viernes, 26 de mayo de 2017

Cada vez somos más...

Me ha llegado un artículo sobre el parto natural, como en casa pero dentro de un hospital público, es decir, que ya empieza a existir la opción de decidir si quiere dar a luz de una forma más natural, siempre que sea posible, por supuesto, sin epidural, sin entrar en una sala fría donde le pongan correas, le estiren en una camilla fría y le abran de piernas sin demasiado miramiento...sino que le den una habitación, donde la mamá se relaje, empiece su proceso natural de contracciones y las comadronas sean las que ayuden a dar a luz...es decir, volver a nuestro pasado, no tan lejano.
Y este artículo me ha hecho pensar, mejor dicho, me ha hecho recordar que no hace tanto que se ha convertido el acto de parir en un proceso mecanizado, donde incluso existen las cesáreas programadas para anotar en la agenda diaria qué día y a qué hora le viene mejor...
Por supuesto que siempre existe la libertad y la posibilidad, pero me alegra ver artículos así donde ya existe la posibilidad de dar a luz de una forma diferente, porque esto no deja de ser una evidencia más de que algo está cambiando...de que por alguna razón estamos retomando el pasado, volvemos a las hierbas, como usaban los curanderos y las brujas; volvemos a darle importancia a las emociones, abriendo la posibilidad de que afecte a nuestro sistema inmunológico; cada día se expande más la necesidad de experimentar a través de nuestras sensaciones, la ciencia está volcada en su estudio, cada vez se habla más de los "cascos sensoriales", a través de los cuales podemos, desde el salón de casa en soledad, sentir y disfrutar de estar en otro lugar deseado, acompañado de otras personas; y ahora aparece la noticia de los partos naturales acompañados de comadronas sin epidural...algo está cambiando y me llena de ilusión, motivación y entusiasmo.
Estamos volviendo a conectar con nosotros mismos, con nuestra esencia; cada vez somos más los que le damos más importancia al tiempo que al dinero; los que intentamos vivir de forma consciente en el presente; los que nos proponemos vivir desconectando el piloto automático, de una forma más lenta, apreciando los pequeños detalles; los que valoramos, mimamos y cuidamos nuestra soledad, ya que es nuestra gran maestra; los que dedicamos tiempo y dinero a resolver conflictos emocionales sin resolver, puesto que para poder dar hemos de estar nutridos; los que estamos convencidos de que tiene más importancia estar en equilibrio emocional que estar entretenido para no enfrentarnos a nuestra oscuridad; los que vivimos cada día agradeciendo a la vida permitirnos un día más, ya que somos conscientes de que hoy estamos, pero mañana no lo sabemos, pero no lo tememos, somos conscientes de que es así, sin más; los que no necesitamos que los demás alimenten nuestro ego, porque poco a poco lo vamos conociendo y educando; los que nos sentimos parte de un todo, donde todos estamos conectados y nadie es más que otro, por lo que no idolatramos a nadie; los que aceptamos lo que nos ocurra, intentando disfrutar de los buenos momentos y aprender de los menos buenos; los que hemos despertado y somos conscientes de que el sistema nos somete, pero existe una libertad personal y es maravillosa; los que tenemos compasión con cualquier ser vivo, excepto con los mosquitos, que aún no lo he conseguido; los que nos hemos alejado del consumismo y lo hacemos ahora de forma consciente...y así cada vez somos más los que tenemos evidencias de que no solo somos un cuerpo físico, sino que somos un alma encarnada en un cuerpo físico, y el universo tiene una trama organizada que está por encima de nuestro nivel de comprensión.
Estamos retomando sabiduría ancestral que había quedado en el olvido, no creo que por casualidad...pero por algún motivo, ahora vuelve a ser el momento de que se nos revele de nuevo, por ello, me siento privilegiada por ser una de esas personas que viven de forma consciente, que aunque aún tenga mucho por aprender, haya sido capaz de cambiarme al camino de fluir en la energía del amor y del perdón, porque eso significa que he aprendido a amarme y a perdonarme.
Queda mucho camino por recorrer, pero con pequeños detalles como el artículo de hoy, tengo evidencias de que cada vez somos más...

viernes, 19 de mayo de 2017

Relación entre mamá y papá...

Nada pasa por casualidad, todo pasa por algo y todo está más organizado de lo que alcanzamos a comprender...y por eso mismo justo ahora me ha llegado una información reveladora para mí, que estoy convencida de que si me llega en otro momento, no hubiese tenido la capacidad de aceptarla desde el amor, ya que hubiese sentido rechazo, no hubiese tenido la capacidad de verme reflejada, porque a ninguno nos gusta ver nuestras sombras, por mucho que formen parte de nosotros.
Hace unos días por causalidad hablando con una amiga acabé recibiendo una gran lección: hablar cada día con mamá no es lo natural, el vínculo maternal tan cercano acaba una vez que la hija crece y ya no necesita el sustento materno para sobrevivir...una vez que creces solo le perteneces a la vida y formas tu familia, tu hogar y ellos dejan de pertenecer a ese día a día, igual que ellos hicieron con sus padres, y así generación tras generación...esta sería la relación natural de un ser humano, si fuésemos capaces de cultivar nuestro interior y amarnos de forma incondicional cada uno de nosotros...pero la realidad es muy diferente.
Existe un alto porcentaje de madres que se han aferrado a sus hijos, que viven a través de las vivencias de sus hijos y no de las suyas propias, que sienten la necesidad de tener noticias diarias de sus hijos, que si no les llaman cada día, ya les achacan de ser egoístas, les culpabilizan de que no las quieren, y empiezan a victimizarse...y siento revelarles que detrás existen carencias emocionales de algún tipo.
Me ha resultado muy curioso la revelación de que en biodescodificación la figura de mamá se encuentra ligada a hijos con adicciones...y creo que no porque sean malas madres, ni tengan ellas la culpa, sino que lo que existe en realidad es una mala gestión en la pareja de esos padres, y unos hijos que no han sido conscientes y no lo han sabido gestionar a nivel emocional.
Cuando somos pequeños odiamos los gritos, las discusiones...y por desgracia en muchos hogares hemos convivido con discusiones de papá y mamá, diferencia de opiniones que no han sabido intercambiar sin enfadarse, respetarse y sobretodo sin levantarse la voz.
Somos muchos hijos los que hemos convivido con la poca paciencia de mamá, porque trabajando y llevando la casa se desbordaba, y acababa contestándonos de malas maneras, ya que papá no colaboraba porque se acomodó en tener una madre en lugar de una esposa, y no supo afrontar que mamá se puso a trabajar y ya no tenía el mismo tiempo que antes para dedicar al hogar, así que simplemente él continuó con su mismo día a día, pero mamá tuvo que quitar tiempo de descanso para seguir llevando una casa, lo que conllevó a tener peor humor, menos paciencia, y sobretodo menos tiempo para mí...y eso una niña de 9 años lo vive en su subconsciente, como un abandono, mis días pasaron de estar con mamá todas las tardes, a estar sola, porque con papá mi relación no era la misma que con mamá por aquel entonces...
No creo que sea casualidad que poco después desencadené problemas bronquiales, ahora sé que puede ser que un niño enferme de forma inconsciente porque si estoy enfermo, papá y mamá no discuten y están por mí...
Tantos años trabajando, llevando una casa, siendo madre...hacen a muchas mujeres olvidarse de que también son esposas, e incluso llega a ser una mujer desvalorizada, donde primero está la hija, el padre y todos los demás, excepto ella, y debido a este comportamiento, llega un momento en el que se acumulan emociones que estallan en conductas tóxicas, enfermedades o cobran factura a los hijos...y del mismo modo, muchos hombres dedicándose a trabajar, se olvidan de que también son maridos, y permiten que mamá se encargue más de todo lo referente a la niña, puede que por comodidad, no lo sé...
La pareja tiene diferentes criterios a la hora de educar a una adolescente, estamos muy acostumbrados a echar la culpa al prójimo, y por ejemplo cuando encuentras hachís en una chaqueta de tu hija, lo fácil es decir que la culpa es de papá porque no me controla lo suficiente por las tardes...pero nadie se cuestiona qué desequilibrios emocionales tiene la niña para haber llegado a esa edad y estar drogándose...y el problema, no es más, que la falta de conocimiento en nuestra sociedad acerca de las emociones y sensaciones, esto deriva a que la mayoría de hogares viven en desequilibrio emocional, y de forma inconsciente.
La relación de pareja se deteriora poco a poco, y reflexiono desde lo que veo a mi alrededor, tanto mis padres, como familiares, como todo mi ámbito social, siempre hay excepciones, por supuesto...pero el caso cercano que he vivido es el de mis padres, y desde mi perspectiva, seguramente equivocada, observo que queda cariño causado por tantos años compartiendo el viaje de la vida, pero la pareja no ha sabido cuidar su relación, han pasado la etapa de noviazgo de una forma bonita y con anécdotas que a día de hoy siguen recordando; la etapa de los primeros años de matrimonio, sacrificándose para poder pagar el piso y todo lo que conlleva empezar un hogar; luego llega la niña, la etapa de la niñez viviendo el tiempo libre a través de la hija porque absorbe todo el tiempo y es una época maravillosa; toda la adolescencia, con preocupaciones porque la niña se relaciona con amistades que no son de su agrado, aparecen las drogas, pero intentan mirar a otro lado, porque tampoco saben muy bien qué hacer supongo...cuando la hija se va de casa aparece el síntoma de "nido vacío" porque la pareja no ha dedicado tiempo a cuidarse, mimarse, amarse...pero se sobrelleva hablando cada día por teléfono, porque sigue ese lazo diario...luego llega la jubilación de papá y es una etapa nueva, de repente está en medio de la cocina a la hora de desayunar, llega la hora de la comida y si hace porque hace y sino hace porque no hace...toda la vida mamá ha llevado el liderazgo de la tareas de casa, y ahora papá ya no tiene permiso para tocar nada sin el permiso de mamá, porque en casa se limpia, se cocina, se plancha y se todo cuando lo hace mamá, porque ahora después de una vida haciéndolo todo, mamá no sabe delegar y papá estorba...y de la misma manera aparece la figura de papá jubilado que no sabe muy bien qué hacer, donde meterse...porque después de toda una vida acomodado dejándose cuidar por su mujer, como si fuese personal del hogar contratado a su servicio, ahora con tanto tiempo libre...qué hacer...esa es la cuestión, pero siendo un hombre tan independiente, como siempre lo ha sido, no es muy difícil, yendo al pueblo, leyendo, paseando...y dedicando tiempo a lo que le surja, lo mismo que ha hecho siempre excepto en sus horas de trabajo, y en realidad es maravilloso ver que él ha sabido cuidarse y dedicarse tiempo a él mismo siempre, porque a día de hoy no ha acumulado emociones que estallan en forma tóxica sin sentido aparente.
Así que les aseguro, y estoy convencida de que no me equivoco, que en muchos hogares las madres se aferran a los hijos porque tienen muchas carencias emocionales, mucho trabajo personal por hacer, que queda camuflado cuando aparecen las figuras de los nietos, porque vuelven a tener por quién vivir cuidando, y es una pena, a pesar de estar juzgando, que se olviden que lo más importante es sus vidas, son ellas mismas.
Me resulta curioso observar que convivimos 24 horas al día y 365 días al año con nosotros mismos, y es a nosotros mismos a quien menos conocemos, complacemos, escuchamos, mimamos, cuidamos...pero el día que vuelves a conectar con tu esencia y con tu ser, descubres que yo soy lo más importante de mi vida, que para dar tengo que estar nutrida, que nadie tiene la culpa de nada porque yo soy la única responsable de mi experiencia, que todo es un proceso y que en el fondo todo está bien tal y como está.

jueves, 11 de mayo de 2017

Conferencia y Taller vivencial de terapia regresiva en Barcelona ❤️

Ya mismo llega a Barcelona la conferencia y taller sobre terapia regresiva, donde hace cuatro años empezó mi primer contacto consciente con mi alma, y por ello me apetece promocionarlo a través de mi ventanita al mundo, mi blog. Y quiero dejarles claro que detrás de esta promoción no hay beneficio económico, ni descuentos, ni nada por el estilo hacia mi persona, solo existe mi sensación interna de acercar a todas aquellas personas que me leen o me escuchan, esta gran oportunidad de tener contacto con su alma, y lo llamo así porque es el nombre que me han dicho que tiene, pero llámenlo energía, o simplemente algo que existe en nuestro interior, ya que la terapia regresiva no es nada más que eso, una terapia que hace consciente lo inconsciente, una vía por la que nuestro hemisferio derecho se puede comunicar, un modo de que nuestra alma, o ese algo interior que existe dentro de nosotros, exprese todo aquello que está sin resolver, porque a estas alturas ya saben que tengo evidencias suficientes para decir alto y claro que no somos solo un cuerpo físico, sino que somos la suma de cuerpo y alma, o como quieran llamarlo ustedes.
Y a pesar de que existen  muchos escépticos que cuando escuchan la palabra alma, ya dejen de leer...les aseguro que es su desconocimiento y su falta de experiencia propia, la que les hace pensar así, y por supuesto, les respeto, pero me da pena ver cómo teniendo la oportunidad de tener sus propias evidencias, prefieren creer sólo lo que oyen, o esperan a que lo demuestre la ciencia...porque no olviden que la ciencia siempre va detrás de las evidencias, y aún cuando existen las evidencias a veces hay hechos inexplicables, como por ejemplo, como bien me dijo una gran persona, el simple vuelo del abejorro, según la física es imposible que un abejorro vuele, tiene unas alas muy pequeñas y un cuerpo muy pesado...pero el abejorro vuela, es una evidencia, aunque imposible de explicar dentro del ámbito de la física...así que ustedes deciden donde posicionarse...yo, a día de hoy, tengo claro que estoy en el lado de los que creen para ver, ya dejé mi postura de ver para creer...porque he recorrido mi propio camino con mis propios zapatos, y sigo avanzando, aprendiendo y sobretodo sin dejar de dudar, ya que las dudas son mi motor para seguir.
Bueno, allá voy...el día 16 de Junio sino tienen ningún plan, porque plan mejor les aseguro que no hay, les recomiendo asistir a la conferencia pública y gratuita que imparte el doctor Juan José López Martínez, un médico de un hospital de Cartagena, en activo a día de hoy, así que sus horas de ocio las dedica a divulgar y practicar esta terapia, tiene una trayectoria a sus espaldas de más de treinta años ejerciendo como médico (les doy este dato, porque para una mente analítica como la mía, fue un dato muy importante para que asistiese hace cuatro años, un hombre de ciencias hablando del alma y la terapia regresiva, como mínimo tenía que ir a escucharle, ese fue mi pensamiento).
La ponencia, será de una hora u hora y media, no sé exactamente cuánto dura, pero más o menos ese será el tiempo, y les desarrollará lo que es la terapia regresiva, les hablará sobre sus evidencias, su experiencia...tendrá lugar en la Casa del Llibre de Barcelona, en la Rambla Catalunya número 37, a las 19:00 horas.
Solo tengo una cosa que decirles, irán o no, depende de ustedes, pero si sienten que les apetece ir, aunque solo sea por curiosidad...hagan caso a esa sensación, su alma o ese algo interior, se está comunicando con usted, y además es gratis, ¿qué tienen que perder? La respuesta es sencilla, nada, porque el tiempo invertido, les aseguro que estará como bien he dicho, invertido.
Después de esa conferencia tienen tres opciones, y las tres totalmente igual de válidas: una, irse a casa y olvidar el tema; dos, coger libros sobre terapia regresiva, experiencias cercanas a la muerte o experiencias en el lecho de muerte, para saciar a través de las vivencias de otros su propia sed de descubrir más sobre el tema; y tres, asistir al taller vivencial que hace, ese fin de semana.
Este taller tiene un precio de 200€, he hecho varios talleres sobre otros temas, y el precio está bien, ya que dura el sábado todo el día (de 9h a 14h y de 16h a 20h) y medio día del domingo (de 9h a 15h), así que para tantas horas, está ajustado, comparándolo con los precios de los talleres que existen a día de hoy en el mercado, porque como comprenderán este señor no va a venir a generar un gasto en su economía familiar, se ha de pagar el alojamiento, su alimentación del fin de semana, ha de alquilar la sala donde hace el taller, y ganar algo de dinero, para que nos vamos a engañar, los seres humanos siempre recibimos algo a cambio, ya sea nuestra propia satisfacción personal por ayudar, o bien ganancia económica, pero siempre recibimos algo, sino, no hacemos nada, y además, les aseguro que una vez que conozcan a Juan José y su mujer, se darán cuenta que han hecho de esta terapia su día a día, porque la tratan con todo su amor, pero sobretodo con mucha seriedad y disciplina.
El taller vivencial está restringido a un número determinado de personas, así que por mucho que lo promocione, no sé si hay cupo, pero luego les paso los datos de la persona que lo organiza, y ella les dará toda la información que necesiten.
Ya saben que yo hablo siempre desde mi experiencia, y no me canso de repetirles que no me tienen que hacer caso, porque yo no hacía caso a nadie, y por eso fui...fui para descubrir por mí misma si todo esto era real o eran personas que se dejaban influenciar fácilmente...siento ser tan clara, pero esa era mi idea de asistir al taller, y a raíz de recorrer mi camino con mis propios zapatos, hoy tengo evidencias que me sirven a mí, para estar convencida de que la muerte no es el fin, y la vida no es lineal como nos han contado, sino circular.
El taller vivencial, se realizará en Esplugues del Llobregat, en un centro situado en la calle Mossèn Jacint Verdaguer, número 37, tiene cerca la parada del tranvía, llamada Pont d'Esplugues, y tal y como su nombre indica, podrán ser espectadores de seis regresiones, ya que el tiempo no da para más, se lo aseguro, y saldrán esas seis personas gracias al azar, según mi hemisferio izquierdo, pero según el derecho tengo claro que saldrán las seis personas que necesitan salir, todo está muy bien organizado por alguna fuerza superior, que ya saben que yo la llamo Universo, pueden llamarla Dios, energía superior o como ustedes decidan...y el resto de asistentes al taller que no le toque salir, desde la silla se sentirán identificadas como mínimo con una regresión, aunque estoy convencida de que con varias o incluso con todas, trabajarán desde la silla, porque les resonará lo que sucede allí...no lo puedo explicar con palabras porque a nivel terrenal hay emociones y sensaciones que no tienen descripción verbal, es inefable.
Existen varias metodologías para trabajar en terapia regresiva, y a mí me llamó la atención ésta, porque no es a través de hipnosis, ni hiperventilación, ni nada por el estilo...todos los seres humanos tenemos la capacidad de estar en estado expandido de conciencia de forma natural, y les voy a dar un ejemplo que me dio una gran psicóloga ya jubilada, que me sirvió para entender mejor qué es el estado expandido de conciencia, me dijo lo siguiente: "El estado expandido de conciencia es tan simple como cuando estás viendo la televisión en casa y de repente te viene a la mente la conversación que has tenido con tu amiga tomando café esa misma tarde, y vuelves a revivir en tu mente esa situación, y de repente, tu atención, vuelve al sofá a ver la televisión y te das cuenta de que te has perdido la última noticia, porque a pesar de estar mirando la pantalla, tu mente estaba en otro lugar"
Este ejemplo me sirvió para entender este concepto, y espero que les haya ayudado a ustedes.
Quería publicar esta entrada, porque gracias a la terapia regresiva mi forma de ver la vida ha cambiado, he aprendido a vivir desde la energía del amor y el perdón, he aceptado la muerte como parte de la vida, he revivido vidas pasadas con tal sentimiento e intensidad que no encaja con la imaginación, he experimentado cosas que no tienen explicación a día de hoy, pero que ya acepto y no me cuestiono, porque cada vez que veo un abejorro, tengo mi evidencia de que no todo tiene una explicación, esa es la belleza del misterio.
La persona que organiza la conferencia y taller en Barcelona se llama María José Muñoz, su móvil es 666538395, y su correo electrónico es mjmsanchez@telefonica.net, y además dentro de la página web de Isthar Luna-Sol, encontrarán la agenda del doctor Juan José López Martinez, sus libros, su biografía...porque imparte conferencias y talleres por varias comunidades de España, y en cuanto se jubile estoy convencida de que podrá dedicar más tiempo a este gran trabajo que realiza y que tanta falta hace en este mundo, ser un punto de luz entre tanta oscuridad. GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS.

domingo, 7 de mayo de 2017

Ser madre está sobrevalorado

Hoy es el día de la madre, un día en el que todo vuelve a ser postureo, que es lo que más se lleva en la sociedad.

No soy madre. No tengo el deseo de serlo y creo que es muy fácil de explicar. No sé lo que es ser madre porque lo desconozco. Lo único que sé es lo que la sociedad se ha encargado de venderme sobre la idealización de la maternidad. Pero no puedo desear algo que no sé ni lo que es. No lo he experimentado.

Por decir que no quiero ser madre recibo críticas. Perfecto, puedo soportarlas. Pero también creo que se me tendría que respetar. Mi argumento tiene peso.  ¿Cómo puedo desear ser algo que no sé lo que es?

En otras generaciones anteriores la mayoría eran madres porque era lo que había que hacer. No existía cabida a otra decisión. Ahora somos muchas mujeres mayores de 35 que no sentimos la necesidad de ser madres. Ya nos sentimos plenas con nuestro día a día. Nos sentimos plenas por el hecho de estar vivas. No sentimos que ese "reloj biológico" llama a nuestra puerta. Aceptamos nuestras horas de aburrimiento. No nos sentimos mal porque se acabe nuestro legado. No tenemos remordimiento por no hacer abuelos a nuestros progenitores, porque no es una norma a seguir. No aceptamos ese miedo a que el día de mañana estaremos solas, porque vivimos sin miedo. No sentimos que ser madre es lo mejor que te puede pasar en la vida, porque despertarte una mañana más ya es lo más maravilloso de ese día. Somos muchas las que vivimos en el presente, en el aquí y ahora. Somos muchas las que hemos decidido dedicar nuestro tiempo a conocernos, a sentirnos, a escucharnos, a aprender que realmente hacemos algo porque lo sentimos nosotras y no porque los demás lo esperan de nosotras. Somos cada vez más las que mimamos nuestro tiempo, porque estamos empezando a ser conscientes del valor que tiene y gozamos dedicándonoslo a nosotras mismas. Disfrutamos de vivir por y para nosotras.

¿Y qué problema hay? Pues ninguno realmente, el que cada uno quiera darle.

¿Y qué valor tiene ser madre? Pues ninguno realmente, el que cada uno quiera darle.

Tiene el mismo valor ser madre, que ser padre, que ser hija, que ser nieta, que ser sobrina o ser tía...son títulos que se ponen para describir una categoría familiar, para poder rellenar el árbol genealógico y completarlo gracias a ponerle a cada uno su nomenclatura.

Ahora muchas alarmas habrán saltado. Muchas personas ya estarán ofendidas. Otras tantas enfadadas. Otras habrán sonreído y otras, incluso, se hayan podido sentir identificadas. Cada una habrá sentido una emoción diferente, y esa emoción estará basada en las creencias, la experiencia y en el momento histórico que se hayan criado. Pero todas las opiniones son válidas, respetables y aceptables.

Pues así lo siento yo. Amo a mi madre porque he tenido una relación afectiva sana. 

Hemos pasado una infancia bonita y feliz. Una adolescencia complicada, en la que mi madre "me rallaba, era una pesada y chocábamos muchísimo", existían momentos buenos pero porque conseguía lo que quería. Tenía la ropa planchada. Me compraba ropa. Sabía que si la trataba bien y le hacía un poco la pelota conseguía más de ella. En la adolescencia somos egoístas y en cuanto no nos dejan salir, nos prohíben algo o no sale todo como deseamos...nuestra madre pasa a ser la mala de la película, y esa es la realidad. Y ahora vivimos una madurez equilibrada, donde siento que es parte de mis cimientos. 

Estoy agradecida por todo lo que ha hecho por mí. Pero hay muchas cosas mías que no le gustan y a mí hay cosas suyas que no me gustan, pero hemos aprendido a respetarnos, a aceptarnos. Hemos conseguido, a día de hoy, una relación sana, que no está basada en que sigo consiguiendo cosas de ella, es decir, no está basada en que sigue haciéndome la vida fácil cuidando de mis hijos, ni me sigo apoyando en su economía, ni la obligo a dedicar su tiempo para seguir cuidándome, ni haciéndome comida cada día porque voy a su casa a comer, porque es más cómodo. Ni siquiera los domingos tiene la obligación de liarse en la cocina porque voy a comer.

Estamos en una etapa sana, libre y bonita. Una etapa donde cada una tiene su libertad. Ella ha aprendido a ocupar su tiempo, porque de momento ha terminado su fase de cuidar. Está aprendiendo a vivir por y para ella, porque no ha tenido la oportunidad de seguir conectada a la faceta de "seguir cuidando de los nietos". Ha tenido la oportunidad de mirarse, observarse, valorarse, cuidarse e incluso mimarse. Nos llamamos cada día porque disfrutamos de compartir nuestro día a día. Si una tiene un día más triste, la otra la anima y viceversa. No intentamos cambiarnos, sino aceptarnos. Como hija sé que mi misión en la vida no es hacerla feliz, porque su felicidad depende de ella, y si me la intenta pasar a mí, yo tengo la suficiente información para saber que no me pertenece. Somos dos seres independientes donde ella fue el canal para poder experimentar esta vida, y le estaré eternamente agradecida por ello, de la misma manera que ella lo estará por haberla elegido.

Cada uno tiene un papel en la vida y todos son igual de importantes. Ninguno es más que otro...siempre estamos compitiendo, y yo me rindo. Prefiero perder. Pero pierdo con la convicción de que nos llenan la cabeza con creencias, que se convierten en obligaciones, reproches, frustraciones...

Así que a mí madre la amo, pero no solo porque es mi madre, sino por la relación que hemos tenido, por el viaje que llevamos compartido.

Lo siento, pero no soy capaz de hacer las cosas porque tocan, sino que las hago porque las siento. Quedar bien o mal intento que no me afecte, porque es un juicio gratuito y ajeno. El único juicio que me puede afectar es el de mi conciencia, y sé que haciendo lo que siento, aprenderé lecciones, porque eso son los errores.
 
Puede que mi madre fuese más feliz siendo abuela. Sin poder hacer sus viajes a su pueblo cuando le apetece. Con obligaciones diarias de ir a recoger nietos al colegio. Sacando energía de donde sea, porque no es lo mismo ir detrás de una niña con 30 que con 60. Estando los domingos en la cocina liada para hacer comidas familiares. Dejando de organizar sus días para que se los organice yo con mis horarios e hijos. Deseando que llegue el mes de junio para tener a sus nietos dos meses. Puede que fuese más feliz así, pero no lo sabe porque no puede desear algo que no sabe lo que es.

Porque también existe la posibilidad de que hubiese sido más feliz habiendo aprendido a vivir por y para ella. Habiéndose dedicado tiempo para escucharse, sentirse o conocerse. Haber vivido más relajadamente, sin acostarse a las tantas porque el día no tenía más horas y trabajar, llevar una familia sin ayuda de sus padres, ni suegros, era bastante más complicado que ahora. 

Pero parece que eso en estos tiempos es imposible.

Ahora para tener una familia debemos seguir usando a nuestros progenitores porque es su obligación, y sino...ya no son tan buenos. Seguimos anclados en nuestro egoísmo adolescente. Los hechos evidencian que estamos ante una generación de padres adolescentes e inmaduros.

Feliz día mamá. Feliz día porque aunque te parezca que soy atípica, es la hija que tienes, y puede que también te toque VIVIR POR Y PARA TI. La vida no todo es trabajar, cuidar, sacrificarte y luchar...y vuestra generación parece que no conoce otra cosa. Pues yo deseo mostrártela: HAZ LO QUE TE DE LA GANA CON TU TIEMPO Y APRENDE A AMARTE, pero para eso necesitas tiempo contigo misma. Nadie nos enseña nada al respecto. El día que aprendas a amarte, te darás cuenta que no necesitas a nadie para ser feliz y que el poder está dentro de ti, como bien dice tu querida autora Louise Hay.

A VIVIR MAMÁ. FELIZ VIDA!

miércoles, 3 de mayo de 2017

La aceptación, la gran desconocida...

Tenemos un gran problema social, y no son los políticos, ni la crisis, ni la pobreza...eso serían otros temas, que ahora mismo no voy a desarrollar, ya que a día de hoy no me siento capaz de resolverlos, no están en mi mano, o así lo siento yo...y ya saben que yo no hago lo que debo, sino lo que siento.
El problema que existe y sí podemos resolver, es la falta de aceptación, el poco conocimiento que tenemos sobre ese estado, la poca información que se nos facilita a lo largo de nuestra existencia, nadie nos enseña a aceptarnos, a respetarnos, a amarnos...y voy a ir todavía más allá...tenemos graves problemas a la hora de entender lo que es la aceptación.
La aceptación no es aceptar que tienes un ser tóxico a tu lado, y conformarte, e incluso amoldarte a él...como ya saben siempre hablo desde mi experiencia, puesto que es la única verdad que poseo, ya que la he vivido.
A los 19 años tuve una relación, un noviazgo de adolescentes, la que más me marcó por aquel entonces, y de la que más aprendí...así que gracias chaval, porque en parte gracias a lo mal que te permití comportarte conmigo, hoy soy quién soy.
En esa relación teníamos diferentes papeles, él, el chico malote del barrio, al que más o menos respetaban, y yo, la chica del barrio que iba de borde para protegerme de mí misma. Por aquel entonces acepté que me impusieran normas, como por ejemplo, dejar de hablarme con los chicos, solo me relacionaba con chicas, porque llegué a creerme que la amistad entre un chico y una chica no existe, que siempre hay algo más por alguna de las partes. Les aseguro que ese llegó a ser mi pensamiento, y lo veía así...así que solo me relacionaba con chicas. Incluso en la universidad que estaba yo sola, dejé de ser tan extrovertida, porque al venirme a recoger, si me veía hablando con algún chico, luego tenía que soportar un enfado, una discusión donde yo acababa creyendo que tenía razón él, porque me lo hacía ver así y yo lo aceptaba, ya que siempre acababa igual...si fuese él quién estuviese con una chica hablando y riendo, y llegase yo, ¿cómo me sentiría? La respuesta era siempre la misma, celosa, así que entendía sus celos, e intentaba evitar situaciones donde él se puediese sentir así...Llegué incluso a aceptar que él se fuese por la noche de fiesta, y yo quedarme en casa, a mí no me dejaban y yo confiaba en él plenamente, porque no tenía vivencias anteriores así, y nunca me hubiese imaginado que era infiel, después de restringirme tanto mi vida social...
"Después de casi dos años de relación, fui consciente de que viví engañada y alejada del mundo entero por una persona que no valía, ni se lo merecía, y encima la mayoría de colegas del barrio lo sabían pero se callaron, porque no le iban a fallar a su gran colega" ese fue el pensamiento del momento con 20 años, y lo que está redactado en mi diario...echando toda la culpa a los demás.
Este es el pensamiento de la misma chica, pero ahora con 36: "Después de casi dos años alejada del mundo entero porque yo lo he aceptado y permitido, he vivido engañándome a mí misma para no estar sola, para no sentirme fracasada, porque mi inseguridad no me permitía ver la realidad, él se enfadaba si yo estaba con amigos porque él no era fiel, y creía que yo era igual...y el resto de colegas no me lo han dicho porque viven en la misma inseguridad que vivo yo, y la valentía escasea entre nosotros, aunque alardeemos de ella".
La percepción es diferente porque ahora me acepto y soy capaz de ver mis carencias, dejando de culpar a los demás, que es lo más fácil siempre.
La aceptación tampoco es seguir en un trabajo que no te motiva, por miedo a salir de la zona de confort; tampoco es continuar con tu marido o mujer solo porque es lo que hay, volviendo al miedo de salir de tu zona de confort; ni es seguir en la dirección de vida que llevas, solo porque es lo que esperan de ti; no, la aceptación no es aceptar con resignación lo que te ocurra...la aceptación empieza por uno mismo, no por el exterior...empieza por aceptarse a uno mismo, tanto físicamente como interiormente, somos como somos y nos tenemos que aceptar con amor. Y es muy curioso ver y experimentar, que en el momento que empiecen a aceptarse, empiezan a amarse por primera vez, y cuando vibran en esa energía...todo a su alrededor cambia, puesto que nuestra realidad depende de cómo nosotros la interpretemos, y sino, tienen la evidencia en el ejemplo anterior...la realidad era la misma, la interpretación diferente.
Una vez que nos aceptamos a nosotros mismos, debemos empezar a aceptar todo aquello que nos ocurra que no esté en nuestras manos cambiar, y este mensaje va dirigido a todas aquellas personas que sienten que no quieren seguir viviendo, que sus días pasan sin motivación alguna, que en su vida no ha habido momentos felices, que no tienen referencia alguna para poder desear volver a ese estado de felicidad en su vida, porque todo lo que han vivido ha sido negativo desde su percepción...a todas esas personas que ven en el suicidio su única alternativa, yo, tengo algo que decirles...se arrepentirán, porque no cambiará ese estado en el que se encuentren en el momento de quitarse la vida, seguirán atrapados en la misma energía, pasarán a la confusión, no se solucionará nada, porque el cuerpo es solo eso, un cuerpo, un vehículo para poder experimentar esta experiencia, pero somos más que eso...así que hay que aceptar que estamos vivos, porque ustedes decidieron encarnar, sí o sí, tenemos que aceptar el final cuando nos llegue, y mientras tanto...tienen dos opciones: aceptar con resignación, o con amor...eso lo deciden ustedes.
Empiecen por aceptarse como lo que son, seres de luz encarnados en cuerpos físicos, que han encarnado para experimentar una experiencia, que son unos años, que pasan volando, que la muerte forma parte de la vida, y llegará, pero al igual que el nacimiento, llegará cuando sea el momento, y hay que aceptarlo, porque mi hogar no es éste, esto es un viaje, una experiencia, sin más...
La aceptación es algo que va mucho más allá, y no existen palabras para poder definir lo que esa palabra me transmite, es inefable...y en momentos así, es cuando soy consciente que hay estados que a nivel terrenal no se pueden transmitir, solo se pueden sentir.
Me gustaría recomendarles un libro...un libro que me abrió a esta posibilidad de aceptación desde el amor a lo que nos ocurra, un libro que no les va a dejar impasibles y les va a acercar a la definición de la palabra aceptación, es de Olga Bejano y se llama, Alma de color salmón.


martes, 25 de abril de 2017

El ego, amigo o enemigo...

A día de hoy el tema del ego es parte fundamental de casi todo, es un tema que parece que se ha puesto de moda y no deja de aparecer por todos lados: artículos, vídeos, libros, talleres, conferencias...
Nunca olviden que todo lo que yo pueda decir, no es más que mi opinión, una opinión más del mundo. Carezco de titulación alguna relacionada con el mundo de la psicología, del coach, y por ello mi intención nunca es imponer mi verdad, porque si algo sé a día de hoy, es que no sé nada, y que no debo olvidarme de puntualizar la expresión "hasta el día de hoy", ya que mañana puede que mi idea sea diferente...no olviden que estamos en continua evolución, aprendizaje, progreso...todo es un proceso, sin más.
Partiendo del punto de que todo es un proceso, seguramente lo que vaya a decir puede que no tenga ningún sentido y que me esté equivocando, pero yo lo siento así, y así se lo transmito...el ego está bien tal y como está, porque si no tuviese que existir, no existiría, ¿no creen? Todo es un proceso, y al final todo estará bien, sino no será el final...
Cada persona es un mundo, vive su experiencia, tiene sus propias creencias, lleva su propio camino recorrido, y no tenemos el derecho de juzgar a nadie...pero eso no quita que yo desde mi experiencia, pueda afirmar que antes mi ego formaba parte de mi inconsciente, y a día de hoy soy consciente de él, y cuando siento que me domina...respiro y me vuelvo a conectar con mi esencia, que siente que no es más que un alma como cualquier otra, que no vivimos para competir, sino que existimos para experimentar, sin más.
La vida no va tan en serio como nos hacen creer, este capítulo de mi vida llamado Cristina, no son más que unas páginas más del libro de mi vida, y lo que no consiga trabajar en esta vida, no se preocupen que ya lo trabajaré en otra. Pero desde lo más profundo de mi ser, sí que siento cuando voy por el camino de la luz, y cuando me desvío, dejándome llevar por mi oscuridad, y siento que mi ego, en muchas ocasiones, no es positivo para mí.
Para mí, no es positivo en el momento en el que consigue dominar mi esencia, intenta imponer mi criterio como el más valido, consigue sacar mi vanidad, mi egoísmo, me hace luchar por tener la verdad, creerme mejor que el prójimo en ocasiones, sentirme mejor si los demás me adulan...en definitiva, si dejo que me domine, pierdo el control, dejándole como dueño y señor de mi ser, y yo no soy solo ego...así que siento que tenemos que convivir todas mis cualidades en armonía y equilibrio.
Y se preguntarán, ¿cómo lo consigues? Pues la respuesta es muy sencilla, siendo consciente de que todos somos seres de luz experimentando una experiencia a través de un cuerpo físico, que nadie es mejor ni peor, que ninguno tenemos la razón, que no hemos venido a competir, sino a convivir, que me acepto como soy físicamente y no dependo de que los demás alimenten mi ego, que no he de imponer mi verdad, porque no la tengo; que he de tratar al prójimo como a mí mismo, con compasión, comprensión, paciencia y amor...y una vez que van conectando de nuevo con esa esencia interior...el ego se debilita, se convierten en observadores; pasan a estar despiertos y atentos al presente; dejan de competir, no intentan poseer la verdad, ya que no necesitan sentir el poder, porque se hacen conscientes de que la verdad absoluta no existe; desaparece ese ansia de ser mejor, de llegar más lejos, porque con existir ya se sienten privilegiados; aceptan lo que les ocurra, y no con resignación, sino con amor; se desvanece la necesidad de mostrar solo la felicidad, ya que se mostrarán tal y como son, sin olvidarse de que encarnados en cuerpos físicos no somos felicidad en estado puro, somos norias emocionales y eso es lo maravilloso de estar vivo, sentir emociones, sean las que sean; se detendrán a pensar que nos pasamos la vida juzgando al prójimo, cuando en realidad puede que aquello que nos molesta tanto de él, sea un reflejo de una parte de nosotros, porque todos somos uno...
Así se darán cuenta de que el ego forma parte de nosotros, igual que puede formar parte el egoísmo, la vanidad, la bondad, el amor...pero que como todo en la vida, los extremos nunca son buenos, siempre es mejor estar en equilibrio, pero que pasar de un extremo a otro tampoco es malo...porque al fin y al cabo...ya volvemos a estar juzgando, ¿no creen?
Que cada uno haga lo que sienta, yo ya les he intentado transmitir mis emociones al respecto, ahora que cada uno se detenga a escucharse, sentirse, observarse...si lo sienten así, sino, sigan en quinta o sexta velocidad, dejándose arrastrar por el exterior...ustedes deciden, pero nunca olviden una cosa, que lo que no trabajen ahora, lo harán en algún momento, este no es más que un capítulo de nuestro libro llamado Vida...y yo sigo aquel dicho que decía: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.


domingo, 16 de abril de 2017

Estudiar es importante, no solo sirve para poder ganar dinero...

Vivimos en un momento en el que parece que estudiar está perdiendo su valor, y me entristece ver a la generación que me sigue pensando solo en ganar dinero...debido a ello su propósito en la vida ya no es estudiar, ya que se justifican diciendo que hoy en día hay muchas personas con estudios y sin posibilidades laborales, y se preguntan ¿y para qué voy a estudiar?
Pues porque el saber no ocupa lugar, porque no hay que estudiar solo para ganar dinero el día de mañana, sino que estudiar engloba muchas otras variantes.
A los 18 años acabé COU y les dije a mis padres que no quería seguir estudiando, que yo quería ponerme a trabajar y ganar dinero, puesto que mi única prioridad era ganar dinero para salir de fiesta, comprarme ropa y vivir la vida de adolescente. Todos mis colegas del barrio trabajaban y yo era la única que estaba estudiando COU, así que todos manejaban dinero, mientras yo iba con mi semanada, imagínense lo bien que aprendí a cuadrarlo todo para poder comprar hachís y que me saliesen las cuentas con mis padres, porque me preguntaban en qué me gastaba el dinero y tenía que darles explicaciones convincentes.
Así que expuse en casa mi deseo de ponerme a trabajar en lo que fuese, pero que estudiar no quería...ahí mis padres ejercieron de guías, porque esa es una de sus funciones, guiar sin imponer, aconsejar sin presionar...y me propusieron un plan, me acompañaban a visitar varias universidades y si nada me llamaba la atención, me buscaba un trabajo, pero antes les hacía el favor de ir a ver varias universidades. Y así lo hicimos.
Fuimos a ver un par o tres universidades, y me llamó la atención la última, un centro adscrito a la universidad de Barcelona donde impartían Diplomatura en Turismo, y podías decantarte o bien por dirección y gestión hotelera o por agencias de viajes. Me enseñaron las instalaciones, el plan de estudios...y me encantó.
Así que empecé mi diplomatura, en la especialidad de dirección y gestión hotelera, súper motivada, a pesar de seguir con mi semanada.
A partir de los primeros meses empecé las prácticas en un hotel, y a las semanas me contrataron, así que empecé a ganar mi dinerito para salir los fines de semana...aquí se cumplió mi deseo de ganar dinero, y olvidarme de la semanada de mis padres.
Estudié tres años de carrera y me quedaron un par de asignaturas y el proyecto final de carrera pendiente, pero dejé los estudios, porque me salió una oferta de trabajo y la acepté, porque por aquella época lo único que me importaba era ganar dinero, no pensaba en nada más...y ha sido así hasta hace unos tres o cuatro años, que desperté de la inducción a la que permitía que me sometiese el sistema.
Al cabo de unos tres o cuatro años cambiaron los dueños y me echaron de una empresa, donde estaba por aquel entonces, porque me fui moviendo de puesto de trabajo según me iban saliendo ofertas donde me pagaban mejor...y al echarme me fui al paro, y en aquel momento decidí terminar mis estudios, ya que después de tres años de estudios, qué menos que conseguir la titulación...así que aproveché el año de paro para acabar la carrera.
Y justo al acabarla accedí gracias a mis estudios a trabajar en el eropuerto, una de las mejores experiencias a nivel laboral que he tenido hasta el día de hoy.
A día de hoy, no tengo palabras suficientes de agradecimiento a mis padres por haberme sabido guiar tan sutilmente, sin imponerme nada, simplemente aconsejándome y reflexionando juntos, y por supuesto no le resto importancia a mi mérito por haber sabido escoger entre el saber y el dinero...porque no sé si servirá o no estudiar para alcanzar un buen puesto de trabajo, pero lo que sí que tengo muy claro es que gracias a estudiar aprendes a expresarte mejor, gramaticalmente adquieres una gran sabiduría, cultivas la mente, memorizas agilizando el cerebro,  consigues mayor comprensión a nivel escrito y oral, aprendes a exponer en público a través de los trabajos que realizas durante la formación, obtienes responsabilidad y organización, y muchas más oportunidades a la hora de trabajar, sin duda alguna, sobretodo en determinados puestos...pero no hay que estudiar solo para conseguir un trabajo y ganar dinero, sino que puedes estudiar porque te atraiga algo, cualquier formación, aquello que te guste...la finalidad no ha de ser solo ganar dinero, sino, la motivación de estudiar, aprender, descubrir...
Estamos atrapados por la creencia de que el dinero te da la felicidad, y la felicidad que les da el dinero es muy vulnerable, nunca llegarán a alcanzar la felicidad verdadera a través del dinero, ya que todo lo que consigan tener será maravilloso mientras lo tengan o lo alcancen, pero luego volverán a intentar alcanzar o tener lo siguiente, y siempre estarán en esta rueda...la felicidad es una actitud, un estado, que solo se alcanza una vez que acepten todo lo que les ocurra, bueno o malo, una vez que dejen el miedo a un lado y aprendan a vivir, porque hasta ahora la mayoría solo respiraban...y sobretodo nunca olviden que el saber no ocupa lugar.

miércoles, 5 de abril de 2017

La importancia que se le otorga al dinero es decisión propia...

¿Qué importancia tiene el dinero para mí? Pues a día de hoy, mucha menos que en otros momentos de mi vida. Les aseguro que no es porque me sobre y debido a ello lo vea así, sino porque he sido consciente de que el dinero no me da la felicidad, y que le da la tranquilidad solo a aquellos que viven desde el miedo...y ninguno de los dos son mi caso.
Tengo claro que el dinero es necesario para vivir dentro de la sociedad en la que me encuentro, pero creo que no tiene tanta importancia como nos han hecho creer, nos hacen ver la vida desde el apego, la posesión, nos muestran que lo ideal es llevar una "vida perfecta", el resumen sería: nacer, ir al colegio para tener estudios, tener un trabajo, tener una pareja, casarte, comprarte una vivienda, tener hijos, tener una buena jubilación y si puede ser, tener una muerte en la que no suframos demasiado...pues discúlpenme, pero yo en todo ese ejemplo de vida solo veo una palabra que se repite hasta la saciedad...TENER.
Porque...¿qué es la perfección? Un juicio gratuito, sin más.
Dentro de esta sociedad basada en la posesión, predomina el apego...una consecuencia de poseer...y lo más curioso de todo es que vinimos sin nada, y nos iremos sin nada, incluso a la hora de morir sería ideal dejar las emociones y sensaciones de esta experiencia de vida en el cuerpo, porque le pertenecen a él y no a nosotros, no a nuestra alma.
Una vez que interiorizas esta visión de la vida, todo cambia, sobretodo el dinero pasa a tener un papel secundario, y mi ejemplo es éste, que les voy a explicar a continuación...seguramente muchos se quedarán con la idea de que fui "tonta", pero yo siento que solo perdí dinero, pero gané salud sobretodo a nivel emocional:
"Me hipotequé a los 23 años, con mi ex pareja al 50%, el banco nos daba el 80%, y necesitábamos el 20% restante, cantidad de la que no disponíamos, pero yo, como hija única, di por sentado que mis padres nos avalarían...primera lección que aprendí, "mis padres no tienen la obligación de avalar mi vida, su dinero es de ellos y ellos deciden, no yo". Esa lección la aprendí después de discutir con ellos y encima permitir que mi pareja fuese un día, sin mí, a casa de mis padres a imponer sus ideas con bastante poca educación y respeto, y de permitir que su madre les dijese por teléfono a mis padres, que su hijo ganaba más dinero que yo...así que imagínense lo bien que empezó todo.
Finalmente un 10% nos lo dejaron mis padres, a pesar de todo, haciendo un contrato legal para devolvérselo en seis años, pero sin intereses, y el otro 10% nos lo avaló su abuelo, devolviéndolo en diez años, pero con intereses...
Durante los seis años que convivimos en total, la casa la amueblamos gracias a la magia de la vida, por aquel entonces yo trabajaba en una empresa y me salió muy bien de precio todo, una causalidad más de mi experiencia, e hicimos obras, casi todo, de la parte de fuera, porque desde su punto de vista era lo que se veía, y tenía prioridad...yo simplemente accedí, él ponía más cantidad económica que yo, puesto que tenía la suerte de que su sueldo era mayor que el mío trabajando los dos las mismas horas, así que decidía él.
Todo el interior de la casa nos lo pusieron mis padres a lo largo de los primeros años, por su parte nadie aportó ni un trapo, y la que llevaba las tareas del hogar era exclusivamente yo...así que pongan ustedes la aportación de cada uno en una balanza, ya que nosotros vivíamos dentro de la generación del 50%, es decir, él una cuenta, yo otra y una en común, donde se ponía dinero para la hipoteca y gastos...en aquel entonces me parecía lo normal.
La primera vez que nos separamos, fue la primera vez que me echó en cara que iba a ser una lista, porque si se vendía, me iba a llevar el 50% de la casa, y él había puesto más dinero, fue el día que también me echó en cara que él había pagado siempre la droga, dejando claro que, desde su mentalidad, el trabajo de llevar una casa, no tiene importancia alguna, solo importa el dinero.
Como ya expliqué, volvimos a intentar seguir con nuestra vida en pareja sin drogas e hipotecados al 50%, pero fue un fracaso, y él tomó la decisión que no quería ningún perro, que me quedase yo en la casa hasta que se vendiese.
En los casi cuatro años, hasta que se acabó mi historia con la hipoteca, él pagaría la mitad de su propiedad y yo la mía más los suministros, y fue así,porque no accedí a su petición de hacerme yo cargo de todo, puesto que su argumento era que yo estaba viviendo ahí y tenía que pagarlo todo, que me estaba aprovechando de él, que era una lista...pero no me convenció, y le dije:
- Chico, vente a vivir tú, cuida de los perros, de la casa y su terreno, que yo en casa de mis padres siendo hija única, vivo como Dios.
Pero eso tampoco quería, él solo quería no tener que poner un euro, ni responsabilizarse de nada...pero la lista era yo.
Así que hablé con mis padres. Le ofrecimos quedarnos la hipoteca y pagarle lo que le correspondiese. Su respuesta:
-Antes muerto que tú quedándote con esa casa, acepto que se la quede otro, pero tú no.
Ante un ser así, existían dos únicas opciones: una, esperar a que algún día se vendiese la casa y se rescindiese la hipoteca, desgastándome emocionalmente, o dos, perder todo mi dinero invertido en esa casa, pero ganar en tranquilidad y salud... y opté por la segunda opción.
Fue muy sencilla la jugada, teníamos claro, mi abogado y yo, que un ser tan apegado al dinero iba a querer quedarse la casa, si se lo enfocábamos en que nos queríamos quedar nosotros la casa, pero que queríamos que nos cediese su parte, estábamos seguros que iba a decir que estábamos locos, pero en ese momento, le diríamos que le ofrecíamos lo mismo a él, y a eso no se iba a negar, él salía ganando económicamente...y así fue, le cedí mi parte de la hipoteca, perdí todo mi dinero invertido en la casa ganado durante 10 años, soportando que en la firma de rescisión de condominio me repitiese que él nunca me hubiese cedido su parte a mi...pero gané en tranquilidad, me quité de encima a un ser tóxico que se alumbraba de mi luz, disfrutamos de la casa los perros y yo cuatro años sin él, y quedo eternamente agradecida a la vida, porque gracias a irme a esa casa, alejada del barrio y los colegas, tuve la opción de salir de la droga, aprendí ahí a ser independiente, llevar una casa, y sobretodo aprendí a que una lucha económica solo me puede hacer ganar dinero, pero mi salud, mi tranquilidad, mi armonía y mi equilibrio emocional no se pagan con dinero, y ellos sí que son vitales para mi, para poder vivir en paz".

miércoles, 29 de marzo de 2017

Conocerse a uno mismo

¿Qué significa conocerse a uno mismo? Pues no tengo ni idea, pero voy a intentar explicarme lo mejor que pueda, siendo una chica de 36 años que no tiene titulación de psicología, ni de coach, ni de nada por el estilo...simplemente creo que esta sociedad está falta de amor, y el principal problema es porque para poder amar al prójimo, hemos de amarnos a nosotros mismos primero, y hoy en la velocidad en la que vivimos nuestras vidas, es imposible conocerse, escucharse, sentirse...dedicarse el tiempo necesario para uno mismo, sin más.
Ama al prójimo como a ti mismo...pues así nos va...si no sabemos amarnos a nosotros, ¿cómo vamos a pretender amar al prójimo?
La mayoría de la población solo quiere, pero no ama, ya que están llenos de apegos, expectativas, esperanza de recibir algo a cambio...y amar significa que pase lo que pase vas a estar, pero no estar en plan egoísta, sino estar en compañía, en silencio, estar, sin más...
Yo a día de hoy me amo, he aprendido a amarme, porque me he aceptado, no sólo acepto mis virtudes, sino que también acepto mis defectos, y haga lo que haga, voy a estar conmigo misma siempre, voy a aceptarme y perdonarme todo lo que pueda llegar a hacer, porque cualquier error que cometa lo veré como una lección, cualquier acción que realice y de la que pueda arrepentirme, no me arrepentiré, aceptaré que en aquel momento actúe o hice lo que hice, y me perdonaré por ello, si lo considero oportuno, pero me perdonaré siempre haga lo que haga porque me amo. De esta misma forma sería amar al prójimo...pero ¿quién está dispuesto a amar al prójimo con total confianza pase lo que pase? Muy pocas personas, porque a la que nuestra pareja, familiar, amistad...haga algo que consideremos que no ha actuado bien o nos ha traicionado, dejaremos paso al rencor, a la rabia, incluso al odio...y esas cualidades no nos gustan aunque sean nuestras.
Pero para conocerme a mí misma, tengo que conocer mi luz y mi oscuridad, y amarlas por igual.
Durante muchos años no me he amado, no escuchaba mis pensamientos o mejor dicho, no dejaba salir lo que sentía verdaderamente, y menos aún lo verbalizaba, no aceptaba mi cuerpo, tenía mis pequeños complejos, estaba sometida a los cánones de belleza que la sociedad nos inculca, estaba encarcelada en la perfección que exige el sistema, solo estaba pendiente de mi exterior, es decir, de mi pelo, mi cuerpo, mi ropa, mis creencias (inculcadas por el barrio donde me crié, basado en el momento histórico en el que crecí, sometida a lo que he escuchado alrededor durante toda mi vida...), es decir, estaba programada desde fuera, sin escuchar lo que yo sentía, yo pensaba, yo creía...pero ahora siento que mi yo interior tiene un gran papel, y le he dado su importancia.
He sido una niña con una infancia bonita, no tengo queja, pero sí que, por ejemplo, me costó aceptar que mi madre se pusiese a trabajar y dejase de llevarme a ballet, y fuese mi padre el que me ponía las medias, por eso dejé esa actividad extra escolar, pero en ese momento no lo dije, puse excusas, porque nadie me enseñó a hablar con el corazón en la mano, a abrir mis emociones, a no tener miedo por ser vulnerable...tanto en el colegio, como en casa, como en todo mi círculo social, nadie dice lo que siente de verdad, se crean capas para que no les hagan daño...y ahora me he dado cuenta que el daño te lo haces tú mismo con esas capas, porque no dejas salir tu verdadero yo.
Después fui una adolescente que me decliné por los "malotes" supongo que porque era la manera de sentirme protegida y segura, siempre es más fácil ir con los malos, si vas con ellos, estás más protegida...y así ha sido siempre, aprendí en la calle que pisas o te pisan, así que imagínense mi adolescencia con la Alpha, el cogote rapado y la chulería por bandera...me creé un personaje con coraza que ni yo conocía, simplemente me protegía...y ahora me pregunto, protegerme ¿de qué? De mí misma, de mi inseguridad, del poco amor hacia mí misma, de mi poca personalidad, de mis carencias emocionales propias, de mi poca madurez, de mi poca valentía y mi necesidad de sentirme protegida por los demás...
Y ahora he llegado a una etapa más madura y me acepto tal y como soy...la palabra aceptar es la principal protagonista de mi vida, para empezar, acepto mi cuerpo, antes tenía complejos, ahora los he aceptado, porque he aprendido a no permitir que me encarcelen los cánones de belleza y perfección a los que me somete la sociedad, soy así y punto, tengo la piel blanca, casi blanco nuclear, y se me transparentan las venas en las piernas, ¿y?, soy de pelo clarito y las pestañas casi ni se me ven y encima son cortitas ¿y?, tengo ojeras por ser tan blanquita de piel, ¿y?, a veces cojo un par o tres de quilos, y luego se van, o no, ¿y?, soy así y me acepto; he aceptado mis emociones, soy una noria emocional, vivo con entusiasmo, debido a ello lo bueno lo disfruto enormemente, y lo menos bueno antes lo sufría, ahora lo acepto, no al momento, tengo ese punto de bajada en la noria emocional donde lo sufro y lo veo todo negativo, pero dejo salir esas emociones, porque sé que dan paso a la calma, la reflexión, a darme cuenta de que todo pasa por algo y ya lo entenderé en algún momento, hay que ser paciente, y sino lo entiendo nunca, lo habré vivido con aceptación, no lo habré sufrido.
He aprendido a no engañarme, a reconocer mis emociones y sentimientos, a dejar de ver la culpa de todo fuera, a no culpar a los demás, y aceptar mi propia responsabilidad, a ser consciente, por ejemplo, de que con todas las personas con las que he discutido he tenido mi responsabilidad, y no tengo el derecho de responsabilizar al prójimo de nada, con aceptar mi parte ya tengo suficiente.
He logrado amar a las personas de mi alrededor, porque he llegado al punto de aceptar todo aquello que hagan, porque nadie me pertenece, solo tengo que agradecer el tiempo de viaje de vida que compartamos, y cuando llega el momento de cambiar de estación, lo acepto y mi viaje continúa...porque la persona más importante en mi vida soy yo misma, y para poder ayudar, amar y acompañar a otro ser, he de estar yo nutrida.
Creo que para conocerse a uno mismo, has de olvidarte de lo que tus padres, tus amigos, tus familiares o la sociedad espera de ti, y hacer lo que tú sientas, no hemos nacido para ser como nadie desee que seamos, sino para como nosotros sintamos, no somos mejores por triunfar a nivel laboral, no somos mejores por tener de todo, no somos mejores por nada, porque no vivimos para competir en ningún ámbito, sino que todos somos seres excepcionales simplemente por existir, puesto que lo más importante en tu día a día es tu estado emocional, con él convives tú, no los demás, así que dedícate tiempo a escucharte, a sentir tus cambios emocionales, a sincerarte, a dejar salir tu verdadero yo...pero intentando siempre seguir estos cuatro patrones: compasión, comprensión, paciencia y amor...porque igual que lo bonito sería amar al prójimo como a ti mismo, también sería maravilloso actuar con el prójimo de la misma forma que te gustaría que actuasen contigo.

domingo, 19 de marzo de 2017

Vivir en un pueblo...

Llevo poco más de un año viviendo en un pueblecito, rodeada de naturaleza, tranquilidad, armonía...donde el único sonido que se escucha la mayor parte del tiempo es el canto de los pájaros.
Mi día a día es bastante tranquilo, no tengo grandes acontecimientos diarios, pero eso no hace que mi semana se convierta en rutina, puesto que no hago planes, no organizo mi día, sino que me dejo fluir por lo que me va viniendo a la cabeza o lo que veo en ese instante...
Vivir aquí me ha aportado mucha soledad, muchas horas de estar conmigo misma, y a pesar de que al principio me costó bastante ser consciente de la gran maestra que es la soledad...ahora la cuido, la mimo y me encanta estar conmigo misma.
Fue un cambio brusco venirme aquí, puesto que soy hija única y la relación con mis padres va más allá de llamarnos un par de veces a la semana, nosotros hablamos todos los días, somos un trío familiar donde existen y bastante los enfados, las riñas, e incluso los reproches...pero a la vez existe la alegría, el amor, el apoyo incondicional, la comunicación...y de repente me fui a vivir a otra comunidad autónoma lejos de mis cimientos, porque ellos han sido el equilibrio en mi vida...si miro atrás, y analizo todo lo que he vivido, soy consciente que les ha repercutido y bastante, sobretodo mi adolescencia a nivel emocional, y casi toda mi vida a nivel económico, pero no me arrepiento de nada, no creo en los errores, sino más bien en las lecciones...y por eso en unos de mis últimos viajes les abracé y les devolví toda aquella energía que les he podido robar a lo largo de mi experiencia de hija junto a ellos, y ellos hicieron lo mismo conmigo, porque en una relación de padres e hijos, todos tenemos mucho que aprender y somos maestros los unos de los otros.
Pero haciendo balance de mi último año, no echo de menos nada, porque creo, desde lo más profundo de mi ser, que me ha venido muy bien estar lejos y madurar, reflexionar, darme cuenta de que mi vida y mi núcleo familiar ahora es aquí junto a mi marido, y que ellos, a los que amo, son mi familia, mi "nido"...pero que igual que los pajaritos que me cantan diariamente, una vez que crecen, se van del nido y crean su propio nido...he aprendido a no apoyarme para todo en ellos, a valorar su vida e independencia, a respetar sus decisiones, a desligarme de su economía, a no involucrarme emocionalmente en sus historias, porque son suyas y a mí no me pertenecen...estoy agradecida al universo por ofrecerme esta nueva etapa de aprendizaje.
Este año de retiro me ha servido para conocer mis estados de ánimos, para escuchar mi interior, para aprender que cada vez que estoy triste sin motivo aparente...detrás hay algo a lo que no me enfrento, pero que he de abrazar y atender, porque todo lo que me sucede forma parte de mi experiencia y solo por eso lo he aceptar y amar.
Viviendo en un pueblo, donde la vida pasa en cámara lenta, comparado a la ciudad, he despertado, me he dado cuenta de lo influenciados que estamos por todo lo que nos rodea, de cómo nos dejamos arrastrar por modas, tendencias, épocas...de cómo en realidad nos complicamos la vida, cuando es simple, sencilla y tranquila...todo es la actitud.
En este pueblecito, mayoritariamente me relaciono con personas mayores que yo, personas que tienen sus huertos, sus ovejas, sus vacas, sus caballos, sus ponis, sus burros, sus ocas...viven diariamente alejados de las modas, del consumo, de las tendencias, su día a día desde fuera se podría ver como rutinario, pero ellos desde dentro lo viven sin juzgar, ni valorar, simplemente lo viven, porque no conocen otra cosa y son felices así...ya que, ¿porqué pretendemos entender con la mente la felicidad si solo hay que sentirla? De estas personas he aprendido muchísimo, me han enseñado a que la vida es simple, que no necesitamos ni la mitad de todo lo que compramos, que en realidad tenemos los armarios llenos de ropa, solo porque nos movemos con la moda y la tendencia, pero que sin nada de todo eso la vida es exactamente igual, que lo único importante es nuestro interior, que incluso el aburrimiento está creado por el sistema, porque nos han enseñado a distraernos con personas o cosas...cuando en soledad e interiorizando podemos pasar unos ratos increíbles, simplemente escuchándonos a nosotros mismos.
Otro detalle que me encanta de vivir aquí es lo gratificante de encontrarte a alguien y parar a charlar ese instante, cruzar cuatro palabras, sonreír, desear buen día...ir a comprar a los establecimientos del pueblo, porque hay que hacer pueblo por supuesto, y sentir esa familiaridad de los establecimientos pequeños, percibir en cada metro cuadrado la acogida, porque nosotros parecemos de aquí de toda la vida...por supuesto, no le voy a quitar importancia a nuestra actitud, porque ser amables, simpáticos y agradables, no cuesta nada y el mundo es mucho más bonito así.
De quien me he fijado también es de los animales, les observo en nuestros paseos diarios con los perros, o incluso desde mi ventana, y la vida es tan sencilla, viven en manadas, pero tienen independencia total, solo se reúnen cuando se sienten amenazados, porque son un grupo y se protegen, pasan los días simplemente respirando, pastando, observando...cuando tienen crías, los primeros días las crías no se separan de las madres, pero luego se empiezan a relacionar con el resto de crías y son más independientes...y algo maravilloso es tener la suerte de ver a las vacas cómo retozan cuando viene la primavera y las dejan salir a pastar al aire libre por primera vez después del invierno, vivir ese momento me hace ser consciente de que tenemos todo en la vida, porque lo más extraordinario está en las pequeñas cosas...y vivir en un pueblo así, me da la oportunidad de disfrutar cada día de habitar en un cuento, como los que veía de pequeña, donde los capítulos se basaban en las acciones cotidianas del día a día, y ese es el argumento de nuestra vida una vez despiertos, gozando de saborear esas pequeñas cosas cotidianas a las que antes en el ritmo de vida que se lleva en la ciudad, no tenían cabida...así que aquí estoy, tomándome una infusión, escribiendo todo aquello que observo y me hace reflexionar, porque ahora sé parar y degustar estos pequeños momentos de los que la vida está repleta y son maravillosos. Viva la vida.

lunes, 6 de marzo de 2017

Las redes sociales, mi última adicción...

Hace casi un año que abandoné las redes sociales, pasé de un día a otro de publicar bastante a menudo, a cerrar mis cuentas y desintoxicarme de esta nueva adicción, porque no deja de ser una droga para nuestro ego.
Publicaba fotos de mi vida cotidiana, esperando recibir "me gusta", comentarios...cada vez que publicaba una foto, los "me gusta" iban subiendo hasta alcanzar unos ciento y pico, y los comentarios valorándome hacían que mi autoestima subiese como la espuma, y ante una respuesta así por cada foto subida...me encantaba subir fotos, para qué me voy a engañar...
Pero, como siempre me ha sucedido y ya les he contado con otras adicciones, algo en mi interior me mandaba mensajes, haciéndome ver que nada era real, estaba ocupando mi tiempo libre en una vida virtual, creyendo que mi vida social virtual me hacía feliz, volviéndome adicta a publicar una foto para satisfacer mi ego, camuflando mi soledad real con mi acompañamiento virtual, perdiendo mi intimidad y dejando de regalársela exclusivamente a los que realmente existen en mi viaje de vida del día a día.
Así, un día, sin más, decidí que todo ese mundo virtual es una farsa, que solo se expone aquel momento que se desea y se selecciona, pero carece de veracidad, porque es un instante de postureo, no es casual, ni refleja la emoción y el sentimiento real que existe en él...así, decidí cerrar todas mis redes sociales, excepto una, ya que su uso es para estar informada y no para alimentar mi propio ego.
Y como siempre sucede, una vez que sales de la adicción, la ves desde fuera y la percepción es totalmente diferente a la que tenías desde dentro.
Fui consciente de que mi falta de autoestima, mi soledad, o mi necesidad de alimentar a mi ego, no la tiene que suplir una red social, porque siguen existiendo, para poder afrontarlas, tengo que enfrentarme a ellas, y eso hice.
He aprendido con los años a amarme, y cerrando las redes sociales acabé esa etapa, y ahora entiendo ese dicho católico que dice "ama al prójimo como a ti mismo", ¿cómo podemos amar a nadie si a nosotros mismos no sabemos ni hacerlo? y una muestra es la necesidad que existe, a día de hoy, para que nos alimenten nuestra autoestima o ego a través de las redes sociales, y es algo muy vulnerable depender de lo que los demás opinen de ti, porque mientras sea bueno...todo será maravilloso, pero como sea negativo...para el tren que me bajo de la vida.
Además he asimilado el valor de la intimidad, he entendido lo bonito que es compartir mi día a día única y exclusivamente con las personas que elijo, he cultivado mi soledad, llegando a encontrarla maravillosa y una gran maestra, he descubierto mi ego y sobretodo he entendido la importancia de aceptar mi realidad, aceptarme a mí misma y todo lo que me ocurra.
Después de un año de desintoxicación de las redes sociales solo puedo decir que me encanta poder regalarle algo exclusivo a las personas con las que comparto momentos, y son esos momentos, que son solo para nosotros, para los que los vivimos, dejando de usarlos para alimentar mi propio ego, porque lo reconozco enseguida y ya nos conocemos lo suficiente.



domingo, 26 de febrero de 2017

Agradecida a la terapia regresiva ❤

Me siento agradecida enormemente a la terapia regresiva, gracias a ella he alcanzado un estado de aceptación a lo que me ocurra, he logrado aprender a vivir en el presente, he conseguido amar a la muerte, he descubierto la energía del amor y del perdón, he comprendido que no hay que ver para creer, sino que hay que creer para ver, he sentido el amor incondicional, he experimentado lo que es ver la luz...y así podría continuar, porque la lista es interminable.
No tengo palabras para expresar lo que ha significado para mí abrirme a descubrir esta otra realidad que rechazaba e incluso difamaba.
Gracias a ella he adquirido una nueva perspectiva de la vida, no sé, a día de hoy, si realmente sirve o no para tratar fobias, porque no tengo evidencias propias al respecto, ni he tenido la oportunidad de poder adquirir suficiente experiencia como terapeuta, por lo que no he podido aprender todo lo que me hubiese gustado hasta día de hoy, pero lo que sí que sé y doy fe, es que te cambia la mentalidad, te abre la posibilidad de ser capaz de admirar la magia de la vida, de ser consciente del presente, de valorar el día a día, de no dar tanta importancia al dinero, al trabajo, a las banalidades de la vida...y por el contrario dar importancia al amor, a un abrazo, a los momentos del ahora, a los pequeños detalles, antes imperceptibles, y ahora imposibles de obviar...
Este sentimiento me resulta muy parecido al que sienten las personas que han sufrido alguna enfermedad, accidente...y dicen que han vuelto a vivir, que ahora valoran la vida diferente...pues yo soy una afortunada porque no he tenido que sufrir nada para darme cuenta de ello, sino que simplemente formándome en el mundo de la terapia regresiva, he alcanzado esta misma percepción de la vida, así que desde lo más profundo de mi alma, no tengo palabras para describir mi agradecimiento a esta terapia.
El único pequeño inconveniente es que la mayoría de las personas están en otro nivel de evolución, siguen absortas en su mundo material, viviendo media vida, porque la otra mitad la desconocen...y eso me hace estar más agusto en soledad que en sociedad, a pesar de ser una chica muy extrovertida y sociable...puesto que ahora me maravilla encontrar personitas "especiales", y con esto no pretendo despreciar a nadie, para nada es mi intención, pero a día de hoy, simplemente, ya no tengo la necesidad de ir a la moda o hablar de ella, de pasar una tarde yendo de compras con amigas, de ir a tomar algo para tener conversaciones con personas que solo hablan del trabajo, o de las parejas, o de los hijos, o para juzgar al resto, o para criticar a los de más allá...me aburre enormemente la mayoría de la población, porque sus vidas están basadas en seguir las reglas marcadas por el sistema, la familia, los miedos, los prejuicios...
Me encanta coincidir en la vida con esos seres "especiales", aquellos que rompen las reglas, tienen criterio propio, ideas extrañas que pueden que no encagen en esta sociedad basada en un camino de baldosas amarillas, y que salen del camino marcado para experimentar, sentir, reflexionar...es decir, para tener evidencias propias de las ideas y del criterio, para así poder defender, argumentar, sentir y crear sus propias baldosas para poder recorrer su viaje, porque el viaje es personal, intransferible, único y excepcional.
Me siento agradecida por haber adquirido esta confianza en mi alma, esta seguridad de que todo es un proceso, esta aceptación a que nada es casualidad sino que todo es causalidad, todo pasa por algo, aunque no lo entendamos, esta convicción de que la muerte no es el final, sino que es un proceso más de la vida, esta firmeza para expresar que el cuerpo es mi parte física, pero dentro existe mi alma, mi parte espiritual, este convencimiento de que no he nacido porque me lo digan para estudiar, trabajar, tener pareja, casarme, tener hijos, jubilarme, tener nietos y morirme, sino que lo he de sentir así, he de decidir según sienta mi interior, mi alma, porque soy esa alma que ha decidido encarnar y vivir esta experiencia para algo más que para seguir un camino de baldosas amarillas que ni siquiera siento que debo seguir...y todo ha sido gracias a contactar con mi alma, y se lo debo todo a la terapia regresiva. GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS.

viernes, 17 de febrero de 2017

Buen viaje compañera ❤

Hace 72 horas que he perdido al alma con la que más tiempo he compartido, a la que más he amado, la única que jamás me ha reprochado nada y que me ha amado de forma incondicional...porque doy fe de que el amor incondicional existe, y ella me lo ha enseñado.
He perdido a la mejor compañera de viaje que he tenido hasta el día de hoy, una compañera que ha estado a mi lado en los peores momentos de mi vida, en aquellos días en los que me quedé sin amistades, me encontraba sola, estaba enfadada con el mundo y no dejaba a nadie acercarse a mí a darme amor, excepto a ella...era la única que mi alma admitía cerca de mí, a la única que le dejaba mimarme, estar a mi lado y pasar horas y horas en silencio simplemente haciéndonos compañía.
Apareció en mi vida de forma casual, y ahora que se ha marchado, sé que vino para ayudarme a superar una etapa difícil de mi vida, en la que mi alma no admitía a nadie a mi lado, excepto a ella.
Ella ha sido el rayo de luz en momentos oscuros, muy oscuros...soy consciente que salí del mundo de la droga, principalmente, gracias a mí misma y mi fuerza, pero ella fue mi mayor apoyo, fue quien me obligaba a salir día a día, quien me acompañaba en mis paseos a la montaña, en mis reflexiones diarias...porque estaba incondicionalmente a mi lado siempre.
Esa etapa pasó, por suerte ya hace bastante, ahora me he casado, estoy feliz y estable a nivel emocional, he aprendido a quererme, a respetarme, a valorarme...y así, ahora que empieza otra etapa de mi vida, ella ha acabado su misión, se ha marchado en paz, continuando así su propia evolución, y lo digo tan convencida porque todo lo ha dejado muy bien organizado antes de partir, ella lo sabía...
Después de 72 horas, tengo la fortaleza de escribir sobre ella, ya que antes he sido incapaz...he pasado horas en las que me inundó la pena, venía a mi mente y solo podía llorar, nada me consolaba, me daba igual saber que la vida no acaba con la muerte, no me servía de nada todo lo que he aprendido y descubierto gracias a la terapia regresiva, porque mi sensación de pérdida, era mía, y por mucho que haya cambiado mi idea de la muerte, mi egoísmo existe, a pesar de que su vida continúe, ya no podré tocarla, acariciarla, besarla, no volveré a pasear junto a ella, y eso tiene un período de duelo, necesario, sin más.
Pero una vez pasadas esas horas de dolor, pena, desconsuelo...desde lo más profundo de mi ser ha llegado la aceptación, he aceptado su partida, he entendido que ha llegado el final de su trayecto junto a mí, pero que simplemente ha cambiado de vagón, porque mi vida no es la estación, es el tren, y nuestro viaje compartido, ha finalizado.
Hasta ahora no les he presentado a mi gran compañera de viaje, porque quería que no influenciase su cuerpo físico, ya que si algo he aprendido es que nuestro aspecto, es simplemente el vehículo para poder experimentar esta experiencia, y ella en este capítulo de su vida ha sido una perra, una Rotweiller, de nombre Jara, que solo por ser de esa raza, la catalogaron de raza potencialmente peligrosa, y debido a ello tuvo que pagar un seguro, toda su vida, impuesto por el sistema y muchas personas ya ni se acercaron a ella, puesto que estaban influenciadas por toda la información que se ha vendido sobre estas razas, demostrándome, todavía más si cabe, lo poco que experimentamos por nosotros mismos, lo inducidos que estamos por los demás, y la esclavitud a la que nos somete el sistema.
Y ahora que ya he realizado las presentaciones, muchos no entenderán este vínculo entre animal y ser humano, pero no se preocupen, puede que sea su primera evidencia de lo importante que es experimentar y sentir, no solo entender...así, todos aquellos hombres o mujeres que hayan tenido un fiel compañero de viaje, comprenden desde lo más profundo de su ser este vínculo de amor incondicional que se crea entre ambos.
Jara se ha convertido en una evidencia más sobre la magia de la vida, sobre cómo todas las piezas de un puzzle se van ordenando hasta que todo encaja a la perfección...hacía unos diez días que le había venido el celo, por lo que la tuvimos que separar de Max, el macho con el que convivía, y debido a esta "causalidad", Max no ha sufrido tanto su pérdida, a la vez que todo ha cuadrado para que mi marido estuviese de fiesta estos dos días y pudiésemos estar presentes los dos, pudiéndola llevar a dar su último paseo por la playa para que se despidiese de su lugar favorito, rodeada de arena, calma y el sonido del mar, y la coincidencia, no por ello menos llamativa, es que partió el 14 de febrero, el día de los enamorados, porque ese era el estado en el que estábamos las dos.
No existen palabras para expresar la gratitud que siento por haber compartido diez años de viaje con ella, no podía haber tenido mejor compañera, gracias por todo y buen viaje Jara.

viernes, 10 de febrero de 2017

Ama de casa en el s.XXI sinónimo de vaga y vividora...

Como mujer me siento desbordada ahora mismo. Mi mente no consigue comprender cómo hemos pasado de despreciar a la mujer por salir al mundo laboral, a despreciar ahora a las amas de casa.

Esta percepción ha sufrido un giro de 180 grados. Existe un feminismo mal llevado y mal entendido. Por un lado está el "sentirse mal" si no se trabaja fuera de casa. Una presión que nos creamos nosotras mismas. Unas sobre otras, o nosotras mismas con nuestro propio yo. Por otro lado, está la imagen que la sociedad ha creado. No interesa en la economía una persona que no produzca beneficio económico. Esa figura, tan antigua y útil a lo largo de nuestra historia, en la actualidad está obsoleta, no interesa...y cuando algo no interesa, hay que tratar de eliminarlo.

Lo que más me llama la atención es la presión entre nosotras mismas. Siempre viene desde el mismo perfil, mujeres con hijos y trabajadoras. Ellas son "súper mujeres" y yo, una vaga, sin más.

En estos tiempos has de seguir encajando. Parece que has de seguir unas directrices que están impuestas, y si sales del camino marcado, ya eres juzgada, criticada... y porque no existen las hogueras en la plaza del pueblo, sino nos volverían a quemar. Ahora en vez de por ser brujas, por ser amas de casa.

Parece una locura, pero es una realidad, aunque un poco oculta, ya que tal y como se ha estructurado el mundo laboral, pocas son las mujeres que se pueden permitir el lujo de ser ama de casa. Porque hoy en día, se ha convertido en un lujo familiar que una mujer se pueda quedar en casa ejerciendo las tareas que conlleva un hogar. No todos los hogares se lo pueden permitir...y estos son los cimientos de las críticas. La envidia de que alguien esté en su casa sin tener que trabajar ocho horas. Y como ya sabemos, entre mujeres en vez de apoyarnos, nos machacamos, nos envidiamos y nos criticamos.

Me parece muy injusto que yo, exclusivamente porque no trabaje fuera de mi casa, ya sea descrita como una vaga, una mujer mantenida que no colabora económicamente con los pagos, o una vividora, porque vaya vidorra que llevo...

Pues discúlpenme, pero si puedo, no quiero llevar la vida que me impone esta sociedad. No deseo trabajar por la mañana y mi marido por la tarde, para no vernos casi y que los domingos lleguemos a casa cansados y que nuestra vida en pareja no exista a penas. No deseo que si llegan niños, tener que dar trabajo sin remunerar a mis padres o a los suyos porque nuestros horarios no encajan. Me niego a tener una vida donde no exista el tiempo libre. Una donde vayamos en piloto automático y nuestra vida pase hasta llegar a la jubilación. Y llegar a esa etapa, no aguantando a mi marido o él a mí, porque lo que menos hemos hecho en toda nuestra vida es convivir, pasar tiempo juntos, endulzar nuestra relación, avivar esa llama que no debe apagarse, mimarnos, dedicarnos tiempo...

Como bien he dicho más veces, no encajo muy bien en esta sociedad. Pero habiendo realizado más de diez regresiones he ido comprendiendo mi rebeldía, mi reivindicación por mi propia libertad y mi negación al adoctrinamiento. A pesar de que en ocasiones me aparecen mis miedos, apuesto por escucharme a mí y sentirme, porque esta experiencia de vida es exclusivamente mía.

Estoy harta del desprecio que existe, a día de hoy, hacia las amas de casa, pero el problema lo tengo yo, y soy consciente. 

La vida es para vivirla como uno la entienda, no como otros nos digan que la entendamos.

También existen otro tipo de mujeres que serían incapaces de ejercer de amas de casa. La casa se les caería encima. No sabrían en qué emplear su tiempo libre, y les ahogaría el aburrimiento. En el fondo detrás de estos perfiles existe muy poco trabajo personal, poca interiorización, muchos miedos por afrontar...Pero es curioso, cómo este perfil no es juzgado, por el contrario es valorado. Este tipo de perfil de mujeres con necesidad de realizarse a nivel profesional, atareadas, sin a penas tiempo para pasar en familia, con el piloto automático encendido, son llamadas "súper mujeres".

 ¿Saben cuál es la única diferencia, desde mi percepción? Que llegará un momento en sus vidas que dejarán de vivir las emociones a través de sus hijos, se acabará su vida laboral, y se darán cuenta de que el trabajo en realidad era intercambio de tiempo por dinero, pero que ese personaje que le otorgaba ese puesto de trabajo, era parte de un eslogan que ha creado esta sociedad para convencerlas de que su realización personal era a través de su vida laboral. Sus hijos se independizarán y vivirán la etapa del "nido vacío". Se encontrarán con ellas mismas. Empezarán a escucharse, a interiorizar, a afrontar sus miedos. Y si son un poco curiosas, empezarán a asistir a talleres de autoestima. Harán el trabajo que hemos de realizar todas las mujeres, porque por mucho que queramos la igualdad, no somos iguales hombres y mujeres. Nosotras tenemos unas necesidades que cuando no están cubiertas, llegamos a la jubilación hartas de nuestra vida de luchadoras, cansadas de ser "súper mujeres", aburridas de un matrimonio donde seguimos siendo el motor de la casa, y esperando algún día a recibir, aunque sea una pequeña porción de todo lo que nosotras hemos dado. Porque no estaremos nutridas.

Mi marido trabaja ocho horas fuera de casa. Intercambia tiempo por traer dinero. De la casa me encargo yo. Y si fuese al revés, no habría ningún problema. Yo trabajando fuera de casa y él de amo de casa. Pero sí que voy a luchar por evitar vivir una vida como la que antes he explicado, donde nuestros horarios casi ni coincidan, nos veamos los domingos y encima nos pueda el agotamiento, porque a parte de trabajar fuera, tendríamos que llevar la casa, y eso sé de sobras, que necesita invertir horas. A parte de las tareas del hogar diarias, nos gustan los cocidos. La comida casera elaborada con tiempo y mimo. Comprar en el mercado. Pasear con nuestros perros. Tener tiempo para disfrutar de conversaciones infinitas...en definitiva, una vida sintiéndonos, y no solo consumiendo, que es para lo que nos han adoctrinado.

Así que mi conclusión sigue siendo la misma que en la época de las brujas...prefiero morir quemada que agachar la cabeza y seguir unas normas que me obligan en este caso a trabajar, solo para consumir más, ya que la diferencia entre un sueldo o dos, en mi caso, es gastar más, porque cuanto más entra en un hogar, más se gasta...y si no observen, si tienen tiempo claro.


domingo, 29 de enero de 2017

Diario de una ex fumadora

El otro día me abrí en canal y expliqué una de mis adicciones...pues hoy voy a por la siguiente, pero no se crean que acabaré con esta, por suerte o desgracia, tenía más, y digo tenía puesto que las estoy dejando todas...sí, dejando...no olviden que los que hemos tenido adicciones, siempre estaremos dejándolas, y ese dato es importante, ya que el día que baje la guardia, puedo volver a caer, y de momento, les aseguro que no es mi intención.
Esto que les acabo de decir, alomejor les suena un poco extremo, pero en el fondo saben que es verdad, a pesar de creer tener controlada a la adicción, ¿cuántas personas han dejado de fumar durante años, y luego han vuelto? Estoy convencida de que alguna, si se lo paran a pensar, conocen...así que ahora se habrán dado cuenta, que no iba tan desencaminada, y las verdades duelen, pero son reales, y los adictos, siempre estaremos en gerundio, dejando...
En el mundo de los fumadores entré en casa de mis padres, en el baño de la planta de arriba y con un cigarro de mi padre, mientras ellos estaban en el comedor, haciendo la sobremesa...para que luego, señores padres, se pasen la vida diciendo que todo se empieza en la calle, con los amigos, porque ellos te incitan...ay, cuántas falsas creencias.
Supongo que me influenció, y con esto no quiero culpabilizar a nadie (ya que la culpa es una carga que nos ponemos cada uno de nosotros cuando en realidad no existe) el ver a mi padre fumar después de las comidas, le veía con un toque de seriedad, madurez, elegancia...es patético, lo sé, pero en mi generación en las películas se veía fumar, y se intentaba dar ese toque de clase, esa sensación de ser fumadores sociales...
No les voy a engañar, no me gustó nada, incluso me mareé un poco, fue una primera impresión nefasta, y eso es lo más curioso de esta adicción, la primera vez solo tiene efectos negativos, el sabor es repugnante, no proporciona nada, no altera tu estado y al terminar estás igual pero con la boca como un zapato...y aún así, continuamos entrando en la adicción, totalmente incomprensible.
Seguí fumando cigarrillos, y es curioso, una vez que te repugnan los primeros, luego ya te acostumbras e incluso le llegas a encontrar buen sabor y aroma.
He tenido la suerte o la desgracia de tener una madre con un olfato más desarrollado que un perro del FBI, así que antes de llegar a casa, compraba una bolsa de patatas de bolsa, para meter los dedos, y que se fuese el olor y el aliento...unas veces funcionaba y otras no, pero yo me iba más tranquila así, cosillas de la adolescencia.
Una vez siendo ya fumadora de tabaco, fue más fácil entrar a probar los porros, fumar ya sabía y por lo menos los porros me ofrecían un estado alterado, donde al principio abundaban las risas y los atracones de golosinas...la tienda de golosinas de nuestra plaza funcionaba gracias a que fumábamos porros, sino hubiese cerrado seguro, y esto es otra realidad.
Van pasando los años y los porros se hicieron mi principal fuente para fumar, solo fumaba tabaco cuando no podía fumar porros, es decir, eventos familiares, eran la forma de quitar el "mono" de fumar estando en presencia de familiares o personas con las que no podía consumir porros.
Dejé de fumar tabaco en varias ocasiones, solo fumaba porros, ya que el tabaco me parecía ridículo, no aportaba nada, gastaba dinero para que durase dos o tres minutos, y lo apagaba...y ¿cuál era mi sensación? La misma que antes de fumarlo, y ya esperando a encender el próximo, porque el tener un cigarro en la mano me daba cierta seguridad, cierta sensación de superioridad, en ciertas ocasiones me hacía sentirme más "malota", chula...pero siempre había momentos en los que no podía fumar porros, y volvía al tabaco...todo eran sensaciones falsas que alimentaban mi poca madurez, mi falta de autoestima, mi carencia de seguridad, enmascaraba mis momentos de aburrimiento, me animaba a hacer tareas siempre y cuando antes me fumase un cigarro...y así con un sinfín de situaciones que acompañadas de un cigarro, parecían diferentes. Como dije en el post anterior, estando dentro de la adicción ves la realidad distorsionada, nuestra mente o nuestro ego, nos domina enviándonos mensajes fraudulentos carentes de realidad.
Pasaron los años y apareció el tabaco de liar, qué gran invento, por lo menos para mí, ya que cualquier fumador hemos tenido la intención de dejar de fumar, y si encima combinamos porros y tabaco, siempre nos engañamos diciendo, dejo el tabaco pero los porros no, ya que vivir en esa burbuja que te hace estar todo el día bajo los efectos del hachis o la marihuana, aún lo complica todo más. Pero gracias al tabaco de liar conseguí engañar a mi mente, porque eso es lo que hice, engañar a una parte de mi cerebro que me dominaba, a través de enviarme visiones de cuando me fumaba un porro tranquilamente en el salón de casa, o fumando en la playa, o en el coche (porque antiguamente no habían controles antidrogas, ni se hablaba de no fumar porros mientras conducíamos) o en la terraza al sol...cada vez que pensaba en dejarlo, me venían imágenes de ese tipo a la mente, haciéndome pasar de la idea de dejarlo, y continuar consumiendo...Pero mis pensamientos seguían, quería vivir "sin aditivos", ya había dejado la cocaína, y en mi mente rondaba la idea de que quería vivir una vida sin estados alterados, sin añadidos, quería vivir la vida tal cual era, deseaba volver a experimentar la vida siendo yo misma desde fábrica, es decir, vivirlo todo a través de mí, sin añadidos que alterasen mi percepción, mi estado de ánimo...y gracias al tabaco de liar, me hacía realizar el proceso de liar igual que un porro, liaba cigarrillos sin añadirles nada, pero para mi mente, liaba, y así dejé de consumir porros, así de fácil y sencillo, sin más, no tuve efectos de "mono", al contrario que con la cocaína que sí que pasé momentos malos en mi habitación los primeros fines de semana, está vez nada, nada de nada...simplemente desperté de esa burbuja donde llevaba años viviendo y empecé a ver la vida tal cual era, comenzó un periodo de valorar cada día, aumentó mi autoestima, desapareció mi desgana de hacer cosas, simplemente me activé, fue como volver a recargarme de energía pura, limpia y llena de vida.
Así pasaron años, años en los que dejé el tabaco en varias ocasiones, una vez nueve meses llegué a estar sin fumar, y no por un embarazo, sino que simplemente salí de fiesta una noche y entre mojito y mojito, volví a fumarme cigarrito...y ahí volví a mi adicción. Así de simple, nueve meses sin fumar, luchando por no fumar, viendo cómo fumaban los demás y apeteciéndome un cigarro en muchas ocasiones, pero luchando contra ello, y una noche con dos mojitos, bajada de guardia y caída en picado, así de sencillo...
Hasta que un 30 de diciembre, con una bronquitis no muy severa, ya que tengo experiencia, y las he tenido peores y he fumado incluso saliendo del hospital después de ponerme una mascarilla de oxígeno, porque así somos los adictos, fumamos incluso sabiendo que nos mata, una parte del cerebro nos domina...pues así sin más, fumé una calada esa noche y me supo igual que la primera vez, repugnante, y el cerebro me hizo, clic, me llevó a ese primer cigarro, a todos esos pensamientos que he ido reproduciendo aquí, y tuve más claro que nunca que es una adicción ridícula, patética, que no aporta nada, no coloca, no altera el estado, apagas el cigarro y estás igual que cuando lo encendiste, con una pequeña gran diferencia, la boca tiene un sabor pésimo, desprende un aliento repugnante que ya ni percibimos, los dedos con los que cogemos el cigarro los tenemos amarillos, los dientes llenos de manchas por la parte interior delantera tanto de arriba como de abajo, perdemos gusto, olfato, dinero y sobretodo salud, ya que aunque pensemos que no pasa nada, como era mi caso, ahora que llevo casi cuatro años dejando de fumar soy consciente que he dejado de toser por las mañanas, de sacar mocosidad, mis bronquios han ganado y lo siento así, mis papilas gustativas sacan más sabor a los alimentos, mis dientes por la parte delantera interior ya no están manchados, mis dedos han recuperado su higiene y ha desaparecido ese tono amarillento, y sobretodo me siento libre, ya no he vuelto a sentir esa esclavitud que me acompañaba cada vez que se me acababa el tabaco, era domingo y no tenía dónde comprar...¿os suena?
Pues os aseguro que es fácil, que cuando haces algo y suena esa vocecita interna que te dice "tengo que dejarlo", simplemente has de hacer eso, dejarlo, porque no existe el mono físico, en esta adicción, es todo mental, y no permitas que tu mente te controle, usa esa fuerza de voluntad que todos poseemos, venimos a vivir y no paramos de matarnos e intoxicarnos...curioso, ¿no creéis?

domingo, 22 de enero de 2017

Diario de una ex drogadicta

Es curioso ver cómo una vez que sales de la adicción, sea cual sea, al cabo del tiempo tienes una perspectiva diferente sobre ella...

Me metí en el mundo de las drogas a los 19 años más o menos. Tenía un grupo de amistades y yo era, por aquel entonces, uno o dos años más joven que el resto. Ellos salían casi todos los fines de semana por la noche, pero a mí no me dejaban. Así que pasaba muchos fines de semana enfadada en casa y metida en mi habitación.

Por aquel entonces ya había probado los porros. Algo muy fácil a lo que acceder y sin ningún miedo a que me pasase nada malo. La idea que tenía era que era una droga blanda y no era algo peligroso, así que alguna que otra calada le iba dando a los porros, pero sin ninguna importancia...

La primera "raya" que me metí fue una tarde en casa de unos colegas. Le acompañé a "pillar" y la probé. Pero hasta ese día, hubo un proceso. Un tiempo de negación, de rechazo, de miedo a lo que me podía pasar... porque meterse algo por la nariz, ya era algo más serio. Y no voy a negar que algo de miedo tenía en ese instante, pero me autoconvencí influida por todo lo que iba escuchando a mi alrededor...por una raya no me iba a pasar nada. Y acabé metiéndome mi primera raya. Ese día, por primera vez sentí esa sensación de picor por la nariz, ese amargor que atraviesa la garganta, y esa sensación como de "bienestar" al cabo del rato. El miedo se desvaneció. Aprendí que por meterme una raya, no me pasaba nada malo. Ese fue mi gran error.

Los siguientes años de adolescencia me los pasé saliendo de fiesta a discotecas, probando el speed, el éxtasis, el LSD, las setas alucinógenas...

Para salir de fiesta, en mi época y en mi rollo, no se llevaba la cocaína, todavía. Había una palabra que siempre nos acompañaba, "salimos, pero controlando". Ese miedo a que me diese un "chungo", me acompañaba. Medía mis dosis. Conocía mi cuerpo. Prefería quedarme corta a pasarme, por lo que siempre, aunque suene extraño, me drogué en pequeñas dosis, sin perder el control de mi cuerpo, ni de la noche.

La única noche que no recuerdo en toda mi vida, no fue con drogas duras, sino con alcohol. Algo no tan mal visto por la sociedad, pero que fue lo único que consiguió que yo perdiese el control de mi cuerpo.

Así pasaron uno o dos años. Con unos 22 años las discotecas no existían en mi vida. Una parte de mis colegas se iban de fiesta, pero otros empezamos a quedarnos por el barrio. Íbamos "apatrullando la ciudad" en el coche de algún colega, a sitios típicos donde la juventud iba los fines de semana para salir del centro del barrio y estar alejados. Lo que queríamos era estar solos y tranquilos para poder fumar porros y consumir cocaína. O sino nos quedábamos en casas de colegas que se quedaban solos los fines de semana. El plan, ver películas, jugar a algún juego, hablar...pero siempre con nuestros gramos de cocaína encima de la mesa, porque aunque en ese momento no éramos conscientes, todo lo demás no tenía la más mínima importancia, lo único imprescindible de la noche era ella, la cocaína.

Fuí cumpliendo años. Me independicé, y mi pareja era un colega de siempre, por lo que nos fuimos a vivir los tres, él, la cocaína y yo.

Mi adicción siempre ha sido de fines de semana y días de fiesta. De lunes a jueves mi vida era normal, pero al llegar el viernes, ella pasaba a ser la actriz principal, y si no la conseguíamos, el viernes por la noche pasaba a ser una noche perdida, acababa en la cama y de mal rollo...pocas veces sucedió.

Poco a poco fui, inconscientemente. creándome la adicción cada vez más fuerte. Si tuviese que explicar cómo fue, no sabría decir el punto de inflexión. Es sencillamente consumir, consumir, consumir...y quedarte atrapada en la adicción. Ese instante sucede cuando el mal rollo porque se acaba el gramo supera al disfrute de consumir.

Mi relación  de pareja fue desastrosa. Nuestro único punto en común era la droga, por lo demás no conectábamos en nada. Dos colegas de toda la vida totalmente opuestos viviendo una vida en la que trabajábamos, y cuando teníamos tiempo libre, los fines de semana, consumíamos y creíamos que estábamos felices el uno junto al otro. Después de ocho años limpia, y desde la distancia tengo muy claro que fue así.

Todo acabó una noche, llevábamos tiempo durmiendo en habitaciones separadas, y haciendo cada uno su vida. Él saliendo con los colegas del barrio y yo en casa consumiendo sola. Yo no sabía hacer otra cosa al llegar el viernes noche...pero esa noche sucedió algo diferente. Me vino un pensamiento, una orden que salió desde lo más profundo de mi ser, y me dijo: "Cristina, ¿qué estás haciendo con tu vida?" Fue como si alguien me quitase una venda de los ojos y me hiciese observar que la vida no es eso. Que vivir es disfrutar de cada pequeño detalle del día a día. Que eso que estaba haciendo era vivir algo irreal, una vida rodeada de colegas unidos por la droga, no por el amor de amigos. Que mi relación era desastrosa. Que ver una película, estar con colegas o incluso ir a cenar los fines de semana, no tenían ninguna importancia si quitabas a la actriz, la cocaína. Que la única que era vital era ella. Que todo lo demás era un escenario que no valía para nada...pero que podía volver a coger las riendas de mi vida y empezar a vivir como cuando era pequeña. Esa era mi única referencia. Viviendo el día a día tal cual venía, disfrutando de las pequeñas cosas como era irme a dormir un viernes más tarde porque al día siguiente no había colegio, leerme un libro y disfrutar de él, salir a pasear y disfrutar del paseo...es decir, vivir la realidad del día a día sin aditivos. La vida tal cual es, ya por ser, es maravillosa. Y mi vida no pasaría a ser aburrida o de "puretas", como había escuchado a mi alrededor durante años.

Claro que existen momentos negativos o dolorosos, pero para conocer y valorar los buenos momentos hemos de conocer los malos.

Esa noche fue la última. Al día siguiente cogí una maleta y a la perra, y me fui a casa de mis padres. Para salir de algo así, sabía que tenía que romper con todo y aislarme, porque sino es imposible dejar una adicción.

Me fui a vivir con mis padres. Durante un tiempo solo salía para sacar a la perra tres veces al día, y empecé a vivir los fines de semana de día, es decir, salía de paseo con la perra por las mañanas, y me quedaba en casa o salía con mis padres por las tardes, pero por las noches cenaba y me iba a la cama. Fácil no fue. Tuve tentaciones de llamar, salir y consumir...pero sabía que al día siguiente me sentiría fatal, y todo volvería a empezar, así que cerraba los ojos e intentaba dormir. Al principio fue duro, pero cada fin de semana era más fácil.

Rompí con todas las amistades. Me quedé sola. Prefería la soledad real que la compañía irreal. Eso lo tuve siempre muy claro.

Poco a poco me fui haciendo más fuerte interiormente, y empecé a salir. Volví a quedar con los colegas de siempre. Ellos consumían. Yo no. Pero como era de esperar llegó un momento en que ya no encajaba. No nos unía nada. El único punto de unión todos esos años fue la droga.
Así que empecé a salir con compañeros de trabajo, a mi vida fueron llegando otro tipo de personas muy diferentes y afines a mí, en ese momento de mi vida. 

La vida te rodea de las personas con la que tu vibración resuena. Tengo mis evidencias para afirmarlo.

Desde esa noche de Septiembre del 2008 no he vuelto a consumir nada, e incluso a día de hoy ya no fumo ni tabaco.

He aprendido a través de mi propio recorrido que entrar en ese mundo es muy fácil, y que salir SE PUEDE. Con mucha fuerza de voluntad y rotundidad. Pero también tengo claro que salí porque algo en mi interior me hizo reaccionar, y me habló alto y claro...sino a día de hoy, no sé si seguiría viajando en este maravilloso viaje llamado VIDA.