el carro tampoco, ni en ningún lugar donde ella se sintiese sola...pero puede que después de tantos meses siendo consciente de estar acompañada, de repente sentirse sola, no era una opción para ella. 

Pasamos muchos meses donde todas las noches mi pecho era su colchón, ella necesitaba escuchar el latido de mi corazón y mi calor para dormir todas las noches, y yo lo acepté...preparé la cama con cojines y almohadas para mi comodidad con ella encima, y que no pudiese salir de entre mis brazos. 

Llegó el día en el que aceptó quedarse al lado de mi cuerpo, sin la necesidad de estar encima. Surgió, sin forzarlo, sin presionar...simplemente sucedió. Y a día de hoy, casi 26 meses después, seguimos así, sigue durmiendo a mi lado, pero ya sin necesitar el contacto físico para dormir, solo necesita el pecho para coger el sueño cada vez que su ciclo termina y empieza el siguiente...pero solo es su evolución del sueño, su ritmo, sus tiempos.

Desde el principio se alimentó a través de mí, porque así lo sentí. 

Ella necesitaba cubrir su acción innata de succión, y yo igual que durante los nueve meses, era la vía para su alimentación...solo me faltaba saber cómo. Ese detalle fue el desencadenante para nuestros problemas, porque los inicios no fueron fáciles, sino horribles...pero en el hospital encontramos a la persona adecuada que me ayudó a no tirar la toalla, y a día de hoy, soy consciente de que algo tan natural como amamantar es uno de los grandes desconocimientos de esta sociedad, porque vivimos totalmente desconectadas de nuestra energía y poder femenino.

Hemos pasado por todas las crisis de lactancia, pero una vez que estás sumergida en esta etapa te aparecen libros, y una red de apoyo e información virtual impresionante. Nombres como Alba Padró, Lactapp, lactamagic, Carlos González...pasan a ser tus grandes maestros en este mundo autodidacta de la lactancia.

Y ahora, después de más de dos años, cuando todo parecía dominado y asentado...zas! entramos en la crisis de los dos años...parece ser que es la última, pero la más dura y duradera.

A los seis meses apareció el mundo de la alimentación complementaria, y ahí se abrió el abanico del Baby Led weaning, donde igual que en todo referente a la maternidad, aparecen mil madres que ofrecen talleres, porque ya son expertas y ellas son la solución, a pesar de llevar pocos años en este mundo...y es que existe un mensaje que nos acompaña de forma subliminal "Necesitas a alguien para todo"... cuando en realidad cada mujer posee toda la información necesaria para criar, igual que nuestro cuerpo es capaz de crear vida solo...pero nos hemos desconectado tanto de nosotras mismas por querernos convertir en energías masculinas, que hemos perdido nuestra sabiduría femenina.

Y Valentina volvió a darme otra gran lección, me evidenció que solo ella sabe sus ritmos, sus tiempos y que debo confiar en que ella tiene toda la información necesaria para desplegar todo su potencial y desarrollarse como el ser que ha venido a Ser. 

No empezó a comer hasta pasados los 18 meses, porque antes picoteaba algo o nada. De la misma forma que caminar. No empezó a caminar hasta los 16 meses, cuando ella se sintió preparada, porque permitimos que fuese ella la que lo hiciese libremente, sin nuestros brazos de apoyo, sin prisas, sin presión...solo acompañándola en su propio proceso. 

Pero si miramos atrás, todo ha ido fluyendo, no hemos forzado nada, ni hemos intentado seguir ninguna forma de crianza, solo hemos observado sus necesidades auténticas y las hemos cubierto, de la forma que hemos sentido más adecuada en cada momento.

Hemos sido nosotros los que hemos ido adaptando nuestra vida a sus necesidades, y no al revés, porque sentimos que ella es incapaz, con la edad que tiene, de reprimir emociones o necesidades, pero nosotros desde nuestro papel de adultos sí que tenemos herramientas para gestionarnos. 

Y a día de hoy, más de dos años después, reconozco que nos sentimos unos privilegiados por ser espectadores en primera línea, de ver cómo Valentina va desplegando toda la esencia que ya tiene en su interior desde su nacimiento, puesto que partimos de la base de que somos como semillas, y poseemos en nuestro interior toda la información necesaria para desarrollar este capítulo de nuestra experiencia de Vida.

martes, 17 de marzo de 2020

Coronavirus o una oportunidad para la transformación

Estamos ante un escenario inédito, por lo menos para mí, y dejarnos arrastrar por los pensamientos o las emociones, unilateralmente, puede ser bastante perjudicial, pero no ahora, sino siempre.

Gracias a ser madre mis lecturas han derivado hacia el mundo del cerebro de un bebé, y eso me ha llevado a indagar más en los dos hemisferios cerebrales, el derecho o emocional y el izquierdo o racional, a pesar de que ya los descubrí mientras me formaba en terapia regresiva.

Ellos son la clave de todo.

Un bebé monta rabietas porque solo usa el hemisferio derecho y sus emociones le arrasan...no sabe gestionar todavía ese equilibrio entre ambos hemisferios...pero no nos engañemos, la mayoría de adultos tampoco sabemos a día de hoy, y nuestra época de rabietas se supone que ya pasó.

Luego llega la época de los por qués de 2 a 4 años, ya que su lado izquierdo, el racional, empieza a desarrollarse...y puede desarrollarse tanto que deje inoperativo al derecho, convirtiéndonos en adultos con dificultades para expresar emociones o sentimientos.

Pero bueno, mi idea no es hablar del cerebro de un niño o un adulto...pero sí que creo necesaria esta pequeña introducción para entender el comportamiento humano en plena guerra bacteriana.

Creo que no es momento para usar solo el hemisferio izquierdo y buscar culpables, ni juzgar al prójimo, ni buscar conspiraciones...eso es solo la respuesta automática, es dejarse arrastrar por aquello a lo que estamos acostumbrados...mirar hacia fuera.

Siento que es momento para volcar toda la teoría, que muchos hemos ido adquiriendo durante el proceso de solventar nuestras propias dudas acerca de nuestra propia existencia, en práctica diaria.

Siento que es momento para centrarnos en nuestro propio escenario, que no es más que nuestro propio hogar, para la gran mayoría y en nuestro presente o en el aquí y el ahora para todos...porque para quién no sabía cómo hacerlo, o por dónde empezar, se lo han puesto en bandeja.

Siento que no es momento para dejarse arrastrar solo por el lado derecho, cargado de miedo, de rabia, de impotencia, de furia, de indignación...

Toca aprender a centrarnos, a equilibrarnos...o por lo menos a conocernos, que ya sería una buena forma de empezar.

Y el tiempo ya no es nuestro enemigo, sino nuestro aliado.

Cada escenario donde naufragamos o bien para el lado izquierdo o para el derecho no es más que una oportunidad para ser conscientes de nuestros actos, nuestros reflejos, nuestras respuestas, casi siempre automáticas, sin nuestra presencia plena.

Es momento de aprender a navegar en nuestro equilibrio, ese al que volvemos siempre que pasa la tormenta o cuando paramos, cerramos los ojos y respiramos conscientemente.

Todo este escenario es un desastre económico, pero a la vez es un alivio para la madre Tierra.

Es la dualidad en estado puro.

Todo tiene siempre diferentes lecturas, distintas percepciones...

La mía es que en cada uno de nosotros existen dos energías, la Luz, que vibra alto y apaga el ruido externo, o la Oscuridad, que vibra bajo, alimentada por el ruido que deriva en pensamientos destructivos hacia uno y por ende hacia el prójimo.

Cada uno decide en qué estado vibrar, al fin y al cabo somos energía pura.

Yo soy consciente de que solo soy responsable de mi propia experiencia de Vida y que hacia el resto solo tengo 4 herramientas que empiezan por utilizarse hacia uno mismo, que son: la compasión, la comprensión, la paciencia y el amor.

Estos días he podido observar que a una gran parte de la población le hace falta todavía mucho trabajo de introspección personal, pero que a la vez la evolución está en marcha y hay una gran parte de la población en plena transformación...y eso es alucinante.

Todo es un proceso y cada uno está en el suyo, pero tengo confianza plena en que al final siempre todo está bien tal y como sucede.



lunes, 2 de diciembre de 2019

Hasta aquí

Hasta aquí. Estas dos palabras se usan en terapia regresiva una vez que el paciente ha contactado con una emoción y gracias a ella ha desarrollado parte de la experiencia que su Alma necesita revivir porque estaba inacabada.

Y estas dos palabras son mi punto y aparte, no final, para despedirme de este blog con el que durante cuatro años de mi vida he ido dejando reflejadas mis dudas, mis emociones, mis sensaciones y todas las reflexiones que necesitaba soltar y sacar.

La maternidad me tiene centrada en la crianza de babyValentina y el poco tiempo que dispongo lo uso para reflexionar de forma breve en Instagram o Facebook, pero de momento, no dispongo de todo el tiempo que me gustaría para mí, para escucharme, para dedicarme y por ello, para este blog.

Ahora estoy en ese momento donde todo el conocimiento adquirido e integrado en mi percepción de mi experiencia de Vida, van a ser los cimientos del día a día de Valentina.

Le mostraremos el mundo con nuestra peculiar forma de observarlo...luego ella con sus propias evidencias tendrá su propia Verdad, pero conocerá nuestra Verdad, a pesar de ser diferente a la mayoría.

En casa aprenderá con nuestro ejemplo, de eso somos conscientes...y por eso para ella será normal despertarse dando las Gracias al Universo por ofrecerle el regalo de un día más; la muerte no será un tabú, porque aquí la vivimos como una etapa más de la Vida, somos muy conscientes de que fallece el cuerpo físico, no el Alma, pero la pérdida es la pérdida y la etapa de duelo es natural y necesaria; escuchará que el ciclo de la Vida no empieza en el nacimiento y acaba en la Muerte, le hablaremos según vayan apareciendo sus dudas, ya que ellas son las que le harán avanzar; si tiene amigos invisibles, les daremos voz y les escucharemos; sus miedos estarán fundados por el desconocimiento, e intentaremos solventar las dudas adentrándonos en ellos, porque cuando transitamos por experiencias ya conocidas, el miedo no tiene cabida; sabrá que existen dos grupos de personas, los de “ver para creer” y los de “creer para ver”, y que normalmente el primer grupo se pasa al segundo cuando tiene alguna experiencia inefable y nosotros, por supuesto, le contaremos las nuestras o este blog será el encargado de hacerlo; pero sobretodo verá que las energías en casa se cuidan y formarán parte de su día a día, por eso protegerse será algo natural.

Ahora empieza mi trayecto donde todo lo interiorizado será el ejemplo para ella...y seguiré escribiendo cuando el tiempo para mí vuelva a existir. Sé que así será.

Pero quería dedicar una entrada para este “hasta luego”, porque me gusta irme con la sensación de dejar bien cerrados los ciclos.

Tengo la sensación de que si el mundo empezase a ocuparse más en responder a las tres preguntas, que existen desde Platón y Sócrates, de quién soy, de dónde vengo y a dónde voy en lugar de enfocar tanto la energía en el exterior...se empezaría el verdadero cambio...pero yo no he venido a cambiar el mundo, ni mi ego se lo cree...pero sí que soy consciente de que mi Luz sirve para alumbrar a mi alrededor, y que siempre estamos aquí para algo, y querer saber por qué no es ni necesario.

Así que hasta aquí llegan mis entradas de momento, ahora mi energía está enfocada en la crianza de Valentina y no quiero que se convierta en un blog sobre maternidad, así que cuando lo sienta volveré, porque mi viaje continúa y todo sigue.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Vecinos para olvidar, y aprender.

Tengo 38 años, 3 viviendas diferentes a mis espaldas y por lo tanto he topado con muchos vecinos...todos estupendos, excepto dos casos que voy a desgranar.

Me resulta curioso que solo se escuche, en esta sociedad, que la juventud de estos tiempos carece de valores y respeto...pues ya es hora de que se hable un poco también de estas generaciones pasadas que ahora están en plena jubilación y se creen que por tener edad pueden vacilar, faltar el respeto e incluso creerse que porque somos jóvenes pueden hacer lo que les dé la gana con las lindes de los terrenos.

He vivido en un piso, y dos casas diferentes.

Una a los 4 vientos lindando con el vecino solo con un muro...pero era tan curioso, que se creía que vivir en una urbanización era vivir en el pueblo...y como casi todos los jubilados, tenía huerto, y admirable además...pero también tenía sueltos conejos, faisanes, gallinas, gallos e incluso tuvo cerdos.

Apaga y vámonos...que vivimos en una urbanización, no en un zoo.

Pero me amoldé a vivir así, nunca le dije nada, y soporté incluso olores (porque además no era demasiado limpio con la higiene de los animales, y tenía a la lluvia contratada como encargada de limpiar de vez en cuando).

Hasta que pasados los años, los conejos después de hacer miles de madrigueras, fueron los responsables de dejar el terreno con las características perfectas para ser arrastrado por el agua y caer contra mi muro, y con ello ceder mi vallado.

Y como suele pasar con este tipo de personajes, que se aprovechan porque somos jóvenes y creen que como toda la vida se ha hecho así, todo sigue como antes, y nosotros no nos enteramos de nada...tuvo la cara dura de decirme que mi vallado siempre había estado así y no era culpa suya...sí, sí...esa fue su reacción...y encima sé que fue mi responsabilidad, ya que mis padres, por ejemplo, no lo hubiesen permitido, y puede que él no hubiese actuado con tanta libertad.

Así que después de discutir y acabar como el rosario de la Aurora, dejándome como la “mala” de la película encima, tuve que ir al Ayuntamiento a poner una instancia...y así, el señor tuvo que cercar todos sus animales...porque señores, por muy núcleo zoológico que tengan del año del Rococó, ahora viven en urbanizaciones y las normas evolucionan igual que las personas...bueno, en realidad, muchas siguen viviendo en la Prehistoria, pero camuflados con sus Mercedes y sus chalets.

Como estos últimos.

Esta vez en chalets adosados, donde incluso les oigo si hacen pipí...sí, sí...no es broma, se oye porque el arquitecto que fue un genio en su facultad seguro, adosó los chalets por los baños en lugar de por los garajes.

Otros jubilados con huerto. Pero estos sin animales, puede que sea porque no los necesitan...se tienen mutuamente.

Nuestra relación empezó poniéndonos verde a todo el alrededor...así que pensamos, madre mía, vaya gente que habrá por aquí.

Después, nos pidieron que les regásemos el huerto, así ellos no tenían que venir tanto, porque este chalet es segunda vivienda...y nosotros aceptamos...sí, somos de buenos, tontitos...qué le vamos a hacer...estamos aprendiendo.

Después nos pidieron la clave del wifi, porque para el fin de semana no iban a ponerse ellos internet, así veían los toros pirateados gracias a nuestro router...y aceptamos...aunque pensamos que vaya cara más dura, pero no les dijimos nada, porque con la edad que tienen, ya son mayorcitos para saber lo que es aprovecharse de alguien.

De vez en cuando nos daban alguna lechuga, tomate, puerros, calabacín...e incluso nos trajeron unas anchoas...qué señores mayores más majos oye...lobos con piel de cordero.

Un día no pudimos hacerles un favor, dijimos “no” por primera vez...y nos dejaron de hablar...así que después de sentirnos los más tontos del pueblo, les dimos sus llaves, empezaron a regarse y cambiamos la clave del wifi.

Y poco a poco empezaron a cargar contra nuestro vallado con la tierra que año tras año ponen para que su huerto salga divino.

Son como los americanos con el alumbrado de Navidad, pero estos con el huerto. Ellos compiten para ser los que tienen el huerto más bonito. Ya lo pusieron de escaparate hacia la calle para eso.

Plantan un rosal, pero las raíces en nuestro terreno...supongo que será para tener ellos más espacio en el suyo, porque sino no lo comprendo, ni le encuentro ninguna justificación, la verdad.

Y ponen unas baldosas contra el vallado para que no les salga hierba a ellos en ese trozo, y a nosotros que nos la pique un pollo...la raíz de la hierba en su lado, pero la baldosa le obliga a crecer para el nuestro...claro que sí, guapi.

Pero que puedes esperar de un señor que le saca el polvo a las hojas de las lechugas? Y lo digo en serio. No es broma. Cada día repasa planta por planta, hoja por hoja, flor por flor...

Normal que en invierno vivan tan aletargados...se les acaba su única actividad, admirar su creación. Son como Dios con el mundo...pero ellos con un huerto de 20m2, si llega.

Si llegan a tener el huerto del resto de vecinos que son campos enteros...el hombre tomaría Tranquimazin porque se estresaría yendo de hoja a hoja.

Y atención, que mientras él se encarga del huerto, ella con su Vileda quita el polvo del vallado exterior...porque señores el polvo de las rejas de la calle se quita semanalmente, y yo con 38 años y sin saberlo, qué desastre de juventud.

Ademas viviendo en una comunidad de varios chalets, se creen que, como los catalanes independentistas, pueden tomar las decisiones sin tener en cuenta al resto...pero claro, son vascos en Cantabria...y eso es algo diferente a ser vascos en Bilbao...otro día me explicaré...porque da para un post entero también.

Y no sigo porque ya me he relajado.

Emociones expresadas, emociones superadas...así que me desahogo por aquí, y dreno emociones escribiendo, que a mí me sirve igual.

Solo me queda deciros por aquí, porque es mi necesidad y decíroslo a vosotros sirve igual que hacerlo por aquí...absolutamente nada...que gracias por cantarnos hoy “Agur, agur”, y reíros de nosotros con esa vacilada...que no os hemos dicho nunca nada, porque sois mayores y la educación no queremos perderla con clases de gente como vosotros...pero sí que me entristecería llegar a esa edad sin haber evolucionado nada en absoluto...qué pena, qué desperdicio de experiencia de vida.

Ah! Aquí venimos a dejar huella al desencarnar...pero el Mercedes, el chalet y el dinero no sirven de nada para ello...y de momento, la huella que dejáis aquí después tantos años es bastante oscura, no hablan muy bien de vosotros en ningún sitio...pero tranquilos que aún estáis a tiempo de aprender un poco de esta juventud que en solo 4 años ha hecho del pueblo su hogar y de su gente su Tribu.



viernes, 6 de septiembre de 2019

No necesitamos ni la mitad

Que mi vida ha dado un giro con la presencia de Valentina es algo palpable incluso en las entradas de este blog.

Mi mente, mi percepción de la sociedad, mis prioridades, mis creencias, e incluso, mis valores se han visto afectados.

Ahora me parece que casi todo lo que antes era casi vital, roza lo ridículo.

Estamos en plena mudanza y me avergüenzo de mí misma...en qué momento he caído tan sutilmente en las redes del consumismo de la moda...me parece aberrante la cantidad de zapatos, deportivas y ropa en general que he consumido...nos mudamos de una casa a un piso, y me ha servido para ser consciente de que me sobra casi todo, que no necesito casi nada y que de todo lo que tengo uso menos de la mitad.

Tengo ropa para vestirme sin poner lavadoras en un mes...o más...pero no la tengo de ahora, sino que mucha de ella me acompaña desde hace años...así que o ahorro en agua y empiezo a utilizar todas las prendas, o lavando es imposible usarlo todo...porque además, para más ridiculez, siempre acabo comprando alguna prenda suelta.

Pero lo más gracioso, es que nunca me he cuestionado ni he visto el asunto como ahora lo percibo...qué curiosa la mente humana oye.

Y lo más asombroso, es que hace cuatro años hicimos otra mudanza y no fui consciente de esta percepción, al contrario, mi mente quiso que una habitación fuese vestidor y así lo organizamos...pero ahora me parece absurda esa decisión.

Sigo siendo yo, pero en otro momento, en otra etapa y otra versión de mí misma.

No sé cuántas versiones me quedan por descubrir...pero en realidad eso es lo maravilloso de la vida, que pasamos por diferentes etapas donde realizamos acciones que luego no resuenan con nuestro yo actual, para terminar aceptándonos en todos nuestros perfiles, ya que es la clave para seguir viajando en el trayecto de Vida sin cargas emocionales excesivas.

Así que pronto empieza una nueva etapa, en un nuevo lugar...y este cambio me va a servir para desprenderme de todo aquello que en realidad solo ha formado parte de la corriente consumista de esta sociedad, pero eso no quita que no me desprenderé de nada sin antes agradecer el tiempo compartido y la utilidad que me ha prestado.

Ahora siento que se inicia un tiempo donde menos es más, y no porque el minimalismo esté de moda, sino porque si miro atrás mi vida siempre ha sido así...y no sé cuándo ni cómo he caído en este fango de la moda donde todo es consumir desenfrenadamente...puede que mi vacío interior se llenaba de ello, creyendo que era lo normal, lo que hace la mayoría e incluso siguiendo esa costumbre como casi vital para vivir en esta sociedad...y puede que la llegada de Valentina me haya transformado mucho más de lo que yo todavía soy consciente.

Seguiré escuchándome, continuaré observándome y sobretodo voy a empezar a disfrutar del vacío exterior...qué sensación más maravillosa esta de que todo sobra...estoy deseando averiguar dónde me llevará todo esto.

Las palabras naturalidad, desapego, sencillez, austeridad...son palabras que cada vez me resuenan más.

No sé hacia dónde me llevarán todas estas emociones que desde que salí de la gran ciudad y me vine al pulmón verde ya empezaron a mover los engranajes de mi interior...pero ahora con la presencia de Valentina y todos los cambios que se nos presentan, cada vez más, todo va fluyendo hacia esta sensación de que no necesitamos ni la mitad de todo lo que tenemos.

Puede ser que una vez que sientes esta plenitud interior te apetece vivir acompañada del vacío exterior? No lo sé...pero sí que me apetece vivir diferente, y con este cambio de vivienda el Universo me está dando la oportunidad.

Así que toca desprenderme de mucho, mover energías y que todo fluya...porque al final todo está regido por las energías, y el estancamiento, de tanto guardar, acaba oliendo a naftalina.

sábado, 24 de agosto de 2019

Nueve meses después...

Ya han pasado más de nueve meses.

Nueve meses donde el tiempo parece que haya corrido a una velocidad muy diferente a cuando estaba embarazada. Ahora el tiempo va en sexta y revolucionado.

Pero incluso a esta velocidad soy capaz de analizarme y mirarme...y eso es gracias a todos los años que llevo trabajándome.

No hay viaje más enriquecedor que hacia el interior. Hace mucho que lo empecé, y el camino recorrido juega a mi favor, puesto que me permite atenderme incluso rodeada de ruido.

Me ha costado adaptarme a esta etapa de maternidad y ahora sé que es porque he perdido privilegios...y eso siempre cuesta.

Privilegios para mí, porque soy de esas personas que ven la soledad como una maestra, que le fascinan los conciertos de silencio, que para tener compañía tenía perros, que no soporta tener demasiada vida social, que disfruta más leyendo que escuchando la vida ajena...y desde la llegada de Valentina todo esto se ha desvanecido.

Ahora vivo acompañada las 24 horas del día, y para alguien como yo...eso no suma.

Ser consciente de esto ha sido totalmente revelador, ya que siendo tan analítica, para mí, es vital comprender todo lo que me sucede o siento...y a pesar de ser algo que puede resultar muy visible, yo no he sido capaz de verlo con claridad y expresarlo hasta ahora.

Y como todo en la vida, una vez que lo expresas, empiezas a sanarlo...

Por eso la maternidad, para mí, está sobrevalorada...porque mi forma de vivir es bastante atípica. Soy de barro y silencio, mientras que la mayoría son de plástico y ruido.

Con todo esto no quiero que parezca que que ser madre solo resta...sino que para una persona como yo, este cambio supone un aprendizaje extra...ya que siempre es más difícil perder privilegios que ganarlos.

Para todas aquellas que ser madre era una meta, o que les encante la vida social, o que tener a alguien a quien cuidar y las necesite las haga sentirse realizadas, o sentirse queridas sea una necesidad debe de ser muy distinta la maternidad.

Pero como yo, seguro que hay más, porque todo lo que sentimos ya lo ha sentido alguien alguna vez...pero parece que echar de menos tu vida anterior o que te cueste aceptar esta nueva etapa no se puede decir, porque la maternidad tiene que ser algo maravilloso y bonito y reconocer que es una pérdida total de privilegios está casi prohibido.

Pues no.

El papel de madre, hasta ahora, es un coñazo y punto. A mí el de hija me gustaba más. No dormir es duro. La lactancia materna es puro sacrificio...y verlo como un momento de conexión privado entre madre e hija es simplemente una percepción personal para quien lo vea así...para mí es darle alimento, consuelo, cobijo y todo lo que necesite, pero para ella...yo no saco nada por darle el pecho...a mí no me llena sentirme útil, ni me siento realizada por cuidar a nadie, ni lo decoro como una conexión entre las dos, ni me siento mejor madre por darle el pecho...creo simplemente que somos mamíferos y darle el pecho, si se puede, es lo que fluye por naturaleza pura y dura...sin más.

Soy más realista que soñadora.

Es cierto que es enternecedor en muchísimas ocasiones, pero solo es mi propio juicio, basado en mi propia experiencia y por ello, mi propia confesión.

Cada uno percibe su experiencia de vida de una forma...y expresar lo que siento, a mí, no me da miedo, porque al fin y al cabo son mis emociones, y negarlas o esconderlas no hacen que no las sienta.

Así que ahora estoy más preparada para vivir esta etapa, dejo aparcados conscientemente mis privilegios, a pesar de que espero volver a recuperarlos con los años...porque la soledad y el silencio a mí me han aportado mucho.







domingo, 28 de julio de 2019

La maternidad, al final, te conquista.

Siempre he dicho que la maternidad está sobrevalorada...e incluso estrenando mi papel de madre lo he seguido creyendo...hasta ahora.

Los primeros meses han sido uno de los peores tramos que he vivido. Y no me cuesta decirlo, asumirlo, ni verbalizarlo.

Mi vida como Cristina se paró de golpe el 16 de noviembre del 2018...de repente todo mi tiempo pasó a tener dueña. Su nombre, baby Valentina.

Mis noches se rompieron, mi equilibrio interno se desplomó, todo lo aprendido sobre mis emociones se me olvidó y permití que me controlasen.

Sentir es vivir. Pero dejarse arrastrar por las emociones puede llegar a ser muy destructivo...soy consciente de ello, porque lo he experimentado, y no solo esta vez.

Mi cabeza tiende a intentar controlar toda mi vida. Soy analítica y escéptica por naturaleza.

Ser tan mental me ha llevado, en muchas ocasiones, a no ser capaz de aceptar situaciones cuando no las comprendo, cuando no encuentro los porqués, cuando se salen de mi arbitrario sentido del bien y del mal.

Me superó la llegada de baby Valentina. No supe vivir sin ser controlada totalmente por mis emociones, no fui capaz de fluir...me dejé arrastrar por la intensidad de percibir que salía de mi zona de control...y eso fui mi perdición.

Cuando no controlo una situación, pierdo el control y me inundan las emociones.

Y ser madre, para mí, ha sido perder el control absoluto de mi día día, de mis rutinas, de mi equilibrio emocional...

Pero como siempre. Todo pasa. Nada es permanente. La vida es pura transformación.

Y aquí estoy. Llegando al final de nuestra exterogestación. Totalmente transformada. Viviendo el día a día a medio gas porque las noches siguen siendo largas, pero con una actitud totalmente renovada.

La maternidad acaba siempre conquistándote, a pesar de que cada una necesite su tiempo, y ese tiempo sea diferente para cada una.

Es maravillosa esta emoción que te inunda cuando sonríe, cuando la hueles, cuando se despierta cada mañana con esa mirada que transmite esa sensación de hogar...

Es curioso cómo todo lo material se desvanece y cada vez pierde más valor...

Ahora, más que nunca, siento que soy de algodón, lino y pies descalzos.

Estoy en plena transformación hacia una nueva versión de mi misma...no sé si mejor o peor...pero los juicios son algo que al fin y al cabo forman parte de mi mente, y hace tiempo que empecé a ser consciente de que mi mente, al igual que mis emociones no pueden controlarme por completo, porque la clave siempre está en el equilibrio.

viernes, 5 de julio de 2019

Mis amigas las redes sociales.

He hecho las paces con las redes sociales.

No voy a engañarme. Me ha costado conseguirlo unos tres años. Pero vuelvo a estar en ellas.

Que el problema lo tenía yo era evidente. Y soy consciente de ello desde el principio.

No aceptaba esta forma de publicar solo la parte de la vida de la que puedes alardear; este postureo que las invade; esta forma de adornar la vida cuando en realidad conoces a quien hay detrás de ese perfil e incluso te avergüenza ver cómo se engaña primero a él y luego al resto; esta forma de mendigar amistades buscando likes y seguidores...se me hizo bola, me superó y borré todas mis cuentas.

Ese fue el detonante para abrir este blog.

Fue una forma de seguir en las redes pero disfrutando de ellas, gozando al escribir y sin ver ningún perfil. Solo interactuando con aquellas personas que se animaban a dejarme comentarios.

Hasta ahora.

He aprendido en este tiempo a permitir y aceptar que cada uno es libre de desenvolverse por el mundo como desee, sepa o necesite; he descubierto que soy capaz de tolerar el postureo aunque a veces todavía me abruma ver ciertas publicaciones; he encontrado ese lado maravilloso que tienen las redes, ese donde encuentras seres increíbles que existen y crean, y que sin este formato jamás hubiésemos podido compartir trayecto en el viaje de nuestras vidas...o ese donde estás en contacto con personas que han compartido trayecto en algún momento y saber de ellas me alimenta el Alma...en definitiva he vuelto, pero transformada.

Porque de eso trata la vida en definitiva, por lo menos para mí.

Vivir es cambiar, transformarse, acertar, equivocarse...e incluso escupir al cielo y que te caiga en la cara...en esto último soy una experta, pero me acepto así.

Las redes, a día de hoy, son una forma moderna de relacionarnos socialmente, y rechazarlas es decisión de cada uno, pero en realidad, al final, detrás del fluir siempre está la Aceptación.

Me acuerdo cuando mi madre se enfadaba por las facturas de llamadas del teléfono fijo, luego salieron los primeros móviles y empezamos a comunicarnos con mensajes de texto...y es gracioso que a día de hoy, lo que está quedando obsoleto es llamarse por teléfono...todo cambia, todo evoluciona y aceptarlo y fluir es la clave.

Así que he vuelto a todas las redes sociales y encima limpiándome la cara, porque un día escupí al cielo cuando todas mis amigas no paraban de publicar fotos de sus bebés, y ahora soy yo la que lo hace, ya que mi vida a día de hoy gira en torno a baby Valentina...y las publicaciones, al final, no dejan de ser la serie de nuestra vida..y mi temporada ahora es la maternidad.

jueves, 20 de junio de 2019

Volver a lo esencial

Algo está cambiando dentro de mí.

El llevar siete meses inmersa en criar a baby Valentina me ha hecho conectar de nuevo con lo esencial...y ello está derivando en sentir que no necesito ni una cuarta parte de todo lo que tengo para vivir.

Es como si viese de golpe que he caído en el consumismo casi sin darme ni cuenta.

Llevo siete meses usando el mismo bolso, y todos los demás no me sirven para nada...he desconectado el programa interno de combinar, de ir a la moda...solo me apetece vestirme con ropa cómoda, holgada, nada apretado, y tela de algodón o lino.

Durante el embarazo dejé de echarme perfume y volví a la colonia que usaba de pequeña, esa que toda la vida ha formado parte de mi casa...y es la que me apetece que me siga acompañando.

Volví a usar el jabón que se ha usado en casa de mis padres toda la vida.

He vuelto a mis orígenes.

Me acuerdo en la adolescencia que solo tenía unas bambas y una chaqueta...cuando se estropeaba me compraba otra...y no sé muy bien cuando entré en este mundo de comprarme chaquetas para combinar, zapatos y bambas para vestir con diferentes conjuntos, diferentes bolsos para alternarlos...en definitiva que no sé a qué se debe pero todo me sobra y me apetece volver a vivir con lo esencial.

La mayoría de todo lo que hay en el vestidor no lo necesito y es exceso de pertenencias.

He caído en el mundo de la moda y el consumo...pero no sé desde cuándo...ni tampoco sé cómo fue.

Y me asusta ser consciente de cómo me he dejado manipular, dirigir y usar por un sistema de consumo, marketing y publicidad...sin darme ni cuenta.

Solo sé que algo dentro de mí ha cambiado y la maternidad me está transformando, no sé si será para mejor o peor...pero he vuelto a ver la sencillez de la vida, la simpleza del día a día y la empatía que me genera la austeridad.

Por eso supongo que cada vez me siento más lejos de la mayoría de seres humanos, más frecuentemente siento que no encajo con ese gran porcentaje de la sociedad, en más ocasiones siento que conecto con pocos a pesar de que me relacione con muchos...y por fortuna mi compañero de viaje está en el mismo momento que yo...así que compartimos sensaciones, emociones y rarezas.

Me asombra ver cómo van pasando los años y cómo me voy transformando, porque todo lo que vivo me va moldeando...y ser consciente de los cambios personales es un regalo.

Así que continuamos viajando por el sendero de la vida, no sé cuánto tiempo más...pero seguro que seguiré cambiando y evolucionado...porque en definitiva de eso trata la Vida.







jueves, 23 de mayo de 2019

Escribir sana.

Que escribir sana no es algo nuevo, pero sí que parece que todavía muchos no son conscientes de ello.

Por eso empecé este blog. Para autosanarme...y desde hace tres años que lo empecé puedo afirmar que ha sido muy terapéutico.

Siempre he sido una adolescente de esas que tenían diario, e incluso todavía lo conservo...y no os voy a engañar, en alguna ocasión lo he releído y me ha sacado una sonrisa. Cuántos problemas en plena adolescencia que ahora juzgo como rozando lo ridículo.

Y en realidad así es todo.

Los problemas que son para uno, puede que para otro sean ridiculeces, por eso cada uno sabe sus sombras, pero pocos las afrontamos...

Y sobretodo pocos las sacan a relucir en público...de ahí que tantas veces me repitan que exponerme tanto no está bien. Pero es su opinión, y para nada la comparto.

Escribir sana.

Es un momento que dedicas a interiorizar, a apagar el ruido externo, a conectar con tu interior, a mirar tus sombras libremente en soledad donde nadie más que tú las verá...ese es el gran poder de los Diarios.

Es muy simple...escribiendo conectas con tu Alma y exteriorizando las emociones van sanando, les permites fluir y cuando la energía fluye y no queda estancada todo se va ordenando, como por arte de magia.

Y además, una vez que aceptas tu cajón de mierda, pasas a otra fase donde ya eres capaz de airearlo en público.

Aprendes que forma parte de ti y que para amarte has de Aceptarte, pero no desde la resignación, sino desde el Amor.

Por eso mi blog no busca seguidores, ni likes, ni hacerse viral...porque no lo hago desde el ego, sino desde mi Alma. No lo hago para nadie, sino para mí.

Y no me engaño. La prioridad no es ayudar a los demás, sino ayudarme a mí misma...pero reconozco que no está de más que si a alguien le resuena y le ayuda leer o escuchar mis experiencias...doble trabajo y doble satisfacción, por supuesto.

Pero desde que hice las paces con las redes sociales y volví a ellas, no dejo de ver perfiles en Instagram de madres exponiendo sus experiencias, pero no por sanarse ni por el simple hecho de compartir sus vivencias o sombras, sino que la finalidad solo es conseguir seguidores, likes, visitas...y ya entrar en el mundo del marketing para promocionar productos y así acabar convirtiéndose en anuncios de las propias marcas....para volver a lo mismo de siempre, ganar dinero.

Todo acaba girando siempre hacia lo mismo...el ego o el dinero.

Somos una generación basada única y exclusivamente en el interés...y llevo tiempo dándole vueltas, y admitirlo no es tan fácil...pero hasta el amor hacia nuestros padres es mayor cuanto más hacen o conseguimos de ellos...me pregunto si esta generación de abuelos tan queridos que cuidan a los nietos y así ayudan a los hijos, serían igual de valorados, queridos o visitados si no existiesen los tupers, las comidas diarias para muchos, los cuidados gratis a los nietos, la ayuda económica en muchos casos...no lo sé...bueno...en realidad sí lo sé...yo tengo claro que somos la generación del egoísmo y el interés; igual que la anterior, la de nuestros padres, fue la del sacrifico.

Lo asumo, lo acepto y lo afronto.

Veremos en qué deriva la siguiente...porque el mundo está claro que hoy se rige por la energía del egoísmo y el interés...espero, o más bien deseo, que la siguiente fluya con la energía más fuerte que existe, la del Amor.


sábado, 6 de abril de 2019

La liberación de exteriorizar

Cada vez soy más consciente de que la clave de todo no es la autoayuda, sino la ayuda mutua.

Este fue uno de los motivos por los que abrí este blog.

Compartir mis experiencias y mis emociones es terapéutico para mí, porque dedico ese momento para ordenar todo lo que tengo dentro y lo vuelco en palabras, pero a la vez, mi propia experiencia puede resonar en otras personas y hacerles reflexionar o simplemente, sentir.

Dicen que vivimos en un momento de “postureo”, pero eso siempre ha sido así.

Yo he tenido amigas que sólo han compartido lo bueno que les sucedía, pero sus emociones reales no las exteriorizaban...y por aquel entonces no existían las redes sociales.

Así que en realidad, cada uno en sus redes se muestra tal y como es.

Existe un miedo al rechazo; a no estar a la altura de no sé qué; a que te critiquen por sentir lo que sea que sientes; a ocultar esas partes de tu vida de las que no puedes sentirte orgulloso y alardear de ello; a ser alguien que en el fondo no eres porque no te permites ser tú mismo con autenticidad...y detrás está solo el miedo.

Parece que solo tenemos que pensar en positivo, mostrar lo idílico, enseñar la parte buena de nuestro día a día...pero eso en realidad es no permitirnos Ser en plenitud, ya que la vida no solo es disfrutar y vivir de forma positiva y feliz de forma continuada, sino que la vida es Sentir, y esa palabra engloba cualquier emoción, sea la que sea.

Sentir forma parte de Vivir.

Las emociones son la grandeza del ser humano.

Permitirte sentir cualquier emoción que surja es vivir en plenitud.

Todos tenemos épocas, días o momentos donde la felicidad no tiene presencia, pero esas partes de la vida son las que a la larga te enseñan y te hacen aprender. No maduramos en los buenos momentos, sino como consecuencia de aquellos menos buenos...y eso es una realidad.

Mostrar tus sombras, tus sentimientos o tus emociones no te hace más vulnerable, sino que por el contrario te libera y te da fuerza para aceptar esas partes de tu vida que parece que no se pueden mostrar porque no sé quién nos dijo que se han de guardar en casa.

Me compadezco de todas aquellas personas que no viven en plenitud permitiéndose aceptar cualquier etapa de su vida donde puede que socialmente tengan que esconder porque dentro del “postureo” no encaja...y por el contrario me emociona comprobar cómo muchos se animan a compartir sus experiencias gracias a leer las mías, porque de verdad que exteriorizar no es más que dejar de engañarnos a nosotros mismos, y permitirnos Ser.

Intentar mostrar solo una parte de nuestro yo es vivir en la mediocridad, y la grandeza está en liberarte y ser capaz de aceptarte en plenitud.

Pocas personas se muestran tal cual son por las redes sociales, pero cuando las encuentro, me conquistan y es un regalo ir descubriéndolas.

Como siempre digo, a mí hace mucho que dejaron de conquistarme los cuerpos y pasaron a fascinarme las Almas.

sábado, 9 de marzo de 2019

La esencia de la Vida

Me gusta observar. Lo he hecho desde bien pequeñita...supongo que debido a ello reflexiono y escribo desde que tengo conocimiento, aunque ahora lo comparto y fluye gracias a las redes sociales.

Me resulta curioso cómo entramos en las luchas como si nos fuese la vida, en esas luchas y enfrentamientos que genera el propio sistema. Pero lo más llamativo no es que entremos a pelear sino que creemos que conseguimos avanzar...cuando en el fondo todo sigue igual pero con matices diferentes.

Este sistema si necesita algo es una transformación y no un cambio, que es lo que siempre ha ido teniendo en su historia.

La diferencia es que para poder llegar a esa transformación hay que empezar desde dentro, mientras que los cambios se inician desde afuera.

Pero no será el sistema el que nos enfoque hacia ello, no le interesa en absoluto, y parece que ese dato lo obviamos.

La vida tiene una esencia, y encontrarla hace que por dentro algo haga “clic” y la forma de observar y de fluir cambie por completo.

Esa es la transformación, ese “clic” interior, que sino lo has experimentado es imposible de describir, aparece de nuevo mi querida inefabilidad...pero una vez que surge ya no entras en luchas para cambiar nada dentro de un sistema que está creado solo para adquirir poder y dinero, ya que son características que no tienen ningún valor en la esencia de Vida.

Una vez que transformas la percepción de todo, descubres esa esencia que acompaña a la Vida, aquella donde el sistema no tiene cabida; aquella donde trabajar no es más que intercambiar tiempo por dinero; aquella donde sentirnos realizados no es por lo que conseguimos o hacemos, sino que por el simple hecho de existir ya somos enormes; aquella donde la belleza no está en nuestro cuerpo físico sino en nuestra Alma; aquella donde este sistema no nos puede crear tantas inseguridades y necesidades para así controlarnos a través de ellas; aquella donde lo importante no es que tengamos nada sino que seamos, porque lo importante en este capítulo de nuestro libro de Vida es SER y eso no está dentro de este sistema, ya que en realidad no tiene ningún interés en mostrárnoslo...y sabéis por qué? Porque perderíamos el miedo y dejaría de controlarnos, porque aprenderíamos que la muerte es una parte de la vida y no un final, porque descubriríamos que elegimos nuestro plan de Alma antes de encarnar y que sea como sea está bien, ya que no existe el “por qué”, sino el “para qué”...y a pesar de que muchas experiencias de vida sean totalmente incomprensibles desde nuestro hemisferio izquierdo, detrás de este capítulo de Vida hay muchos más que van completando el libro de la Vida de cada uno de nosotros.

Ahora que soy madre deseo poder acompañar a baby Valentina fluyendo en la energía donde se dé cuenta, por ella misma, que luchar no es la forma de conseguir nada, ya que la única energía que transforma es el amor, y la palabra “lucha” ahí no tiene cabida.

El sistema en sí es una creación al margen del amor, un sistema egoísta y cargado de egocentrismo donde en pleno s.XXI todavía existen países subdesarrollados y personas llegando en patera pero donde se pelea por intentar conseguir la igualdad de derechos entre hombres y mujeres o la independencia de una comunidad, un sistema que no comparto en absoluto porque es una matrix donde nos enfrentan y nos esclavizan para el beneficio económico de unos pocos, porque a este sistema, como antes he mencionado, no le interesamos como seres humanos, sino que su única preocupación es la economía y el poder...es una gran empresa.

Puede que todo tal y como esté sea como tiene que estar, o puede que sigamos viviendo en desequilibrio porque siempre hemos luchado para conseguir cambios pero nunca nos hemos transformado para cambiar nada.


viernes, 22 de febrero de 2019

Baby Valentina, mi maestra.

Baby Valentina quiso pasar a este otro lado hace poco más de tres meses, y lo hizo en 5 minutos. Puede que de tanto hablarle para intentar quitarle el miedo a salir, la animé demasiado y vino con prisas. Así que mi parto no fue demasiado traumático para ella, ni para mí.

Pero a partir de ahí mi antiguo yo empezó a morir hasta hace bien poco que ha renacido de nuevo.

Si tuviese que describir mi estado en colores diría que empecé en un negro oscuro, pasando por las diferentes tonalidades hasta acabar en el blanco luz en el que me encuentro ahora.

Siempre me ha parecido exagerado escuchar que ser mamá es lo más maravilloso que te puede pasar en la vida, que disfrutes del bebé que pasa muy rápido...y ahora lo afirmo. Si esto es lo más maravilloso, apaga y vámonos.

Es una experiencia que puede que a la larga sea así, no lo sé, pero al principio es una dualidad pura y dura.

Y sí, pasas del negro oscuro al blanco luz...pero se necesitan semanas, y para mí, meses.

Los primeros días pasas del dolor insoportable a la ternura máxima no sé cuantas veces al día, o incluso a la hora. Vives en una noria emocional continua.

Os aseguro que si al principio baby Valentina hubiese venido con un ticket regalo, la devuelvo. Y no me importa reconocerlo, han sido mis emociones y sentimientos, y expresarlos no es más que exteriorizarlos.

Empecé esta experiencia en el negro oscuro. Acompañada de un dolor insoportable por los puntos, y un inicio de lactancia que no ha tenido nada que ver con la imagen idílica de los bebés y sus mamás creando ese vínculo tan bonito que relatan.

Fue lo peor. Cada vez que abría la boca y se acercaba a mi pecho, mi reacción innata era apartarla. Qué dolor. Qué grietas. Qué pesadilla.

Pero semana a semana los dolores fueron disminuyendo hasta cesar por completo. Y ahora, después de tres meses puedo decir que la lactancia ya no duele, pero que no es un proceso innato, sino que hay que practicar, aprender y enseñar al bebé a agarrarse. Así que de idílico y bonito, nada de nada.

Pero además, dejando a un lado la parte física, pasemos a la emocional.

Un caos. Ese es el resumen inicial.

Los nervios por el desconocimiento, el mal carácter por el cansancio y el dolor, la poca paciencia por la falta de costumbre, la hipersensibilidad por el proceso hormonal, el rechazo por la superación de la situación en muchos momentos, la tristeza por anhelar mi vida anterior, el cambio en la relación de pareja, la rara sensación de mirarla y pensar que es mi hija y todavía no tenerlo en mi mente como tal...y todo a la vez acompañado de una ternura inefable, que poco a poco va desencadenando en amor. Pero es un proceso y necesita tiempo, o por lo menos en mi experiencia ha sido así.

De la noche a la mañana me apareció una compañera de viaje demandante y exigente. Un pequeño ser que me absorbe todo el tiempo, porque me necesita para alimentarse, para calmarse, para ser su chupete...pero no a mí como persona, sino a mi teta.

Alguien que me ha quitado mis noches placenteras de sueño, mis ratos para escribir o leer, mi organización del día a día para tener la casa limpia y recogida, mis salidas a desayunar, comer o cenar fuera, mi intimidad con mi compañero de viaje...y todo para pasar a un estado donde la sorpresa es la nueva inquilina; donde hacer planes no tiene sentido porque todo depende de ella y de cómo se encuentre; donde la filosofía de vida es “fluye con el momento y no tengas expectativas”; donde mi vida ha pasado a un segundo plano y ella es la protagonista principal de mi día a día, ya que si ella está bien, yo estoy bien, si ella está llorando o inquieta, yo no estoy tranquila...todo gira en torno a ella...y eso señores, necesita un período de adaptación porque es un sacrificio. Y amar, desde el principio, a ese ser que te ocasiona esta situación, para mí, es irreal.

Así que ahora que lo he vivido no me vendan más el cuento de que la maternidad es idílica y maravillosa porque tiene un lado oculto y oscuro como todo en la vida, el problema es que en esta sociedad, las personas, solo cuentan lo bonito de sus vidas, de ahí que las redes sociales tengan tanto éxito, carecemos de autenticidad. Personas que abran su vida y compartan su lado más oscuro, pero sin hacer un drama, por desgracia no abundan...pero ese fue el motivo por el que abrí este blog, así que no debería haberme extrañado toparme con la verdadera realidad en este inicio de la maternidad.

Pero a pesar de todo lo pasado, es curioso cómo la mente desvirtúa la realidad vivida para neutralizar todo lo negativo y desarrollar esta sensación de amor incondicional hacia un pequeño ser que solo lleva tres meses compartiendo viaje día y noche a mi lado.

Soy consciente de que nacemos para aprender, y de que baby Valentina ha venido para ser mi gran maestra. La primera lección ha sido recordarme que si vivo el presente todo está bien, que los planes no sirven de nada, porque la Vida ya los tiene hechos para mí, que estoy aquí para vivir aquello que se me presente, ya que todo lo que me suceda es porque estoy lista para vivirlo, sin más.


viernes, 12 de octubre de 2018

Piloto automático

Sobrevivimos en una sociedad donde la mayor parte del día la pasamos desconectados de nuestra conciencia, nos movemos en piloto automático.

Intentar recordar lo que hemos hecho durante el día de hoy puede llegar a ser un ejercicio de desgaste energético, ya que sabemos de forma instantánea lo que hacemos cada día, pero relatar lo que hemos hecho hoy...puede llevarnos unos minutos para traerlo a nuestra mente...

Somos zombies en una sociedad donde cada mañana seguimos rutinas, conducimos por las mismas carreteras camino al trabajo o cogemos el mismo transporte público...y cuando queremos darnos cuenta casi llegamos a la salida de la autovía o a la parada del autobús y no sabemos ni cómo hemos llegado hasta ahí...

Nuestro día a día es como nuestro sistema respiratorio, funciona sin nuestra consciencia plena, y de vez en cuando somos conscientes, pero solo en ocasiones contadas...

¿Qué curioso todo no?

Me llama la atención cómo una gran parte de la población cree vivir una vida plena cuando ni siquiera se cuestionan que cabe la posibilidad de que solo busquen alicientes o motivaciones para ser capaces de sentir esa plenitud, cuando en realidad esa sensación de plenitud reside en nuestro interior y solo parando, se conecta con ella.

Este porcentaje de la población que vive en piloto automático, al que durante años he pertenecido sin ser consciente de ello, está motivado cuando se va a casar o a vivir en pareja, mientras decoran el piso, adquieren mascotas o van teniendo hijos, cuando organizan viajes, se compran coches, se apuntan al gimnasio, logran algún sueño...en resumen, cualquier novedad que aporte desde el exterior una motivación en su vida pilotada por el automático...

Van pasando los años sin más...pero interiormente algo no va bien y lo saben, pero lo ignoran y lo camuflan con motivaciones externas...

Una gran parte de la población llega a su edad adulta sintiendo que no han hecho o no han vivido la vida que les hubiese gustado vivir, otras creen que viven la vida que siempre han deseado, pero en realidad si solo has dedicado tu tiempo de vida a trabajar en tu exterior y no has destinado tiempo a trabajarte interiormente simplemente llegarás al lecho de muerte habiendo sobrevivido en esta sociedad donde muchos somos o hemos sido “pollos sin cabeza” deambulando para alcanzar ingresos, para así lograr consumir, normalmente por encima de nuestras necesidades básicas...

Pero el día que las personas apaguen el piloto automático y empiecen a trabajar su propia esencia interior, comenzarán a escucharse, sentirse, conocerse...apagarán ese ruido externo que les dirige y siguen de forma incondicional.

Ese día recuperarán la cabeza y dejarán de necesitar tanto el TENER para empezar a sentir el SER.

Es muy curioso observar cómo estamos desconectados de nuestra propia energía interior, cuando en realidad eso es lo que somos, pura energía.

Pasar de vivir en piloto automático a vivir reduciendo marchas es una elección que conlleva un trabajo interno duro y constante, por eso siempre repito que no hemos nacido para trabajar ni para tener como nos han hecho creer...el trabajo es un simple intercambio de tiempo por dinero para poder vivir dentro de este sistema de consumo, pero la experiencia de Vida va mucho más allá.

Existe, a día de hoy, una falsa apariencia de que debemos seguir nuestros sueños porque luchando por ellos alcanzaremos todo aquello que deseemos...y por cada persona que nos anima a perseguir nuestros sueños porque ellos lo hicieron y lo lograron, existen miles que lo intentaron y fracasaron...y es porque solo escuchamos a los que se creen vencedores, cuando en realidad no hace falta vivir trabajando de aquello que nos guste, sino solo hacerlo porque nos hace sentir bien.

El trabajo es un concepto que intentan cambiar para que sigamos en piloto automático sin parar, sin reducir marchas...en definitiva, sin seguir el propio ritmo que lleva el Universo acompañado de silencio, calma, paciencia, lentitud...todo es un proceso.

Si te gusta cantar, canta.
Si te gusta escribir, escribe.
Si te gusta bailar, baila.
Si te gusta grabar vídeos, grábalos.
Si te gusta dibujar, dibuja.
Si te gusta coser, cose.

Haz lo que te guste sin la necesidad de ser reconocido, admirado, valorado, ni sorprender a nadie...simplemente haz aquello que te haga vibrar y jamás sentirás que fracasaste ya que no vivirás de un sueño futuro, sino que vivirás el instante presente tal y como se presente, pero sintiendo que realizas todo aquello que interiormente te hace sentirte bien.

Si el interior está nutrido, el exterior deja de ser indispensable, pasando a ser solo un escenario donde poder interpretar la mejor versión de ti mismo.

domingo, 19 de agosto de 2018

Generación de madres conscientes

En mi generación existían los padres que deseaban darles a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron.

Venían de una época en la que pasaron carencias económicas y debido a ese motivo muy jóvenes ya emigraban a otras ciudades para trabajar y así envíar dinero a sus padres, o simplemente para buscarse la vida ellos, ya que en sus casas no había abundancia y, en muchas ocasiones, el campo no era el tipo de vida que ellos deseaban.

De ahí surgió una generación de padres cuyo objetivo era darles estudios a sus hijos. Ese era el deseo, tener hijos con estudios. Eso les hacía sentirse orgullosos como padres, y se llenaban la boca diciéndolo...en definitiva...puro ego.

Supongo que de ahí viene esta generación donde lo que más abunda son los títulos universitarios...la mayoría hemos pasado por la famosa “titulitis”.

Pero ahora es diferente. Ahora viene una generación donde el movimiento ya no es tanto con los estudios sino con criar conscientemente, madres conscientes se hacen llamar, a pesar de que la mayoría sigue moviéndose desde el ego igualmente.

Madres defensoras de la lactancia materna, de criar siguiendo el famoso “slow life”, respetando los ritmos de aprendizaje, como por ejemplo los “free schoolers”, o la moda del método Montessori...madres que solo desean mejorar ellas mismas para así darles lo mejor a sus hijos, y no por ser buenas o malas madres, dicen, sino para que crezcan felices.

Madres que se pasan el día autoevaluándose y juzgándose ya que defienden que sirve para hacer balance de las cosas y cambiar...pero la clave no es el cambio...sino la transformación...y eso no viene desde el ego.

Me resulta agotador ver este movimiento, ya que parece ser que todavía no se han dado cuenta que la mayoría lo hacen para satisfacer su necesidad de sentirse “buena madre”, la mayoría se mueven desde el ego y no lo ven.

No son conscientes de que lo único que necesita un ser es amor, que si la base del hogar está basada en esa energía todo fluirá como tenga que fluir, pero no como a nosotros nos gustaría, sino como el Universo/Dios tenga planeado para nosotros, ya que hemos encarnado para experimentar, no para tener vidas sin problemas, entre algodones y cargadas de la palabra “lo mejor” por doquier.

Estamos aquí para experimentar, para equivocarnos, para aprender, para evolucionar...y toda situación que vivamos y el trayecto recorrido nos irá convirtiendo en lo que seamos en cada momento.

He tenido una infancia feliz, o eso creo, porque en realidad no recuerdo mis primeros años y lo que logro recuperar es a través de fotos o vivencias que me han explicado y las he almacenado como recuerdos propios.

He tenido una adolescencia cargada de aprendizaje, juzgada por la sociedad como descarrilada, ya que salí de fiesta a drogarme, me relacioné con lo más complicado de cada barrio y mis vivencias no son las que mis padres hubiesen deseado para su única hija.

Estoy en una edad más madura y lo veo todo como un trayecto cargado de aprendizaje donde lo único que recordaba en mis peores momentos era la calidez de mi hogar en casa de mis padres, esa sensación placentera de los viernes por la noche recién duchada y con pijama sentada en el sofá con mis padres, sin prisas ya que al día siguiente no había cole y no teníamos que madrugar.

Ese calor lo desprendía el amor de mis padres, nuestro hogar...ese era el recuerdo más valioso en mis peores momentos una vez que me independicé.

Las broncas, los malos rollos, las malas contestaciones, la falta de paciencia de mi madre en muchas ocasiones por ir agobiada con el trabajo y la casa, el poco tiempo de ocio que les quedaba o las pocas ganas de jugar conmigo en otras ocasiones porque las tareas del hogar eran necesarias para empezar la semana...todo eso son experiencias que he vivido y no ha pasado nada.

De todo mi trayecto de vida he sacado aprendizaje y el trabajo ha sido mío, es decir, mi propio esfuerzo personal para afrontar mis sombras e incluso sanarlas en muchas ocasiones. Es un trabajo y esfuerzo personal. Nada de lo que me ha sucedido o he vivido es culpa de nadie, y eso incluye a mis padres.

Echarle la culpa al prójimo es lo fácil. La realidad es que nadie tiene culpa. La única responsable de mi experiencia soy yo misma.

Sentirte mejor madre por ofrecerle lactancia materna, sentirte mejor por darle biberón y turnarte con tu pareja, llevar a tus hijos a un colegio donde sigan el famoso método Montessori, conducirles hacia el veganismo...o cualquier movimiento que ahora esté de moda...es puro ego siempre que te haga sentir mejor que los que lo hagan diferente a ti.

Tus hijos van a vivir experiencias y sean las que sean formarán parte de su trayecto de vida, sin más.

El día que nos demos cuenta de que vinimos a amar el mundo y no a cambiarlo, ese día el amor será la energía que nos mueva y puede que veamos que estamos aquí para vivir experiencias, que todo tal y como sucede al final está bien.

En definitiva, que vinimos a Ser...así que no nos distraigamos con nuestro ego personal.

lunes, 6 de agosto de 2018

No soy tu diario

A lo largo de mis 37 años viajando por esta experiencia de vida he conocido a muchas personas. Uno de los motivos es que soy una chica bastante extrovertida y para mí es sencillo desenvolverme socialmente.

A día de hoy estoy convencida de que cada una se ha cruzado en mi trayecto para algo, y que el azar no ha sido el actor principal de ningún cruce de caminos.

He compartido con algunas de estas personas solo una parada, con otras he pasado más tiempo, con varias somos compañeros de viaje ocasional, y con mi círculo más cercano comparto viaje cada día.

Pero el tiempo de trayecto que hemos recorrido acompañándonos no es de gran importancia al fin y al cabo...en ocasiones con ciertas personas que casi no conozco se produce una conexión especial y aparece un sentimiento que da la impresión de que llevamos acompañándonos en el viaje una eternidad.

El problema, o bueno, tampoco lo catalogaría de problema...sino de factor determinante que a mí personalmente me hace sentir que el viaje no fluye en esa compañía, sino que he de poner de mi parte para hacerlo fluir...y es cuando aparecen personas que inconscientemente, quiero creer, se sientan ocasionalmente en el asiento de al lado solo para contarme su vida, sus experiencias, su proceso, sus cambios emocionales...y no son conversaciones de unos minutos de forma ocasional, sino que cada vez que se sientan a mi lado se repite la misma situación...minutos, incluso horas de mi vida escuchando detalladamente situaciones que han vivido, porque lo único que ellas necesitan es alguien que les escuche...su único fin es pasar un rato de su viaje acompañados y desahogándose.

Puede que carezca de empatía hacia el prójimo, puede ser, aunque realmente no es mi percepción, sino que simplemente son personas que no disfrutan del viaje conmigo, sino que utilizan ese espacio de tiempo en el que no tienen nada más que hacer para vaciar todo lo que necesitan sacar de su interior...y puede que penséis que eso lo hacemos todos, y puede ser que en alguna ocasión así sea...pero cuando siempre los trayectos compartidos se resumen en lo mismo...a mí me resultan densos y pesados.

Y este tipo de personas no solo transmiten sus dramas, sino también sus alegrías, es decir, personas que te usan como si fueses su diario personal, que te detallan ciertos momentos de sus vidas con todo tipo de detalles, seres que no han trabajado su soledad y no disfrutan de la amistad, sino que para ellas la amistad se convierte en una necesidad, es decir, eres su herramienta para darle un poco de luz a su sombra, ya que aún no son conscientes de que ellos tienen la luz necesaria para alumbrarse.

Es curioso cómo si me paro a visualizar por encima mi trayecto de vida me han aparecido varias personas así...simplemente creo que tengo paciencia para acompañarles, pero en realidad salgo desgastada la mayoría de las veces, y al final acabo sintiéndome mal por no tener la valentía de decirles:

-"Mira sois muy pesados, si os sentís solos adoptar un perro y si necesitáis que os escuchen una vez cada dos o tres semanas acudid al psicólogo, pero para escuchar monólogos me voy a ver alguna función".

Me gustaría remarcar que entre este grupo de personas no se encuentran todas aquellas que a través de mi blog o de mi canal de Ivoox se sientan de forma ocasional a mi lado y compartimos viaje, ya que estas personas tienen una invitación especial por mi parte para abrir su Alma y sacar sus sombras a través de correos electrónicos, de la misma forma que yo lo hago, y además son correos donde por ambas partes compartimos experiencias, es puro aprendizaje, no habla el ego, sino que son correos desde el Alma, son estados expandidos de conciencia donde todo el exterior desaparece y los realizamos en el momento que nos apetece, en nuestra soledad, conectando con nuestro interior, me atrevo a decir que son incluso sanadores porque ordenamos ideas, pensamientos...las piezas van encajando solas...y siempre acaban con las ganas de recibir respuesta...simplemente todo fluye...

Puede que escribir sobre esto no sea muy ético, no lo sé...pero estoy convencida de que no soy la única que tiene compañeros de viaje de este tipo a los que en realidad si les pusiese un holograma mío seguirían hablando igual, ya que no esperan ni siquiera respuesta, mis respuestas son monosílabos todo el rato, puesto que su única necesidad es hablar de sus experiencias dejando constancia que la soledad, a día de hoy, todavía no la han conocido como la gran maestra que es, y por el contrario, la siguen viendo como una enemiga que les acecha.

jueves, 19 de julio de 2018

Reflexiones en la semana 23

Si me dicen hace un tiempo que me voy a ver inmersa en esta experiencia les digo que ni de coña...pero ahora que ya estoy viviéndola me ha cambiado por completo la percepción de ver este proceso.

De momento no he perdido del todo el norte y no me he liado a hacer reformas de ninguna habitación, ni he comprado el típico sillón de lactancia que está tan de moda, ni he puesto una cuna con el nombre de Valentina encima colgado a modo decorativo, ni he colocado una alfombra en medio de la estancia, ni siquiera he comprado un armario cambiador con todos los complementos que venden para dejar la habitación ideal para hacerle una foto y colgarla en las redes sociales...de momento no he llegado a ese punto.

Valentina tiene 23 semanas de vida dentro de mí, y hemos hecho dos ecografías, las que nos han pedido por la seguridad social. No hemos ido a ningún centro privado para coleccionar ecografías de su evolución como si fuesen cromos, ni tenemos la intención de hacerle una eco de 4D o 5D...ya no sé ni porqué formato van...

No...no hemos entrado en bucle con el embarazo y su futuro nacimiento. No participamos en este gran negocio que se ha creado alrededor de este proceso...tenemos la sensación de que lo único que necesita una vez salga de mi interior será nuestro contacto y sustento físico y emocional. Estamos convencidos de que todo es mucho más simple sin la necesidad de tanto materialismo.

Pero lo que sí que me ha salido es una nueva cualidad, la de protección, es decir, mis manos van directas a la barriga de forma inconsciente, necesito acariciarla, sentirla; si alguien pasa cerca de mí me cubro la zona abdominal como por instinto; al andar voy con más cuidado como para evitar caídas o resbalones...es un estado de alerta, cuidado y protección innato.

Por otro lado, a día de hoy, no tengo miedo, es decir, no tengo ese miedo que acompaña a tantas embarazadas. Sí que es verdad que el día que la matrona tardó unos segundos en encontrar el latido de Valentina me vino a la mente:
- Ay, ya no está...

Y también es verdad que si ahora decidiese no venir sería una noticia que me impactaría al principio y lamentaría, porque ya estoy ilusionada con su estancia aquí...pero hay algo en mi interior que acepta todo aquello que ocurra y esta idea está impregnada en mi ser como algo natural.

Es como si fuese un aprendizaje que he adquirido después de estos años de contacto con mi Alma y con las Almas de los pacientes que he tenido la fortuna de acompañar a través de la terapia regresiva.

No es algo que pueda explicar. Surge mi querida inefabilidad. Pero es una sensación interna de ser consciente desde lo más profundo de mi Ser de que al final todo está bien; que todo aquello que me suceda es porque estoy preparada para vivirlo, sino no me ocurriría; que ahora estoy aquí, pero luego no lo sé, y lo mismo sucede con Valentina; que nada es permanente, por el contrario, todo está en continúo cambio y que estamos aquí simplemente para vivir aquello que nos ocurra...solo hay que fluir con la Vida.

Es como una sensación de que todo es muy simple en realidad, y que son nuestros pensamientos los que complican el día a día.

Estoy cansada de escuchar la frase de que "lo único importante es que todo salga bien"...pero ¿bien para quién?

No nos vamos a engañar tampoco. Por supuesto que me gustaría no tener ningún problema, es decir, nada que me complicase esta experiencia...pero para no tener adversidades no debería haber decidido encarnar, allí en la Luz ya existía de esa forma...por lo que si estoy aquí es para que me sucedan acontecimientos a pesar de que no sean de mi agrado, pero si me ocurren es para algo seguro y en algún momento lo comprenderé.

Así que vivo mi embarazo día a día, sin miedo al parto, porque todo lo que se me presente será porque estoy capacitada para afrontarlo; sin miedo a que Valentina venga con alguna característica que yo catalogue como problema, ya que mi deseo es que no pase nada...pero si sucede algo, en realidad, sé que no tendré otra opción que acabar afrontándolo y aceptándolo...ya que de eso trata la Vida al fin y al cabo. Hemos venido a amar el mundo, no a entenderlo.

Así que vivamos más y pensemos menos.

lunes, 11 de junio de 2018

Nos relacionamos siempre con nosotros mismos

Es curioso cómo son las relaciones humanas, creemos que nos relacionamos con el prójimo cuando en realidad siempre nos relacionamos con lo que nuestra mente percibe del otro...nuestras relaciones son con nuestra propia mente.

Cada vez que conocemos a alguien actuamos dependiendo del pensamiento o sensación que nos aporta la apariencia de esa persona, es decir, juzgamos al personaje.

Incluso en las relaciones de pareja no nos relacionamos con ella, sino con lo que nos hace sentir esa persona, nos relacionamos con nuestro propio sentimiento.

Cuando nos abrazamos con alguien, no es ese alguien quién nos aporta nada, sino lo que nosotros interpretamos, conseguimos o sentimos a través de ese abrazo. Todo depende de nosotros siempre.

Voy a hablar de mí, ya que es lo único que conozco "algo", y especifico "algo" ya que me voy descubriendo día a día y seguramente me falte mucho por encontrar...

Cuando me cruzo con personas a lo largo del trayecto de mi vida que solo desprenden felicidad, que siempre van con una sonrisa en la cara, que parece que son todo amor, cariño y simpatía, que en cuanto pasan un rato conmigo ya parece que somos casi familia por su parte, que te involucran en sus vidas como si hubieses formado parte de ella durante mucho recorrido...mi mente directamente las rechaza...pero ellas no lo saben, yo soy una hipócrita y cada vez que mi viaje se cruza con ellas soy simpática y agradable, pero interiormente me generan desconfianza, me resultan poco reales y antinaturales...ya que estar feliz todo el día, que todo el mundo te caiga bien, que ames a todas las personas, que todo sea estupendo y divino...eso pasa en la Aldea del Arce, pero no en la vida cotidiana...y a mí me gusta la realidad, me gusta encontrar personas y descubrir al personaje, no encontrarme al personaje en el primer contacto...personajes de ficción tan descarados me aburren...y que nadie se ofenda, que es mi percepción, no por ello la realidad...no olviden este dato nunca.

En realidad todas las personas que me tienen cariño o aprecio no es por mí, sino por lo que les transmito, por lo que su mente les hace percibir de mí, siempre basado en su propio juicio personal dominado por las creencias de su propia mente. Nos relacionamos con nuestra propia mente, no con el corazón, no con la esencia de las personas, sino con sus personajes, con lo que sus mentes perciben y les hacen sentir.

Estoy enamorada de mi marido, pero en realidad sé que no es por él, sino por mi propia percepción de él...me atrae físicamente porque está bajo los cánones físicos que me gustan, no es que me guste su forma de ser, sino lo que yo percibo o siento de su forma de ser, todo está basado en mi propia percepción...seguramente muchas en mi puesto no serían felices, igual que muchos en su puesto tampoco...nosotros compartimos viaje, a día de hoy, porque cubrimos nuestras necesidades, es decir, lo que sentimos a través del otro nos satisface...pero lo siento yo a través de él, me relaciono con las emociones o sensaciones que él me hace sentir...todo depende de mí, de mi mente.

Cuantas veces a lo largo de nuestras vidas ha aparecido alguien que es súper simpático, súper agradable, un cielo, una persona entrañable...pero por mucho que fuese la pareja ideal e incluso físicamente te atraiga...no tiene ese no sé qué que necesitas para entablar una relación...puede ser el físico, o la forma de ser, el carácter...lo que sea...pero algo no cubre tus necesidades y no puede ser...y el problema no es la persona, es nuestra mente, es que no ha pasado el examen al que sometemos a todas las personas, no ha pasado alguna de las secciones que existen en nuestra mente...algo no encaja en nuestro pensamiento, y entonces no podemos sentir lo que nos gustaría sentir...no puede ser, y punto.

No queremos, ni apreciamos a nadie solo por existir. Eso lo haríamos si nos permitiésemos percibir al prójimo desde nuestro corazón y no desde nuestra mente, pero la forma de relacionarnos en esta sociedad es totalmente analítica y racional.

No sabemos vivir desde el corazón...para ello deberíamos parar, sentir, conectarnos con nuestra esencia...pero en esta vida donde todo son prisas y las relaciones son momentáneas, nos creamos personajes para interactuar...pero en la soledad de nuestros hogares sale nuestro verdadero yo...de ahí tantas frustraciones, depresiones, ansiedades...

Solo nos relacionamos con el corazón en esos momentos donde no existe la prisa, donde nos centramos en ser nosotros mismos sacando nuestras verdaderas emociones y sensaciones, donde nos sinceramos y nos quitamos la careta, donde se producen encuentros que te llegan y te nutren el Alma...pero encontrar ese tipo de personas capaces de ser así en esta sociedad no es tan sencillo...y cruzarme con ellas siempre es un regalo...puede ser que en realidad por eso cada vez me gustan menos las relaciones sociales, no lo sé...

Cada día soy más consciente de la gran obra de teatro que interpretamos todos, donde cada uno se relaciona con su propia percepción de la realidad, olvidando que no es la realidad, sino lo que su mente percibe, analiza y basado en el resultado, le hace sentir.


sábado, 2 de junio de 2018

La comercialización de la Terapia Regresiva

Llevo cuatro años aprendiendo a través de la Terapia Regresiva y de corazón espero que el Universo me permita seguir recorriendo este trayecto de aprendizaje continuo, a pesar de que me baje del vagón en el que he recorrido gran parte de mi formación.

Después de estos años siento que ha llegado el momento de bajarme de este vagón, pero no porque me haya desilusionado o me haya defraudado la terapia en sí, sino porque no resueno con el fin con el que se lleva a cabo en realidad esta terapia, ya que no es más que el enriquecimiento económico personal de cada terapeuta, y no la sanación del Alma de los pacientes...eso queda en segundo plano.

Seguramente el problema es mi forma de pensar que no encaja muy bien dentro de este sistema creado única y exclusivamente para enriquecerse y lucrarse económicamente...soy de las que sigue la filosofía de que menos es más...pero la Terapia Regresiva es la terapia del Alma, no es una terapia cualquiera basada en una metodología única a seguir, sino que cada terapeuta se convierte en una herramienta del Universo para acompañar a otras Almas en su sanación...y ponerle precio a eso, a mí a día de hoy, me rechina...

En esta terapia es el Alma del paciente el que le empuja a asistir a un taller o a una sesión individual, es una fuerza interna que hace que esa persona llegue a ese lugar sin saber muy bien cómo; y por otro lado es el Alma del terapeuta el que interactúa con ese Alma del paciente porque se entra en un estado expandido de conciencia por ambas partes, es como un diálogo entre Almas...no sé muy bien cómo expresarlo en palabras, aparece mi querida inefabilidad...pero esta es la forma más precisa en la que puedo transmitir lo que sucede en cada sesión.

No tengo 100, ni 1000, ni 3000 regresiones a mis espaldas para llenarme la boca hablando de mi experiencia como terapeuta, pero sí que con mis 15 regresiones a pacientes, mis 13 regresiones personales y mi intercambio de correos electrónicos con decenas de personas desconocidas que se han puesto en contacto conmigo gracias a mi blog y mi canal de Ivoox, tengo evidencias suficientes, para mí, para ser consciente de que en cada sesión suceden cosas que no tienen explicación racional; que los pacientes, en ocasiones, no recuerdan lo que ha sucedido y les aseguro que no hay hipnosis ni relajación previa ni nada; que gracias a que grabo todas las sesiones individuales tengo evidencias para demostrar que sucedió lo que viví y no me lo invento; que la energía del perdón tiene un poder espectacular; que a las sesiones acuden Almas desencarnadas que están perdidas y mostrándoles la luz vuelven agradecidas al hogar; que gracias a revivir vidas pasadas se solucionan contracturas emocionales presentes en la actualidad...en definitiva...que es una terapia que debería de estar al alcance de todo el mundo y no convertirla en una terapia clasista que depende de tu poder adquisitivo.

Es una terapia que ofrecería la posibilidad de percibir la vida desde un punto de vista diferente; solventaría, en ocasiones, enfermedades psicosomáticas; acercaría a muchísimas personas la opción de aceptarse tal cual son, ya que les recordaría lo valiosos que son solo por existir; habilitaría la alternativa de vivir sin miedo a la muerte; les posibilitaría recordar el poder de la energía del amor y el perdón; les mostraría que la mayoría de sus problemas no existen en realidad, sino que solo son pensamientos inducidos mayoritariamente por unas creencias; y sobretodo les guiaría a vivir en el momento presente, ya que asimilarían que, en realidad, no existe el tiempo ni el espacio...sería tan productivo para el ser humano...

Es algo tan inefable lo que ocurre en los talleres, en las semanas de formación o en las sesiones individuales que me decepciona que solo se lleven a cabo bajo la condición de que el resultado sea beneficioso económicamente para los terapeutas.

Que solo se realicen talleres siempre y cuando el número de asistentes sea el suficiente para que la cuenta corriente del terapeuta se vaya llena, y que se cancelen los únicos eventos gratuitos, que son las conferencias previas al taller, sin ninguna consideración, es decir, que el taller se cancela sin pudor si no hay mínimo 10 personas, y que no se cancele si no hay posibilidad de conferencia...¿qué más da que la única llave gratuita que abre tantas Almas se cancele?...lo importante es que vayan asistentes al taller...vamos...lo importante es la cuenta corriente.

¿Qué más da que haya un gran porcentaje de personas que no puedan pagar el precio de una sesión de 90, 100, 200 o 300€? Esas Almas parece que no tienen derecho a acceder a esta terapia tan increíblemente sanadora.

¿Qué más da que se cancele un encuentro gratuito de terapeutas o ex alumnos donde se aprende y se comparte información? Parece que es más importante asistir a un taller donde la cuenta corriente aumenta...ese encuentro es solo por amor...y parece que el ego, en este vagón que he viajado cuatro años, gana la batalla al amor...

La Terapia Regresiva no es una terapia física.

La actriz principal en esta terapia es el Alma del paciente y por ello su sanación, y no su dinero como demuestran los hechos de todo este movimiento terrenal alrededor de esta terapia...donde cuando tienes experiencia el siguiente nivel de recaudación es pasar a crear cursos de formación de terapeutas, y cada semana de formación mueven miles de euros, ya que también depende de un mínimo de asistentes...sino es rentable, no hay formación.

Y ahora venid y repetirme que la actriz principal es el Alma del paciente y que el amor es la energía que mueve esta terapia...y yo os diré que os mueve el dinero, y que no os preocupéis, porque es tan respetuoso como moverse por amor...no olvidéis que todo está bien tal y como sucede...pero no me enmascaréis la realidad de los hechos, ya que no somos lo que decimos, sino lo que hacemos.

No me siento cómoda en la forma en la que fluye esta terapia en este vagón, pero también soy consciente de que hay otro vagón en el que el fin sí que es el Alma del paciente y no su poder adquisitivo; sí que hay terapeutas que sentimos que hemos tenido la suerte de poder pagar talleres, sesiones individuales y cursos, pero que no ha sido una inversión que nos haya de generar dividendos, sino un intercambio de información por dinero que hemos tenido la suerte de realizar; existimos terapeutas que nos movemos en la energía de la compasión, la comprensión, la paciencia y el amor dentro de esta terapia y somos conscientes de que simplemente somos herramientas que tiene el Universo para acompañar a todas aquellas Almas que se cruzan en nuestro camino, y que nuestro intercambio no es por dinero, sino por aprendizaje...porque a veces para ir más rápido tienes que ir más lento confiando plenamente en el proceso, y sobretodo siendo conscientes de que vinimos a aprender y no a acumular riqueza económica.

Recordé hace tiempo que vivir sin la necesidad de consumir en exceso es ayudar a otros a tener sus necesidades cubiertas y así equilibrar la abundancia existente.