¿Qué importancia tiene el dinero para mí? Pues a día de hoy, mucha menos que en otros momentos de mi vida. Les aseguro que no es porque me sobre y debido a ello lo vea así, sino porque he sido consciente de que el dinero no me da la felicidad, y que le da la tranquilidad solo a aquellos que viven desde el miedo...y ninguno de los dos son mi caso.
Tengo claro que el dinero es necesario para vivir dentro de la sociedad en la que me encuentro, pero creo que no tiene tanta importancia como nos han hecho creer, nos hacen ver la vida desde el apego, la posesión, nos muestran que lo ideal es llevar una "vida perfecta", el resumen sería: nacer, ir al colegio para tener estudios, tener un trabajo, tener una pareja, casarte, comprarte una vivienda, tener hijos, tener una buena jubilación y si puede ser, tener una muerte en la que no suframos demasiado...pues discúlpenme, pero yo en todo ese ejemplo de vida solo veo una palabra que se repite hasta la saciedad...TENER.
Porque...¿qué es la perfección? Un juicio gratuito, sin más.
Dentro de esta sociedad basada en la posesión, predomina el apego...una consecuencia de poseer...y lo más curioso de todo es que vinimos sin nada, y nos iremos sin nada, incluso a la hora de morir sería ideal dejar las emociones y sensaciones de esta experiencia de vida en el cuerpo, porque le pertenecen a él y no a nosotros, no a nuestra alma.
Una vez que interiorizas esta visión de la vida, todo cambia, sobretodo el dinero pasa a tener un papel secundario, y mi ejemplo es éste, que les voy a explicar a continuación...seguramente muchos se quedarán con la idea de que fui "tonta", pero yo siento que solo perdí dinero, pero gané salud sobretodo a nivel emocional:
"Me hipotequé a los 23 años, con mi ex pareja al 50%, el banco nos daba el 80%, y necesitábamos el 20% restante, cantidad de la que no disponíamos, pero yo, como hija única, di por sentado que mis padres nos avalarían...primera lección que aprendí, "mis padres no tienen la obligación de avalar mi vida, su dinero es de ellos y ellos deciden, no yo". Esa lección la aprendí después de discutir con ellos y encima permitir que mi pareja fuese un día, sin mí, a casa de mis padres a imponer sus ideas con bastante poca educación y respeto, y de permitir que su madre les dijese por teléfono a mis padres, que su hijo ganaba más dinero que yo...así que imagínense lo bien que empezó todo.
Finalmente un 10% nos lo dejaron mis padres, a pesar de todo, haciendo un contrato legal para devolvérselo en seis años, pero sin intereses, y el otro 10% nos lo avaló su abuelo, devolviéndolo en diez años, pero con intereses...
Durante los seis años que convivimos en total, la casa la amueblamos gracias a la magia de la vida, por aquel entonces yo trabajaba en una empresa y me salió muy bien de precio todo, una causalidad más de mi experiencia, e hicimos obras, casi todo, de la parte de fuera, porque desde su punto de vista era lo que se veía, y tenía prioridad...yo simplemente accedí, él ponía más cantidad económica que yo, puesto que tenía la suerte de que su sueldo era mayor que el mío trabajando los dos las mismas horas, así que decidía él.
Todo el interior de la casa nos lo pusieron mis padres a lo largo de los primeros años, por su parte nadie aportó ni un trapo, y la que llevaba las tareas del hogar era exclusivamente yo...así que pongan ustedes la aportación de cada uno en una balanza, ya que nosotros vivíamos dentro de la generación del 50%, es decir, él una cuenta, yo otra y una en común, donde se ponía dinero para la hipoteca y gastos...en aquel entonces me parecía lo normal.
La primera vez que nos separamos, fue la primera vez que me echó en cara que iba a ser una lista, porque si se vendía, me iba a llevar el 50% de la casa, y él había puesto más dinero, fue el día que también me echó en cara que él había pagado siempre la droga, dejando claro que, desde su mentalidad, el trabajo de llevar una casa, no tiene importancia alguna, solo importa el dinero.
Como ya expliqué, volvimos a intentar seguir con nuestra vida en pareja sin drogas e hipotecados al 50%, pero fue un fracaso, y él tomó la decisión que no quería ningún perro, que me quedase yo en la casa hasta que se vendiese.
En los casi cuatro años, hasta que se acabó mi historia con la hipoteca, él pagaría la mitad de su propiedad y yo la mía más los suministros, y fue así,porque no accedí a su petición de hacerme yo cargo de todo, puesto que su argumento era que yo estaba viviendo ahí y tenía que pagarlo todo, que me estaba aprovechando de él, que era una lista...pero no me convenció, y le dije:
- Chico, vente a vivir tú, cuida de los perros, de la casa y su terreno, que yo en casa de mis padres siendo hija única, vivo como Dios.
Pero eso tampoco quería, él solo quería no tener que poner un euro, ni responsabilizarse de nada...pero la lista era yo.
Así que hablé con mis padres. Le ofrecimos quedarnos la hipoteca y pagarle lo que le correspondiese. Su respuesta:
-Antes muerto que tú quedándote con esa casa, acepto que se la quede otro, pero tú no.
Ante un ser así, existían dos únicas opciones: una, esperar a que algún día se vendiese la casa y se rescindiese la hipoteca, desgastándome emocionalmente, o dos, perder todo mi dinero invertido en esa casa, pero ganar en tranquilidad y salud... y opté por la segunda opción.
Fue muy sencilla la jugada, teníamos claro, mi abogado y yo, que un ser tan apegado al dinero iba a querer quedarse la casa, si se lo enfocábamos en que nos queríamos quedar nosotros la casa, pero que queríamos que nos cediese su parte, estábamos seguros que iba a decir que estábamos locos, pero en ese momento, le diríamos que le ofrecíamos lo mismo a él, y a eso no se iba a negar, él salía ganando económicamente...y así fue, le cedí mi parte de la hipoteca, perdí todo mi dinero invertido en la casa ganado durante 10 años, soportando que en la firma de rescisión de condominio me repitiese que él nunca me hubiese cedido su parte a mi...pero gané en tranquilidad, me quité de encima a un ser tóxico que se alumbraba de mi luz, disfrutamos de la casa los perros y yo cuatro años sin él, y quedo eternamente agradecida a la vida, porque gracias a irme a esa casa, alejada del barrio y los colegas, tuve la opción de salir de la droga, aprendí ahí a ser independiente, llevar una casa, y sobretodo aprendí a que una lucha económica solo me puede hacer ganar dinero, pero mi salud, mi tranquilidad, mi armonía y mi equilibrio emocional no se pagan con dinero, y ellos sí que son vitales para mi, para poder vivir en paz".
Bienvenidos a mi lugar favorito... esos momentos, en soledad, donde reflexiono y me reconecto con mi Ser
miércoles, 5 de abril de 2017
miércoles, 29 de marzo de 2017
Conocerse a uno mismo
¿Qué significa conocerse a uno mismo? Pues no tengo ni idea, pero voy a intentar explicarme lo mejor que pueda, siendo una chica de 36 años que no tiene titulación de psicología, ni de coach, ni de nada por el estilo...simplemente creo que esta sociedad está falta de amor, y el principal problema es porque para poder amar al prójimo, hemos de amarnos a nosotros mismos primero, y hoy en la velocidad en la que vivimos nuestras vidas, es imposible conocerse, escucharse, sentirse...dedicarse el tiempo necesario para uno mismo, sin más.
Ama al prójimo como a ti mismo...pues así nos va...si no sabemos amarnos a nosotros, ¿cómo vamos a pretender amar al prójimo?
La mayoría de la población solo quiere, pero no ama, ya que están llenos de apegos, expectativas, esperanza de recibir algo a cambio...y amar significa que pase lo que pase vas a estar, pero no estar en plan egoísta, sino estar en compañía, en silencio, estar, sin más...
Yo a día de hoy me amo, he aprendido a amarme, porque me he aceptado, no sólo acepto mis virtudes, sino que también acepto mis defectos, y haga lo que haga, voy a estar conmigo misma siempre, voy a aceptarme y perdonarme todo lo que pueda llegar a hacer, porque cualquier error que cometa lo veré como una lección, cualquier acción que realice y de la que pueda arrepentirme, no me arrepentiré, aceptaré que en aquel momento actúe o hice lo que hice, y me perdonaré por ello, si lo considero oportuno, pero me perdonaré siempre haga lo que haga porque me amo. De esta misma forma sería amar al prójimo...pero ¿quién está dispuesto a amar al prójimo con total confianza pase lo que pase? Muy pocas personas, porque a la que nuestra pareja, familiar, amistad...haga algo que consideremos que no ha actuado bien o nos ha traicionado, dejaremos paso al rencor, a la rabia, incluso al odio...y esas cualidades no nos gustan aunque sean nuestras.
Pero para conocerme a mí misma, tengo que conocer mi luz y mi oscuridad, y amarlas por igual.
Durante muchos años no me he amado, no escuchaba mis pensamientos o mejor dicho, no dejaba salir lo que sentía verdaderamente, y menos aún lo verbalizaba, no aceptaba mi cuerpo, tenía mis pequeños complejos, estaba sometida a los cánones de belleza que la sociedad nos inculca, estaba encarcelada en la perfección que exige el sistema, solo estaba pendiente de mi exterior, es decir, de mi pelo, mi cuerpo, mi ropa, mis creencias (inculcadas por el barrio donde me crié, basado en el momento histórico en el que crecí, sometida a lo que he escuchado alrededor durante toda mi vida...), es decir, estaba programada desde fuera, sin escuchar lo que yo sentía, yo pensaba, yo creía...pero ahora siento que mi yo interior tiene un gran papel, y le he dado su importancia.
He sido una niña con una infancia bonita, no tengo queja, pero sí que, por ejemplo, me costó aceptar que mi madre se pusiese a trabajar y dejase de llevarme a ballet, y fuese mi padre el que me ponía las medias, por eso dejé esa actividad extra escolar, pero en ese momento no lo dije, puse excusas, porque nadie me enseñó a hablar con el corazón en la mano, a abrir mis emociones, a no tener miedo por ser vulnerable...tanto en el colegio, como en casa, como en todo mi círculo social, nadie dice lo que siente de verdad, se crean capas para que no les hagan daño...y ahora me he dado cuenta que el daño te lo haces tú mismo con esas capas, porque no dejas salir tu verdadero yo.
Después fui una adolescente que me decliné por los "malotes" supongo que porque era la manera de sentirme protegida y segura, siempre es más fácil ir con los malos, si vas con ellos, estás más protegida...y así ha sido siempre, aprendí en la calle que pisas o te pisan, así que imagínense mi adolescencia con la Alpha, el cogote rapado y la chulería por bandera...me creé un personaje con coraza que ni yo conocía, simplemente me protegía...y ahora me pregunto, protegerme ¿de qué? De mí misma, de mi inseguridad, del poco amor hacia mí misma, de mi poca personalidad, de mis carencias emocionales propias, de mi poca madurez, de mi poca valentía y mi necesidad de sentirme protegida por los demás...
Y ahora he llegado a una etapa más madura y me acepto tal y como soy...la palabra aceptar es la principal protagonista de mi vida, para empezar, acepto mi cuerpo, antes tenía complejos, ahora los he aceptado, porque he aprendido a no permitir que me encarcelen los cánones de belleza y perfección a los que me somete la sociedad, soy así y punto, tengo la piel blanca, casi blanco nuclear, y se me transparentan las venas en las piernas, ¿y?, soy de pelo clarito y las pestañas casi ni se me ven y encima son cortitas ¿y?, tengo ojeras por ser tan blanquita de piel, ¿y?, a veces cojo un par o tres de quilos, y luego se van, o no, ¿y?, soy así y me acepto; he aceptado mis emociones, soy una noria emocional, vivo con entusiasmo, debido a ello lo bueno lo disfruto enormemente, y lo menos bueno antes lo sufría, ahora lo acepto, no al momento, tengo ese punto de bajada en la noria emocional donde lo sufro y lo veo todo negativo, pero dejo salir esas emociones, porque sé que dan paso a la calma, la reflexión, a darme cuenta de que todo pasa por algo y ya lo entenderé en algún momento, hay que ser paciente, y sino lo entiendo nunca, lo habré vivido con aceptación, no lo habré sufrido.
He aprendido a no engañarme, a reconocer mis emociones y sentimientos, a dejar de ver la culpa de todo fuera, a no culpar a los demás, y aceptar mi propia responsabilidad, a ser consciente, por ejemplo, de que con todas las personas con las que he discutido he tenido mi responsabilidad, y no tengo el derecho de responsabilizar al prójimo de nada, con aceptar mi parte ya tengo suficiente.
He logrado amar a las personas de mi alrededor, porque he llegado al punto de aceptar todo aquello que hagan, porque nadie me pertenece, solo tengo que agradecer el tiempo de viaje de vida que compartamos, y cuando llega el momento de cambiar de estación, lo acepto y mi viaje continúa...porque la persona más importante en mi vida soy yo misma, y para poder ayudar, amar y acompañar a otro ser, he de estar yo nutrida.
Creo que para conocerse a uno mismo, has de olvidarte de lo que tus padres, tus amigos, tus familiares o la sociedad espera de ti, y hacer lo que tú sientas, no hemos nacido para ser como nadie desee que seamos, sino para como nosotros sintamos, no somos mejores por triunfar a nivel laboral, no somos mejores por tener de todo, no somos mejores por nada, porque no vivimos para competir en ningún ámbito, sino que todos somos seres excepcionales simplemente por existir, puesto que lo más importante en tu día a día es tu estado emocional, con él convives tú, no los demás, así que dedícate tiempo a escucharte, a sentir tus cambios emocionales, a sincerarte, a dejar salir tu verdadero yo...pero intentando siempre seguir estos cuatro patrones: compasión, comprensión, paciencia y amor...porque igual que lo bonito sería amar al prójimo como a ti mismo, también sería maravilloso actuar con el prójimo de la misma forma que te gustaría que actuasen contigo.
Ama al prójimo como a ti mismo...pues así nos va...si no sabemos amarnos a nosotros, ¿cómo vamos a pretender amar al prójimo?
La mayoría de la población solo quiere, pero no ama, ya que están llenos de apegos, expectativas, esperanza de recibir algo a cambio...y amar significa que pase lo que pase vas a estar, pero no estar en plan egoísta, sino estar en compañía, en silencio, estar, sin más...
Yo a día de hoy me amo, he aprendido a amarme, porque me he aceptado, no sólo acepto mis virtudes, sino que también acepto mis defectos, y haga lo que haga, voy a estar conmigo misma siempre, voy a aceptarme y perdonarme todo lo que pueda llegar a hacer, porque cualquier error que cometa lo veré como una lección, cualquier acción que realice y de la que pueda arrepentirme, no me arrepentiré, aceptaré que en aquel momento actúe o hice lo que hice, y me perdonaré por ello, si lo considero oportuno, pero me perdonaré siempre haga lo que haga porque me amo. De esta misma forma sería amar al prójimo...pero ¿quién está dispuesto a amar al prójimo con total confianza pase lo que pase? Muy pocas personas, porque a la que nuestra pareja, familiar, amistad...haga algo que consideremos que no ha actuado bien o nos ha traicionado, dejaremos paso al rencor, a la rabia, incluso al odio...y esas cualidades no nos gustan aunque sean nuestras.
Pero para conocerme a mí misma, tengo que conocer mi luz y mi oscuridad, y amarlas por igual.
Durante muchos años no me he amado, no escuchaba mis pensamientos o mejor dicho, no dejaba salir lo que sentía verdaderamente, y menos aún lo verbalizaba, no aceptaba mi cuerpo, tenía mis pequeños complejos, estaba sometida a los cánones de belleza que la sociedad nos inculca, estaba encarcelada en la perfección que exige el sistema, solo estaba pendiente de mi exterior, es decir, de mi pelo, mi cuerpo, mi ropa, mis creencias (inculcadas por el barrio donde me crié, basado en el momento histórico en el que crecí, sometida a lo que he escuchado alrededor durante toda mi vida...), es decir, estaba programada desde fuera, sin escuchar lo que yo sentía, yo pensaba, yo creía...pero ahora siento que mi yo interior tiene un gran papel, y le he dado su importancia.
He sido una niña con una infancia bonita, no tengo queja, pero sí que, por ejemplo, me costó aceptar que mi madre se pusiese a trabajar y dejase de llevarme a ballet, y fuese mi padre el que me ponía las medias, por eso dejé esa actividad extra escolar, pero en ese momento no lo dije, puse excusas, porque nadie me enseñó a hablar con el corazón en la mano, a abrir mis emociones, a no tener miedo por ser vulnerable...tanto en el colegio, como en casa, como en todo mi círculo social, nadie dice lo que siente de verdad, se crean capas para que no les hagan daño...y ahora me he dado cuenta que el daño te lo haces tú mismo con esas capas, porque no dejas salir tu verdadero yo.
Después fui una adolescente que me decliné por los "malotes" supongo que porque era la manera de sentirme protegida y segura, siempre es más fácil ir con los malos, si vas con ellos, estás más protegida...y así ha sido siempre, aprendí en la calle que pisas o te pisan, así que imagínense mi adolescencia con la Alpha, el cogote rapado y la chulería por bandera...me creé un personaje con coraza que ni yo conocía, simplemente me protegía...y ahora me pregunto, protegerme ¿de qué? De mí misma, de mi inseguridad, del poco amor hacia mí misma, de mi poca personalidad, de mis carencias emocionales propias, de mi poca madurez, de mi poca valentía y mi necesidad de sentirme protegida por los demás...
Y ahora he llegado a una etapa más madura y me acepto tal y como soy...la palabra aceptar es la principal protagonista de mi vida, para empezar, acepto mi cuerpo, antes tenía complejos, ahora los he aceptado, porque he aprendido a no permitir que me encarcelen los cánones de belleza y perfección a los que me somete la sociedad, soy así y punto, tengo la piel blanca, casi blanco nuclear, y se me transparentan las venas en las piernas, ¿y?, soy de pelo clarito y las pestañas casi ni se me ven y encima son cortitas ¿y?, tengo ojeras por ser tan blanquita de piel, ¿y?, a veces cojo un par o tres de quilos, y luego se van, o no, ¿y?, soy así y me acepto; he aceptado mis emociones, soy una noria emocional, vivo con entusiasmo, debido a ello lo bueno lo disfruto enormemente, y lo menos bueno antes lo sufría, ahora lo acepto, no al momento, tengo ese punto de bajada en la noria emocional donde lo sufro y lo veo todo negativo, pero dejo salir esas emociones, porque sé que dan paso a la calma, la reflexión, a darme cuenta de que todo pasa por algo y ya lo entenderé en algún momento, hay que ser paciente, y sino lo entiendo nunca, lo habré vivido con aceptación, no lo habré sufrido.
He aprendido a no engañarme, a reconocer mis emociones y sentimientos, a dejar de ver la culpa de todo fuera, a no culpar a los demás, y aceptar mi propia responsabilidad, a ser consciente, por ejemplo, de que con todas las personas con las que he discutido he tenido mi responsabilidad, y no tengo el derecho de responsabilizar al prójimo de nada, con aceptar mi parte ya tengo suficiente.
He logrado amar a las personas de mi alrededor, porque he llegado al punto de aceptar todo aquello que hagan, porque nadie me pertenece, solo tengo que agradecer el tiempo de viaje de vida que compartamos, y cuando llega el momento de cambiar de estación, lo acepto y mi viaje continúa...porque la persona más importante en mi vida soy yo misma, y para poder ayudar, amar y acompañar a otro ser, he de estar yo nutrida.
Creo que para conocerse a uno mismo, has de olvidarte de lo que tus padres, tus amigos, tus familiares o la sociedad espera de ti, y hacer lo que tú sientas, no hemos nacido para ser como nadie desee que seamos, sino para como nosotros sintamos, no somos mejores por triunfar a nivel laboral, no somos mejores por tener de todo, no somos mejores por nada, porque no vivimos para competir en ningún ámbito, sino que todos somos seres excepcionales simplemente por existir, puesto que lo más importante en tu día a día es tu estado emocional, con él convives tú, no los demás, así que dedícate tiempo a escucharte, a sentir tus cambios emocionales, a sincerarte, a dejar salir tu verdadero yo...pero intentando siempre seguir estos cuatro patrones: compasión, comprensión, paciencia y amor...porque igual que lo bonito sería amar al prójimo como a ti mismo, también sería maravilloso actuar con el prójimo de la misma forma que te gustaría que actuasen contigo.
domingo, 19 de marzo de 2017
Vivir en un pueblo...
Llevo poco más de un año viviendo en un pueblecito, rodeada de naturaleza, tranquilidad, armonía...donde el único sonido que se escucha la mayor parte del tiempo es el canto de los pájaros.
Mi día a día es bastante tranquilo, no tengo grandes acontecimientos diarios, pero eso no hace que mi semana se convierta en rutina, puesto que no hago planes, no organizo mi día, sino que me dejo fluir por lo que me va viniendo a la cabeza o lo que veo en ese instante...
Vivir aquí me ha aportado mucha soledad, muchas horas de estar conmigo misma, y a pesar de que al principio me costó bastante ser consciente de la gran maestra que es la soledad...ahora la cuido, la mimo y me encanta estar conmigo misma.
Fue un cambio brusco venirme aquí, puesto que soy hija única y la relación con mis padres va más allá de llamarnos un par de veces a la semana, nosotros hablamos todos los días, somos un trío familiar donde existen y bastante los enfados, las riñas, e incluso los reproches...pero a la vez existe la alegría, el amor, el apoyo incondicional, la comunicación...y de repente me fui a vivir a otra comunidad autónoma lejos de mis cimientos, porque ellos han sido el equilibrio en mi vida...si miro atrás, y analizo todo lo que he vivido, soy consciente que les ha repercutido y bastante, sobretodo mi adolescencia a nivel emocional, y casi toda mi vida a nivel económico, pero no me arrepiento de nada, no creo en los errores, sino más bien en las lecciones...y por eso en unos de mis últimos viajes les abracé y les devolví toda aquella energía que les he podido robar a lo largo de mi experiencia de hija junto a ellos, y ellos hicieron lo mismo conmigo, porque en una relación de padres e hijos, todos tenemos mucho que aprender y somos maestros los unos de los otros.
Pero haciendo balance de mi último año, no echo de menos nada, porque creo, desde lo más profundo de mi ser, que me ha venido muy bien estar lejos y madurar, reflexionar, darme cuenta de que mi vida y mi núcleo familiar ahora es aquí junto a mi marido, y que ellos, a los que amo, son mi familia, mi "nido"...pero que igual que los pajaritos que me cantan diariamente, una vez que crecen, se van del nido y crean su propio nido...he aprendido a no apoyarme para todo en ellos, a valorar su vida e independencia, a respetar sus decisiones, a desligarme de su economía, a no involucrarme emocionalmente en sus historias, porque son suyas y a mí no me pertenecen...estoy agradecida al universo por ofrecerme esta nueva etapa de aprendizaje.
Este año de retiro me ha servido para conocer mis estados de ánimos, para escuchar mi interior, para aprender que cada vez que estoy triste sin motivo aparente...detrás hay algo a lo que no me enfrento, pero que he de abrazar y atender, porque todo lo que me sucede forma parte de mi experiencia y solo por eso lo he aceptar y amar.
Viviendo en un pueblo, donde la vida pasa en cámara lenta, comparado a la ciudad, he despertado, me he dado cuenta de lo influenciados que estamos por todo lo que nos rodea, de cómo nos dejamos arrastrar por modas, tendencias, épocas...de cómo en realidad nos complicamos la vida, cuando es simple, sencilla y tranquila...todo es la actitud.
En este pueblecito, mayoritariamente me relaciono con personas mayores que yo, personas que tienen sus huertos, sus ovejas, sus vacas, sus caballos, sus ponis, sus burros, sus ocas...viven diariamente alejados de las modas, del consumo, de las tendencias, su día a día desde fuera se podría ver como rutinario, pero ellos desde dentro lo viven sin juzgar, ni valorar, simplemente lo viven, porque no conocen otra cosa y son felices así...ya que, ¿porqué pretendemos entender con la mente la felicidad si solo hay que sentirla? De estas personas he aprendido muchísimo, me han enseñado a que la vida es simple, que no necesitamos ni la mitad de todo lo que compramos, que en realidad tenemos los armarios llenos de ropa, solo porque nos movemos con la moda y la tendencia, pero que sin nada de todo eso la vida es exactamente igual, que lo único importante es nuestro interior, que incluso el aburrimiento está creado por el sistema, porque nos han enseñado a distraernos con personas o cosas...cuando en soledad e interiorizando podemos pasar unos ratos increíbles, simplemente escuchándonos a nosotros mismos.
Otro detalle que me encanta de vivir aquí es lo gratificante de encontrarte a alguien y parar a charlar ese instante, cruzar cuatro palabras, sonreír, desear buen día...ir a comprar a los establecimientos del pueblo, porque hay que hacer pueblo por supuesto, y sentir esa familiaridad de los establecimientos pequeños, percibir en cada metro cuadrado la acogida, porque nosotros parecemos de aquí de toda la vida...por supuesto, no le voy a quitar importancia a nuestra actitud, porque ser amables, simpáticos y agradables, no cuesta nada y el mundo es mucho más bonito así.
De quien me he fijado también es de los animales, les observo en nuestros paseos diarios con los perros, o incluso desde mi ventana, y la vida es tan sencilla, viven en manadas, pero tienen independencia total, solo se reúnen cuando se sienten amenazados, porque son un grupo y se protegen, pasan los días simplemente respirando, pastando, observando...cuando tienen crías, los primeros días las crías no se separan de las madres, pero luego se empiezan a relacionar con el resto de crías y son más independientes...y algo maravilloso es tener la suerte de ver a las vacas cómo retozan cuando viene la primavera y las dejan salir a pastar al aire libre por primera vez después del invierno, vivir ese momento me hace ser consciente de que tenemos todo en la vida, porque lo más extraordinario está en las pequeñas cosas...y vivir en un pueblo así, me da la oportunidad de disfrutar cada día de habitar en un cuento, como los que veía de pequeña, donde los capítulos se basaban en las acciones cotidianas del día a día, y ese es el argumento de nuestra vida una vez despiertos, gozando de saborear esas pequeñas cosas cotidianas a las que antes en el ritmo de vida que se lleva en la ciudad, no tenían cabida...así que aquí estoy, tomándome una infusión, escribiendo todo aquello que observo y me hace reflexionar, porque ahora sé parar y degustar estos pequeños momentos de los que la vida está repleta y son maravillosos. Viva la vida.
Mi día a día es bastante tranquilo, no tengo grandes acontecimientos diarios, pero eso no hace que mi semana se convierta en rutina, puesto que no hago planes, no organizo mi día, sino que me dejo fluir por lo que me va viniendo a la cabeza o lo que veo en ese instante...
Vivir aquí me ha aportado mucha soledad, muchas horas de estar conmigo misma, y a pesar de que al principio me costó bastante ser consciente de la gran maestra que es la soledad...ahora la cuido, la mimo y me encanta estar conmigo misma.
Fue un cambio brusco venirme aquí, puesto que soy hija única y la relación con mis padres va más allá de llamarnos un par de veces a la semana, nosotros hablamos todos los días, somos un trío familiar donde existen y bastante los enfados, las riñas, e incluso los reproches...pero a la vez existe la alegría, el amor, el apoyo incondicional, la comunicación...y de repente me fui a vivir a otra comunidad autónoma lejos de mis cimientos, porque ellos han sido el equilibrio en mi vida...si miro atrás, y analizo todo lo que he vivido, soy consciente que les ha repercutido y bastante, sobretodo mi adolescencia a nivel emocional, y casi toda mi vida a nivel económico, pero no me arrepiento de nada, no creo en los errores, sino más bien en las lecciones...y por eso en unos de mis últimos viajes les abracé y les devolví toda aquella energía que les he podido robar a lo largo de mi experiencia de hija junto a ellos, y ellos hicieron lo mismo conmigo, porque en una relación de padres e hijos, todos tenemos mucho que aprender y somos maestros los unos de los otros.
Pero haciendo balance de mi último año, no echo de menos nada, porque creo, desde lo más profundo de mi ser, que me ha venido muy bien estar lejos y madurar, reflexionar, darme cuenta de que mi vida y mi núcleo familiar ahora es aquí junto a mi marido, y que ellos, a los que amo, son mi familia, mi "nido"...pero que igual que los pajaritos que me cantan diariamente, una vez que crecen, se van del nido y crean su propio nido...he aprendido a no apoyarme para todo en ellos, a valorar su vida e independencia, a respetar sus decisiones, a desligarme de su economía, a no involucrarme emocionalmente en sus historias, porque son suyas y a mí no me pertenecen...estoy agradecida al universo por ofrecerme esta nueva etapa de aprendizaje.
Este año de retiro me ha servido para conocer mis estados de ánimos, para escuchar mi interior, para aprender que cada vez que estoy triste sin motivo aparente...detrás hay algo a lo que no me enfrento, pero que he de abrazar y atender, porque todo lo que me sucede forma parte de mi experiencia y solo por eso lo he aceptar y amar.
Viviendo en un pueblo, donde la vida pasa en cámara lenta, comparado a la ciudad, he despertado, me he dado cuenta de lo influenciados que estamos por todo lo que nos rodea, de cómo nos dejamos arrastrar por modas, tendencias, épocas...de cómo en realidad nos complicamos la vida, cuando es simple, sencilla y tranquila...todo es la actitud.
En este pueblecito, mayoritariamente me relaciono con personas mayores que yo, personas que tienen sus huertos, sus ovejas, sus vacas, sus caballos, sus ponis, sus burros, sus ocas...viven diariamente alejados de las modas, del consumo, de las tendencias, su día a día desde fuera se podría ver como rutinario, pero ellos desde dentro lo viven sin juzgar, ni valorar, simplemente lo viven, porque no conocen otra cosa y son felices así...ya que, ¿porqué pretendemos entender con la mente la felicidad si solo hay que sentirla? De estas personas he aprendido muchísimo, me han enseñado a que la vida es simple, que no necesitamos ni la mitad de todo lo que compramos, que en realidad tenemos los armarios llenos de ropa, solo porque nos movemos con la moda y la tendencia, pero que sin nada de todo eso la vida es exactamente igual, que lo único importante es nuestro interior, que incluso el aburrimiento está creado por el sistema, porque nos han enseñado a distraernos con personas o cosas...cuando en soledad e interiorizando podemos pasar unos ratos increíbles, simplemente escuchándonos a nosotros mismos.
Otro detalle que me encanta de vivir aquí es lo gratificante de encontrarte a alguien y parar a charlar ese instante, cruzar cuatro palabras, sonreír, desear buen día...ir a comprar a los establecimientos del pueblo, porque hay que hacer pueblo por supuesto, y sentir esa familiaridad de los establecimientos pequeños, percibir en cada metro cuadrado la acogida, porque nosotros parecemos de aquí de toda la vida...por supuesto, no le voy a quitar importancia a nuestra actitud, porque ser amables, simpáticos y agradables, no cuesta nada y el mundo es mucho más bonito así.
De quien me he fijado también es de los animales, les observo en nuestros paseos diarios con los perros, o incluso desde mi ventana, y la vida es tan sencilla, viven en manadas, pero tienen independencia total, solo se reúnen cuando se sienten amenazados, porque son un grupo y se protegen, pasan los días simplemente respirando, pastando, observando...cuando tienen crías, los primeros días las crías no se separan de las madres, pero luego se empiezan a relacionar con el resto de crías y son más independientes...y algo maravilloso es tener la suerte de ver a las vacas cómo retozan cuando viene la primavera y las dejan salir a pastar al aire libre por primera vez después del invierno, vivir ese momento me hace ser consciente de que tenemos todo en la vida, porque lo más extraordinario está en las pequeñas cosas...y vivir en un pueblo así, me da la oportunidad de disfrutar cada día de habitar en un cuento, como los que veía de pequeña, donde los capítulos se basaban en las acciones cotidianas del día a día, y ese es el argumento de nuestra vida una vez despiertos, gozando de saborear esas pequeñas cosas cotidianas a las que antes en el ritmo de vida que se lleva en la ciudad, no tenían cabida...así que aquí estoy, tomándome una infusión, escribiendo todo aquello que observo y me hace reflexionar, porque ahora sé parar y degustar estos pequeños momentos de los que la vida está repleta y son maravillosos. Viva la vida.
lunes, 6 de marzo de 2017
Las redes sociales, mi última adicción...
Hace casi un año que abandoné las redes sociales, pasé de un día a otro de publicar bastante a menudo, a cerrar mis cuentas y desintoxicarme de esta nueva adicción, porque no deja de ser una droga para nuestro ego.
Publicaba fotos de mi vida cotidiana, esperando recibir "me gusta", comentarios...cada vez que publicaba una foto, los "me gusta" iban subiendo hasta alcanzar unos ciento y pico, y los comentarios valorándome hacían que mi autoestima subiese como la espuma, y ante una respuesta así por cada foto subida...me encantaba subir fotos, para qué me voy a engañar...
Pero, como siempre me ha sucedido y ya les he contado con otras adicciones, algo en mi interior me mandaba mensajes, haciéndome ver que nada era real, estaba ocupando mi tiempo libre en una vida virtual, creyendo que mi vida social virtual me hacía feliz, volviéndome adicta a publicar una foto para satisfacer mi ego, camuflando mi soledad real con mi acompañamiento virtual, perdiendo mi intimidad y dejando de regalársela exclusivamente a los que realmente existen en mi viaje de vida del día a día.
Así, un día, sin más, decidí que todo ese mundo virtual es una farsa, que solo se expone aquel momento que se desea y se selecciona, pero carece de veracidad, porque es un instante de postureo, no es casual, ni refleja la emoción y el sentimiento real que existe en él...así, decidí cerrar todas mis redes sociales, excepto una, ya que su uso es para estar informada y no para alimentar mi propio ego.
Y como siempre sucede, una vez que sales de la adicción, la ves desde fuera y la percepción es totalmente diferente a la que tenías desde dentro.
Fui consciente de que mi falta de autoestima, mi soledad, o mi necesidad de alimentar a mi ego, no la tiene que suplir una red social, porque siguen existiendo, para poder afrontarlas, tengo que enfrentarme a ellas, y eso hice.
He aprendido con los años a amarme, y cerrando las redes sociales acabé esa etapa, y ahora entiendo ese dicho católico que dice "ama al prójimo como a ti mismo", ¿cómo podemos amar a nadie si a nosotros mismos no sabemos ni hacerlo? y una muestra es la necesidad que existe, a día de hoy, para que nos alimenten nuestra autoestima o ego a través de las redes sociales, y es algo muy vulnerable depender de lo que los demás opinen de ti, porque mientras sea bueno...todo será maravilloso, pero como sea negativo...para el tren que me bajo de la vida.
Además he asimilado el valor de la intimidad, he entendido lo bonito que es compartir mi día a día única y exclusivamente con las personas que elijo, he cultivado mi soledad, llegando a encontrarla maravillosa y una gran maestra, he descubierto mi ego y sobretodo he entendido la importancia de aceptar mi realidad, aceptarme a mí misma y todo lo que me ocurra.
Después de un año de desintoxicación de las redes sociales solo puedo decir que me encanta poder regalarle algo exclusivo a las personas con las que comparto momentos, y son esos momentos, que son solo para nosotros, para los que los vivimos, dejando de usarlos para alimentar mi propio ego, porque lo reconozco enseguida y ya nos conocemos lo suficiente.
Publicaba fotos de mi vida cotidiana, esperando recibir "me gusta", comentarios...cada vez que publicaba una foto, los "me gusta" iban subiendo hasta alcanzar unos ciento y pico, y los comentarios valorándome hacían que mi autoestima subiese como la espuma, y ante una respuesta así por cada foto subida...me encantaba subir fotos, para qué me voy a engañar...
Pero, como siempre me ha sucedido y ya les he contado con otras adicciones, algo en mi interior me mandaba mensajes, haciéndome ver que nada era real, estaba ocupando mi tiempo libre en una vida virtual, creyendo que mi vida social virtual me hacía feliz, volviéndome adicta a publicar una foto para satisfacer mi ego, camuflando mi soledad real con mi acompañamiento virtual, perdiendo mi intimidad y dejando de regalársela exclusivamente a los que realmente existen en mi viaje de vida del día a día.
Así, un día, sin más, decidí que todo ese mundo virtual es una farsa, que solo se expone aquel momento que se desea y se selecciona, pero carece de veracidad, porque es un instante de postureo, no es casual, ni refleja la emoción y el sentimiento real que existe en él...así, decidí cerrar todas mis redes sociales, excepto una, ya que su uso es para estar informada y no para alimentar mi propio ego.
Y como siempre sucede, una vez que sales de la adicción, la ves desde fuera y la percepción es totalmente diferente a la que tenías desde dentro.
Fui consciente de que mi falta de autoestima, mi soledad, o mi necesidad de alimentar a mi ego, no la tiene que suplir una red social, porque siguen existiendo, para poder afrontarlas, tengo que enfrentarme a ellas, y eso hice.
He aprendido con los años a amarme, y cerrando las redes sociales acabé esa etapa, y ahora entiendo ese dicho católico que dice "ama al prójimo como a ti mismo", ¿cómo podemos amar a nadie si a nosotros mismos no sabemos ni hacerlo? y una muestra es la necesidad que existe, a día de hoy, para que nos alimenten nuestra autoestima o ego a través de las redes sociales, y es algo muy vulnerable depender de lo que los demás opinen de ti, porque mientras sea bueno...todo será maravilloso, pero como sea negativo...para el tren que me bajo de la vida.
Además he asimilado el valor de la intimidad, he entendido lo bonito que es compartir mi día a día única y exclusivamente con las personas que elijo, he cultivado mi soledad, llegando a encontrarla maravillosa y una gran maestra, he descubierto mi ego y sobretodo he entendido la importancia de aceptar mi realidad, aceptarme a mí misma y todo lo que me ocurra.
Después de un año de desintoxicación de las redes sociales solo puedo decir que me encanta poder regalarle algo exclusivo a las personas con las que comparto momentos, y son esos momentos, que son solo para nosotros, para los que los vivimos, dejando de usarlos para alimentar mi propio ego, porque lo reconozco enseguida y ya nos conocemos lo suficiente.
domingo, 26 de febrero de 2017
Agradecida a la terapia regresiva ❤
Me siento agradecida enormemente a la terapia regresiva, gracias a ella he alcanzado un estado de aceptación a lo que me ocurra, he logrado aprender a vivir en el presente, he conseguido amar a la muerte, he descubierto la energía del amor y del perdón, he comprendido que no hay que ver para creer, sino que hay que creer para ver, he sentido el amor incondicional, he experimentado lo que es ver la luz...y así podría continuar, porque la lista es interminable.
No tengo palabras para expresar lo que ha significado para mí abrirme a descubrir esta otra realidad que rechazaba e incluso difamaba.
Gracias a ella he adquirido una nueva perspectiva de la vida, no sé, a día de hoy, si realmente sirve o no para tratar fobias, porque no tengo evidencias propias al respecto, ni he tenido la oportunidad de poder adquirir suficiente experiencia como terapeuta, por lo que no he podido aprender todo lo que me hubiese gustado hasta día de hoy, pero lo que sí que sé y doy fe, es que te cambia la mentalidad, te abre la posibilidad de ser capaz de admirar la magia de la vida, de ser consciente del presente, de valorar el día a día, de no dar tanta importancia al dinero, al trabajo, a las banalidades de la vida...y por el contrario dar importancia al amor, a un abrazo, a los momentos del ahora, a los pequeños detalles, antes imperceptibles, y ahora imposibles de obviar...
Este sentimiento me resulta muy parecido al que sienten las personas que han sufrido alguna enfermedad, accidente...y dicen que han vuelto a vivir, que ahora valoran la vida diferente...pues yo soy una afortunada porque no he tenido que sufrir nada para darme cuenta de ello, sino que simplemente formándome en el mundo de la terapia regresiva, he alcanzado esta misma percepción de la vida, así que desde lo más profundo de mi alma, no tengo palabras para describir mi agradecimiento a esta terapia.
El único pequeño inconveniente es que la mayoría de las personas están en otro nivel de evolución, siguen absortas en su mundo material, viviendo media vida, porque la otra mitad la desconocen...y eso me hace estar más agusto en soledad que en sociedad, a pesar de ser una chica muy extrovertida y sociable...puesto que ahora me maravilla encontrar personitas "especiales", y con esto no pretendo despreciar a nadie, para nada es mi intención, pero a día de hoy, simplemente, ya no tengo la necesidad de ir a la moda o hablar de ella, de pasar una tarde yendo de compras con amigas, de ir a tomar algo para tener conversaciones con personas que solo hablan del trabajo, o de las parejas, o de los hijos, o para juzgar al resto, o para criticar a los de más allá...me aburre enormemente la mayoría de la población, porque sus vidas están basadas en seguir las reglas marcadas por el sistema, la familia, los miedos, los prejuicios...
Me encanta coincidir en la vida con esos seres "especiales", aquellos que rompen las reglas, tienen criterio propio, ideas extrañas que pueden que no encagen en esta sociedad basada en un camino de baldosas amarillas, y que salen del camino marcado para experimentar, sentir, reflexionar...es decir, para tener evidencias propias de las ideas y del criterio, para así poder defender, argumentar, sentir y crear sus propias baldosas para poder recorrer su viaje, porque el viaje es personal, intransferible, único y excepcional.
Me siento agradecida por haber adquirido esta confianza en mi alma, esta seguridad de que todo es un proceso, esta aceptación a que nada es casualidad sino que todo es causalidad, todo pasa por algo, aunque no lo entendamos, esta convicción de que la muerte no es el final, sino que es un proceso más de la vida, esta firmeza para expresar que el cuerpo es mi parte física, pero dentro existe mi alma, mi parte espiritual, este convencimiento de que no he nacido porque me lo digan para estudiar, trabajar, tener pareja, casarme, tener hijos, jubilarme, tener nietos y morirme, sino que lo he de sentir así, he de decidir según sienta mi interior, mi alma, porque soy esa alma que ha decidido encarnar y vivir esta experiencia para algo más que para seguir un camino de baldosas amarillas que ni siquiera siento que debo seguir...y todo ha sido gracias a contactar con mi alma, y se lo debo todo a la terapia regresiva. GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS.
No tengo palabras para expresar lo que ha significado para mí abrirme a descubrir esta otra realidad que rechazaba e incluso difamaba.
Gracias a ella he adquirido una nueva perspectiva de la vida, no sé, a día de hoy, si realmente sirve o no para tratar fobias, porque no tengo evidencias propias al respecto, ni he tenido la oportunidad de poder adquirir suficiente experiencia como terapeuta, por lo que no he podido aprender todo lo que me hubiese gustado hasta día de hoy, pero lo que sí que sé y doy fe, es que te cambia la mentalidad, te abre la posibilidad de ser capaz de admirar la magia de la vida, de ser consciente del presente, de valorar el día a día, de no dar tanta importancia al dinero, al trabajo, a las banalidades de la vida...y por el contrario dar importancia al amor, a un abrazo, a los momentos del ahora, a los pequeños detalles, antes imperceptibles, y ahora imposibles de obviar...
Este sentimiento me resulta muy parecido al que sienten las personas que han sufrido alguna enfermedad, accidente...y dicen que han vuelto a vivir, que ahora valoran la vida diferente...pues yo soy una afortunada porque no he tenido que sufrir nada para darme cuenta de ello, sino que simplemente formándome en el mundo de la terapia regresiva, he alcanzado esta misma percepción de la vida, así que desde lo más profundo de mi alma, no tengo palabras para describir mi agradecimiento a esta terapia.
El único pequeño inconveniente es que la mayoría de las personas están en otro nivel de evolución, siguen absortas en su mundo material, viviendo media vida, porque la otra mitad la desconocen...y eso me hace estar más agusto en soledad que en sociedad, a pesar de ser una chica muy extrovertida y sociable...puesto que ahora me maravilla encontrar personitas "especiales", y con esto no pretendo despreciar a nadie, para nada es mi intención, pero a día de hoy, simplemente, ya no tengo la necesidad de ir a la moda o hablar de ella, de pasar una tarde yendo de compras con amigas, de ir a tomar algo para tener conversaciones con personas que solo hablan del trabajo, o de las parejas, o de los hijos, o para juzgar al resto, o para criticar a los de más allá...me aburre enormemente la mayoría de la población, porque sus vidas están basadas en seguir las reglas marcadas por el sistema, la familia, los miedos, los prejuicios...
Me encanta coincidir en la vida con esos seres "especiales", aquellos que rompen las reglas, tienen criterio propio, ideas extrañas que pueden que no encagen en esta sociedad basada en un camino de baldosas amarillas, y que salen del camino marcado para experimentar, sentir, reflexionar...es decir, para tener evidencias propias de las ideas y del criterio, para así poder defender, argumentar, sentir y crear sus propias baldosas para poder recorrer su viaje, porque el viaje es personal, intransferible, único y excepcional.
Me siento agradecida por haber adquirido esta confianza en mi alma, esta seguridad de que todo es un proceso, esta aceptación a que nada es casualidad sino que todo es causalidad, todo pasa por algo, aunque no lo entendamos, esta convicción de que la muerte no es el final, sino que es un proceso más de la vida, esta firmeza para expresar que el cuerpo es mi parte física, pero dentro existe mi alma, mi parte espiritual, este convencimiento de que no he nacido porque me lo digan para estudiar, trabajar, tener pareja, casarme, tener hijos, jubilarme, tener nietos y morirme, sino que lo he de sentir así, he de decidir según sienta mi interior, mi alma, porque soy esa alma que ha decidido encarnar y vivir esta experiencia para algo más que para seguir un camino de baldosas amarillas que ni siquiera siento que debo seguir...y todo ha sido gracias a contactar con mi alma, y se lo debo todo a la terapia regresiva. GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS.
viernes, 17 de febrero de 2017
Buen viaje compañera ❤
Hace 72 horas que he perdido al alma con la que más tiempo he compartido, a la que más he amado, la única que jamás me ha reprochado nada y que me ha amado de forma incondicional...porque doy fe de que el amor incondicional existe, y ella me lo ha enseñado.
He perdido a la mejor compañera de viaje que he tenido hasta el día de hoy, una compañera que ha estado a mi lado en los peores momentos de mi vida, en aquellos días en los que me quedé sin amistades, me encontraba sola, estaba enfadada con el mundo y no dejaba a nadie acercarse a mí a darme amor, excepto a ella...era la única que mi alma admitía cerca de mí, a la única que le dejaba mimarme, estar a mi lado y pasar horas y horas en silencio simplemente haciéndonos compañía.
Apareció en mi vida de forma casual, y ahora que se ha marchado, sé que vino para ayudarme a superar una etapa difícil de mi vida, en la que mi alma no admitía a nadie a mi lado, excepto a ella.
Ella ha sido el rayo de luz en momentos oscuros, muy oscuros...soy consciente que salí del mundo de la droga, principalmente, gracias a mí misma y mi fuerza, pero ella fue mi mayor apoyo, fue quien me obligaba a salir día a día, quien me acompañaba en mis paseos a la montaña, en mis reflexiones diarias...porque estaba incondicionalmente a mi lado siempre.
Esa etapa pasó, por suerte ya hace bastante, ahora me he casado, estoy feliz y estable a nivel emocional, he aprendido a quererme, a respetarme, a valorarme...y así, ahora que empieza otra etapa de mi vida, ella ha acabado su misión, se ha marchado en paz, continuando así su propia evolución, y lo digo tan convencida porque todo lo ha dejado muy bien organizado antes de partir, ella lo sabía...
Después de 72 horas, tengo la fortaleza de escribir sobre ella, ya que antes he sido incapaz...he pasado horas en las que me inundó la pena, venía a mi mente y solo podía llorar, nada me consolaba, me daba igual saber que la vida no acaba con la muerte, no me servía de nada todo lo que he aprendido y descubierto gracias a la terapia regresiva, porque mi sensación de pérdida, era mía, y por mucho que haya cambiado mi idea de la muerte, mi egoísmo existe, a pesar de que su vida continúe, ya no podré tocarla, acariciarla, besarla, no volveré a pasear junto a ella, y eso tiene un período de duelo, necesario, sin más.
Pero una vez pasadas esas horas de dolor, pena, desconsuelo...desde lo más profundo de mi ser ha llegado la aceptación, he aceptado su partida, he entendido que ha llegado el final de su trayecto junto a mí, pero que simplemente ha cambiado de vagón, porque mi vida no es la estación, es el tren, y nuestro viaje compartido, ha finalizado.
Hasta ahora no les he presentado a mi gran compañera de viaje, porque quería que no influenciase su cuerpo físico, ya que si algo he aprendido es que nuestro aspecto, es simplemente el vehículo para poder experimentar esta experiencia, y ella en este capítulo de su vida ha sido una perra, una Rotweiller, de nombre Jara, que solo por ser de esa raza, la catalogaron de raza potencialmente peligrosa, y debido a ello tuvo que pagar un seguro, toda su vida, impuesto por el sistema y muchas personas ya ni se acercaron a ella, puesto que estaban influenciadas por toda la información que se ha vendido sobre estas razas, demostrándome, todavía más si cabe, lo poco que experimentamos por nosotros mismos, lo inducidos que estamos por los demás, y la esclavitud a la que nos somete el sistema.
Y ahora que ya he realizado las presentaciones, muchos no entenderán este vínculo entre animal y ser humano, pero no se preocupen, puede que sea su primera evidencia de lo importante que es experimentar y sentir, no solo entender...así, todos aquellos hombres o mujeres que hayan tenido un fiel compañero de viaje, comprenden desde lo más profundo de su ser este vínculo de amor incondicional que se crea entre ambos.
Jara se ha convertido en una evidencia más sobre la magia de la vida, sobre cómo todas las piezas de un puzzle se van ordenando hasta que todo encaja a la perfección...hacía unos diez días que le había venido el celo, por lo que la tuvimos que separar de Max, el macho con el que convivía, y debido a esta "causalidad", Max no ha sufrido tanto su pérdida, a la vez que todo ha cuadrado para que mi marido estuviese de fiesta estos dos días y pudiésemos estar presentes los dos, pudiéndola llevar a dar su último paseo por la playa para que se despidiese de su lugar favorito, rodeada de arena, calma y el sonido del mar, y la coincidencia, no por ello menos llamativa, es que partió el 14 de febrero, el día de los enamorados, porque ese era el estado en el que estábamos las dos.
No existen palabras para expresar la gratitud que siento por haber compartido diez años de viaje con ella, no podía haber tenido mejor compañera, gracias por todo y buen viaje Jara.
He perdido a la mejor compañera de viaje que he tenido hasta el día de hoy, una compañera que ha estado a mi lado en los peores momentos de mi vida, en aquellos días en los que me quedé sin amistades, me encontraba sola, estaba enfadada con el mundo y no dejaba a nadie acercarse a mí a darme amor, excepto a ella...era la única que mi alma admitía cerca de mí, a la única que le dejaba mimarme, estar a mi lado y pasar horas y horas en silencio simplemente haciéndonos compañía.
Apareció en mi vida de forma casual, y ahora que se ha marchado, sé que vino para ayudarme a superar una etapa difícil de mi vida, en la que mi alma no admitía a nadie a mi lado, excepto a ella.
Ella ha sido el rayo de luz en momentos oscuros, muy oscuros...soy consciente que salí del mundo de la droga, principalmente, gracias a mí misma y mi fuerza, pero ella fue mi mayor apoyo, fue quien me obligaba a salir día a día, quien me acompañaba en mis paseos a la montaña, en mis reflexiones diarias...porque estaba incondicionalmente a mi lado siempre.
Esa etapa pasó, por suerte ya hace bastante, ahora me he casado, estoy feliz y estable a nivel emocional, he aprendido a quererme, a respetarme, a valorarme...y así, ahora que empieza otra etapa de mi vida, ella ha acabado su misión, se ha marchado en paz, continuando así su propia evolución, y lo digo tan convencida porque todo lo ha dejado muy bien organizado antes de partir, ella lo sabía...
Después de 72 horas, tengo la fortaleza de escribir sobre ella, ya que antes he sido incapaz...he pasado horas en las que me inundó la pena, venía a mi mente y solo podía llorar, nada me consolaba, me daba igual saber que la vida no acaba con la muerte, no me servía de nada todo lo que he aprendido y descubierto gracias a la terapia regresiva, porque mi sensación de pérdida, era mía, y por mucho que haya cambiado mi idea de la muerte, mi egoísmo existe, a pesar de que su vida continúe, ya no podré tocarla, acariciarla, besarla, no volveré a pasear junto a ella, y eso tiene un período de duelo, necesario, sin más.
Pero una vez pasadas esas horas de dolor, pena, desconsuelo...desde lo más profundo de mi ser ha llegado la aceptación, he aceptado su partida, he entendido que ha llegado el final de su trayecto junto a mí, pero que simplemente ha cambiado de vagón, porque mi vida no es la estación, es el tren, y nuestro viaje compartido, ha finalizado.
Hasta ahora no les he presentado a mi gran compañera de viaje, porque quería que no influenciase su cuerpo físico, ya que si algo he aprendido es que nuestro aspecto, es simplemente el vehículo para poder experimentar esta experiencia, y ella en este capítulo de su vida ha sido una perra, una Rotweiller, de nombre Jara, que solo por ser de esa raza, la catalogaron de raza potencialmente peligrosa, y debido a ello tuvo que pagar un seguro, toda su vida, impuesto por el sistema y muchas personas ya ni se acercaron a ella, puesto que estaban influenciadas por toda la información que se ha vendido sobre estas razas, demostrándome, todavía más si cabe, lo poco que experimentamos por nosotros mismos, lo inducidos que estamos por los demás, y la esclavitud a la que nos somete el sistema.
Y ahora que ya he realizado las presentaciones, muchos no entenderán este vínculo entre animal y ser humano, pero no se preocupen, puede que sea su primera evidencia de lo importante que es experimentar y sentir, no solo entender...así, todos aquellos hombres o mujeres que hayan tenido un fiel compañero de viaje, comprenden desde lo más profundo de su ser este vínculo de amor incondicional que se crea entre ambos.
Jara se ha convertido en una evidencia más sobre la magia de la vida, sobre cómo todas las piezas de un puzzle se van ordenando hasta que todo encaja a la perfección...hacía unos diez días que le había venido el celo, por lo que la tuvimos que separar de Max, el macho con el que convivía, y debido a esta "causalidad", Max no ha sufrido tanto su pérdida, a la vez que todo ha cuadrado para que mi marido estuviese de fiesta estos dos días y pudiésemos estar presentes los dos, pudiéndola llevar a dar su último paseo por la playa para que se despidiese de su lugar favorito, rodeada de arena, calma y el sonido del mar, y la coincidencia, no por ello menos llamativa, es que partió el 14 de febrero, el día de los enamorados, porque ese era el estado en el que estábamos las dos.
No existen palabras para expresar la gratitud que siento por haber compartido diez años de viaje con ella, no podía haber tenido mejor compañera, gracias por todo y buen viaje Jara.
viernes, 10 de febrero de 2017
Ama de casa en el s.XXI sinónimo de vaga y vividora...
Como mujer me siento desbordada ahora mismo. Mi mente no consigue comprender cómo hemos pasado de despreciar a la mujer por salir al mundo laboral, a despreciar ahora a las amas de casa.
Esta percepción ha sufrido un giro de 180 grados. Existe un feminismo mal llevado y mal entendido. Por un lado está el "sentirse mal" si no se trabaja fuera de casa. Una presión que nos creamos nosotras mismas. Unas sobre otras, o nosotras mismas con nuestro propio yo. Por otro lado, está la imagen que la sociedad ha creado. No interesa en la economía una persona que no produzca beneficio económico. Esa figura, tan antigua y útil a lo largo de nuestra historia, en la actualidad está obsoleta, no interesa...y cuando algo no interesa, hay que tratar de eliminarlo.
En estos tiempos has de seguir encajando. Parece que has de seguir unas directrices que están impuestas, y si sales del camino marcado, ya eres juzgada, criticada... y porque no existen las hogueras en la plaza del pueblo, sino nos volverían a quemar. Ahora en vez de por ser brujas, por ser amas de casa.
Parece una locura, pero es una realidad, aunque un poco oculta, ya que tal y como se ha estructurado el mundo laboral, pocas son las mujeres que se pueden permitir el lujo de ser ama de casa. Porque hoy en día, se ha convertido en un lujo familiar que una mujer se pueda quedar en casa ejerciendo las tareas que conlleva un hogar. No todos los hogares se lo pueden permitir...y estos son los cimientos de las críticas. La envidia de que alguien esté en su casa sin tener que trabajar ocho horas. Y como ya sabemos, entre mujeres en vez de apoyarnos, nos machacamos, nos envidiamos y nos criticamos.
Me parece muy injusto que yo, exclusivamente porque no trabaje fuera de mi casa, ya sea descrita como una vaga, una mujer mantenida que no colabora económicamente con los pagos, o una vividora, porque vaya vidorra que llevo...
Como bien he dicho más veces, no encajo muy bien en esta sociedad. Pero habiendo realizado más de diez regresiones he ido comprendiendo mi rebeldía, mi reivindicación por mi propia libertad y mi negación al adoctrinamiento. A pesar de que en ocasiones me aparecen mis miedos, apuesto por escucharme a mí y sentirme, porque esta experiencia de vida es exclusivamente mía.
Estoy harta del desprecio que existe, a día de hoy, hacia las amas de casa, pero el problema lo tengo yo, y soy consciente.
También existen otro tipo de mujeres que serían incapaces de ejercer de amas de casa. La casa se les caería encima. No sabrían en qué emplear su tiempo libre, y les ahogaría el aburrimiento. En el fondo detrás de estos perfiles existe muy poco trabajo personal, poca interiorización, muchos miedos por afrontar...Pero es curioso, cómo este perfil no es juzgado, por el contrario es valorado. Este tipo de perfil de mujeres con necesidad de realizarse a nivel profesional, atareadas, sin a penas tiempo para pasar en familia, con el piloto automático encendido, son llamadas "súper mujeres".
Así que mi conclusión sigue siendo la misma que en la época de las brujas...prefiero morir quemada que agachar la cabeza y seguir unas normas que me obligan en este caso a trabajar, solo para consumir más, ya que la diferencia entre un sueldo o dos, en mi caso, es gastar más, porque cuanto más entra en un hogar, más se gasta...y si no observen, si tienen tiempo claro.
Esta percepción ha sufrido un giro de 180 grados. Existe un feminismo mal llevado y mal entendido. Por un lado está el "sentirse mal" si no se trabaja fuera de casa. Una presión que nos creamos nosotras mismas. Unas sobre otras, o nosotras mismas con nuestro propio yo. Por otro lado, está la imagen que la sociedad ha creado. No interesa en la economía una persona que no produzca beneficio económico. Esa figura, tan antigua y útil a lo largo de nuestra historia, en la actualidad está obsoleta, no interesa...y cuando algo no interesa, hay que tratar de eliminarlo.
Lo que más me llama la atención es la presión entre nosotras mismas. Siempre viene desde el mismo perfil, mujeres con hijos y trabajadoras. Ellas son "súper mujeres" y yo, una vaga, sin más.
En estos tiempos has de seguir encajando. Parece que has de seguir unas directrices que están impuestas, y si sales del camino marcado, ya eres juzgada, criticada... y porque no existen las hogueras en la plaza del pueblo, sino nos volverían a quemar. Ahora en vez de por ser brujas, por ser amas de casa.
Parece una locura, pero es una realidad, aunque un poco oculta, ya que tal y como se ha estructurado el mundo laboral, pocas son las mujeres que se pueden permitir el lujo de ser ama de casa. Porque hoy en día, se ha convertido en un lujo familiar que una mujer se pueda quedar en casa ejerciendo las tareas que conlleva un hogar. No todos los hogares se lo pueden permitir...y estos son los cimientos de las críticas. La envidia de que alguien esté en su casa sin tener que trabajar ocho horas. Y como ya sabemos, entre mujeres en vez de apoyarnos, nos machacamos, nos envidiamos y nos criticamos.
Me parece muy injusto que yo, exclusivamente porque no trabaje fuera de mi casa, ya sea descrita como una vaga, una mujer mantenida que no colabora económicamente con los pagos, o una vividora, porque vaya vidorra que llevo...
Pues discúlpenme, pero si puedo, no quiero llevar la vida que me impone esta sociedad. No deseo trabajar por la mañana y mi marido por la tarde, para no vernos casi y que los domingos lleguemos a casa cansados y que nuestra vida en pareja no exista a penas. No deseo que si llegan niños, tener que dar trabajo sin remunerar a mis padres o a los suyos porque nuestros horarios no encajan. Me niego a tener una vida donde no exista el tiempo libre. Una donde vayamos en piloto automático y nuestra vida pase hasta llegar a la jubilación. Y llegar a esa etapa, no aguantando a mi marido o él a mí, porque lo que menos hemos hecho en toda nuestra vida es convivir, pasar tiempo juntos, endulzar nuestra relación, avivar esa llama que no debe apagarse, mimarnos, dedicarnos tiempo...
Como bien he dicho más veces, no encajo muy bien en esta sociedad. Pero habiendo realizado más de diez regresiones he ido comprendiendo mi rebeldía, mi reivindicación por mi propia libertad y mi negación al adoctrinamiento. A pesar de que en ocasiones me aparecen mis miedos, apuesto por escucharme a mí y sentirme, porque esta experiencia de vida es exclusivamente mía.
Estoy harta del desprecio que existe, a día de hoy, hacia las amas de casa, pero el problema lo tengo yo, y soy consciente.
La vida es para vivirla como uno la entienda, no como otros nos digan que la entendamos.
También existen otro tipo de mujeres que serían incapaces de ejercer de amas de casa. La casa se les caería encima. No sabrían en qué emplear su tiempo libre, y les ahogaría el aburrimiento. En el fondo detrás de estos perfiles existe muy poco trabajo personal, poca interiorización, muchos miedos por afrontar...Pero es curioso, cómo este perfil no es juzgado, por el contrario es valorado. Este tipo de perfil de mujeres con necesidad de realizarse a nivel profesional, atareadas, sin a penas tiempo para pasar en familia, con el piloto automático encendido, son llamadas "súper mujeres".
¿Saben cuál es la única diferencia, desde mi percepción? Que llegará un momento en sus vidas que dejarán de vivir las emociones a través de sus hijos, se acabará su vida laboral, y se darán cuenta de que el trabajo en realidad era intercambio de tiempo por dinero, pero que ese personaje que le otorgaba ese puesto de trabajo, era parte de un eslogan que ha creado esta sociedad para convencerlas de que su realización personal era a través de su vida laboral. Sus hijos se independizarán y vivirán la etapa del "nido vacío". Se encontrarán con ellas mismas. Empezarán a escucharse, a interiorizar, a afrontar sus miedos. Y si son un poco curiosas, empezarán a asistir a talleres de autoestima. Harán el trabajo que hemos de realizar todas las mujeres, porque por mucho que queramos la igualdad, no somos iguales hombres y mujeres. Nosotras tenemos unas necesidades que cuando no están cubiertas, llegamos a la jubilación hartas de nuestra vida de luchadoras, cansadas de ser "súper mujeres", aburridas de un matrimonio donde seguimos siendo el motor de la casa, y esperando algún día a recibir, aunque sea una pequeña porción de todo lo que nosotras hemos dado. Porque no estaremos nutridas.
Mi marido trabaja ocho horas fuera de casa. Intercambia tiempo por traer dinero. De la casa me encargo yo. Y si fuese al revés, no habría ningún problema. Yo trabajando fuera de casa y él de amo de casa. Pero sí que voy a luchar por evitar vivir una vida como la que antes he explicado, donde nuestros horarios casi ni coincidan, nos veamos los domingos y encima nos pueda el agotamiento, porque a parte de trabajar fuera, tendríamos que llevar la casa, y eso sé de sobras, que necesita invertir horas. A parte de las tareas del hogar diarias, nos gustan los cocidos. La comida casera elaborada con tiempo y mimo. Comprar en el mercado. Pasear con nuestros perros. Tener tiempo para disfrutar de conversaciones infinitas...en definitiva, una vida sintiéndonos, y no solo consumiendo, que es para lo que nos han adoctrinado.
Así que mi conclusión sigue siendo la misma que en la época de las brujas...prefiero morir quemada que agachar la cabeza y seguir unas normas que me obligan en este caso a trabajar, solo para consumir más, ya que la diferencia entre un sueldo o dos, en mi caso, es gastar más, porque cuanto más entra en un hogar, más se gasta...y si no observen, si tienen tiempo claro.
domingo, 29 de enero de 2017
Diario de una ex fumadora
El otro día me abrí en canal y expliqué una de mis adicciones...pues hoy voy a por la siguiente, pero no se crean que acabaré con esta, por suerte o desgracia, tenía más, y digo tenía puesto que las estoy dejando todas...sí, dejando...no olviden que los que hemos tenido adicciones, siempre estaremos dejándolas, y ese dato es importante, ya que el día que baje la guardia, puedo volver a caer, y de momento, les aseguro que no es mi intención.
Esto que les acabo de decir, alomejor les suena un poco extremo, pero en el fondo saben que es verdad, a pesar de creer tener controlada a la adicción, ¿cuántas personas han dejado de fumar durante años, y luego han vuelto? Estoy convencida de que alguna, si se lo paran a pensar, conocen...así que ahora se habrán dado cuenta, que no iba tan desencaminada, y las verdades duelen, pero son reales, y los adictos, siempre estaremos en gerundio, dejando...
En el mundo de los fumadores entré en casa de mis padres, en el baño de la planta de arriba y con un cigarro de mi padre, mientras ellos estaban en el comedor, haciendo la sobremesa...para que luego, señores padres, se pasen la vida diciendo que todo se empieza en la calle, con los amigos, porque ellos te incitan...ay, cuántas falsas creencias.
Supongo que me influenció, y con esto no quiero culpabilizar a nadie (ya que la culpa es una carga que nos ponemos cada uno de nosotros cuando en realidad no existe) el ver a mi padre fumar después de las comidas, le veía con un toque de seriedad, madurez, elegancia...es patético, lo sé, pero en mi generación en las películas se veía fumar, y se intentaba dar ese toque de clase, esa sensación de ser fumadores sociales...
No les voy a engañar, no me gustó nada, incluso me mareé un poco, fue una primera impresión nefasta, y eso es lo más curioso de esta adicción, la primera vez solo tiene efectos negativos, el sabor es repugnante, no proporciona nada, no altera tu estado y al terminar estás igual pero con la boca como un zapato...y aún así, continuamos entrando en la adicción, totalmente incomprensible.
Seguí fumando cigarrillos, y es curioso, una vez que te repugnan los primeros, luego ya te acostumbras e incluso le llegas a encontrar buen sabor y aroma.
He tenido la suerte o la desgracia de tener una madre con un olfato más desarrollado que un perro del FBI, así que antes de llegar a casa, compraba una bolsa de patatas de bolsa, para meter los dedos, y que se fuese el olor y el aliento...unas veces funcionaba y otras no, pero yo me iba más tranquila así, cosillas de la adolescencia.
Una vez siendo ya fumadora de tabaco, fue más fácil entrar a probar los porros, fumar ya sabía y por lo menos los porros me ofrecían un estado alterado, donde al principio abundaban las risas y los atracones de golosinas...la tienda de golosinas de nuestra plaza funcionaba gracias a que fumábamos porros, sino hubiese cerrado seguro, y esto es otra realidad.
Van pasando los años y los porros se hicieron mi principal fuente para fumar, solo fumaba tabaco cuando no podía fumar porros, es decir, eventos familiares, eran la forma de quitar el "mono" de fumar estando en presencia de familiares o personas con las que no podía consumir porros.
Dejé de fumar tabaco en varias ocasiones, solo fumaba porros, ya que el tabaco me parecía ridículo, no aportaba nada, gastaba dinero para que durase dos o tres minutos, y lo apagaba...y ¿cuál era mi sensación? La misma que antes de fumarlo, y ya esperando a encender el próximo, porque el tener un cigarro en la mano me daba cierta seguridad, cierta sensación de superioridad, en ciertas ocasiones me hacía sentirme más "malota", chula...pero siempre había momentos en los que no podía fumar porros, y volvía al tabaco...todo eran sensaciones falsas que alimentaban mi poca madurez, mi falta de autoestima, mi carencia de seguridad, enmascaraba mis momentos de aburrimiento, me animaba a hacer tareas siempre y cuando antes me fumase un cigarro...y así con un sinfín de situaciones que acompañadas de un cigarro, parecían diferentes. Como dije en el post anterior, estando dentro de la adicción ves la realidad distorsionada, nuestra mente o nuestro ego, nos domina enviándonos mensajes fraudulentos carentes de realidad.
Pasaron los años y apareció el tabaco de liar, qué gran invento, por lo menos para mí, ya que cualquier fumador hemos tenido la intención de dejar de fumar, y si encima combinamos porros y tabaco, siempre nos engañamos diciendo, dejo el tabaco pero los porros no, ya que vivir en esa burbuja que te hace estar todo el día bajo los efectos del hachis o la marihuana, aún lo complica todo más. Pero gracias al tabaco de liar conseguí engañar a mi mente, porque eso es lo que hice, engañar a una parte de mi cerebro que me dominaba, a través de enviarme visiones de cuando me fumaba un porro tranquilamente en el salón de casa, o fumando en la playa, o en el coche (porque antiguamente no habían controles antidrogas, ni se hablaba de no fumar porros mientras conducíamos) o en la terraza al sol...cada vez que pensaba en dejarlo, me venían imágenes de ese tipo a la mente, haciéndome pasar de la idea de dejarlo, y continuar consumiendo...Pero mis pensamientos seguían, quería vivir "sin aditivos", ya había dejado la cocaína, y en mi mente rondaba la idea de que quería vivir una vida sin estados alterados, sin añadidos, quería vivir la vida tal cual era, deseaba volver a experimentar la vida siendo yo misma desde fábrica, es decir, vivirlo todo a través de mí, sin añadidos que alterasen mi percepción, mi estado de ánimo...y gracias al tabaco de liar, me hacía realizar el proceso de liar igual que un porro, liaba cigarrillos sin añadirles nada, pero para mi mente, liaba, y así dejé de consumir porros, así de fácil y sencillo, sin más, no tuve efectos de "mono", al contrario que con la cocaína que sí que pasé momentos malos en mi habitación los primeros fines de semana, está vez nada, nada de nada...simplemente desperté de esa burbuja donde llevaba años viviendo y empecé a ver la vida tal cual era, comenzó un periodo de valorar cada día, aumentó mi autoestima, desapareció mi desgana de hacer cosas, simplemente me activé, fue como volver a recargarme de energía pura, limpia y llena de vida.
Así pasaron años, años en los que dejé el tabaco en varias ocasiones, una vez nueve meses llegué a estar sin fumar, y no por un embarazo, sino que simplemente salí de fiesta una noche y entre mojito y mojito, volví a fumarme cigarrito...y ahí volví a mi adicción. Así de simple, nueve meses sin fumar, luchando por no fumar, viendo cómo fumaban los demás y apeteciéndome un cigarro en muchas ocasiones, pero luchando contra ello, y una noche con dos mojitos, bajada de guardia y caída en picado, así de sencillo...
Hasta que un 30 de diciembre, con una bronquitis no muy severa, ya que tengo experiencia, y las he tenido peores y he fumado incluso saliendo del hospital después de ponerme una mascarilla de oxígeno, porque así somos los adictos, fumamos incluso sabiendo que nos mata, una parte del cerebro nos domina...pues así sin más, fumé una calada esa noche y me supo igual que la primera vez, repugnante, y el cerebro me hizo, clic, me llevó a ese primer cigarro, a todos esos pensamientos que he ido reproduciendo aquí, y tuve más claro que nunca que es una adicción ridícula, patética, que no aporta nada, no coloca, no altera el estado, apagas el cigarro y estás igual que cuando lo encendiste, con una pequeña gran diferencia, la boca tiene un sabor pésimo, desprende un aliento repugnante que ya ni percibimos, los dedos con los que cogemos el cigarro los tenemos amarillos, los dientes llenos de manchas por la parte interior delantera tanto de arriba como de abajo, perdemos gusto, olfato, dinero y sobretodo salud, ya que aunque pensemos que no pasa nada, como era mi caso, ahora que llevo casi cuatro años dejando de fumar soy consciente que he dejado de toser por las mañanas, de sacar mocosidad, mis bronquios han ganado y lo siento así, mis papilas gustativas sacan más sabor a los alimentos, mis dientes por la parte delantera interior ya no están manchados, mis dedos han recuperado su higiene y ha desaparecido ese tono amarillento, y sobretodo me siento libre, ya no he vuelto a sentir esa esclavitud que me acompañaba cada vez que se me acababa el tabaco, era domingo y no tenía dónde comprar...¿os suena?
Pues os aseguro que es fácil, que cuando haces algo y suena esa vocecita interna que te dice "tengo que dejarlo", simplemente has de hacer eso, dejarlo, porque no existe el mono físico, en esta adicción, es todo mental, y no permitas que tu mente te controle, usa esa fuerza de voluntad que todos poseemos, venimos a vivir y no paramos de matarnos e intoxicarnos...curioso, ¿no creéis?
Esto que les acabo de decir, alomejor les suena un poco extremo, pero en el fondo saben que es verdad, a pesar de creer tener controlada a la adicción, ¿cuántas personas han dejado de fumar durante años, y luego han vuelto? Estoy convencida de que alguna, si se lo paran a pensar, conocen...así que ahora se habrán dado cuenta, que no iba tan desencaminada, y las verdades duelen, pero son reales, y los adictos, siempre estaremos en gerundio, dejando...
En el mundo de los fumadores entré en casa de mis padres, en el baño de la planta de arriba y con un cigarro de mi padre, mientras ellos estaban en el comedor, haciendo la sobremesa...para que luego, señores padres, se pasen la vida diciendo que todo se empieza en la calle, con los amigos, porque ellos te incitan...ay, cuántas falsas creencias.
Supongo que me influenció, y con esto no quiero culpabilizar a nadie (ya que la culpa es una carga que nos ponemos cada uno de nosotros cuando en realidad no existe) el ver a mi padre fumar después de las comidas, le veía con un toque de seriedad, madurez, elegancia...es patético, lo sé, pero en mi generación en las películas se veía fumar, y se intentaba dar ese toque de clase, esa sensación de ser fumadores sociales...
No les voy a engañar, no me gustó nada, incluso me mareé un poco, fue una primera impresión nefasta, y eso es lo más curioso de esta adicción, la primera vez solo tiene efectos negativos, el sabor es repugnante, no proporciona nada, no altera tu estado y al terminar estás igual pero con la boca como un zapato...y aún así, continuamos entrando en la adicción, totalmente incomprensible.
Seguí fumando cigarrillos, y es curioso, una vez que te repugnan los primeros, luego ya te acostumbras e incluso le llegas a encontrar buen sabor y aroma.
He tenido la suerte o la desgracia de tener una madre con un olfato más desarrollado que un perro del FBI, así que antes de llegar a casa, compraba una bolsa de patatas de bolsa, para meter los dedos, y que se fuese el olor y el aliento...unas veces funcionaba y otras no, pero yo me iba más tranquila así, cosillas de la adolescencia.
Una vez siendo ya fumadora de tabaco, fue más fácil entrar a probar los porros, fumar ya sabía y por lo menos los porros me ofrecían un estado alterado, donde al principio abundaban las risas y los atracones de golosinas...la tienda de golosinas de nuestra plaza funcionaba gracias a que fumábamos porros, sino hubiese cerrado seguro, y esto es otra realidad.
Van pasando los años y los porros se hicieron mi principal fuente para fumar, solo fumaba tabaco cuando no podía fumar porros, es decir, eventos familiares, eran la forma de quitar el "mono" de fumar estando en presencia de familiares o personas con las que no podía consumir porros.
Dejé de fumar tabaco en varias ocasiones, solo fumaba porros, ya que el tabaco me parecía ridículo, no aportaba nada, gastaba dinero para que durase dos o tres minutos, y lo apagaba...y ¿cuál era mi sensación? La misma que antes de fumarlo, y ya esperando a encender el próximo, porque el tener un cigarro en la mano me daba cierta seguridad, cierta sensación de superioridad, en ciertas ocasiones me hacía sentirme más "malota", chula...pero siempre había momentos en los que no podía fumar porros, y volvía al tabaco...todo eran sensaciones falsas que alimentaban mi poca madurez, mi falta de autoestima, mi carencia de seguridad, enmascaraba mis momentos de aburrimiento, me animaba a hacer tareas siempre y cuando antes me fumase un cigarro...y así con un sinfín de situaciones que acompañadas de un cigarro, parecían diferentes. Como dije en el post anterior, estando dentro de la adicción ves la realidad distorsionada, nuestra mente o nuestro ego, nos domina enviándonos mensajes fraudulentos carentes de realidad.
Pasaron los años y apareció el tabaco de liar, qué gran invento, por lo menos para mí, ya que cualquier fumador hemos tenido la intención de dejar de fumar, y si encima combinamos porros y tabaco, siempre nos engañamos diciendo, dejo el tabaco pero los porros no, ya que vivir en esa burbuja que te hace estar todo el día bajo los efectos del hachis o la marihuana, aún lo complica todo más. Pero gracias al tabaco de liar conseguí engañar a mi mente, porque eso es lo que hice, engañar a una parte de mi cerebro que me dominaba, a través de enviarme visiones de cuando me fumaba un porro tranquilamente en el salón de casa, o fumando en la playa, o en el coche (porque antiguamente no habían controles antidrogas, ni se hablaba de no fumar porros mientras conducíamos) o en la terraza al sol...cada vez que pensaba en dejarlo, me venían imágenes de ese tipo a la mente, haciéndome pasar de la idea de dejarlo, y continuar consumiendo...Pero mis pensamientos seguían, quería vivir "sin aditivos", ya había dejado la cocaína, y en mi mente rondaba la idea de que quería vivir una vida sin estados alterados, sin añadidos, quería vivir la vida tal cual era, deseaba volver a experimentar la vida siendo yo misma desde fábrica, es decir, vivirlo todo a través de mí, sin añadidos que alterasen mi percepción, mi estado de ánimo...y gracias al tabaco de liar, me hacía realizar el proceso de liar igual que un porro, liaba cigarrillos sin añadirles nada, pero para mi mente, liaba, y así dejé de consumir porros, así de fácil y sencillo, sin más, no tuve efectos de "mono", al contrario que con la cocaína que sí que pasé momentos malos en mi habitación los primeros fines de semana, está vez nada, nada de nada...simplemente desperté de esa burbuja donde llevaba años viviendo y empecé a ver la vida tal cual era, comenzó un periodo de valorar cada día, aumentó mi autoestima, desapareció mi desgana de hacer cosas, simplemente me activé, fue como volver a recargarme de energía pura, limpia y llena de vida.
Así pasaron años, años en los que dejé el tabaco en varias ocasiones, una vez nueve meses llegué a estar sin fumar, y no por un embarazo, sino que simplemente salí de fiesta una noche y entre mojito y mojito, volví a fumarme cigarrito...y ahí volví a mi adicción. Así de simple, nueve meses sin fumar, luchando por no fumar, viendo cómo fumaban los demás y apeteciéndome un cigarro en muchas ocasiones, pero luchando contra ello, y una noche con dos mojitos, bajada de guardia y caída en picado, así de sencillo...
Hasta que un 30 de diciembre, con una bronquitis no muy severa, ya que tengo experiencia, y las he tenido peores y he fumado incluso saliendo del hospital después de ponerme una mascarilla de oxígeno, porque así somos los adictos, fumamos incluso sabiendo que nos mata, una parte del cerebro nos domina...pues así sin más, fumé una calada esa noche y me supo igual que la primera vez, repugnante, y el cerebro me hizo, clic, me llevó a ese primer cigarro, a todos esos pensamientos que he ido reproduciendo aquí, y tuve más claro que nunca que es una adicción ridícula, patética, que no aporta nada, no coloca, no altera el estado, apagas el cigarro y estás igual que cuando lo encendiste, con una pequeña gran diferencia, la boca tiene un sabor pésimo, desprende un aliento repugnante que ya ni percibimos, los dedos con los que cogemos el cigarro los tenemos amarillos, los dientes llenos de manchas por la parte interior delantera tanto de arriba como de abajo, perdemos gusto, olfato, dinero y sobretodo salud, ya que aunque pensemos que no pasa nada, como era mi caso, ahora que llevo casi cuatro años dejando de fumar soy consciente que he dejado de toser por las mañanas, de sacar mocosidad, mis bronquios han ganado y lo siento así, mis papilas gustativas sacan más sabor a los alimentos, mis dientes por la parte delantera interior ya no están manchados, mis dedos han recuperado su higiene y ha desaparecido ese tono amarillento, y sobretodo me siento libre, ya no he vuelto a sentir esa esclavitud que me acompañaba cada vez que se me acababa el tabaco, era domingo y no tenía dónde comprar...¿os suena?
Pues os aseguro que es fácil, que cuando haces algo y suena esa vocecita interna que te dice "tengo que dejarlo", simplemente has de hacer eso, dejarlo, porque no existe el mono físico, en esta adicción, es todo mental, y no permitas que tu mente te controle, usa esa fuerza de voluntad que todos poseemos, venimos a vivir y no paramos de matarnos e intoxicarnos...curioso, ¿no creéis?
domingo, 22 de enero de 2017
Diario de una ex drogadicta
Es curioso ver cómo una vez que sales de la adicción, sea cual sea, al cabo del tiempo tienes una perspectiva diferente sobre ella...
Me metí en el mundo de las drogas a los 19 años más o menos. Tenía un grupo de amistades y yo era, por aquel entonces, uno o dos años más joven que el resto. Ellos salían casi todos los fines de semana por la noche, pero a mí no me dejaban. Así que pasaba muchos fines de semana enfadada en casa y metida en mi habitación.
Fuí cumpliendo años. Me independicé, y mi pareja era un colega de siempre, por lo que nos fuimos a vivir los tres, él, la cocaína y yo.
Mi adicción siempre ha sido de fines de semana y días de fiesta. De lunes a jueves mi vida era normal, pero al llegar el viernes, ella pasaba a ser la actriz principal, y si no la conseguíamos, el viernes por la noche pasaba a ser una noche perdida, acababa en la cama y de mal rollo...pocas veces sucedió.
Poco a poco fui, inconscientemente. creándome la adicción cada vez más fuerte. Si tuviese que explicar cómo fue, no sabría decir el punto de inflexión. Es sencillamente consumir, consumir, consumir...y quedarte atrapada en la adicción. Ese instante sucede cuando el mal rollo porque se acaba el gramo supera al disfrute de consumir.
Mi relación de pareja fue desastrosa. Nuestro único punto en común era la droga, por lo demás no conectábamos en nada. Dos colegas de toda la vida totalmente opuestos viviendo una vida en la que trabajábamos, y cuando teníamos tiempo libre, los fines de semana, consumíamos y creíamos que estábamos felices el uno junto al otro. Después de ocho años limpia, y desde la distancia tengo muy claro que fue así.
Todo acabó una noche, llevábamos tiempo durmiendo en habitaciones separadas, y haciendo cada uno su vida. Él saliendo con los colegas del barrio y yo en casa consumiendo sola. Yo no sabía hacer otra cosa al llegar el viernes noche...pero esa noche sucedió algo diferente. Me vino un pensamiento, una orden que salió desde lo más profundo de mi ser, y me dijo: "Cristina, ¿qué estás haciendo con tu vida?" Fue como si alguien me quitase una venda de los ojos y me hiciese observar que la vida no es eso. Que vivir es disfrutar de cada pequeño detalle del día a día. Que eso que estaba haciendo era vivir algo irreal, una vida rodeada de colegas unidos por la droga, no por el amor de amigos. Que mi relación era desastrosa. Que ver una película, estar con colegas o incluso ir a cenar los fines de semana, no tenían ninguna importancia si quitabas a la actriz, la cocaína. Que la única que era vital era ella. Que todo lo demás era un escenario que no valía para nada...pero que podía volver a coger las riendas de mi vida y empezar a vivir como cuando era pequeña. Esa era mi única referencia. Viviendo el día a día tal cual venía, disfrutando de las pequeñas cosas como era irme a dormir un viernes más tarde porque al día siguiente no había colegio, leerme un libro y disfrutar de él, salir a pasear y disfrutar del paseo...es decir, vivir la realidad del día a día sin aditivos. La vida tal cual es, ya por ser, es maravillosa. Y mi vida no pasaría a ser aburrida o de "puretas", como había escuchado a mi alrededor durante años.
Esa noche fue la última. Al día siguiente cogí una maleta y a la perra, y me fui a casa de mis padres. Para salir de algo así, sabía que tenía que romper con todo y aislarme, porque sino es imposible dejar una adicción.
Me fui a vivir con mis padres. Durante un tiempo solo salía para sacar a la perra tres veces al día, y empecé a vivir los fines de semana de día, es decir, salía de paseo con la perra por las mañanas, y me quedaba en casa o salía con mis padres por las tardes, pero por las noches cenaba y me iba a la cama. Fácil no fue. Tuve tentaciones de llamar, salir y consumir...pero sabía que al día siguiente me sentiría fatal, y todo volvería a empezar, así que cerraba los ojos e intentaba dormir. Al principio fue duro, pero cada fin de semana era más fácil.
Rompí con todas las amistades. Me quedé sola. Prefería la soledad real que la compañía irreal. Eso lo tuve siempre muy claro.
Poco a poco me fui haciendo más fuerte interiormente, y empecé a salir. Volví a quedar con los colegas de siempre. Ellos consumían. Yo no. Pero como era de esperar llegó un momento en que ya no encajaba. No nos unía nada. El único punto de unión todos esos años fue la droga.
Así que empecé a salir con compañeros de trabajo, a mi vida fueron llegando otro tipo de personas muy diferentes y afines a mí, en ese momento de mi vida.
He aprendido a través de mi propio recorrido que entrar en ese mundo es muy fácil, y que salir SE PUEDE. Con mucha fuerza de voluntad y rotundidad. Pero también tengo claro que salí porque algo en mi interior me hizo reaccionar, y me habló alto y claro...sino a día de hoy, no sé si seguiría viajando en este maravilloso viaje llamado VIDA.
Me metí en el mundo de las drogas a los 19 años más o menos. Tenía un grupo de amistades y yo era, por aquel entonces, uno o dos años más joven que el resto. Ellos salían casi todos los fines de semana por la noche, pero a mí no me dejaban. Así que pasaba muchos fines de semana enfadada en casa y metida en mi habitación.
Por aquel entonces ya había probado los porros. Algo muy fácil a lo que acceder y sin ningún miedo a que me pasase nada malo. La idea que tenía era que era una droga blanda y no era algo peligroso, así que alguna que otra calada le iba dando a los porros, pero sin ninguna importancia...
La primera "raya" que me metí fue una tarde en casa de unos colegas. Le acompañé a "pillar" y la probé. Pero hasta ese día, hubo un proceso. Un tiempo de negación, de rechazo, de miedo a lo que me podía pasar... porque meterse algo por la nariz, ya era algo más serio. Y no voy a negar que algo de miedo tenía en ese instante, pero me autoconvencí influida por todo lo que iba escuchando a mi alrededor...por una raya no me iba a pasar nada. Y acabé metiéndome mi primera raya. Ese día, por primera vez sentí esa sensación de picor por la nariz, ese amargor que atraviesa la garganta, y esa sensación como de "bienestar" al cabo del rato. El miedo se desvaneció. Aprendí que por meterme una raya, no me pasaba nada malo. Ese fue mi gran error.
Los siguientes años de adolescencia me los pasé saliendo de fiesta a discotecas, probando el speed, el éxtasis, el LSD, las setas alucinógenas...
Para salir de fiesta, en mi época y en mi rollo, no se llevaba la cocaína, todavía. Había una palabra que siempre nos acompañaba, "salimos, pero controlando". Ese miedo a que me diese un "chungo", me acompañaba. Medía mis dosis. Conocía mi cuerpo. Prefería quedarme corta a pasarme, por lo que siempre, aunque suene extraño, me drogué en pequeñas dosis, sin perder el control de mi cuerpo, ni de la noche.
La única noche que no recuerdo en toda mi vida, no fue con drogas duras, sino con alcohol. Algo no tan mal visto por la sociedad, pero que fue lo único que consiguió que yo perdiese el control de mi cuerpo.
Así pasaron uno o dos años. Con unos 22 años las discotecas no existían en mi vida. Una parte de mis colegas se iban de fiesta, pero otros empezamos a quedarnos por el barrio. Íbamos "apatrullando la ciudad" en el coche de algún colega, a sitios típicos donde la juventud iba los fines de semana para salir del centro del barrio y estar alejados. Lo que queríamos era estar solos y tranquilos para poder fumar porros y consumir cocaína. O sino nos quedábamos en casas de colegas que se quedaban solos los fines de semana. El plan, ver películas, jugar a algún juego, hablar...pero siempre con nuestros gramos de cocaína encima de la mesa, porque aunque en ese momento no éramos conscientes, todo lo demás no tenía la más mínima importancia, lo único imprescindible de la noche era ella, la cocaína.
Fuí cumpliendo años. Me independicé, y mi pareja era un colega de siempre, por lo que nos fuimos a vivir los tres, él, la cocaína y yo.
Mi adicción siempre ha sido de fines de semana y días de fiesta. De lunes a jueves mi vida era normal, pero al llegar el viernes, ella pasaba a ser la actriz principal, y si no la conseguíamos, el viernes por la noche pasaba a ser una noche perdida, acababa en la cama y de mal rollo...pocas veces sucedió.
Poco a poco fui, inconscientemente. creándome la adicción cada vez más fuerte. Si tuviese que explicar cómo fue, no sabría decir el punto de inflexión. Es sencillamente consumir, consumir, consumir...y quedarte atrapada en la adicción. Ese instante sucede cuando el mal rollo porque se acaba el gramo supera al disfrute de consumir.
Mi relación de pareja fue desastrosa. Nuestro único punto en común era la droga, por lo demás no conectábamos en nada. Dos colegas de toda la vida totalmente opuestos viviendo una vida en la que trabajábamos, y cuando teníamos tiempo libre, los fines de semana, consumíamos y creíamos que estábamos felices el uno junto al otro. Después de ocho años limpia, y desde la distancia tengo muy claro que fue así.
Todo acabó una noche, llevábamos tiempo durmiendo en habitaciones separadas, y haciendo cada uno su vida. Él saliendo con los colegas del barrio y yo en casa consumiendo sola. Yo no sabía hacer otra cosa al llegar el viernes noche...pero esa noche sucedió algo diferente. Me vino un pensamiento, una orden que salió desde lo más profundo de mi ser, y me dijo: "Cristina, ¿qué estás haciendo con tu vida?" Fue como si alguien me quitase una venda de los ojos y me hiciese observar que la vida no es eso. Que vivir es disfrutar de cada pequeño detalle del día a día. Que eso que estaba haciendo era vivir algo irreal, una vida rodeada de colegas unidos por la droga, no por el amor de amigos. Que mi relación era desastrosa. Que ver una película, estar con colegas o incluso ir a cenar los fines de semana, no tenían ninguna importancia si quitabas a la actriz, la cocaína. Que la única que era vital era ella. Que todo lo demás era un escenario que no valía para nada...pero que podía volver a coger las riendas de mi vida y empezar a vivir como cuando era pequeña. Esa era mi única referencia. Viviendo el día a día tal cual venía, disfrutando de las pequeñas cosas como era irme a dormir un viernes más tarde porque al día siguiente no había colegio, leerme un libro y disfrutar de él, salir a pasear y disfrutar del paseo...es decir, vivir la realidad del día a día sin aditivos. La vida tal cual es, ya por ser, es maravillosa. Y mi vida no pasaría a ser aburrida o de "puretas", como había escuchado a mi alrededor durante años.
Claro que existen momentos negativos o dolorosos, pero para conocer y valorar los buenos momentos hemos de conocer los malos.
Esa noche fue la última. Al día siguiente cogí una maleta y a la perra, y me fui a casa de mis padres. Para salir de algo así, sabía que tenía que romper con todo y aislarme, porque sino es imposible dejar una adicción.
Me fui a vivir con mis padres. Durante un tiempo solo salía para sacar a la perra tres veces al día, y empecé a vivir los fines de semana de día, es decir, salía de paseo con la perra por las mañanas, y me quedaba en casa o salía con mis padres por las tardes, pero por las noches cenaba y me iba a la cama. Fácil no fue. Tuve tentaciones de llamar, salir y consumir...pero sabía que al día siguiente me sentiría fatal, y todo volvería a empezar, así que cerraba los ojos e intentaba dormir. Al principio fue duro, pero cada fin de semana era más fácil.
Rompí con todas las amistades. Me quedé sola. Prefería la soledad real que la compañía irreal. Eso lo tuve siempre muy claro.
Poco a poco me fui haciendo más fuerte interiormente, y empecé a salir. Volví a quedar con los colegas de siempre. Ellos consumían. Yo no. Pero como era de esperar llegó un momento en que ya no encajaba. No nos unía nada. El único punto de unión todos esos años fue la droga.
Así que empecé a salir con compañeros de trabajo, a mi vida fueron llegando otro tipo de personas muy diferentes y afines a mí, en ese momento de mi vida.
La vida te rodea de las personas con la que tu vibración resuena. Tengo mis evidencias para afirmarlo.
Desde esa noche de Septiembre del 2008 no he vuelto a consumir nada, e incluso a día de hoy ya no fumo ni tabaco.
He aprendido a través de mi propio recorrido que entrar en ese mundo es muy fácil, y que salir SE PUEDE. Con mucha fuerza de voluntad y rotundidad. Pero también tengo claro que salí porque algo en mi interior me hizo reaccionar, y me habló alto y claro...sino a día de hoy, no sé si seguiría viajando en este maravilloso viaje llamado VIDA.
lunes, 16 de enero de 2017
Mi estado civil...felizmente casada ❤
En entradas anteriores comenté mi idea de casarme de una forma sencilla, natural, íntima y sobretodo sin hacer negocio de algo tan sencillo como un trámite dentro de una sociedad, porque si no repercutiese para nada dentro de las leyes del sistema...¿quién y para qué nos casaríamos?
Desde hace unos años he asistido a bodas, y según ha ido pasando el tiempo cada vez ha sido más descarado el negocio de los novios, incluso llegando a dar una invitación con un número de cuenta para hacer el ingreso correspondiente, o una lista de regalos...y si a eso le sumamos que en muchas ocasiones son los padres los que se hacen cargo del gasto que genera la boda...ya negocio redondo, piso amueblado y viaje de luna de miel pagado.
Así que nosotros lo teníamos claro, casarnos nos beneficia dentro del sistema en el que vivimos, y eso lo aceptamos, pero nuestra boda iba a ser algo natural y sencilla, porque a día de hoy nuestra economía no nos permite hacer un evento con invitados, no íbamos a permitir que nuestros padres cargasen con ese gasto, ni queríamos comprometer a nadie para hacer regalo, comprarse vestido o traje, desplazarse y tener un gasto extra, porque nosotros nos incluímos en ese porcentaje de la sociedad en el que cada vez que alguien nos invita a una boda, más que una ilusión, es una faena.
Además estamos en el s.XXI y seguimos casándonos por la iglesia y de blanco, cuando la mayoría no pisan la iglesia durante todo el año y mucho menos van vírgenes al matrimonio para ir de blanco, porque ese era el significado de esa ceremonia, eran otros tiempos, otras tradiciones...pero seguimos anclados en ceremonias totalmente obsoletas, y se mantienen exclusivamente porque van acompañadas de beneficio económico, porque esa es la única realidad...ya que yo les pregunto, si ningún invitado hiciese aportación económica, los padres no se hiciesen cargo de pagar la boda y para los novios fuese únicamente un día para celebrar su amor e invitar a una comida o una cena a todos los seres queridos...¿cuántas bodas se realizarían al año en España? ni una cuarta parte de las bodas que se hacen a día de hoy, y ninguna con invitados a los que no ves desde hace mucho, pero parece que "toca" invitarles, porque son familia.
Así que el 30 de diciembre fue nuestro día, un día en el que a pesar de que algunos seres queridos no lo acabaron de entender, nos casamos, y lo hicimos en la más absoluta intimidad, donde los personajes principales fuimos nosotros, rodeados de dos testigos que aparecieron espontáneamente, demostrándonos así su sincera voluntad de formar parte de nuestro sello de amor.
Así que solo me queda dejar constancia de que nuestra decisión fue basándonos en nuestras emociones y sensaciones, intentando normalizar un día más dentro de nuestro viaje compartido, porque yo no nací para hacer feliz a nadie, nací para experimentar mi propio viaje y desde hace unos años lo hago escuchando mi interior, y actúo de dentro hacia fuera, ya que descubrí que así no tiene cabida la culpa, el remordimiento, ni todas aquellas emociones que nos dominan en muchas ocasiones por no seguir a nuestro interior.
¿Qué cuál es mi estado? Felizmente casada con mi compañero de viaje, que es un ser extraordinario con el que espero compartir tanto los buenos como los malos momentos de este viaje tan maravilloso que es la vida.
Desde hace unos años he asistido a bodas, y según ha ido pasando el tiempo cada vez ha sido más descarado el negocio de los novios, incluso llegando a dar una invitación con un número de cuenta para hacer el ingreso correspondiente, o una lista de regalos...y si a eso le sumamos que en muchas ocasiones son los padres los que se hacen cargo del gasto que genera la boda...ya negocio redondo, piso amueblado y viaje de luna de miel pagado.
Así que nosotros lo teníamos claro, casarnos nos beneficia dentro del sistema en el que vivimos, y eso lo aceptamos, pero nuestra boda iba a ser algo natural y sencilla, porque a día de hoy nuestra economía no nos permite hacer un evento con invitados, no íbamos a permitir que nuestros padres cargasen con ese gasto, ni queríamos comprometer a nadie para hacer regalo, comprarse vestido o traje, desplazarse y tener un gasto extra, porque nosotros nos incluímos en ese porcentaje de la sociedad en el que cada vez que alguien nos invita a una boda, más que una ilusión, es una faena.
Además estamos en el s.XXI y seguimos casándonos por la iglesia y de blanco, cuando la mayoría no pisan la iglesia durante todo el año y mucho menos van vírgenes al matrimonio para ir de blanco, porque ese era el significado de esa ceremonia, eran otros tiempos, otras tradiciones...pero seguimos anclados en ceremonias totalmente obsoletas, y se mantienen exclusivamente porque van acompañadas de beneficio económico, porque esa es la única realidad...ya que yo les pregunto, si ningún invitado hiciese aportación económica, los padres no se hiciesen cargo de pagar la boda y para los novios fuese únicamente un día para celebrar su amor e invitar a una comida o una cena a todos los seres queridos...¿cuántas bodas se realizarían al año en España? ni una cuarta parte de las bodas que se hacen a día de hoy, y ninguna con invitados a los que no ves desde hace mucho, pero parece que "toca" invitarles, porque son familia.
Así que el 30 de diciembre fue nuestro día, un día en el que a pesar de que algunos seres queridos no lo acabaron de entender, nos casamos, y lo hicimos en la más absoluta intimidad, donde los personajes principales fuimos nosotros, rodeados de dos testigos que aparecieron espontáneamente, demostrándonos así su sincera voluntad de formar parte de nuestro sello de amor.
Así que solo me queda dejar constancia de que nuestra decisión fue basándonos en nuestras emociones y sensaciones, intentando normalizar un día más dentro de nuestro viaje compartido, porque yo no nací para hacer feliz a nadie, nací para experimentar mi propio viaje y desde hace unos años lo hago escuchando mi interior, y actúo de dentro hacia fuera, ya que descubrí que así no tiene cabida la culpa, el remordimiento, ni todas aquellas emociones que nos dominan en muchas ocasiones por no seguir a nuestro interior.
¿Qué cuál es mi estado? Felizmente casada con mi compañero de viaje, que es un ser extraordinario con el que espero compartir tanto los buenos como los malos momentos de este viaje tan maravilloso que es la vida.
miércoles, 4 de enero de 2017
Vivo teniendo fe...¿y?
Ha empezado un nuevo año, y con la entrada del año siempre deseas buenas noticias, buenos propósitos...pero este año ha sido diferente.
Este año 2017 ha empezado con la noticia de fallecimientos, pero a día de hoy, no considero que hayan sido noticias que han llegado en un momento que no tocaba, porque todo sucede cuando debe ser, a pesar de que nosotros lo juzguemos y consideremos que no era el momento...créanme, todo sucede cuando sucede y si consideramos que no es el momento, es un juicio personal, sin más.
A estas alturas, aún teniendo conocimiento de que la muerte no es el final, una pérdida a nivel físico no deja de ser dolorosa, y el nivel de dolor lo estipula la cercanía de ese ser, ya que el duelo existe y es natural, porque pasamos a vivir una nueva etapa donde dejamos de compartir el viaje con ese ser a nivel físico, dejamos de poder abrazarle, besarle, tocarle...y eso hay que aceptarlo, y para aceptarlo es necesario pasar ese tiempo de duelo que para cada uno es diferente, y ninguno mejor ni peor.
Nuestro dolor también se mide en base a si ese ser era joven o mayor, tenía buena salud o estaba enferma, porque tenemos la costumbre de juzgar y juzgar y volver a juzgar...y yo no dejo de cuestionarme esto: ¿qué derecho tenemos nosotros de valorar la muerte de alguien dependiendo de nuestro propio juicio?
Todas las muertes son pérdidas a nivel físico de un ser, todas suceden en el momento que esa fuerza o energía superior o dios, o como cada uno quiera llamarle, lo dicta...y nosotros nos otorgamos el poder de juzgar si es justo o no...pues discúlpenme pero a día de hoy me bajo de este vagón del juicio gratuito, y me subo al vagón de la aceptación y de la fe, porque realmente no tengo muchas evidencias para creer que la muerte no es el fin, pero la diferencia entre creer y no es mi tranquilidad y mi actitud ante la muerte, y prefiero mi estado creyendo, que mi estado siendo escéptica a todo.
Ayer cuando recibí la noticia del fallecimiento de mi tía sentí pena y tristeza, porque a pesar de no tener mucha relación y formar parte de una familia desapegada a nivel físico, a nivel emocional siento que estamos conectados, o por lo menos yo lo siento así, ya que yo aquí solo puedo aportar mis emociones y mis sensaciones, y no la de los demás.
En este momento de mi experiencia, y todo gracias a mi aprendizaje en terapia regresiva, he llegado al punto de sentir amor por cada uno de los miembros de mi familia, de aceptar a cada uno tal y como es, de perdonar a cada uno por todo aquello, que desde mi juicio, me ha causado daño y de devolverles a cada uno de ellos la energía que yo les he podido robar consciente o inconscientemente en algún momento.
Soy consciente que si este fallecimiento sucede en otro momento, no hubiese sentido ninguna emoción ni sensación al respecto, ya que hubiese pensado que no tenía ninguna relación con ella, que nunca nos hemos sentado a tener ninguna conversación, no hemos compartido ni felicidad ni tristeza, porque solo tengo recuerdos de veranos cuando era pequeña y coincidíamos en el pueblo, o íbamos alguna noche buena a su casa después de cenar...pero a día de hoy no pienso, no intento valorar la relación vivida, sino que cierro los ojos y siento que un ser que ha formado parte de mi familia ha desencarnado, ha finalizado su experiencia de vida, y rezo por ella para que pueda ver la luz y seguir su evolución.
Ahora lo único que intento hacer ante una muerte es dejarla ir, rezarle para que encuentre la luz y que siga su camino, porque quiero creer que su viaje continúa y que aquí ha terminado su trabajo...y con esta forma de pensar y mi fe no hago daño a nadie, me ayuda a aceptar la muerte y a afrontarla de una forma diferente a lo que me ha enseñado la sociedad hasta ahora, e igual que yo he decidido, ustedes tienen la opción de elegir la forma de ver la vida: creyendo que los milagros no existen o creyendo que todo es un milagro.
Este año 2017 ha empezado con la noticia de fallecimientos, pero a día de hoy, no considero que hayan sido noticias que han llegado en un momento que no tocaba, porque todo sucede cuando debe ser, a pesar de que nosotros lo juzguemos y consideremos que no era el momento...créanme, todo sucede cuando sucede y si consideramos que no es el momento, es un juicio personal, sin más.
A estas alturas, aún teniendo conocimiento de que la muerte no es el final, una pérdida a nivel físico no deja de ser dolorosa, y el nivel de dolor lo estipula la cercanía de ese ser, ya que el duelo existe y es natural, porque pasamos a vivir una nueva etapa donde dejamos de compartir el viaje con ese ser a nivel físico, dejamos de poder abrazarle, besarle, tocarle...y eso hay que aceptarlo, y para aceptarlo es necesario pasar ese tiempo de duelo que para cada uno es diferente, y ninguno mejor ni peor.
Nuestro dolor también se mide en base a si ese ser era joven o mayor, tenía buena salud o estaba enferma, porque tenemos la costumbre de juzgar y juzgar y volver a juzgar...y yo no dejo de cuestionarme esto: ¿qué derecho tenemos nosotros de valorar la muerte de alguien dependiendo de nuestro propio juicio?
Todas las muertes son pérdidas a nivel físico de un ser, todas suceden en el momento que esa fuerza o energía superior o dios, o como cada uno quiera llamarle, lo dicta...y nosotros nos otorgamos el poder de juzgar si es justo o no...pues discúlpenme pero a día de hoy me bajo de este vagón del juicio gratuito, y me subo al vagón de la aceptación y de la fe, porque realmente no tengo muchas evidencias para creer que la muerte no es el fin, pero la diferencia entre creer y no es mi tranquilidad y mi actitud ante la muerte, y prefiero mi estado creyendo, que mi estado siendo escéptica a todo.
Ayer cuando recibí la noticia del fallecimiento de mi tía sentí pena y tristeza, porque a pesar de no tener mucha relación y formar parte de una familia desapegada a nivel físico, a nivel emocional siento que estamos conectados, o por lo menos yo lo siento así, ya que yo aquí solo puedo aportar mis emociones y mis sensaciones, y no la de los demás.
En este momento de mi experiencia, y todo gracias a mi aprendizaje en terapia regresiva, he llegado al punto de sentir amor por cada uno de los miembros de mi familia, de aceptar a cada uno tal y como es, de perdonar a cada uno por todo aquello, que desde mi juicio, me ha causado daño y de devolverles a cada uno de ellos la energía que yo les he podido robar consciente o inconscientemente en algún momento.
Soy consciente que si este fallecimiento sucede en otro momento, no hubiese sentido ninguna emoción ni sensación al respecto, ya que hubiese pensado que no tenía ninguna relación con ella, que nunca nos hemos sentado a tener ninguna conversación, no hemos compartido ni felicidad ni tristeza, porque solo tengo recuerdos de veranos cuando era pequeña y coincidíamos en el pueblo, o íbamos alguna noche buena a su casa después de cenar...pero a día de hoy no pienso, no intento valorar la relación vivida, sino que cierro los ojos y siento que un ser que ha formado parte de mi familia ha desencarnado, ha finalizado su experiencia de vida, y rezo por ella para que pueda ver la luz y seguir su evolución.
Ahora lo único que intento hacer ante una muerte es dejarla ir, rezarle para que encuentre la luz y que siga su camino, porque quiero creer que su viaje continúa y que aquí ha terminado su trabajo...y con esta forma de pensar y mi fe no hago daño a nadie, me ayuda a aceptar la muerte y a afrontarla de una forma diferente a lo que me ha enseñado la sociedad hasta ahora, e igual que yo he decidido, ustedes tienen la opción de elegir la forma de ver la vida: creyendo que los milagros no existen o creyendo que todo es un milagro.
domingo, 18 de diciembre de 2016
La magia de la vida
Me encanta observar, soy una soñadora y disfruto cada segundo de mi vida, pero no siempre ha sido así...he sido una oveja que ha seguido el rebaño durante gran parte de mi experiencia de vida como Cristina, pero gracias a la terapia regresiva he aprendido a vivir, porque hasta hace unos años, iba en piloto automático.
La sociedad, o el tren con piloto automático de la vida, nos emmascara que el consumismo nos consume, y nos enseña a relacionar el éxito con un buen puesto de trabajo y un buen nivel económico...pues esta ovejita se bajó, hace unas paradas, del tren de la vida que va con piloto automático, y ahora circula en un vagón, sin parar, pero observando por la ventana todo lo que sucede a mi alrededor, y a pesar de ver cosas que no comprendo en muchas ocasiones, sigo mi viaje, y no se lo van a creer, pero me voy encontrando más vagones que se soltaron del tren y apagaron el piloto automático, igual que yo.
Mi día a día es emocionante, y no porque me sucedan cosas, ya que les aseguro que mi vida es muy sencilla y monótona, pero preciosa por el simple hecho de vivir, me motiva descubrir "la magia de la vida", y puede resultar ridículo, pero les aseguro que no he encontrado otra palabra para definir todos esos acontecimientos casuales que me suceden día a día, e igual que me suceden a mi, les suceden a todos ustedes...la diferencia es que en piloto automático, no miran por la ventana, ni son observadores de lo que sucede, simplemente lo viven de forma automática, mientras que una vez que se desconecta ese piloto y se suelta el vagón, se circula a menor velocidad, se empieza a disfrutar del paisaje, se comienza a percibir todo lo que sucede a nuestro alrededor, y les garantizo que cada día de nuestras vidas suceden acontecimientos mágicos. He descubierto que soy la protagonista de mi propio cuento, un cuento que estoy segura que tendrá un final feliz, porque sino, no será el final, y será un final que ya sé, que será mi propia muerte, por lo que a la vez soy consciente que no será el final, sino un punto y coma, ya que la vida no es lineal, sino circular.
Vivo mi día a día, más o menos, igual que antes, pero con una diferencia, cada vez que me levanto ahora, doy gracias por permitirme experimentar un día más, ahora, soy consciente de que cada día es un regalo, estoy alerta de cualquier encuentro con conocidos por la calle, es decir, salgo a la calle y me maravilla ver lo organizado que tiene todo la vida para encontrarme con fulanito o menganito, me fascina, como día a día, se organizan las cosas y van teniendo sentido, me sorprende ver cómo me suceden desgracias, que luego acaban siendo lecciones y no errores, me quedo perpleja cómo cada mañana viene el mismo pájaro a nuestra ventana, cómo se ponen en mi camino libros que son los adecuados para cada momento, cómo surgen mis diferentes emociones en cada situación, no deja de emocionarme ser consciente de cómo a través del consumismo compensamos nuestras carencias emocionales, no deja de resultarme curiosa la necesidad que tenemos de ayudar al prójimo sin estar nosotros bien, porque cómo vamos a ayudarle si necesitamos más ayuda nosotros y no somos ni conscientes, me emociona ver cómo juzgamos y criticamos sin ser conscientes de que todo es un reflejo nuestro, me causa admiración observar lo sencilla que es la vida y lo mucho que nos la complicamos...vivo cada día observando la magia de la vida, porque hasta el día más aburrido y sin sentido, es un día maravilloso, porque para estar aburrido hay que estar vivo, y la vida es un regalo que igual que se nos dio, se nos quitará, y no sabemos cuándo ni dónde...pero ese momento llegará.
Cualquier persona, esté en la condición que esté, está aquí por algún motivo, y algún día lo sabrá, pero todo es un proceso y no será cuando ustedes quieran, sino cuando tenga que ser, y mientras tengamos que seguir aquí, yo decido soltarme del tren de la vida apagando el piloto automático y continuar mi viaje a mi ritmo, pero sin parar, observando todo lo que sucede a mi alrededor y en mi interior, porque cómo enfrentarte a la vida, ante todo es una actitud, y es íntima y personal, así que yo decido dar las gracias por permitirme seguir emocionándome día a día de los momentos, porque cada uno de ustedes, estén en la situación que estén, siempre habrá un momento mágico cargado de emociones y sensaciones, y por ese pequeño instante, merece la pena vivir.
Para poder sentir emociones y sensaciones debemos estar vivos, y ellas son la verdadera magia de nuestra vida, y no están fuera, sino dentro, y aunque no lo crean, todos hemos tenido la opción de amar, porque con quien pasamos más tiempo es con nosotros mismos y es a quien deberíamos amar primero, para luego poder amar al prójimo, y les aseguro que no se trata de ego, sino de realidad, ama al prójimo como a ti mismo.
Sean buenos y gocen de todos los momentos, porque no olviden, que el punto y coma, cada vez está más cerca, y por mucho que la muerte no sea el final, si que acabará con esta experiencia.
La sociedad, o el tren con piloto automático de la vida, nos emmascara que el consumismo nos consume, y nos enseña a relacionar el éxito con un buen puesto de trabajo y un buen nivel económico...pues esta ovejita se bajó, hace unas paradas, del tren de la vida que va con piloto automático, y ahora circula en un vagón, sin parar, pero observando por la ventana todo lo que sucede a mi alrededor, y a pesar de ver cosas que no comprendo en muchas ocasiones, sigo mi viaje, y no se lo van a creer, pero me voy encontrando más vagones que se soltaron del tren y apagaron el piloto automático, igual que yo.
Mi día a día es emocionante, y no porque me sucedan cosas, ya que les aseguro que mi vida es muy sencilla y monótona, pero preciosa por el simple hecho de vivir, me motiva descubrir "la magia de la vida", y puede resultar ridículo, pero les aseguro que no he encontrado otra palabra para definir todos esos acontecimientos casuales que me suceden día a día, e igual que me suceden a mi, les suceden a todos ustedes...la diferencia es que en piloto automático, no miran por la ventana, ni son observadores de lo que sucede, simplemente lo viven de forma automática, mientras que una vez que se desconecta ese piloto y se suelta el vagón, se circula a menor velocidad, se empieza a disfrutar del paisaje, se comienza a percibir todo lo que sucede a nuestro alrededor, y les garantizo que cada día de nuestras vidas suceden acontecimientos mágicos. He descubierto que soy la protagonista de mi propio cuento, un cuento que estoy segura que tendrá un final feliz, porque sino, no será el final, y será un final que ya sé, que será mi propia muerte, por lo que a la vez soy consciente que no será el final, sino un punto y coma, ya que la vida no es lineal, sino circular.
Vivo mi día a día, más o menos, igual que antes, pero con una diferencia, cada vez que me levanto ahora, doy gracias por permitirme experimentar un día más, ahora, soy consciente de que cada día es un regalo, estoy alerta de cualquier encuentro con conocidos por la calle, es decir, salgo a la calle y me maravilla ver lo organizado que tiene todo la vida para encontrarme con fulanito o menganito, me fascina, como día a día, se organizan las cosas y van teniendo sentido, me sorprende ver cómo me suceden desgracias, que luego acaban siendo lecciones y no errores, me quedo perpleja cómo cada mañana viene el mismo pájaro a nuestra ventana, cómo se ponen en mi camino libros que son los adecuados para cada momento, cómo surgen mis diferentes emociones en cada situación, no deja de emocionarme ser consciente de cómo a través del consumismo compensamos nuestras carencias emocionales, no deja de resultarme curiosa la necesidad que tenemos de ayudar al prójimo sin estar nosotros bien, porque cómo vamos a ayudarle si necesitamos más ayuda nosotros y no somos ni conscientes, me emociona ver cómo juzgamos y criticamos sin ser conscientes de que todo es un reflejo nuestro, me causa admiración observar lo sencilla que es la vida y lo mucho que nos la complicamos...vivo cada día observando la magia de la vida, porque hasta el día más aburrido y sin sentido, es un día maravilloso, porque para estar aburrido hay que estar vivo, y la vida es un regalo que igual que se nos dio, se nos quitará, y no sabemos cuándo ni dónde...pero ese momento llegará.
Cualquier persona, esté en la condición que esté, está aquí por algún motivo, y algún día lo sabrá, pero todo es un proceso y no será cuando ustedes quieran, sino cuando tenga que ser, y mientras tengamos que seguir aquí, yo decido soltarme del tren de la vida apagando el piloto automático y continuar mi viaje a mi ritmo, pero sin parar, observando todo lo que sucede a mi alrededor y en mi interior, porque cómo enfrentarte a la vida, ante todo es una actitud, y es íntima y personal, así que yo decido dar las gracias por permitirme seguir emocionándome día a día de los momentos, porque cada uno de ustedes, estén en la situación que estén, siempre habrá un momento mágico cargado de emociones y sensaciones, y por ese pequeño instante, merece la pena vivir.
Para poder sentir emociones y sensaciones debemos estar vivos, y ellas son la verdadera magia de nuestra vida, y no están fuera, sino dentro, y aunque no lo crean, todos hemos tenido la opción de amar, porque con quien pasamos más tiempo es con nosotros mismos y es a quien deberíamos amar primero, para luego poder amar al prójimo, y les aseguro que no se trata de ego, sino de realidad, ama al prójimo como a ti mismo.
Sean buenos y gocen de todos los momentos, porque no olviden, que el punto y coma, cada vez está más cerca, y por mucho que la muerte no sea el final, si que acabará con esta experiencia.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Mis nuevas dudas acerca de la terapia regresiva
Hasta el día de hoy, he ido despejando dudas...mi primera gran duda era si existe o no el alma, y para esa duda gracias al recorrido que he realizado hasta hoy, tengo la respuesta clara y concisa, existe, sin duda alguna.
Pero estoy en una etapa nueva de este proceso, a día de hoy, no tengo tan claro los resultados de la terapia regresiva, y siento decirlo así, pero es en el punto en el que me encuentro y lo voy a intentar explicar lo mejor posible, pero recuerden que yo no tengo la verdad, solo busco mi verdad, que es la que a mí me vale.
A día de hoy, no tengo ninguna duda, de que la terapia regresiva es una vía por la cual el alma se comunica y trabaja hechos traumáticos, haciendo consciente lo inconsciente, no me cabe duda de que el alma tiene toda la información de toda nuestra existencia hasta el día de hoy, ya sea en el vientre de mamá o en el parto, en los primeros años de esta experiencia de vida, en los años que hemos vivido hasta hoy e incluidas vidas pasadas...de todas estas experiencias revividas en terapia regresiva doy fe de que existen, soy consciente que se conecta con la emoción y se trabajan todos los hechos traumáticos que quedaron ahí sin resolver. E incluso tengo constancia que cuando alguien muere y no continúa su proceso de ir a la luz, queda su alma desencarnada, existiendo la opción de que se quede en este plano atrapada por cualquier motivo que le haya hecho no avanzar, ya sea su propio miedo, creencia, apego, adicción, su falta de consciencia en el momento de la muerte...existen muchos motivos para que un alma desencarnada no avance, y se quede atrapada en este plano, y de ahí pueden aparecer las señales, las casas encantadas, las posesiones...de todo esto no me cabe la menor duda a día de hoy, sobre todo esto ya estoy convencida porque tengo mis propias evidencias, y gracias a ellas se me han disipado todas las dudas al respecto.
Pero como alias "doña dudas", continúo en una nueva etapa de dudas...he subido un escalón, y me encuentro en una nueva fase, y ésta la podría resumir en la siguiente pregunta: ¿Trabajar con terapia regresiva tiene resultados en los pacientes con traumas? ¿Cuando un alma desencarnada va a la luz y deja este plano, es decir, después de una desposesión, el paciente nota cambios en su día a día? Pues estas respuestas no la puedo contestar a día de hoy...tengo muchas "evidencias" que otros me han contado, pero como bien saben, a mí esas no me sirven, porque yo para creer necesito mis propias evidencias, lo que me cuentan los demás, lo siento, pero siempre lo pongo en duda...y a pesar de que yo he hecho regresiones y es verdad que me ha cambiado mi forma de ver la vida, me ha despertado para observar todas las "causalidades" en mi día a día, me ha hecho ser consciente de la "magia de la vida", ha sido mi maestra para perder el miedo a la muerte, me ha enseñado a acompañar a un ser querido en su lecho de muerte, me ha formado para aceptar las experiencias de vidas ajenas...quiero creer, que a parte de servir para darte una nueva visión de la vida y de la muerte, a parte de dar lecciones sobre la energía del perdón, a parte de hacerte aprender a ver a las personas como seres de luz y no juzgarlas, e infinidad de lecciones más...quiero creer que tiene más resultados...necesito saber, si se superan traumas, si una vez que se trabaja una desposesión, el paciente nota cambios en su día a día, en sus emociones, necesito saber muchas más cosas que yo no he tenido la oportunidad de experimentar...y sé que tengo que tener paciencia, sé que igual que hace tres años empecé a buscar evidencias sobre la existencia del alma y hoy las tengo, tengo fe, que me pasará lo mismo con esta duda.
Los pacientes serán ahora mis maestros, ellos podrán hacerme solventar todas estas dudas...de momento he tenido cinco, y estoy a la espera de que pase un tiempo, para que ellos mismos puedan evaluar los resultados, porque ahora son ellos los que me van a dar las respuestas que necesito para poder tener una respuesta rápida y concisa a esta pregunta que forma parte de esta etapa de dudas en la que me encuentro. Porque yo podré ser testigo
Pero me siento en la obligación de ir expresando no sólo mis creencias y mis verdades en el blog, sino mis dudas, mis preguntas...porque gracias a ellas voy avanzando, e igual que avanzo yo, acompañándome en este blog, avanzaremos todos juntos, porque al fin y al cabo, todo está conectado y todos somos uno ¿no?
Y estoy convencida de que igual que yo tengo dudas, muchos de ustedes también, pero permítanme darles un pequeño consejo: nunca dejen de dudar, porque gracias a ellas avanzamos, nos queda mucha experiencia de vida para seguir aprendiendo, y como siempre se ha dicho, el saber no ocupa lugar.
Pero estoy en una etapa nueva de este proceso, a día de hoy, no tengo tan claro los resultados de la terapia regresiva, y siento decirlo así, pero es en el punto en el que me encuentro y lo voy a intentar explicar lo mejor posible, pero recuerden que yo no tengo la verdad, solo busco mi verdad, que es la que a mí me vale.
A día de hoy, no tengo ninguna duda, de que la terapia regresiva es una vía por la cual el alma se comunica y trabaja hechos traumáticos, haciendo consciente lo inconsciente, no me cabe duda de que el alma tiene toda la información de toda nuestra existencia hasta el día de hoy, ya sea en el vientre de mamá o en el parto, en los primeros años de esta experiencia de vida, en los años que hemos vivido hasta hoy e incluidas vidas pasadas...de todas estas experiencias revividas en terapia regresiva doy fe de que existen, soy consciente que se conecta con la emoción y se trabajan todos los hechos traumáticos que quedaron ahí sin resolver. E incluso tengo constancia que cuando alguien muere y no continúa su proceso de ir a la luz, queda su alma desencarnada, existiendo la opción de que se quede en este plano atrapada por cualquier motivo que le haya hecho no avanzar, ya sea su propio miedo, creencia, apego, adicción, su falta de consciencia en el momento de la muerte...existen muchos motivos para que un alma desencarnada no avance, y se quede atrapada en este plano, y de ahí pueden aparecer las señales, las casas encantadas, las posesiones...de todo esto no me cabe la menor duda a día de hoy, sobre todo esto ya estoy convencida porque tengo mis propias evidencias, y gracias a ellas se me han disipado todas las dudas al respecto.
Pero como alias "doña dudas", continúo en una nueva etapa de dudas...he subido un escalón, y me encuentro en una nueva fase, y ésta la podría resumir en la siguiente pregunta: ¿Trabajar con terapia regresiva tiene resultados en los pacientes con traumas? ¿Cuando un alma desencarnada va a la luz y deja este plano, es decir, después de una desposesión, el paciente nota cambios en su día a día? Pues estas respuestas no la puedo contestar a día de hoy...tengo muchas "evidencias" que otros me han contado, pero como bien saben, a mí esas no me sirven, porque yo para creer necesito mis propias evidencias, lo que me cuentan los demás, lo siento, pero siempre lo pongo en duda...y a pesar de que yo he hecho regresiones y es verdad que me ha cambiado mi forma de ver la vida, me ha despertado para observar todas las "causalidades" en mi día a día, me ha hecho ser consciente de la "magia de la vida", ha sido mi maestra para perder el miedo a la muerte, me ha enseñado a acompañar a un ser querido en su lecho de muerte, me ha formado para aceptar las experiencias de vidas ajenas...quiero creer, que a parte de servir para darte una nueva visión de la vida y de la muerte, a parte de dar lecciones sobre la energía del perdón, a parte de hacerte aprender a ver a las personas como seres de luz y no juzgarlas, e infinidad de lecciones más...quiero creer que tiene más resultados...necesito saber, si se superan traumas, si una vez que se trabaja una desposesión, el paciente nota cambios en su día a día, en sus emociones, necesito saber muchas más cosas que yo no he tenido la oportunidad de experimentar...y sé que tengo que tener paciencia, sé que igual que hace tres años empecé a buscar evidencias sobre la existencia del alma y hoy las tengo, tengo fe, que me pasará lo mismo con esta duda.
Los pacientes serán ahora mis maestros, ellos podrán hacerme solventar todas estas dudas...de momento he tenido cinco, y estoy a la espera de que pase un tiempo, para que ellos mismos puedan evaluar los resultados, porque ahora son ellos los que me van a dar las respuestas que necesito para poder tener una respuesta rápida y concisa a esta pregunta que forma parte de esta etapa de dudas en la que me encuentro. Porque yo podré ser testigo
Pero me siento en la obligación de ir expresando no sólo mis creencias y mis verdades en el blog, sino mis dudas, mis preguntas...porque gracias a ellas voy avanzando, e igual que avanzo yo, acompañándome en este blog, avanzaremos todos juntos, porque al fin y al cabo, todo está conectado y todos somos uno ¿no?
Y estoy convencida de que igual que yo tengo dudas, muchos de ustedes también, pero permítanme darles un pequeño consejo: nunca dejen de dudar, porque gracias a ellas avanzamos, nos queda mucha experiencia de vida para seguir aprendiendo, y como siempre se ha dicho, el saber no ocupa lugar.
domingo, 4 de diciembre de 2016
Terapia regresiva: terapeutas conscientes versus terapeutas inconscientes.
Escribo este post desde la indignación, la pena y la vergüenza ajena.
Desde la indignación, porque me parece que la terapia regresiva es un tema muy serio y tiene mi respeto absoluto, desde la pena, porque es la emoción que me surge cuando veo el "circo" que muchos tienen montado con esta terapia, y por último, desde la vergüenza ajena, porque yo he dedicado mi tiempo y mi esfuerzo para formarme, documentarme y experimentar con ella, y me avergüenza ver por internet el poco respeto, el atrevimiento, la poca formación e información que tienen muchas personas que se hacen pasar por "terapeutas".
Soy consciente que no debo juzgar, sé que cada uno está en su proceso, y que al final del proceso todo estará bien...pero perdónenme, porque en este caso no estoy libre de pecado y estoy en la fase de indignación, aunque también reconozco que pasaré esta etapa, y llegaré a la fase de aceptación...todo es un proceso.
Me resulta aberrante ver anuncios en diferentes plataformas ofreciendo terapia regresiva, algunas con sesiones de hora y media, otras bajo hipnosis porque dicen que es fundamental, otras solo desarrollan vidas pasadas y no entran en el tema de almas desencarnadas, porque aseguran que no existen...sinceramente, paren el tren, que me bajo de la vida porque el ser humano ha perdido el respeto incluso por algo tan delicado y excepcional como es el alma.
Ya me conocen un poco, y saben de sobras que soy mujer de ciencias, con mente analítica, y debido a ello, entro en estos conflictos, porque me cuestiono todo aquello que mi mente no procesa, y les aseguro que hoy tengo un día bastante conflictivo desde mi hemisferio izquierdo.
No logro comprender cómo estas personas tienen la desfachatez de ejercer de acompañante del alma de un paciente, con un "curso" de un par de días en terapia regresiva, o habiéndose leído unos cuantos libros, o cómo incluso se forman por otras vías, pero descartan temas que saben de sobras que existen porque les han aparecido, pero no tienen capacidad para afrontarlos...y me pregunto...¿nos pondríamos a operar a alguien habiendo visto vídeos, leyendo libros o haciendo formaciones dónde no explican ciertos temas que pueden aparecer en la operación? La respuesta instantánea es no, pues les aseguro que para poder ejercer como terapeutas en regresiones la respuesta es la misma y con la misma velocidad.
Me resulta igual de lamentable que el padre de Nadia haya utilizado la enfermedad de su hija para lucrarse económicamente, como todas estas personas que con tal de ganar dinero se anuncian como terapeutas en regresiones, sin tener la mínima idea de la importancia, el valor y el respeto que se merece cualquier alma. Y todo esto, a lo único que lleva es tener menos confianza en casos de donaciones para enfermedades al igual que en la seriedad de esta terapia, porque ni un caso ni el otro puede tener detrás la intención de lucrarse económicamente.
En referencia a la terapia regresiva, no puede haber detrás exclusivamente la intención de lucrarse económicamente, cobrar es algo normal, porque el trabajo es el intercambio de tiempo por dinero, pero para poder ejercer una terapia así, ha de haber una formación previa sería, donde se hayan abarcado todos los temas que puedan aparecer en la terapia, ha de haber una satisfacción por intentar ayudar al prójimo, no es necesaria la hipnosis previa, ni la hiperventilación, ni hacer ningún show, y no les pueden poner un tiempo por sesión, porque si estamos trabajando con el alma, y para el alma no hay tiempo...¿nosotros le vamos a imponer un tiempo en su sesión?
Me siento bastante avergonzada al ver cómo las terapias no convencionales han ocupado una parte del mercado laboral, pero a la vez, se ha llenado de personas cuya intención no es acompañar al alma del paciente, sino acabar la sesión y cobrar.
Desde aquí lo único que me gustaría transmitirles es que la terapia regresiva es una terapia seria, es una forma de comunicarse con el alma y por ello tiene una gran importancia, seriedad y responsabilidad, pero que igual que todo en esta sociedad que hemos creado, y que cada vez es más descarada, existen personas que se aprovechan, que carecen de valores y que con tal de llenar sus arcas, usan el camino de "todo vale".
Pero desde mi humildad y mi propio recorrido, cuanto más aparezcan todo este tipo de personas, más razones tenemos para seguir nosotros por el buen camino, por el camino de la luz, porque recuerden que al final del proceso todo estará bien y que para que el mal triunfe solo es necesaria una cosa, que las personas buenas no hagamos nada.
Desde la indignación, porque me parece que la terapia regresiva es un tema muy serio y tiene mi respeto absoluto, desde la pena, porque es la emoción que me surge cuando veo el "circo" que muchos tienen montado con esta terapia, y por último, desde la vergüenza ajena, porque yo he dedicado mi tiempo y mi esfuerzo para formarme, documentarme y experimentar con ella, y me avergüenza ver por internet el poco respeto, el atrevimiento, la poca formación e información que tienen muchas personas que se hacen pasar por "terapeutas".
Soy consciente que no debo juzgar, sé que cada uno está en su proceso, y que al final del proceso todo estará bien...pero perdónenme, porque en este caso no estoy libre de pecado y estoy en la fase de indignación, aunque también reconozco que pasaré esta etapa, y llegaré a la fase de aceptación...todo es un proceso.
Me resulta aberrante ver anuncios en diferentes plataformas ofreciendo terapia regresiva, algunas con sesiones de hora y media, otras bajo hipnosis porque dicen que es fundamental, otras solo desarrollan vidas pasadas y no entran en el tema de almas desencarnadas, porque aseguran que no existen...sinceramente, paren el tren, que me bajo de la vida porque el ser humano ha perdido el respeto incluso por algo tan delicado y excepcional como es el alma.
Ya me conocen un poco, y saben de sobras que soy mujer de ciencias, con mente analítica, y debido a ello, entro en estos conflictos, porque me cuestiono todo aquello que mi mente no procesa, y les aseguro que hoy tengo un día bastante conflictivo desde mi hemisferio izquierdo.
No logro comprender cómo estas personas tienen la desfachatez de ejercer de acompañante del alma de un paciente, con un "curso" de un par de días en terapia regresiva, o habiéndose leído unos cuantos libros, o cómo incluso se forman por otras vías, pero descartan temas que saben de sobras que existen porque les han aparecido, pero no tienen capacidad para afrontarlos...y me pregunto...¿nos pondríamos a operar a alguien habiendo visto vídeos, leyendo libros o haciendo formaciones dónde no explican ciertos temas que pueden aparecer en la operación? La respuesta instantánea es no, pues les aseguro que para poder ejercer como terapeutas en regresiones la respuesta es la misma y con la misma velocidad.
Me resulta igual de lamentable que el padre de Nadia haya utilizado la enfermedad de su hija para lucrarse económicamente, como todas estas personas que con tal de ganar dinero se anuncian como terapeutas en regresiones, sin tener la mínima idea de la importancia, el valor y el respeto que se merece cualquier alma. Y todo esto, a lo único que lleva es tener menos confianza en casos de donaciones para enfermedades al igual que en la seriedad de esta terapia, porque ni un caso ni el otro puede tener detrás la intención de lucrarse económicamente.
En referencia a la terapia regresiva, no puede haber detrás exclusivamente la intención de lucrarse económicamente, cobrar es algo normal, porque el trabajo es el intercambio de tiempo por dinero, pero para poder ejercer una terapia así, ha de haber una formación previa sería, donde se hayan abarcado todos los temas que puedan aparecer en la terapia, ha de haber una satisfacción por intentar ayudar al prójimo, no es necesaria la hipnosis previa, ni la hiperventilación, ni hacer ningún show, y no les pueden poner un tiempo por sesión, porque si estamos trabajando con el alma, y para el alma no hay tiempo...¿nosotros le vamos a imponer un tiempo en su sesión?
Me siento bastante avergonzada al ver cómo las terapias no convencionales han ocupado una parte del mercado laboral, pero a la vez, se ha llenado de personas cuya intención no es acompañar al alma del paciente, sino acabar la sesión y cobrar.
Desde aquí lo único que me gustaría transmitirles es que la terapia regresiva es una terapia seria, es una forma de comunicarse con el alma y por ello tiene una gran importancia, seriedad y responsabilidad, pero que igual que todo en esta sociedad que hemos creado, y que cada vez es más descarada, existen personas que se aprovechan, que carecen de valores y que con tal de llenar sus arcas, usan el camino de "todo vale".
Pero desde mi humildad y mi propio recorrido, cuanto más aparezcan todo este tipo de personas, más razones tenemos para seguir nosotros por el buen camino, por el camino de la luz, porque recuerden que al final del proceso todo estará bien y que para que el mal triunfe solo es necesaria una cosa, que las personas buenas no hagamos nada.
lunes, 28 de noviembre de 2016
La enfermedad del s.XXI: juzgar al prójimo.
Llevo un tiempo en el que no paran de llegarme noticias de embarazos con malformaciones, cardiopatías, síndrome de down...es decir, embarazos que nadie desearía. Y no para de llegarme una pregunta a mi cabeza, ¿no deseamos ese tipo de embarazos porque nuestros hijos tendrán problemas o porque los problemas los tendremos nosotros o eso nos han hecho creer?
Soy consciente de que es un tema complicado, pero me parece un buen punto para reflexionar sobre todo ese peso que nos cargan a las mujeres mayores de 35 que no deseamos tener hijos, porque socialmente nos tratan de egoístas, de mujeres que anteponemos nuestro día a día, nuestra carrera profesional o cualquier otro argumento para echarnos encima la etiqueta de egoístas.
Y digo yo, ¿por qué tenemos que juzgar siempre al prójimo? ¿Por qué no aceptamos y respetamos las decisiones de cada ser humano?
Juzgar es algo que hacemos la mayoría a diario, y que yo hasta no hace mucho lo hacía e incluso me creía con la verdad...pues, a día de hoy, lo único que tengo claro es que no sé nada, pero que respeto y acepto a cada uno tal y como es, pero ya sea bueno o no, sea simpático o no, sea egoísta o no, sea humilde o no...sea como sea, porque todo esto no deja de ser un juicio, un juicio gratuito que nos creemos que tenemos el derecho de ejecutar y que depende de nuestro propio veredicto, nos lleva a actuar de una forma u otra con esa persona. Pues discúlpenme, pero ya no lo veo así, y puede ser que me esté equivocando, o no, pero a día de hoy me siento capaz de encontrar un punto de "luz" en cada una de las personas, porque incluso aquel ser oscuro, desequilibrado y que haya podido ser el peor ser del mundo, en lo más profundo de su ser, estoy convencida de que tiene un punto de "luz", pero que por algún motivo o causa, puede que ni él sea consciente de ello, pero haberlo, haylo.
A todas esas personas que juzgan, en este caso, a las mujeres que deciden no tener hijos, y las tachan de egoístas, me gustaría hacerles una pequeña reflexión...de la misma forma que una mujer decide no tener hijos y este hecho es juzgado como un acto de egoísmo, ¿podría ser un acto de egoísmo, por ejemplo, hacer una amniocentesis? prueba prenatal común, a día de hoy, para ver si todo está "correcto", ¿se consideraría egoísmo abortar si hay evidencias de síndrome de Down? ¿Sería un acto de egoísmo querer ser padres, pero eligiendo, si se puede, que no haya ningún problema? Pues la respuesta no la sé, pero si me gusta dejarlo todo en el aire y reflexionar sobre ello.
No tengo mucha experiencia en este tema, pero como les digo, hace un tiempo no paro de encontrarme con entrevistas de madres de hijos con síndrome de Down, y cómo a día de hoy les aman de forma incondicional, pero cómo al principio fue un shock, una mala noticia, cómo desearon que todo fuese un mal sueño, cómo no fue una buena noticia ser madre en un principio...y todo esto me hace reflexionar en cómo podemos llegar a estar tan "dominados" por la sociedad, como podemos estar tan sometidos, tanto a los conceptos de belleza, como a los de la perfección, como podemos dejar a un lado nuestra esencia de amor incondicional y decidir abortar solo porque mi hijo va a ser diferente, cuando si tuviésemos información y dejásemos el miedo a un lado, nos daríamos cuenta de que los niños "especiales" no tienen una enfermedad, sino una condición, sabríamos que no están buscando una cura, sino la aceptación, tendríamos claro que no buscan lástima, sino por el contrario, buscan respeto y cariño, y sobretodo seríamos conscientes de que cada una de las familias que tienen experiencia en este tema, te transmiten que son niños cargados de amor incondicional. Y yo les pregunto, ¿podrían ser que estos seres fuesen mucho más avanzados a nivel espiritual y que viniesen encarnados en esos cuerpos para darnos una lección de amor? Pues no lo sé, pero lo que sí que sé, es que la sociedad nos muestra lo que para ella es normal y lo que no, nos somete a sus cánones de belleza, nos domina con su necesidad de consumir, nos hace crearnos la necesidad de "vidas perfectas"...y ¿a qué nos lleva todo eso? A desconectarnos de nuestra esencia, y a olvidarnos de algo que les quiero recordar, que somos seres de luz en cuerpos físicos, que estamos aquí el tiempo que necesitemos para experimentar lo que sea cada uno de nosotros, pero que la única energía poderosa que existe es el amor y el perdón, que no existe el juicio final ajeno, sino propio, y que no tenemos derecho a juzgar al prójimo, porque tenemos que respetar y sobretodo aceptar la experiencia de vida de cada uno de los seres que deciden encarnar, porque no se olviden que nacemos porque lo decidimos así, y que por mucho que una mujer se quiera quedar embarazada, a veces no lo consigue, y de la misma forma, mujeres que no desean tener hijos y toman medidas, de forma "mágica" se quedan embarazadas. Así que si deciden ser madres, está bien, si deciden ser madres pero con la condición de que no quieren niños "especiales", también está bien, (pero les aconsejo, desde mi humildad, que si deciden abortar, le explíquen a su feto el motivo, nunca olviden que hablando se entiende la gente), si deciden no ser madres, está bien, y si alguien les elige como madre desde arriba y no está a su alcance poner impedimentos y decide nacer sea como sea, también estará bien...porque no se olviden que no hemos venido a juzgar al prójimo, que todo es un proceso y que todo está bien.
Soy consciente de que es un tema complicado, pero me parece un buen punto para reflexionar sobre todo ese peso que nos cargan a las mujeres mayores de 35 que no deseamos tener hijos, porque socialmente nos tratan de egoístas, de mujeres que anteponemos nuestro día a día, nuestra carrera profesional o cualquier otro argumento para echarnos encima la etiqueta de egoístas.
Y digo yo, ¿por qué tenemos que juzgar siempre al prójimo? ¿Por qué no aceptamos y respetamos las decisiones de cada ser humano?
Juzgar es algo que hacemos la mayoría a diario, y que yo hasta no hace mucho lo hacía e incluso me creía con la verdad...pues, a día de hoy, lo único que tengo claro es que no sé nada, pero que respeto y acepto a cada uno tal y como es, pero ya sea bueno o no, sea simpático o no, sea egoísta o no, sea humilde o no...sea como sea, porque todo esto no deja de ser un juicio, un juicio gratuito que nos creemos que tenemos el derecho de ejecutar y que depende de nuestro propio veredicto, nos lleva a actuar de una forma u otra con esa persona. Pues discúlpenme, pero ya no lo veo así, y puede ser que me esté equivocando, o no, pero a día de hoy me siento capaz de encontrar un punto de "luz" en cada una de las personas, porque incluso aquel ser oscuro, desequilibrado y que haya podido ser el peor ser del mundo, en lo más profundo de su ser, estoy convencida de que tiene un punto de "luz", pero que por algún motivo o causa, puede que ni él sea consciente de ello, pero haberlo, haylo.
A todas esas personas que juzgan, en este caso, a las mujeres que deciden no tener hijos, y las tachan de egoístas, me gustaría hacerles una pequeña reflexión...de la misma forma que una mujer decide no tener hijos y este hecho es juzgado como un acto de egoísmo, ¿podría ser un acto de egoísmo, por ejemplo, hacer una amniocentesis? prueba prenatal común, a día de hoy, para ver si todo está "correcto", ¿se consideraría egoísmo abortar si hay evidencias de síndrome de Down? ¿Sería un acto de egoísmo querer ser padres, pero eligiendo, si se puede, que no haya ningún problema? Pues la respuesta no la sé, pero si me gusta dejarlo todo en el aire y reflexionar sobre ello.
No tengo mucha experiencia en este tema, pero como les digo, hace un tiempo no paro de encontrarme con entrevistas de madres de hijos con síndrome de Down, y cómo a día de hoy les aman de forma incondicional, pero cómo al principio fue un shock, una mala noticia, cómo desearon que todo fuese un mal sueño, cómo no fue una buena noticia ser madre en un principio...y todo esto me hace reflexionar en cómo podemos llegar a estar tan "dominados" por la sociedad, como podemos estar tan sometidos, tanto a los conceptos de belleza, como a los de la perfección, como podemos dejar a un lado nuestra esencia de amor incondicional y decidir abortar solo porque mi hijo va a ser diferente, cuando si tuviésemos información y dejásemos el miedo a un lado, nos daríamos cuenta de que los niños "especiales" no tienen una enfermedad, sino una condición, sabríamos que no están buscando una cura, sino la aceptación, tendríamos claro que no buscan lástima, sino por el contrario, buscan respeto y cariño, y sobretodo seríamos conscientes de que cada una de las familias que tienen experiencia en este tema, te transmiten que son niños cargados de amor incondicional. Y yo les pregunto, ¿podrían ser que estos seres fuesen mucho más avanzados a nivel espiritual y que viniesen encarnados en esos cuerpos para darnos una lección de amor? Pues no lo sé, pero lo que sí que sé, es que la sociedad nos muestra lo que para ella es normal y lo que no, nos somete a sus cánones de belleza, nos domina con su necesidad de consumir, nos hace crearnos la necesidad de "vidas perfectas"...y ¿a qué nos lleva todo eso? A desconectarnos de nuestra esencia, y a olvidarnos de algo que les quiero recordar, que somos seres de luz en cuerpos físicos, que estamos aquí el tiempo que necesitemos para experimentar lo que sea cada uno de nosotros, pero que la única energía poderosa que existe es el amor y el perdón, que no existe el juicio final ajeno, sino propio, y que no tenemos derecho a juzgar al prójimo, porque tenemos que respetar y sobretodo aceptar la experiencia de vida de cada uno de los seres que deciden encarnar, porque no se olviden que nacemos porque lo decidimos así, y que por mucho que una mujer se quiera quedar embarazada, a veces no lo consigue, y de la misma forma, mujeres que no desean tener hijos y toman medidas, de forma "mágica" se quedan embarazadas. Así que si deciden ser madres, está bien, si deciden ser madres pero con la condición de que no quieren niños "especiales", también está bien, (pero les aconsejo, desde mi humildad, que si deciden abortar, le explíquen a su feto el motivo, nunca olviden que hablando se entiende la gente), si deciden no ser madres, está bien, y si alguien les elige como madre desde arriba y no está a su alcance poner impedimentos y decide nacer sea como sea, también estará bien...porque no se olviden que no hemos venido a juzgar al prójimo, que todo es un proceso y que todo está bien.
domingo, 27 de noviembre de 2016
ÉL
A lo lago de mi experiencia de vida he tenido varías relaciones sentimentales, unas más serias que otras, pero relaciones estables he tenido tres, la primera fue en plena adolescencia y duró menos de dos años, la siguiente fue de casi 9 años, y en esta llevo casi 5 años, pero desde lo más profundo de mi ser siento, por primera vez, que es el hombre con el quiero compartir el resto de mi viaje de esta experiencia de vida.
Es la primera vez que estoy agusto las 24 horas del día con alguien, que puedo ser tal cual soy, que puedo decir todo lo que pienso y siento, que me siento valorada, apoyada, mimada, amada...es la primera vez que sé que él...es ÉL.
Es el hombre que deseo que me acompañe en este viaje de la vida, es el hombre al que no solo quiero, sino que amo, porque en estos 5 años hemos madurado juntos, hemos aprendido el uno del otro, nos hemos apoyado en todo, me hace sentir la mujer más especial del universo, mi ilusión es su ilusión, y con una simple mirada nos transmitimos tranquilidad, equilibro, confianza, respeto y pasión.
Y todo empezó con la magia de la vida...y como ya saben, o ya se habrán dado cuenta leyendo mi blog, estoy cada vez más enamorada de la vida y de su magia.
Nos conocimos trabajando en el aeropuerto de Barcelona, llevaba yo trabajando de coordinadora de vuelo, aproximadamente, 2 años, y en ese tiempo, nunca coincidimos en un avión.
Pero, como después descubrí, todo era un plan perfecto tramado por la vida, ya que coincidimos una vez que yo me estaba separando de mi ex pareja.
Llegué a un parking para atender la escala del vuelo, y él estaba suministrando el avión, en ese momento fue la primera vez que pude ayudarle, ya que hice de intermediaria entre el piloto y él.
A partir de ese momento, gracias a ese tramado mágico de la vida, coincidimos en varios vuelos más, incluso ya iba con la ilusión de encontrármelo en el siguiente avión, hasta que me pidió el teléfono y quedamos en que me escribiría.
A partir de ese momento, desapareció, es decir, no lo volví a ver, no me llamó y no supe nada más de él. Pero sinceramente, recién separada de una relación no demasiado positiva, necesitaba estar sola, salir con amigas, divertirme, volver a quererme, valorarme, recuperar mi autoestima, porque de mi relación anterior salí convencida de que no volvería a tener ninguna relación estable.
Pasaron un par de meses y una noche, de madrugada me llegó un mensaje, un mensaje de esos de cadenas que te auguran mala suerte sino la sigues...y el destinario...él.
Mi pregunta era, ¿cómo no me llama, ni le veo y me manda un mensaje de esos?
Inmediatamente me pidió disculpas, y se justificó diciéndome que se lo había enviado por error a todos sus contactos.
Pasaron un par de meses más y apareció, apareció una mañana, me inundaron las mariposas en el estómago, y me explicó que le habían enviado al aeropuerto de Zaragoza unos meses y por eso no me había escrito ni nada.
Justo eran las fechas de Navidad, y se iba a su tierra a pasarlas en familia, así que el universo volvió a poner tierra de por medio entre los dos.
Nos pasamos la Noche Buena conectados al móvil, a pesar de estar cada uno en casa de su familia y con muchos kilómetros de distancia, me sentía muy cerca de él, pero a la vez llena de miedo, porque mi confianza en los hombres era casi nula...mi pensamiento era que todos actuaban igual, al principio se desviven por ti, te miman, te dedican mucho tiempo...y luego se relajan, empiezan a pasar de ti y acaban dejando mucho que desear.
A partir de ahí, una vez que volvió, empezamos a quedar casi a diario, y me explicó la historia que hubo detrás de su traslado a Zaragoza, y la verdad que supe que él no era como los demás, que era diferente, único y especial. Me explicó que me conoció justo recién separada, y supo que necesitaba tiempo para mí, para volver a poner mi vida en orden, y que empezar tan rápido a conocer a otro chico, no serían unos buenos cimientos para una relación, así que le salió la opción de irse y no se lo pensó, puesto que tenía claro que si teníamos que estar juntos, estaríamos, y sino...tendría que aceptarlo, porque en la vida nada se puede forzar, todo ha de fluir. Una lección de vida, que he aprendido, y que él ya conocía, ya que como les he dicho es un ser diferente, único y especial.
Así empezó nuestro viaje juntos, a los tres meses empezamos a convivir y hasta el día de hoy continuamos compartiendo este viaje tan maravilloso que es la vida, y por supuesto, descubriendo con entusiasmo la magia del entramado que nos tiene preparado el universo.
En breve formalizaremos burocráticamente nuestra relación, pero yendo a firmar sin darle negocio a un acto tan personal e íntimo, porque las bodas se han convertido en eso, en un negocio, y yo la mía la quiero hacer desde nuestra intimad, nuestra sencillez y nuestro amor.
sábado, 19 de noviembre de 2016
Conclusiones sobre terapia regresiva
Hace un mes más o menos terminé mi Enseñanza en Terapia Regresiva, durante este mes no me he podido conectar para actualizar mi experiencia en este viaje del alma...pero por fin he vuelto a mi hogar y vuelvo a estar conectada a través de este blog, ya que es mi pequeña ventana al mundo, desde donde puedo compartir este maravilloso viaje hacia mi interior, hacia mi alma.
A día de hoy, he comprendido porqué estudié Diplomatura de Turismo, he entendido, por fin, porqué me decanté hacia esa carrera universitaria, ya que a mí, viajar no es que sea algo que me haya atraído jamás, pero después de diez años de haberla finalizado, gracias a la terapia regresiva, he descubierto que me decanté por el Turismo, no para acompañar a las personas en sus viajes, sino para acompañar a las almas de esas personas a realizar "viajes" a través de la terapia regresiva, a acompañar a nuestro hemisferio derecho hacia todo aquello que necesita trabajar.
Como terapeuta en regresiones tengo claro, a día de hoy, que la protagonista de la terapia es el alma del paciente, que ella es la actriz principal, y que yo, cuando me eligen como terapeuta, tengo el honor y el privilegio de poder acompañarla a dónde necesite ir, para trabajar hechos traumáticos pendientes y así poder sanarlos.
Mi conclusión de todo este aprendizaje se resume en una frase: Todo es un proceso. He aprendido que todo está bien, que no tengo que intervenir en la experiencia de vida del prójimo si éste no me pide ayuda, he aprendido a respetar, a aceptar y a no juzgar...o mejor dicho, estoy aprendiendo y seguiré haciéndolo, ya que ahora, por lo menos, soy consciente de todo ello.
He despejado muchas dudas, y, a la vez, han aparecido otras, pero ahora puedo decir con total seguridad y firmeza, que somos la suma de un cuerpo y un alma, que es igual de importante cuidar el cuerpo que cuidar el alma, que la terapia regresiva es la terapia del alma, es una terapia que sirve para encontrar el origen de cualquier emoción que nos invada de una forma significativa, ya sea un miedo, o una angustia, o una fobia...una emoción que no sabemos de donde nos viene, pero que forma parte de nuestra existencia, de nuestro día a día, e incluso en ocasiones puede llegar a crearnos obstáculos o impedimentos para ejercer alguna acción cotidiana, que para otros suele ser algo sencillo y normal.
Normalmente este tipo de pacientes han sido atendidos a través de la medicina tradicional, y lo único que les han dicho es que tienen una enfermedad psicosomática, pero no les dan remedio alguno, aunque les dicen algo muy curioso, y es que el diagnóstico es muy acertado, ya que "psique" en griego significa alma, así que la medicina tradicional les diagnostica como enfermos del alma, y a día de hoy las farmacéuticas no hacen medicamentos para el alma, ya que científicamente aún les falta un gran camino por recorrer.
Así, en terapia regresiva, una vez que el paciente conecta con esa emoción, accede a un estado expandido de conciencia, que es una capacidad natural que tenemos todos los seres humanos, y debido a ello, y por mi experiencia, les puedo asegurar que no es necesaria la hipnosis previa.
El paciente puede contactar con diferentes momentos de su vida, por ejemplo, algún momento donde el consciente del paciente estuvo presente, es decir, desde los siete años hasta el día de hoy, donde puede que haya tenido algún hecho traumático y no lo recuerde con mucha claridad, ya que el consciente se encarga de protegernos, desvirtuando la realidad, y se trata de hacer consciente lo inconsciente. El paciente también puede contactar con el período del vientre materno y la infancia hasta los siete años, porque a pesar de que no recordemos toda esa información, todos sabemos que hemos estado en el vientre de mamá, y no por no recordarlo significa que no exista...y siguiendo por esta linea, el paciente también puede conectar con algún momento de una vida pasada, porque, ¿el no recordarlo significa que no exista?
Estoy convencida de que todo aquello que desconocemos, genera miedo, y ese miedo se sustituye de forma fácil con la burla, el desprestigio, la ofensa...y eso es lo que muchas personas hacen cuando se toca el tema del alma, al carecer de argumentos válidos, de documentación recopilada y de experiencia vivida, su único juicio sencillo es tirar por tierra todo lo que no esté demostrado científicamente y normalmente lo hacen a través de la burla y la ofensa...pero les digo una cosa, a día de hoy, a pesar de que la ciencia venga por detrás, yo, tengo mi verdad, mi experiencia, mi recorrido, mis evidencias...y las tengo porque con mis propios zapatos he recorrido mi camino, he dedicado mi tiempo a experimentar, a leer, a asistir a talleres, y ahora con mi recorrido les digo, que a mi no me afectan sus burlas o sus ofensas sobre el tema del alma, porque soy consciente de que somos la suma de cuerpo y alma, y tengo muy claro que toda persona que haya dedicado tiempo y se haya molestado en experimentar y recorrer este camino en terapia regresiva, llegará a la conclusión de que la ciencia llega después de las evidencias, y yo, evidencias tengo, y también les digo, que mientras la ciencia sigue su camino, yo seguiré recorriendo el mío, despejando dudas y dando cabida a otras nuevas, pero ante las evidencias no puedo quedarme sentada esperando a que la ciencia lo demuestre, porque mi alma no tiene tiempo, pero mi cuerpo sí, y disfruto con cada alma que me elije para acompañarla a través del "viaje" de la terapia regresiva.
A día de hoy, he comprendido porqué estudié Diplomatura de Turismo, he entendido, por fin, porqué me decanté hacia esa carrera universitaria, ya que a mí, viajar no es que sea algo que me haya atraído jamás, pero después de diez años de haberla finalizado, gracias a la terapia regresiva, he descubierto que me decanté por el Turismo, no para acompañar a las personas en sus viajes, sino para acompañar a las almas de esas personas a realizar "viajes" a través de la terapia regresiva, a acompañar a nuestro hemisferio derecho hacia todo aquello que necesita trabajar.
Como terapeuta en regresiones tengo claro, a día de hoy, que la protagonista de la terapia es el alma del paciente, que ella es la actriz principal, y que yo, cuando me eligen como terapeuta, tengo el honor y el privilegio de poder acompañarla a dónde necesite ir, para trabajar hechos traumáticos pendientes y así poder sanarlos.
Mi conclusión de todo este aprendizaje se resume en una frase: Todo es un proceso. He aprendido que todo está bien, que no tengo que intervenir en la experiencia de vida del prójimo si éste no me pide ayuda, he aprendido a respetar, a aceptar y a no juzgar...o mejor dicho, estoy aprendiendo y seguiré haciéndolo, ya que ahora, por lo menos, soy consciente de todo ello.
He despejado muchas dudas, y, a la vez, han aparecido otras, pero ahora puedo decir con total seguridad y firmeza, que somos la suma de un cuerpo y un alma, que es igual de importante cuidar el cuerpo que cuidar el alma, que la terapia regresiva es la terapia del alma, es una terapia que sirve para encontrar el origen de cualquier emoción que nos invada de una forma significativa, ya sea un miedo, o una angustia, o una fobia...una emoción que no sabemos de donde nos viene, pero que forma parte de nuestra existencia, de nuestro día a día, e incluso en ocasiones puede llegar a crearnos obstáculos o impedimentos para ejercer alguna acción cotidiana, que para otros suele ser algo sencillo y normal.
Normalmente este tipo de pacientes han sido atendidos a través de la medicina tradicional, y lo único que les han dicho es que tienen una enfermedad psicosomática, pero no les dan remedio alguno, aunque les dicen algo muy curioso, y es que el diagnóstico es muy acertado, ya que "psique" en griego significa alma, así que la medicina tradicional les diagnostica como enfermos del alma, y a día de hoy las farmacéuticas no hacen medicamentos para el alma, ya que científicamente aún les falta un gran camino por recorrer.
Así, en terapia regresiva, una vez que el paciente conecta con esa emoción, accede a un estado expandido de conciencia, que es una capacidad natural que tenemos todos los seres humanos, y debido a ello, y por mi experiencia, les puedo asegurar que no es necesaria la hipnosis previa.
El paciente puede contactar con diferentes momentos de su vida, por ejemplo, algún momento donde el consciente del paciente estuvo presente, es decir, desde los siete años hasta el día de hoy, donde puede que haya tenido algún hecho traumático y no lo recuerde con mucha claridad, ya que el consciente se encarga de protegernos, desvirtuando la realidad, y se trata de hacer consciente lo inconsciente. El paciente también puede contactar con el período del vientre materno y la infancia hasta los siete años, porque a pesar de que no recordemos toda esa información, todos sabemos que hemos estado en el vientre de mamá, y no por no recordarlo significa que no exista...y siguiendo por esta linea, el paciente también puede conectar con algún momento de una vida pasada, porque, ¿el no recordarlo significa que no exista?
Estoy convencida de que todo aquello que desconocemos, genera miedo, y ese miedo se sustituye de forma fácil con la burla, el desprestigio, la ofensa...y eso es lo que muchas personas hacen cuando se toca el tema del alma, al carecer de argumentos válidos, de documentación recopilada y de experiencia vivida, su único juicio sencillo es tirar por tierra todo lo que no esté demostrado científicamente y normalmente lo hacen a través de la burla y la ofensa...pero les digo una cosa, a día de hoy, a pesar de que la ciencia venga por detrás, yo, tengo mi verdad, mi experiencia, mi recorrido, mis evidencias...y las tengo porque con mis propios zapatos he recorrido mi camino, he dedicado mi tiempo a experimentar, a leer, a asistir a talleres, y ahora con mi recorrido les digo, que a mi no me afectan sus burlas o sus ofensas sobre el tema del alma, porque soy consciente de que somos la suma de cuerpo y alma, y tengo muy claro que toda persona que haya dedicado tiempo y se haya molestado en experimentar y recorrer este camino en terapia regresiva, llegará a la conclusión de que la ciencia llega después de las evidencias, y yo, evidencias tengo, y también les digo, que mientras la ciencia sigue su camino, yo seguiré recorriendo el mío, despejando dudas y dando cabida a otras nuevas, pero ante las evidencias no puedo quedarme sentada esperando a que la ciencia lo demuestre, porque mi alma no tiene tiempo, pero mi cuerpo sí, y disfruto con cada alma que me elije para acompañarla a través del "viaje" de la terapia regresiva.
sábado, 1 de octubre de 2016
Terapia regresiva (Parte 3)
A raíz de esa sesión de contacto directo con mi alma, continuaron las dudas por supuesto, e incluso no han cesado a día de hoy, y espero que no se acaben porque son el motor de continuar buscando respuestas, y a eso le llamo aprender.
En ese momento mi experiencia en terapia regresiva se basaba en asistir a un taller, donde fui testigo de seis regresiones (una de ellas la mía propia, en la que no me permití continuar y ya expliqué en un post anterior), en las que mi alma trabajó en cada una de ellas, puesto que empaticé con casi todas, y surgieron muchas emociones de mi interior, por lo que estoy convencida que mi alma trabajó sentada en una silla siendo simple observadora de las cinco regresiones, y por eso os animo a asistir a algún taller de ese tipo, ya que es una manera de poder experimentar y tener evidencias propias, porque supongo que muchas personas estarán de acuerdo en que para poder tener una opinión sobre este tema, necesitan evidencias personales, ya que lo que los demás experimenten y nos cuenten, o compartan en libros, nos sirve para tener curiosidad, pero para poder creer y alcanzar mi verdad necesito tener mis propias evidencias, y estoy convencida que así pensamos la mayoría que tenemos una mente más racional.
Gracias a ese taller, me surgieron más dudas, y ellas me hicieron pedir hora e ir a hacer una sesión de terapia regresiva individual, que también expliqué con anterioridad, y a partir de ahí algunas dudas se disolvieron, pero otras aparecieron.
Para ir depejando dudas leí libros sobre vida después de la muerte, vidas pasadas, vidas entre vidas, casos reales de personas que han tendido experiencias cercanas a la muerte, libros sobre personas que han trabajado muchos años cerca de personas en el lecho de muerte...pero por muchos libros que leía o por mucha información que absorbía, no dejaban de ser experiencias ajenas a mi, que puedo creer o no, depende de mi propia fe, y les aseguro que en ese momento no era suficiente.
Así pasaron los meses y volvió el taller de terapia regresiva, pero esta vez solo íbamos a asistir mis padres, mi pareja y yo a la charla gratuita del viernes, y el motivo principal no era escuchar otra vez lo mismo, sino que por "casualidad" mis gafas de sol se quedaron olvidadas en la sala de espera de la consulta del doctor y, por supuesto, quería recuperarlas.
Así llegamos a la charla, escuchamos otra vez lo mismo que el año anterior, y lo mismo que en los vídeos de YouTube, saludamos a compañeras del taller del año anterior y nos enteramos que quedaban dos únicas plazas para el taller, y por supuesto, recuperé mis gafas de sol.
Nos quedamos a cenar con mis padres y en esa cena se decidió, así sin más, que era la oportunidad de que mi padre, incrédulo de todo ésto, pudiese asistir, ya que por "casualidad" este año era justo en un local de su barrio, y además en su misma calle...el universo no se lo podía poner más sencillo.
Y así asistimos los dos, yo por acompañarle, y él para poder tener alguna evidencia, y así pude seguir siendo observadora de esta terapia.
No puedo explicar los casos que salieron porque no me pertenecen y es un trabajo personal que respeto muchísimo, pero volví a ser observadora de seis regresiones a lo largo del fin de semana, y pude tener más información sobre el alma y todo lo que la rodea, y a la vez mi alma trabajó en cada una de esas regresiones, porque volví a empatizar con más de un caso.
Gracias a asistir a este taller me pude informar sobre la formación de terapeuta en regresiones, taller que tenía una larga lista de espera, y a la que me podía apuntar con la libertad de que si en el momento que me llamasen no me iba bien, podía rechazar la oportunidad, porque lo más probable sería que tuviese que esperar casi dos años, y como bien sabemos en dos años la vida puede dar muchas vueltas...pero en esa formación veía la única posibilidad de indagar más sobre el tema, sin censuras de la sociedad, ya que los libros nunca aportan toda la información, los talleres no tienen el tiempo suficientemente para exponer todo...y me apunté.
Ahora volviendo a revivir toda mi experiencia, sigo quedándome perpleja con la trama tan bien organizada que tiene la vida, como todo está conectado y poco a poco todas las piezas del puzzle van encajando, dejando los hilos que conectan TODO al descubierto, y dando al libre albedrío el papel principal.
Esta es la historia de cómo he llegado hasta aquí, a este punto en el que dentro de quince días asisto al último módulo para alcanzar el título de terapeuta en regresiones, pero no por ello acabará mi curiosidad, ni mucho menos cesarán mis dudas, porque de lo que no me cabe la menor duda es de que siempre voy a dudar, se solventan unas para dar paso a otras, pero como dije antes, ellas son el motor para continuar aprendiendo y para que no cese mi curiosidad.
A día de hoy he perdido el miedo a la muerte, he aprendido que en el vientre materno absorbemos emociones que pertenecen a mamá y no nos corresponden, tengo evidencias para afirmar que he vivido otras vidas, y lo que más me ha sorprendido es que no solo convivimos almas con cuerpos físicos, sino que hay muchas almas perdidas sin cuerpo físico que están muy necesitadas de amor, compasión, comprensión y paciencia.
Así, continúa mi aprendizaje por este mundo que la sociedad no nos muestra, pero no por ello deja de ser real, y lo afirmo porque tengo mis propias evidencias y mi propia verdad, no por ello la verdad absoluta, ya que nadie la tiene, y solo la conoceré el día que llegue la desconexión de mi cuerpo y mi alma, es decir, mi muerte.
En ese momento mi experiencia en terapia regresiva se basaba en asistir a un taller, donde fui testigo de seis regresiones (una de ellas la mía propia, en la que no me permití continuar y ya expliqué en un post anterior), en las que mi alma trabajó en cada una de ellas, puesto que empaticé con casi todas, y surgieron muchas emociones de mi interior, por lo que estoy convencida que mi alma trabajó sentada en una silla siendo simple observadora de las cinco regresiones, y por eso os animo a asistir a algún taller de ese tipo, ya que es una manera de poder experimentar y tener evidencias propias, porque supongo que muchas personas estarán de acuerdo en que para poder tener una opinión sobre este tema, necesitan evidencias personales, ya que lo que los demás experimenten y nos cuenten, o compartan en libros, nos sirve para tener curiosidad, pero para poder creer y alcanzar mi verdad necesito tener mis propias evidencias, y estoy convencida que así pensamos la mayoría que tenemos una mente más racional.
Gracias a ese taller, me surgieron más dudas, y ellas me hicieron pedir hora e ir a hacer una sesión de terapia regresiva individual, que también expliqué con anterioridad, y a partir de ahí algunas dudas se disolvieron, pero otras aparecieron.
Para ir depejando dudas leí libros sobre vida después de la muerte, vidas pasadas, vidas entre vidas, casos reales de personas que han tendido experiencias cercanas a la muerte, libros sobre personas que han trabajado muchos años cerca de personas en el lecho de muerte...pero por muchos libros que leía o por mucha información que absorbía, no dejaban de ser experiencias ajenas a mi, que puedo creer o no, depende de mi propia fe, y les aseguro que en ese momento no era suficiente.
Así pasaron los meses y volvió el taller de terapia regresiva, pero esta vez solo íbamos a asistir mis padres, mi pareja y yo a la charla gratuita del viernes, y el motivo principal no era escuchar otra vez lo mismo, sino que por "casualidad" mis gafas de sol se quedaron olvidadas en la sala de espera de la consulta del doctor y, por supuesto, quería recuperarlas.
Así llegamos a la charla, escuchamos otra vez lo mismo que el año anterior, y lo mismo que en los vídeos de YouTube, saludamos a compañeras del taller del año anterior y nos enteramos que quedaban dos únicas plazas para el taller, y por supuesto, recuperé mis gafas de sol.
Nos quedamos a cenar con mis padres y en esa cena se decidió, así sin más, que era la oportunidad de que mi padre, incrédulo de todo ésto, pudiese asistir, ya que por "casualidad" este año era justo en un local de su barrio, y además en su misma calle...el universo no se lo podía poner más sencillo.
Y así asistimos los dos, yo por acompañarle, y él para poder tener alguna evidencia, y así pude seguir siendo observadora de esta terapia.
No puedo explicar los casos que salieron porque no me pertenecen y es un trabajo personal que respeto muchísimo, pero volví a ser observadora de seis regresiones a lo largo del fin de semana, y pude tener más información sobre el alma y todo lo que la rodea, y a la vez mi alma trabajó en cada una de esas regresiones, porque volví a empatizar con más de un caso.
Gracias a asistir a este taller me pude informar sobre la formación de terapeuta en regresiones, taller que tenía una larga lista de espera, y a la que me podía apuntar con la libertad de que si en el momento que me llamasen no me iba bien, podía rechazar la oportunidad, porque lo más probable sería que tuviese que esperar casi dos años, y como bien sabemos en dos años la vida puede dar muchas vueltas...pero en esa formación veía la única posibilidad de indagar más sobre el tema, sin censuras de la sociedad, ya que los libros nunca aportan toda la información, los talleres no tienen el tiempo suficientemente para exponer todo...y me apunté.
Ahora volviendo a revivir toda mi experiencia, sigo quedándome perpleja con la trama tan bien organizada que tiene la vida, como todo está conectado y poco a poco todas las piezas del puzzle van encajando, dejando los hilos que conectan TODO al descubierto, y dando al libre albedrío el papel principal.
Esta es la historia de cómo he llegado hasta aquí, a este punto en el que dentro de quince días asisto al último módulo para alcanzar el título de terapeuta en regresiones, pero no por ello acabará mi curiosidad, ni mucho menos cesarán mis dudas, porque de lo que no me cabe la menor duda es de que siempre voy a dudar, se solventan unas para dar paso a otras, pero como dije antes, ellas son el motor para continuar aprendiendo y para que no cese mi curiosidad.
A día de hoy he perdido el miedo a la muerte, he aprendido que en el vientre materno absorbemos emociones que pertenecen a mamá y no nos corresponden, tengo evidencias para afirmar que he vivido otras vidas, y lo que más me ha sorprendido es que no solo convivimos almas con cuerpos físicos, sino que hay muchas almas perdidas sin cuerpo físico que están muy necesitadas de amor, compasión, comprensión y paciencia.
Así, continúa mi aprendizaje por este mundo que la sociedad no nos muestra, pero no por ello deja de ser real, y lo afirmo porque tengo mis propias evidencias y mi propia verdad, no por ello la verdad absoluta, ya que nadie la tiene, y solo la conoceré el día que llegue la desconexión de mi cuerpo y mi alma, es decir, mi muerte.
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